27/10/2009 - Berta García Faet
Problemas básicos del multiplicador keynesiano
Desde los más diversos púlpitos –políticos, académicos y mediáticos– se nos pretende hacer creer que sólo existe en el mundo una única teoría económica: la keynesiana. Al "analizarse" la crisis económica mundial actual se vuelve graciosamente la vista atrás, hasta la lejana crisis de la década de los años treinta, por supuesto bajo este filtro terco y parcial que es la lectura keynesiana, de la cual todo académico que se precie no puede salirse so pena de ser marginado o vapuleado. El último ejemplo de este "keynesianismo intolerante" lo tenemos en el reciente debate sobre los Presupuestos Generales del Estado para el 2010: un bonito "debate" alrededor de una sola "alternativa", la keynesiana.
A estas alturas, es más que urgente aclarar de una vez por todas a la ciudadanía –a los contribuyentes– esta verdad políticamente incorrecta que siempre acaba ocultándose, intencionadamente o por pura ignorancia: los diferentes modelos de presupuesto (si es que los hay) no responden al esquema de "buenos" y "malos" o "solidarios" e "insolidarios", sino a diferentes teorías económicas subyacentes. Las lecturas en términos de juicios de valor son demagógicas y maniqueas y se olvidan de lo importante, que es la teoría que sustenta las propuestas, y que es lo que hay que analizar. En este artículo analizaremos muy brevemente algunos de los fallos fundamentales de la idea del multiplicador keynesiano que justifica el aumento del gasto público (en general, sin analizar partidas), en la coyuntura de crisis económica.
En primer lugar enunciemos de forma simplificada la tesis del multiplicador keynesiano y cómo llegamos a ella: para llegar al llamado "modelo simple de determinación de la renta", se define la renta como la suma del consumo (función de la renta), la inversión (función de la renta y del tipo de interés), el gasto público (variable supuestamente exógena) y la diferencia entre exportaciones e importaciones (variable que por simplificar se supone que es cero o que se trata de una economía autárquica). A continuación se procede a igualar esta renta, que es la producción, a la demanda de bienes, y realizando una serie de sustituciones llegamos a la conclusión de que la demanda de bienes es la suma de la demanda autónoma (que es independiente de la renta, esto es, aquello que se consume aun sin dinero por supervivencia; es la ordenada en el origen) y la demanda inducida (por la renta; es la pendiente de la demanda). Con otras sustituciones llegamos a la conclusión de que la renta es igual al producto entre el gasto autónomo (el independiente de la renta) y el multiplicador, que es el cociente entre 0 y 1 menos la propensión marginal al consumo. Como ésta última siempre estará entre 0 y 1 (pues está en tanto por 1), el multiplicador siempre será igual o mayor que la unidad. En conclusión: un aumento de la demanda siempre conllevará un aumento mayor de la producción y por tanto de la renta.
Nótese que la principal conclusión de este modelo es que si aumentamos cualquiera de los elementos que conforman la demanda (consumo, inversión o gasto público), automáticamente se aumentan la producción y la renta. El razonamiento económico que se hace es el siguiente: si por ejemplo el Estado gasta dinero en un hipotético Plan E de infraestructuras, estimulará la demanda creando empleo y aumentando las rentas salariales de sus trabajadores.
