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Portada - Comentarios - Un poco de autocrítica "austriaca"

02/11/2009 - Ángel Martín Oro

Un poco de autocrítica "austriaca"

La ignorancia de la comunidad financiera volvió a ser puesta de manifiesto en una desternillante anécdota. En un debate entre el historiador del Mises Institute, Thomas Woods, y un alto ejecutivo de ING, éste último –en un intento, además, de asestar el golpe definitivo a Woods– confundió la economía de la Escuela Austriaca con la economía de Austria, un error nada extraño, por otra parte.

Esta anécdota viene a reflejar una realidad de todos sabida: el desconocimiento que existe de gran parte del mundo económico y financiero acerca de la escuela austriaca. En efecto, esta corriente teórica apenas está presente en la academia ni en las aulas universitarias. Estudiada como una escuela más de la historia del pensamiento económico –como para los austriacos serían otras de las muchas escuelas alternativas que existen–, sus aportaciones no se suelen considerar relevantes para el día de hoy. De ahí que sus teorías del capital, de la competencia, o del ciclo económico sólo se estudien, en el mejor de los casos, como ideas del pasado.

Albert Esplugas se hizo eco de esta anécdota en su blog, y Kantor, en los comentarios, dio inicio a un interesante debate: decía que es cierto que la profesión económica sabe poco o casi nada acerca de economía austriaca, pero se planteaba la pregunta inversa: ¿y cuánto saben los austriacos de desarrollos económicos recientes de la teoría neoclásica avanzada?

Aunque es cierto que la gran mayoría de economistas austriacos han estudiado y conocen al mainstream, ¿qué garantías tenemos de que no se posee una visión sesgada o, de alguna manera, caricaturizada, de éste? A juzgar por opiniones de algunos autores que no comparten (por completo) el "paradigma austriaco" –si es que algo tal existe–, este sesgo y caricaturización existen.

En mi opinión, existe un sesgo a la hora de realizar simplificaciones: dependiendo de qué corriente teórica nos llame más la atención –en este caso la austriaca– les pasaremos por alto más errores, ambigüedades, o inconsistencias, y seremos más exigentes en cuanto a pedir que no se simplifiquen las ideas de esta corriente. Pedimos a los "adversarios" que antes de criticar a Hayek o a Mises se lean sus obras, mientras nos permitimos criticar a Keynes, a Friedman o a otros neoclásicos sin haberles leído y asimilado.

Nos permitimos tratar al mainstream en ocasiones con críticas caricaturescas, mientras que nos cuidamos de realizar ese mismo tipo de simplificaciones en relación con los pesos pesados austriacos. Introducimos matices en el pensamiento de estos últimos y en su evolución, pero no tenemos reparos en criticar a Keynes por su simplona idea de resolver todos los problemas económicos mediante el aumento explosivo del gasto público y la cantidad de dinero. Se trata al mainstream como un "stock de conocimientos homogéneo", sin tener en cuenta la heterogeneidad existente, los diferentes matices... La realidad es más rica de cómo la pintan los críticos.

Como dijo Mark Blaug en La Teoría Económica en Retrospección, los comentarios sobre los grandes libros son nítidos y consistentes, pero éstos no lo son, y están llenos de matices, ambigüedades, e incluso contradicciones. También dijo que "gran parte de lo que consideramos ciencia económica, tuvo su origen en respuestas intelectuales a grandes problemas políticos no resueltos", con lo que hay que ser cautos a la hora de interpretar a cada autor, dependiendo de su contexto político, social, personal y teórico. Este tipo de matices son los que a veces caen víctima de ese "sesgo simplificador".

En ocasiones puede que, al tratar sobre otras teorías, incurramos en un error que tenemos siempre presente, pero aplicado a otros: la "pretensión del conocimiento" (Hayek en su declaración de recepción del Nobel) y la fatal arrogancia de los burócratas y legisladores. Criticamos la economía matemática con conocimientos matemáticos superficiales o que quedan anticuados a la práctica actual y desarrollos más recientes –lo que, por otro lado, no niega la crítica al uso de las matemáticas en la ciencia económica–; o nos creemos los únicos que hemos anticipado y previsto la actual crisis y la anterior burbuja...

