El libre mercado contra el descalce de plazos
Varios lectores liberales han mostrado su inquietud con respecto a mis dos artículos contra la teoría de la banca libre de George Selgin y Lawrence White. Si es cierto, como sostengo, que el descalce de plazos resulta destructivo y que los mecanismos espontáneos que estos dos economistas proponen no son efectivos para combatirlo, ¿acaso sólo podemos abogar por la regulación pública? ¿Cuán aceptable resulta una teoría económica para los liberales cuando nos fuerza a admitir la imperfección del mercado y que los ciclos económicos pueden engendrarse sin la participación del Estado? ¿Qué nos queda?
No pretendo reflexionar sobre los problemas que tiene subordinar las conclusiones de una ciencia (como la economía) a un programa político (como el liberalismo). Básicamente son las diversas disciplinas científicas las que, más allá de nuestras preferencias personales, deben llevarnos a apoyar o rechazar un determinado programa político. Invertir el orden es un camino expedito para el oscurantismo (y la represión política, dicho sea de paso).
Los economistas y los liberales que saben de economía tienen buenos motivos para esperar que las "soluciones" que pasen por el Estado tiendan a ser ineficientes y, en muchos casos, el germen de nuevos y mayores problemas. Al fin y al cabo, conocemos los problemas de incentivos e información a los que se enfrenta un orden extenso y coactivo, pero ello no significa per se que haya que considerar toda intervención nefasta, sobre todo bajo determinadas condiciones (sencillez, claridad e inexistencia de instituciones sociales que puedan proveer respuestas similares). Yo mismo he abogado en alguna ocasión por regular el descalce de plazos en el actual contexto económico. Ahora bien, ¿significa esto que el libre mercado se encuentra impotente ante la degradación de liquidez por parte de los agentes económicos?
En parte sí: cuando los agentes, aun siendo más o menos conscientes de las consecuencias de su acción, deciden endeudarse a corto plazo e invertir a largo. Sucede algo análogo que con las sociedades donde sus miembros decidan vivir insalubremente: es muy probable que tal sociedad desaparezca o se diezme a largo plazo y sería absurdo pretender que el libre mercado "hiciera" algo para evitarlo. Tampoco está claro que el Estado deba en esta circunstancia regular e impedir el descalce, ni siquiera para "proteger" a quienes conocen sus derivadas y se niegan a participar de él. Al fin y al cabo, quienes no degraden su liquidez mientras el resto sí lo hace podrán obtener pingües beneficios degradándola cuando el resto trata de reconstruirla (en lugar de comprar activos durante la burbuja, hacerlo durante la fase más acusada del pinchazo).
Ahora bien, en la medida en que la transformación de plazos y la degradación de liquidez sean resultado del engaño o de la ignorancia sobre sus efectos, el libre mercado sí puede desarrollar ciertos mecanismos para prevenirla:
- Contratos: Probablemente el instrumento más poderoso con el que cuenta una sociedad para evitar abusos en los derechos de propiedad sean los contratos y su progresiva perfección y clarificación. Parece evidente que a día de hoy existe una confusión importante –ignota antes del siglo XX– entre certificado de depósito, deuda bancaria a la vista y deuda bancaria a largo plazo. Cada instrumento jurídico está abierto a su propia configuración contractual para, precisamente, delimitar qué pueden hacer los bancos con nuestra propiedad: con los certificados de depósito deberán mantenerla en custodia en todo momento; con la deuda bancaria a la vista deberán gestionar diligentemente su activo para garantizarnos el repago de la misma; y en la deuda a largo plazo podrán asumir grados de iliquidez y de riesgo variables. Pero, de nuevo, las obligaciones concretas de cada contrato están abiertas al pacto entre las partes y a su modificación (¿Cuál es el plazo máximo de inversión? ¿Cuál es el riesgo más alto asumible? ¿Debo dar un preaviso al reembolso? ¿Cuál es el orden de prioridad de ejecución del activo del banco? ¿Es admisible la suspensión de pagos temporal?, etc.). Incluso, por especular, podría surgir un contrato voluntario de descalce de plazos en el que el inversor asumiera el riesgo de tener que ahorrar forzosamente cuando el banco devenga ilíquido. Además, la clarificación contractual no sólo concierne a los pactos entre clientes y gestores de un banco, sino que se extiende a los acuerdos entre gestores y accionistas; estos últimos bien pueden estar interesados en una administración prudente y a largo plazo de su capital, de modo que puedan establecer en los estatutos diversos supuestos de responsabilidad de los directivos (por ejemplo, el descalce de plazos).