Desde un punto de vista matemático, esto es bastante sencillo y no puede refutarse: sencillamente, si yo planteo una serie de identidades y subidentidades conforme a lo que quiero demostrar, seguramente seré capaz de explicar matemáticamente todas sus relaciones. Sin embargo, como siempre, la clave está en fijarse en si están bien planteadas las identidades y las igualdades, no las consecuencias matemáticas. Por suerte para todos, no lo están. Veamos algunos problemas de estas identidades que nos llevan al multiplicador keynesiano del gasto:
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Resulta sumamente tramposo decir que la renta es la suma del consumo, la inversión y el gasto público. El gasto público no cae del cielo cual maná (aunque a algunos les gustaría mucho esto) sino que se obtiene, precisamente, de las rentas de los contribuyentes (directa o directamente). Es decir, la renta es la suma del consumo y del ahorro, y es el ahorro lo que permite la inversión, y son el consumo y el ahorro los que se restringen cuando se pagan impuestos que financien el gasto público (y la deuda pública no es un caso aparte pues, tarde o temprano, esta generación de contribuyentes o la próxima, tendrá que pagarla con sus rentas). En una identidad más sofisticada, se habla de la "renta personal disponible" (renta menos impuestos) y, sin embargo, sigue sin admitirse que ese gasto público que supuestamente suma se ha de cancelar con los impuestos que restan (insisto, tarde o temprano: uno no puede endeudarse ad infititum). En otras palabras: el gasto público no aumenta la renta sino que la resta; si bien es posible que aumente la demanda vía rentas salariales (y no automáticamente, sino fortuitamente), no hay que olvidar que en cualquier caso, por otro lado, las está restando.
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Este modelo no tiene en cuenta –y esta me parece la crítica más devastadora– la calidad de la inversión y el gasto público, es decir, trata a todas las inversiones y gastos por igual, sin ningún tipo de miramiento cualitativo. Así, este modelo supone que si el Estado invierte 1.000 millones, es irrelevante a la hora de analizar su efecto multiplicador saber en qué sector y en qué condiciones esa inversión se ha producido. Por ejemplo, lo mismo da, en este modelo, 1.000 millones para construir carreteras que 1.000 millones para subvencionar el cine español. Lo mismo sucede con las inversiones privadas: se cuantifican, pero no se juzgan sus resultados, no se analiza si esas inversiones resultaron ser un fracaso o un éxito. Es lo que se ha venido a llamar el "fetichismo del PIB": importa únicamente su aumento cuantitativo.
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Este modelo ignora –y esto está en relación con el anterior punto– los problemas epistemológicos más básicos del cálculo económico con los que es incapaz de lidiar, por definición, el Estado. Ya sabemos que, por mucho que desde la teoría keynesiana se afirme que el Estado, mágicamente, puede conocer las rentabilidades, el Estado no tiene capacidad material para realizar los cálculos de utilidad intersubjetiva que serían necesarios para abordar una política pública con un cierto rigor y una cierta justicia. No obstante, este problema se suprime alegremente al suprimirse el análisis cualitativo del gasto... Si, por ejemplo, el Estado se equivoca y se gasta una millonada en algo inservible, o lo asigna de forma incorrecta, en este modelo keynesiano es irrelevante, porque sólo importa la cuantía del gasto y no su destino.
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Otra conclusión dudosa de este modelo es que el multiplicador del gasto será más potente cuanto mayores sean los impuestos, ya que, como cada vez que aumenta la renta se incrementa la recaudación impositiva y, por tanto, el gasto público, se prolonga el efecto del multiplicador. Una vez más nos topamos con el error que ya detectó Hazlitt en su tiempo: el de fijarse en un solo lado, o sólo en un determinado horizonte temporal. Este modelo ignora, además de lo señalado los anteriores puntos, los efectos distorsionadores de los impuestos en la estructura de incentivos de los agentes económicos. Los impuestos –y esto ya debería estar más que asumido– no son nunca neutrales.
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Por último, este modelo no tiene una correcta idea del fenómeno del interés. Analicémonos mediante una de sus conclusiones: según este modelo, si se aumentan más que proporcionalmente los impuestos a los ricos y se disminuyen los impuestos menos que proporcionalmente a los pobres, el efecto será el de una disminución del consumo de los ricos pero menor que el aumento del consumo de los pobres (ya que cuanta más renta se posee, más alta es la propensión marginal al ahorro y, en consecuencia, menor el efecto de las variaciones de la renta en el consumo: la poca renta que pierdan los ricos no les afectará demasiado mientras que la renta que ganen los pobres sí tendrá grandes efectos en su consumo). Esta es una manera muy simple de verlo, pero la verdadera laguna está en ignorar que este tipo de impuestos –o cualquier otro, pero hemos utilizado el ejemplo extremo– afectará muy negativamente a la inversión (que según este modelo keynesiano, también es fundamental en la renta nacional pues forma parte de ella al igual que el consumo y el gasto público), puesto que los ricos son los que, como hemos dicho, pueden permitirse ahorrar y, por tanto, invertir.