Pero al fin y al cabo somos personas con un conocimiento intrínsecamente limitado, probablemente erróneo, que miramos e interpretamos la realidad con unas gafas particulares. Cada parcela del conocimiento, ya sea la disciplina económica u otro campo, es (al menos, prácticamente) inabarcable por cada ser humano. Por tanto, la simplificación y el sesgo son dos fenómenos muy difíciles de erradicar. Por ello precisamente, tal y como Hayek exigía humildad y reconocimiento de su ignorancia a los planificadores sociales, asimismo ésta debería exigirse entre los economistas, por supuesto también entre los austriacos.

No se trata de una defensa del mainstream, sino de poner de manifiesto la impresión de que en ocasiones se cometen simplificaciones de otras teorías y corrientes que no les hacen justicia, independientemente de que sigan estando equivocadas –siempre desde nuestro particular punto de vista. Para suavizar estos sesgos y vicios, ser más precisos en nuestras críticas y no caer descalificados a primeras de cambio, no se me ocurre nada mejor que mantener un diálogo abierto con los teóricos de las demás escuelas, para no caer en burdas caricaturas, tener una mejor comprensión de sus ideas, y salir del armario intelectual donde algunos puede que estén encerrados.

Quien esté libre de alguno de los "vicios" enunciados, que tire la primera piedra.

 

Opinión de los lectores

Arturo Mendivil Nasarre

Buen texto. Es cierto que necesitamos comprender los temas antes de criticarlos, pero antes necesitamos también comprender incluso las necesidades y capacidades de nuestra ciencia con precisión, así como sus implicaciones.
Es decir (y que conste que estoy poco enterad del tema, así que es probable que esté equivocado): En algún debate con economistas austríacos he observado que están seguros de la escasez de cosas absolutas en la ciencia económica, donde cada estudio sobre cada dato o parámetro no es extrapolable a casos distintos-incluso aunque sean solo distintos en el tiempo-. Sin embargo, poco he observado autocrítica o modestia respecto a los razonamientos o desarrollos económicos: En cualquier razonamiento praxeológico puede faltar un axioma que no pareciera importante, o incluso -al puro estilo popperiano- los razonamientos científicos que usamos están basados en la sociedad que observamos. ¿Qué nos asegura que esta no cambie, y que los razonamientos utilizados sean adecuados para esta?

Jesus del Amo

Estimado Angel, el decir que los que nos aproximamos a la economía austriaca no conocemos a los neoclasicos no es fundado. De hecho cualquiera que sea licenciado en económicas y empresariales por cualquier universidad española no conoce otra cosa que autores neoclasicos, matemáticas, ecuaciones diferenciales, estadistica y econometría.
El que las ha sufrido y ha sido incapaz de dar respuesta alguna a los amigos, familiares y/o compañeros de ningún aspecto de la vida real relacionado con la economía sabe muy bien lo que digo. Ya no entro en el mundo academico, pero si partimos de la base de que estudiamos la acción humana, el estudiar modelos matemáticos no es sino una pérdida de tiempo, para mi el mas preciado de los bienes escasos.
Esto es como echar de menos la mili por lo mucho que se aprendía, te aseguro que no se aprendia nada bueno.. lo único que éramos mas jovenes.. que tiempos.

Eugenio Martín Velázquez

Ángel muchos de los mejores austriacos no solo se criticaron
entre ellos sino que se autocriticaron y cambiaron muchos de sus argumentos. Pero refutaron muchos errores y lo demostraron con una integridad personal digna de mención. Déjanos que tiremos alguna piedra que yo ya estoy cansado de las montañas que arrojan otros y encima dicen que es porque soy un ignorante y como no, lo hacen por mi bien.

Daniel Ballesteros Calderón

Gran artículo Ángel, eres muy honesto al señalar con finura la falta de humildad, tantas veces combinada con el desconocimiento o distorsión intencionados de lo que se critica, y con la incapacidad técnica para emplear herramientas matemáticas y estadísticas aceptables de forma eficaz.

enrique

creo que no he leido bien, no veo una critica a la escuela austriaca sino a los que son excesivamente sesgadosa en dicha escuela, de hecho el articulo sobre otros que predijeron la crisis viene a decir que se tenia que producir una ajuste....coño eso esta harto el señor rallo de decirlo, pero es de sentido comun, lo que vale 20 si se vende a 50 es especulacion y esta tiene los dias contados y un constructor sabe perfectamente lo que vale su casa....se llama profesionalidad.