- Ausencia de curso forzoso: La ausencia de un medio universal de origen coactivo para saldar deudas también abre la puerta al control por parte de los acreedores de que las deudas se vayan saldando en forma y plazo. En este caso, podemos pensar en al menos dos mecanismos de control del descalce de plazos que se realimentarían mutuamente: las corridas bancarias y los tipos de cambio entre billetes de banco. En la medida en que los acreedores puedan exigir el pago de los billetes bancarios a la vista, tendrán capacidad para forzar la liquidación anticipada de la cartera de inversiones de la entidad. Dado que no existe dinero de curso forzoso y que, por tanto, ninguna institución puede en toda circunstancia crear dinero y diluir el valor de las deudas de los bancos (función actual del banco central), éstos deberán mantenerse relativamente líquidos ante la amenaza de una demanda masiva de conversión de sus pasivos a la vista por parte de sus acreedores (bancos o particulares). Además, el hecho de que no exista curso forzoso también elimina la obligación de aceptar los billetes de banco por su valor nominal; dicho de otra manera, los billetes podrían circular y negociarse con descuentos entre sí en función de la liquidez y perspectiva de repago del emisor (como ya sucede hoy en día con la deuda pública y privada en los mercados secundarios). Los bancos cuyos billetes cotizaran con mayores descuentos se enfrentarían a demandas de conversión más intensas, lo que se traduciría en descuentos aún mayores de sus billetes de no contar con activos líquidos suficientes.
- Crisis económicas: Aunque suela observarse a la crisis económica como el fenómeno más desagradable a evitar por una buena regulación pública, debemos recordar que lo realmente nocivo para la economía no es la crisis, sino el proceso previo de auge. Las crisis son una respuesta espontánea del mercado para impedir que la iliquidez de los agentes y las malas inversiones sigan acumulándose. En ese sentido, hemos de sentirnos aliviados de que el libre mercado (a diferencia del socialismo) "proteste" por la destrucción de capital que supone el boom artificial de crédito y que lo haga antes de que haya desaparecido todo el capital de la economía. Con mercados libres y agentes no excesivamente ilíquidos (gracias a los contratos bien definidos y a la ausencia de privilegios jurídicos a la banca), las crisis serían de muy corta duración y constituirían más un período de reajuste casi imperceptible y de toque de atención que una larga etapa traumática.
- Cultura financiera: Tanto para controlar la liquidez de los bancos como la propia liquidez personal, es importante disponer de ciertos conocimientos financieros: distinguir entre grados de apalancamiento y tamaños del fondo de maniobra sostenibles, valorar inversiones, saber leer un balance o una cuenta de resultados… Por supuesto, no es imprescindible que todos los individuos tengan una profunda formación en esta materia; precisamente una de las virtudes del mercado es la división del trabajo y su facultad para generar "especialistas" (ya sea en forma de asesores personales, periodistas, economistas o analistas). El problema es que hoy esos especialistas o están lejos de serlo o están orientados a satisfacer a su mercado natural (un sistema bancario que puede mantenerse permanentemente ilíquido gracias al banco central y a las recapitalizaciones públicas y unas familias despreocupadas por su situación financiera gracias al Estado de Bienestar).
No me cabe duda de que una sociedad libre desarrollaría a largo plazo un mercado con estas características y tampoco de que un mercado con estas características (un sistema bancario sin privilegios y con contratos bien definidos, cuyo cumplimiento es vigilado por operadores, analistas, clientes y por la propia reacción espontánea del mercado) sería infinitamente más estable y próspero que el actual y que cualquier otro que la regulación pública pueda engendrar (básicamente porque los conceptos de "plazo" y "riesgo" están lejos de tener un significado único y permanente como para excluir múltiples definiciones en competencia y constante readaptación).
Sin embargo, el problema ahora mismo no es tanto si el mercado tiene o puede tener instrumentos suficientes para poner coto a los booms artificiales de crédito, sino si el mercado arriba descrito tiene o va a tener algo que ver con el mercado ultraintervenido actual y, por consiguiente, si a falta de la perfección no nos conformaremos con una tímida mejora frente al caos y a la barra libre dirigista concomitantes.
Opinión de los lectores
Como va a ser imperfecto un mercado libre si las acciones en él se realizan libremente y por lo tanto refleja las consecuencias de las acciones de los intervinientes, no es perfecto ni imperfecto es el resultado de las acciones libres.
En un mercado libre sin intervención estatal la banca no tendría esos problemas que dices….
No habría dinero de curso legal, habría dinero libremente elegido y ese dinero podría ser depositado en bancos libres donde serian tratados como depósitos no como son tratados hoy en día.