No obstante, ¿cuál es la réplica que se hace desde este modelo keynesiano a nuestra crítica de que la inversión también depende de la renta y que, en consecuencia, se ve seriamente afectada por los impuestos? La respuesta sería que la inversión no sólo depende de la renta sino también del tipo de interés. Sin embargo, ¿qué es para este modelo el interés? Una especie de variable exógena que se fija en el mercado del dinero... El error garrafal que desde la Escuela Austriaca viene denunciándose desde hace décadas es el de desvincular el fenómeno del interés de la capacidad de financiación, o dicho de otra manera, del ahorro. El interés no refleja nada más y nada menos que la preferencia temporal y, por tanto, el ahorro que puede prestarse para invertirse. Resulta del todo desafortunado considerar que el interés se fija exógenamente y que no nos orienta acerca de la inversión que una determinada sociedad en un determinado momento puede asumir.
En conclusión: aunque la idea del multiplicador keynesiano es políticamente muy atractiva e incluso intuitiva, no es más que una falacia, que viene criticándose desde hace mucho tiempo y que puede seguir criticándose atacando a las bases de su teoría. Aunque siempre podemos pasar directamente a las conclusiones y burlarnos, por ejemplo, de aquello de que una guerra es positiva porque en la reconstrucción se crean numerosos trabajos. Y es que no es la capacidad de creación de trabajo, o de estimulación de la demanda lo que debería importarnos realizar a cualquier precio y aunque fuera a ciegas; debería preocuparnos más bien que cada gasto tuviera una razón de ser propia y concreta, no automática según un fantasmagórico modelo económico abstracto y simplón.
Opinión de los lectores
Una pequeña cita:
“La mayoría de los autores que han luchado contra el trabajo productivo e improductivo en A. Smith consideran al consumo como necesario acicate de la producción. Por eso, para ellos, incluso desde el punto de vista de la riqueza material, los salariés que viven del ingreso, los trabajadores improductivos cuyo empleo no produce riqueza, son tan productivos como los mismos trabajadores productivos, ya que amplían el field of material of consumption y, con él, el field of producction. Se trata, por tanto, ..., de una apología de los riches oisifs y de los travailleurs improductifs cuyos servicios consumen y, de otra parte, de los gouvernments forts, que incurren en grandes gastos, [de una apología] en pro del aumento de la deuda pública, de las prebendas de la Iglesia y del Estado, de los perceptores de sinecuras, etc.”
De quién es la cita??
(K. Marx (1987) 258-259, Teorías sobre la Plusvalía I, Tomo IV del Capital, 1956. FCE ).
excelente, no debemos olvidar la expulsion de la inversion privada por la subida de tipos que provoca la deuda publica...es asi verdad mas o menos?
Gracias Enrique. Sí, en efecto además de estos defectos de la teoría está el problema del efecto crowding out, esto es, el Estado juega a ser empresa, pero con los poderes del Estado, y en base a su posición de poder y en base a su manipulación del tipo de interés ad libitum, juega con ventaja. Pone un tipo de interés más atractivo, y capta un ahorro que en principio estaba destinado a canalizarse a la inversión por medio de entidades privadas.
Quiero matizar por si no me he expresado bien que en mi opinión el gasto, el gasto sin adjetivos, si es un gasto en una inversión viable, sí "multiplica", pero no es magia, en simplemente por el paso del tiempo, la maduración de las inversión y su rentabilización. El problema del gasto público es que, como digo, si se centra en un sector o una oportunidad viable, es siempre fortuitamente, pues como no hay cálculo económico, impera más bien la conveniencia política; sin embargo, finalmente podría resultar ser viable a posteriori, aunque eso no significa que de ser un bien o servicio deseado no pudiera ser mucho mejor producido por la empresa privada.
En otras palabras: no hay "multiplicador automático", porque justamente, es todo menos automático, y mucho menos en ese tipo particular de gasto que es el gasto público.