Ángel Martín

Jesús Del Amo:
No he dicho que “los que nos aproximamos a la economía austriaca no conocemos a los neoclásicos”. Lo que he sí he dicho es: “Aunque es cierto que la gran mayoría de economistas austriacos han estudiado y conocen al mainstream, ¿qué garantías tenemos de que no se posee una visión sesgada o, de alguna manera, caricaturizada, de éste? A juzgar por opiniones de algunos autores que no comparten (por completo) el "paradigma austriaco" –si es que algo tal existe–, este sesgo y caricaturización existen.” Creo que hay una diferencia de matices importante. Por lo demás básicamente estoy de acuerdo.

Eugenio:
Obviamente mi crítica no va hacia economistas de la talla de Menger, Mises o Hayek, que eran unos monstruos intelectuales, sabían de casi todas las áreas de conocimiento, y dominaban varias de ellas. Pero por ejemplo, Rothbard, que también entraría en esta categoría, entraría a su vez en parte de la crítica del artículo, al menos en su crítica a Adam Smith u otros autores, en su HPE.

Enrique:
En efecto, el artículo no trata de una crítica a las teorías de la escuela, sino a posibles actitudes que se pueden tener dentro de ella (como dentro de cualquier otra escuela…). Claro que Rallo y muchos otros austriacos anticiparon la crisis, y han diagnosticado bien las causas y demás. El punto que hago es que hubo otros economistas que también vieron algo, se dieron cuenta de que las cosas no iban bien, que había una burbuja, etc.

Gracias a todos por los comentarios. Un saludo

enrique

y dire mas todos los sistemas son validos, pero lo que no es valido es socilizar las perdidas eso es una barbaridad, si como pregonan los liberales la escuela austriaca sobre todo se produjera el ajuste necesario pagarian los que hicieron malas inversiones no yo que vivo de alquiler, eso es la economia real, lo otro son falacias de los que financian a los politricos parta obtener mas poder y usan un razonamiento economico absurdo, por ejemplo, desde cuando y donde hablo keynes de gasto publico en cosas como marca extremadura por dios, donde hablo friedman de aumentar la masa monetaria o disminuir los tipos hasta provocar burbujas, él solo dijo que crecmineto constante de la masa monetaria se equivocara o no solo hablaba de eso, es decir, que no que no puede ser toda ciencia como dijo einstein puede ser usada para bien o para mal, pero cada cual tiene su campo y las matematicas solo son una herramienta del economista no la economia en si misma. o la estadistica, hacer subterfugios puede ser divertido y sorprendewnte, pero es falso, porque el ser humano ni es racional, ni es emocinal sino un compendio de cosas y en esto mal que pese los austriacos se aproximan de una forma mas realista.

un ejemplo, resulta que la ley antitabaco se basa en supuestos estudios sobre el cancer, puede explicar ese cientifico, porque em japon como dijo albert splugas un 70 % de los hombres fuman y sin embargo son los mas lonjevos, o porque mi abuelo con tres paquetes murio con 99 años o porque se usaba el tabaco antiguamente como acaricida pulmonar, no se puede verdad o si, es sencillo, sintomas de gripe y no es gripe que es pues gripe A ala a vender vacunas, venga ya, no será mas probable que sean diferentes reacciones humanas a la gripe comun, pero claro eso no es negocio....y los votantes vreyendo todo lo que les venden asi nos va

enrique

cierto angel, hasta los marxistas en mi opinion acertaron con las crisis de supreproduccion con salarios de miseria, pero la cuestion es que esa situacion se produce en gran parte por la inflacion(que resta poder adquisitivo al salario) y esta en parte por la mala aplicacion de las politicas ecnonicas keynesianas y monetaristas, es decir, que el corrupto es el estado(y quienes lo financian no olvidemos esto que es esencial) y no el mercado que a quien no interesa no es solo a los politicos si no a los poderosos

Adrián Ravier

Hace unos meses en una entrevista que me hicieron en "Orden Espontáneo", la revista digital del Centro Adam Smith de la Fundación Libertad de Rosario, en Argentina, me preguntaron:

¿Por qué le aconsejarías a un estudiante de economía que estudie el pensamiento de los austríacos?