Los bancos recibirían prestamos a diferentes plazos y los colocarían a su vez a esos plazos o como estimaran más conveniente por su experiencia en esa actividad. Pero ojo, si recibieran todos los préstamos de sus clientes a una semana y los prestaran todos o incluso más importes a cien años saben que incurren con riesgos elevadísimos por lo que seguramente dejarían de recibir préstamos por lo arriesgado de recuperarlo. Además te olvidas de la preferencia temporal, te olvidas de los tipos de interés y otras que en un mercado libre operan maravillas, hasta buscar un equilibrio en el largo plazo. Que haya banqueros timadores como en la actualidad, que el estado y su intervención estatal en la banca, los convierte en lideres no actuarían igual en un mercado libre sin Estado. Ahí los líderes serían los mejores no los más paniaguados. Y para finalizar yo no digo que el mercado libre sea infalible solo digo que es la suma de las acciones libres de los humanos y lógicamente mucho más humano y por lo tanto mejor para los humanos que operan en el. Juan Ramón es solo una opinión de un aprendiz de libertario.
Hola Eugenio,
Si todos los agentes del mercado operarían de manera tan virtuosa, ¿por qué casi todos los defensores de la reserva 100% sostienen que hay que prohibir la reserva fraccionaria en un mercado libre?
Juan Ramón, y BASILEA II, ¿no tiene presente algunos de estos puntos?.
Porque si bien la banca europea lo sufrio, más lo hizo del otro lado del atlantico. Va.. sería interesante una opinión sobre BASILEA, ya que la nueva propuesta regulatoria americana tiene mucho de basilea
A pesar de que me considero más rothbariano que utilitarista, yo no creo que sea cuestión de prohibir nada, simplemente de llamar a las cosas por su nombre. Obviamente, si un cliente de un banco le presta sus ahorros, este puede hacer lo que le plazca mientras cumpla con sus obligaciones contractuales. Pero como tu bien señalas en tu artículo los depósitos actuales distan mucho de ser certíficados de depósito, y en mi opinión eso debería ser considerado un fraude o estafa, como cualquier otro incumplimiento de un contrato. Una banca libre, sin banco central y sin curso forzoso sería mucho más prudente, porque la irresponsabilidad se pagaría con pérdidas. Es imposible predecir cual sería el tipo de contrato imperante, o cual sería el riesgo que los ahorradores asumirían, y ahí es donde el tipo de interés cierra el círculo en mi opinión. La única fundamentación ética del liberalismo es el derecho de propiedad y el cumplimiento de los contratos, es contradictorio pensar en un liberalismo intervencionista o regulador.
Juan Ramón en un mercado no hay solo “virtuosos” o lelos o estafadores únicamente (pero como decía Turgot no por un lelo o por un estafador vamos a intervenir la industria, en este caso bancaria), en principio debe haber de todo y en un mercado libre habrá bancos de todo tipo, “virtuosos”, estafadores y lelos, pero lo que está claro es que la oferta y la demanda nos dirá quienes permanecen y quienes desaparecen e intuyo que si es un mercado libre, la “virtud” a la larga impere sobre el error, pero solo es una intuición. P.D.- 1.- Cuando dices “virtuosos” quieres decir banqueros conocedores de su negocio, cumplidores de los contratos y seriamente preocupados por sus accionistas y sin ayudas estatales o te refieres alguna otra “virtud” que yo no logro comprender. 2.- el 100 % o el 0%, que el mercado decida qué es lo que desea libremente. Hasta ahora lo ha fijado el Estado asesorado siempre por sus amigotes bancarios.
Ok, pero ten en cuenta que ahí difieres de la opinión de muchos 100% que sí opinan que debe prohibirse la reserva fraccionaria. Yo también estoy más cercano a tu idea, pero valorando las circunstancias.
Juan Ramón, por cierto que pensarías si un banco me da un préstamo a un año y yo hago lo mismo que ellos con los depósitos a la vista y lo convierto en préstamo sin interés a doscientos años con amortización en el último año. Es por tener más liquidez no creas que es por estafarles o engañarles.
es absurdo creer que un banco puedo dar dinero fiducitario a prestamo,se seupone qu un banco presta a un interes para poder ofrecer otro interes al depsitario menor y obtener un beneficio punto y final lo otro(prestar sin que lo respalde un deposito) es una estafa, nada mas, a veces las cosas son mucho mas sencillas
de hecho creo en el libre mercado siempre y en que el estado solo debe estar para que se cumpla la ley y ayudar a quien realmente lo necesite, es facil, pero inaplicable porque los poderosos no lo permitiran pero facil es....por eso me considero un liberal social, es tener ganas de hacerlo pero nos han convertido en zombis y eso a corto plazo no va a cambiar se vera en las elecciones de 2010(se van a adelantar)