2005 Instituto Juan de Mariana
El Instituto Juan de Mariana gana el Fisher Venture Grant, un programa para apoyar los think tanks jóvenes
Instituto Juan de Mariana
Reducir tamaño de letra Aumentar tamaño de letra

Comentarios

Portada - Comentarios - El antitotalitarismo en la Biblia

19/12/2005 - Pablo Molina

El antitotalitarismo en la Biblia

Las raíces históricas del liberalismo entroncan fuertemente en la tradición judeocristiana, como el fundamento moral que nutre y permite la existencia de sociedades libres con gobiernos limitados. La Escuela de Salamanca hizo una aportación trascendental en el terreno de la Economía Política, con sus estudios sobre la teoría subjetiva del valor, los principios del librecambismo y las bases de una política monetaria respetuosa con la propiedad privada y la libertad individual.

Pero profundizando más en los orígenes cristianos del capitalismo, se puede llegar hasta los textos bíblicos, algunos de cuyos pasajes ilustran también la existencia de un impulso primigenio en el cristianismo antiguo en contra del totalitarismo del poder político. Se trata de una sugestiva línea de investigación, que en la actualidad tiene en el profesor Alberto Mansueti a uno de sus principales exponentes. Sus trabajos sobre el capitalismo bíblico, como él mismo denomina a su empresa intelectual, más allá de su carácter apologético, que busca conciliar los principios capitalistas con la tradición cristiana, contrarrestando con ello la fuerte intoxicación marxista que ha infectado amplios cuerpos de la Iglesia Católica, tiene un gran interés incluso en el plano del puro cultivo doctrinal, por cuanto nos permite contemplar interesantes enseñanzas sobre temas capitales como la libertad individual, la propiedad privada o la necesidad del gobierno limitado, vistos ya con gran claridad en el primer cristianismo.

Algunos ejemplos pueden aclarar con más nitidez esto que decimos.

En el capítulo 21 del primer libro de Reyes, el relato bíblico cuenta cómo Acab, Rey de Samaría, pretende comprar unos terrenos colindantes con sus viñas. El propietario se niega a vender y los agentes del Rey acaban arrebatándole sus bienes a través de sucios manejos que terminan con su vida. Jehová castiga con toda dureza al rey por haber atentado contra la propiedad privada de un súbdito, cuyo derecho prevalece sobre la autoridad temporal del monarca. Es difícil no ver aquí una crítica severa a la capacidad actual de expropiar bienes privados, concedida a los poderes públicos en virtud del evanescente concepto de “interés general”, válido para justificar cualquier tropelía de los poderosos.

En 1 Samuel 8, se puede encontrar otro juicio interesante sobre el gobierno limitado. Aquí, el pueblo judío exige a Samuel que les permita elegir un Rey, no conforme con el sistema de arbitrar los asuntos públicos a través de un sistema de jueces. El alegato de Samuel es una advertencia sobre los riesgos de otorgar poderes absolutos a un monarca, y la fuerte tentación a disponer de los bienes de sus súbditos para sus empresas políticas hasta derivar inevitablemente en tiranía.

En Exodo 22-3 se establece el principio de que la primera obligación que ha de ser impuesta a quien roba o daña la propiedad del prójimo, es restituirle inmediatamente lo robado, que es una de las demandas actuales de la teoría liberal en el terreno de la justicia.

En Romanos 13, Jueces 9, en varios capítulos del Deuteronomio etc., se contienen también abundantes sentencias absolutamente compatibles con la teoría capitalista moderna. Es por ello que los totalitarios socialistas, vaga la redundancia, no pueden justificar sus desmanes en ningún principio cristiano, a pesar de las estúpidas connivencias de algunos sectores de la jerarquía católica. En esencia, Jesús, a pesar de lo que digan intelectuales marxistas de la talla de Chávez, no pudo ser jamás ni socialista ni revolucionario, pues entonces hubiera traicionado todas las enseñanzas de su padre al pueblo judío, del que él mismo procedía.

 

Opinión de los lectores

Juan José

También está el ejemplo de Betsabé y el Rey David. Este último es castigado en el segundo libro de Samuel por haber empleado su poder absoluto para hacer morir a Urías, el hitita, y poderse casar con su mujer, Betsabé, de la que estaba enamorado David. De hecho la analogía que emplea el profeta Natán es la de un hombre que roba su oveja a otro y el propio rey David que el que ha robado la oveja debería pagar 4 veces el valor de ésta a su dueño.

antonio fuentes

El articulo, como siempre es magnifico

Alberto

Aun pareciéndome el tema interesante, el cierre del artículo (últimas tres líneas) es precipitado y nada preciso. Jesús fue judío, sin duda (y la gente que estuvo con él siguió practicando ritos judíos después de su muerte), pero fue acusado de blasfemo, subversivo y revolucionario, y condenado a muerte por ello. "Más vale que muera uno por el pueblo, que el pueblo entero por uno solo", se dijo. Además, reconstruyó la Vieja Alianza entre el Hombre (nuevo Israel) y Dios. Es cierto que no vino "para abolir la ley ni los profetas, sino para darles plenitud", pero no hay que olvidar aquellas frases que, en figura literaria, dicen: "Habéis oído que se dijo... Pero yo os digo...", ni sus ataques continuos a los fariseos, ni su actitud "despegada" ante las inacabables, severas e intervencionistas leyes judías.

Un saludo y muchos ánimos.

judas

El texto, a pesar de ser más o menos correcto en las citas y en los enlaces, es cuando menos partidista.

Por ejemplo, en I Samuel 8, el pueblo no pide poder elegir rey, sino tener rey. Es el propio Jehova quien elige el rey de facto, primero Saúl y después David. Por tanto, si el texto realmente quisiera abogar por el antitotalitarismo, debería haber propuesto la vía democrática como salida, no la imposición divina ni de jueces ni de reyes (ese sistema de jueces "nombrados" por dios-Jehova es francamente similar al de los ayatolás).

Por poner otro ejemplo: cuando David manda a Urías a la guerra a morir para quedarse con su mujer... es el hijo de ambos el que muere por e pecado. Curiosa forma de entender la justicia. Justicia divina, se llama.

Estoy haciendo un análisis más pormenorizado de ese texto y de otros en mi bitácora.

Os invito a leerlo.

Daniel Ballesteros Calderón

Creo que esto es llevar las cosas demasiado lejos: si Israel nunca se gobernó democráticamente hasta el siglo XX es algo claro que no pueden extraerse enseñanzas antitotalitarias de la Biblia.

Máxime cuando el totalitarismo como tal no nace hasta el siglo XX (como bien dice Pablo "totalitarismo socialista").

Lo que sí se puede extraer de la Biblia es el respeto a una serie de instituciones elementales para la vida de las sociedades:la vida, la libertad, la propiedad, etc.

© 2005-2010. Instituto Juan de Mariana. Todos los derechos reservados.