Dicho lo cual, nunca hay que perder de vista que aunque un gasto público determinado no resulte a posteriori desastroso, en cualquier caso siempre habrá que restarle los impuestos y/o la deuda pública.
Soy economista y este es uno de los artículos más didácticos y amenos que he leido en los últimos años. Gran resumen y estructura. Enhorabuena. La crítica es sana, pero me gustaría leer que souciones plantea la autora para modificar los presupuestos. Gracias.
yo te propongo una muy muy concreta:
- 0 subvenciones a empresas, la que necesita de una subvencion es porque no es rentable por tanto agilizar el cierre y recolocar lo antes posible.
- Menos asesores a dedo que se comen un porcentaje de los PGE del 10% creo si no lo lei mal.
- No se pueden tener en extremadura con 1 millon de habitantes 106 diputados en la asamblea es una barbaridad.
Apartir de cositas como esta se podrian bajar impuestos en aproximadamente un 20% de la recaudacion actual que ya de por si es baja.
una solucion, a ver si berta que sabe mas que yo nos da más.
por cierto, otra cosita importante, incluir la deuda publica en los presupuestos si no me eqwuivoco solo se incluye el pago de intereses, eso los limitaría mucho.
Excelente trabajo. No se olvide tampoco de que de ser cierto el multiplicador keynesiano cuanto mayor sea la propensión a consumir más potentes serían sus efectos llegando al absurdo de con una proporción al consumo del 99,999999999bastaria con menos de un centimo d einversión para incrementar la demanda por varios millones de euros. Excelente analisis. Como se nota, es su caso, que las facultades de políticas son en muchos casos donde se puede aprender economía con relativa independencia y fuera del estéril análisis económico matemático.
El problema de fondo que yo veo radica en la obsesión de muchos economistas por la magnitud estrella de la contabilidad nacional: el PIB. Dicha magnitud, calculada por el método de la demanda o gasto, nos indica que el consumo privado es el pilar maestro de la economía (representa alrededor de 2/3 del PIB) y que cualquier caída del mismo lleva aparejada una recesión, con lo que reactivar el consumo se convierte en una prioridad para el Estado vía gasto público (si C, I y XN caen, sólo quedará G) La magia del multiplicador keynesiano hace el resto.
Con este método tan aparentemente lógico como sospechosamente simple se conforman los economistas. Lo que no se tiene en cuenta es que el método de cálculo del PIB exagera enormemente la importancia que el consumo tiene en la economía, es decir, no nos sirve como indicador porque no nos cuenta toda la historia.
Según la Escuela Austríaca, el proceso productivo es dinámico y está desagregado en múltiples etapas de tipo vertical que se llevan a cabo de manera simultánea, siendo los bienes de primer orden (los de la primera etapa) bienes de consumo como tal. El resto de bienes de orden superior son bienes de capital o productos intermedios y conforman etapas temporalmente más alejadas de la etapa de bienes de consumo. Evidentemente, el fin del proceso total son los bienes de consumo, los bienes de producción no son más que etapas en el camino hasta estos: No puedes producir un automóvil (bien de consumo duradero) si previamente no se ha extraído el mineral de hierro necesario, no se han construido las instalaciones donde ensamblarlo o no se han fabricado las 4 ruedas.
Gráficamente hablando podríamos decir que los bienes de capital se mueven “hacia abajo” desde las etapas más alejadas del consumo a las más cercanas y que el dinero lo hace “hacia arriba”.
El problema pues de las cifras del PIB es que sólo agrega el valor de los bienes y servicios de consumo y de los bienes de capital finales (sólo se incluyen pues el valor de las ventas de los bienes de capital fijo o duradero considerados como bienes finales) excluyendo, más bien ocultando, totalmente las etapas de orden superior dedicadas a la producción de los productos intermedios y bienes de capital no terminados o que si ya terminados, pasan de una etapa a otra a lo largo del ejercicio económico y como tales son distintos del bien final al que se incorporarán. Estos bienes de producción, aún siendo necesarios, no son directamente útiles para satisfacer las necesidades de los consumidores, son eso, bienes de producción de camino a ser bienes de consumo. Ojo, por bienes de capital finales (capital fijo o duradero) se entienden cosas tales como maquinaria, ordenadores, inmuebles… que sí están incluidos en el PIB (representan alrededor del 15%).
La paradoja es que la cantidad de dinero que se gasta en bienes y servicios de consumo (primera etapa) es mucho menor que la cantidad gastada en el mismo periodo en bienes de producción (resto de etapas), así que el PIB de renta “bruta” no tiene nada, sólo refleja la renta neta (la primera etapa). Para ser realmente bruta (llamada Renta Social Bruta), debería pues incluir todas las etapas. El consumo representaría en la Renta Social Bruta menos de 1/3, mientras que el sector de bienes de capital (incluyendo todos los bienes de capital) representaría casi el 60% y no el 15% actual que representa la inversión en el PIB.
Estamos hablando pues de una estructura productiva muy capital-intensiva que se mantiene con un ahorro e inversión brutos cuantiosos, pues aquí el ahorro que importa es el de los capitalistas de las distintas etapas, en las que reinvierten la gran parte de sus ingresos para obtener los bienes de capital, el trabajo y los recursos de la naturaleza necesarios, siendo el restante el beneficio. En comparación, el ahorro de las familias no tiene importancia.
En conclusión y para resumir: La Renta Social Bruta incluye todo lo que el PIB agrega y además todo lo que excluye (que es más de la mitad). El PIB nos indica que más de 2/3 del esfuerzo productivo de la sociedad se destina a la producción de bienes de consumo, pero, como hemos indicado, la parte más importante del producto nacional se materializa en bienes de inversión. Hay pues que fomentar el ahorro, no el consumo. La teoría austríaca del capital nos ayuda a entender pues que un aumento del ahorro a expensas del consumo ensanchará y alargará la estructura productiva para que a corto y medio plazo tengamos más bienes de consumo y más baratos, cosa que no refleja el PIB, que caería en tal caso. El PIB tampoco refleja la distorsión en la estructura productiva a causa de una expansión crediticia y de la consiguiente recesión. ¿Por qué tras años de crecimiento por encima del 3%, se contrae el PIB español sólo un 4% en la peor crisis que ha sufrido España? ¿Con un paro casi al 20%, una monumental dilapidación de capital, una ola de quiebras y de parálisis empresarial y de, encubierta, crisis bancaria? La Renta Social Bruta se habrá contraído por lo menos más del 10%. Vamos que hemos crecido menos de lo que creemos y ahora nos empobrecemos más de lo que nos dicen. Pero basta de datos, sólo le sirven al economista prepotente de tertulia radiofónica, que utilizará hasta la saciedad su magnitud estrella, el PIB, el cual sabemos que cuenta sólo media historia y la cuenta mal. Le da toda la importancia al consumo, cuando sabemos que la estrella es el ahorro.
creo que la cuestion esencial es mucho mas sencilla, la escuela austriaca es tan partidaria de la minimizacion del estado, fijense que sus teorias parten de estados minimos, que no interesa de hecho todo el mundo conoce a keynes, a friedman(tipos de interes artificiales) o a marx pero pocos y estudio empresariales en extremadura, a mises, pero tiene una explicacion quizas menos economica, y es que el poder del estado interesa para mantener el control y en lo que no estoy del todo de acuerdo con algunos autores de este instituto es que eso no es solo por los politicos que son meras marionetas sino por quienes les financian, los bancos y quien esta detras de ellos, que no tienen ningun interes en que el estado pierda poder pues lo perderian ellos por añadidura.
Por eso el keynesianismo y el monterarismo, y el marxismo no porque curiosamente seria como ocurrio en rusia la semilla de su destruccion, la de los propietarios del mundo
Perdonad que insista pero, por referencia directa, debo responder a mi paisano Enrique y sus soluciones al problema económico:
- 0 subvenciones a empresas. Maravilloso. Cuando salgas de la facultad y te enfrentes a un crédito bancario para montar tu empresa me lo cuentas. Espero que seas coherente y no se te ocurra pedir ninguna ayuda.
- Informate mejor porque la asamblea de Extremadura tiene 65 diputados. La 7º en España por número de habitantes/diputados.
- Yo creo que, sin faltar, deberías sacarle más partido a esa buena Universidad en la que estudias y que fue creada gracias a papá Estado-gobierno autonómico, o es que te crees que el mercado o alguien de Madrid se iba a preocupar por montar una Universidad en Extremadura?. Si llega a ser por los defensores de la escuela austriaca te tendrías que haber ido a Austria a estudiar como el millón de extremeños que salió en los 60 cuando nos moriamos de hambre.
Te recomiendo encarecidamente a ti y a todos los que quieran saber como ha cambiado Extremadura gracias a los extremeños, primero, y a la intervención pública, depués, "Los Santos Inocentes" de Miguel Delibes.
Si no llega a ser por el Estado del Bienestar y esos asesores que tanto critícas, seguiriamos como en el libro porque, curiosamente, a nadie de la escuela austriaca le ha dado por pasarse por la siberia extremeña a ver como sale la gente adelante por allí.
Pero no quiero parecer negativo, te animo a que cambiemos las cosas, ahora que, gracias a los impuestos que tantos critícas, tenemos la base de infraestructuras y educación mínima que nuestros padres sólo soñaban: ánimo, monta una empresa en Extremadura!
Conclusión: coincido con Berta. El gasto público debe ser razonable y razonado, pero debe ser. El mercado, por si solo, no da solución a los territorios perifericos e historicamente alejados del desarrollo (a excepción de la emigración)
que pena no he estado, por partes:
extremadura ha recibido fondos europeos desde hace años por importes que quitan el hipo entre ellos para infraestructuras, tenemos AVE ya?, cuando tuvimos la A66?, tenemos aeropuerto en caceres.
segundo, berta se refiere al gasto keynesino en infraestructuras y poco mas, gasto productivo, no el que hacen los politicos, deberias leer mas los articulos de berta y los de este instituto.
tercero, esta universidad junto con las publicas de este pais es monotematica, keynes y punto y para de contar, de las de peor calidad, no todos pueden estudiar en ella porque deberia ser gratuita(es absurdo que se den becas a quien no pueda pagarla y se nos quite tengamos renta o no del orden del 25% de nuestros ingresos solo en tasas y otros impuestos autonomicos y locales).
4 no sirve de nada una subevncion(trabajo en una consultora tramitamos muchas) mas que para sacar dinero a la junta pues los proyectos en un 80% de las veces no se llevan a cabo, seria mas razonbale la competencia real entre bancos(privatizar las cajas) y que la gente tenga pasta, pero vamos tu version muestra tu absoluto desconocimiento del mundo empresarial(somos consultores hacemos estudios de mercado etec), no sirve de nada una subvencion si no hay mercado, un proyecto rentabñe encuentra siempre inversores, vete a USA una temporada.
que mas, ah si 67 diputados con 1 millon de habitantes, california tiene 38 millones y en nujmeros relativos(que es como se hacen comparaciones) menos, en cueanto a extremadura, soy de caceres, tenemos un funcionario por cada 3 habitantes, asi nos va en el desarrollo economico siendo la ultima del pais.
normalmente siempre respondo educadamente pero en tu caso has sido(intentado serlo que te falta un hervor) ofensivo con lo de que debo sacar partido a una de las peores universidades de españa y que la informacion sesgada que se enseña es para llorar, has sido ofensivo por un motivo evidente mi razonamiento es tan valido como el tuyo y ese comentario da a entender que yo de economia ni idea, en fin, es lo que teneis los intervencionistas, lo de la libertad de expresion y la ausencia de verdades absolutas no lo dominais mucho.
y para nada berta esta de acuerdo en mas gasto publico, no escribiria en un instituto liberal si asi fuera en un pais en el que es mas del 25% del PIB muy superior a los paises mas avanzados de europa que son(lee a albert spluges colabroador de este sitio) inglaterra y suiza.
no amigo tu debes leer mas, se3 necesita mas iniciativa privada y menos despilfarro publico, creo que publico (el diario) es otro link no este.
de todas formas lee otros articulos de berta y veras que para nada amigo para nada, yo deduzco de sus escritos que es liberal,,,,dudo que apoye mas despilfarrro.
y menos asesores si por supuesto y menos familiares puestos a dedo ganando 6.000 euros al mes por equivocarse en la crisis, en su durante y en el final, para eso mejor que hagan como los politicos americanos, que se asesoran con empresas prvadas reconocidas en el mercado(lo que abarata los costes y crea movimiento de dinero en el sctor privado).
ah si 67 diputados regionales, pero cuantos tienen las diputaciones provinciales(tambien son politicos o no?) los ayuntamientos, las porporaciones locales, las empresas publicas(que son cargos encubiertos) las ASociaones de desarrollo ruaral, las mancomunidades, GPEX, SOFIEX(que financio en caceres a las 4 grandes constructoras que se forraron en la crisis y ahora han despedido al 80% de la plantilla) incumpliendo una clausula de algunas ayudas recibidas, o varias sin obligarles a devolverla<', si es que no merece la pena nos han envenenado pero bien, las mejores universidades del mundo son privadas, ah no que el instituto tecnologico de masachusett es publico.....en que estaria pensando
ah si subvenciones, una de ellas, gracias a dios no nos la encargaron a nosotros, yo hubiera psado desde luego aunque me costara el puesto, radio taxi en caceres 100.000 euros para implantar GPS en sus taxis en aras a un mejor servicio, veamos, el problema de los taxis en caceres es que al ser autonomos no viene el que esta mas cerca sino el que le toca (periodos de espera etc) como no hay competencia el cliente debe aguantarse o ir andando, con los GPS igual, eso no cambio, beneficio al consumidor 0 problemas los de siempre, inversion real(informacion de la empresa proveedora) 30.000 euros, inversion subvencionable 100.000, subvencion 48.000, con los 18000 restante se van a correr una juerga y asi todas, como se hace es sencillo pero eso no lo digo que se le acaba el chollo a mi empresa.
que cosas....
ah si ya puestos y perdona berta es por que parece que en este pais eso es importante
diplomado en ciencias empresariales y economicas y si todo va bien en junio graduado(que es ecomo la antigua licenciatura
vaya parece que se acabo el debate, bueno saludos berta y siento que quizas me alteré un poco, pero vamos, uno puede tener una opinion, una tendencia o ser afin a una escuela pero deberiamos relajarnos y no hacer comentarios sobre verdades absolutas que no existen y limitarnos a argumentar, no decir cosas como que yo no estoy aprovechando mi exccelente(bochornosa) universidad de extremadura...
esto es del señor roberto centeno otro economista
Nada de reducir el tamaño de un Estado infinanciable; nada de reformas estructurales; nada de reordenar el sector financiero con criterios económicos y no políticos; nada de fijar objetivos de crecimiento y empleo; nada de reformar un sistema de pensiones técnicamente quebrado por mucho que mantenga con transferencias crecientes del Estado un superávit ficticio de la Seguridad Social; nada sobre un nuevo modelo productivo; nada de restablecer la unidad de mercado roto en 17 taifas; nada de eliminar 4.000 ayuntamientos inútiles; miles de coches oficiales, viajes de lujo, embajadas ridículas, decenas de miles de asesores y liberados sindicales que viven del cuento… nada de nada.
voy a añadir algo, soy autonomo, la coherenecia en mi caso como empresario consiste en maximizar el Bº, es decir, si me dan una subvencion(ahí no comparto la vision del IJM) me la quedo, porque si no es probable que se la den a otro que tenga menos escrupulos, pero siempre la consideraré un Bº extraordinario(contabilidad), no corriente, y no me sirve para ver la rentabilidad de mi negocio, eso si las que dan a mis clientes aun a mi pesar si son beneficio corriente de mi gestion de las mismas, en mi caso valoro el sector privado, pero conozco consultorias que curiosamente están montadas exclusivamente para tramitar ayudas dedicando esfuerzos, grandes profesionales y recursos a contentar a la ujunta para que se las aprueben....eso es progresar?