Mi respuesat: Porque espero que encuentren en esta Escuela lo que encontré yo, que es una explicación de cómo funciona el mundo. Pienso que el economista debe abandonar los modelos agregados, de equilibrio general o parcial, y dar lugar a nuevos modelos, desagregados, y en desequilibrio.

Coincido con Hayek cuando afirma que la economía matemática nos ha dejado con al menos dos o tres generaciones enteras perdidas de economistas. Su artículo de 1945, sobre ―El uso del conocimiento en la sociedad- explica correctamente cuál es el problema económico. Si el problema está mal planteado, los esfuerzos van por el camino equivocado, y contribuyen en poco a mejorar el nivel de vida de la gente.
Desde luego hay economistas que no son austríacos, y que, sin embargo, han aportado mucho a las ciencias económicas, como James M. Buchanan, Ronald Coase, Douglass North, y hasta el mismo Milton Friedman, quien ha contribuido en detener los procesos inflacionarios en las décadas de 1970 y 1980. Pero los filósofos de la Escuela Austríaca, tienen otras cosas que ofrecer, que el economista, al menos hoy, no aprende en la universidad, y no aprenderá de otros economistas. Que el problema económico es de conocimiento, sobre qué producir, cómo producirlo, cuándo producirlo. Que dicho conocimiento está disperso en la mente de distintas personas y que la información no es accesible para el gobierno. Que los precios comunican información y coordinan los procesos espontáneos de mercado, que hacen posible que hoy nos beneficiemos de un mayor bienestar, gracias a complejísimos procesos de producción en el que intervienen millones de individuos. Que en esos procesos de producción el empresario cumple un rol central. Que presta atención al vínculo entre la economía y el derecho, dando preponderancia a los derechos de propiedad, y otorgando al Estado un rol central en el cuidado de esos derechos. Que las fallas de mercado no son fallas, sino características del mercado que desde luego no es perfecto. Que los bienes públicos y las externalidades no son argumentos útiles para fundamentar la acción del estado. Que los monopolios sólo existen cuando el pseudo-empresario se une al estado, y éste último le garantiza al primero barreras a la entrada a potenciales competidores. Que la competencia es el único medio para aumentar el nivel de vida de la gente, reduciendo precios, y aumentando la calidad de los bienes y servicios que se ofrecen en el mercado. Que el gasto público siempre requiere de alguna fuente de financiamiento, por lo que implica quitar a unos lo que les corresponde para darle a otros lo que no les corresponde. Que el dinero es un medio de intercambio y que su expansión artificial no genera riqueza ni resuelve problemas. Que la inflación, entendida como suba de precios, tiene siempre una causa monetaria y que es un fenómeno creado por el gobierno. Que los ciclos económicos no son propios de la inestabilidad del sistema capitalista, sino fruto de aplicar políticas económicas equivocadas. Que la única forma de emprender un proceso de crecimiento económico genuino es aumentando el ahorro, y renunciando a la política monetaria y crediticia, así como a crear rigideces en el mercado laboral. Que los precios máximos provocan escasez. Que los salarios mínimos crean desempleo. Que los aranceles protegen a un pseudo-empresario, o a una industria completa, a expensas del consumidor que tiene que pagar mayores precios por los productos o servicios que demanda, además de recibir peor calidad. Que la devaluación, así como toda política que destruya la moneda, no es un medio para ganar competitividad.
Que en definitiva, la única forma de resolver nuestros problemas es a través de la educación. Y que los ministerios que la regulan están haciendo mucho daño hacia la institución de la cual sobrevendrán las soluciones a todos nuestros males, y no me refiero solamente al campo de la economía.

Jesus del Amo

Estimado Ángel, estoy de acuerdo contigo. Efectivamente lo señalas en el artículo.
Lo que yo me refiero es que conocemos a los neoclasicos por imposición, ya que no hay otra opción académica en las facultades de economía españolas.

enrique

excelente señor Ravier, yo opino fijese que la crisis actual aun esta por llegar, para mi la economia es como el ser humano, los sintomas solo esconden a la enfermedad, acabar con los sintomas a base de analgesicos es impedir que las alarmas lleguen y es probable que la enfermedad de la que avisan los sintmas empeore, la economia real tiene en mi opinion su reflejo en la financiera y lo que estamos viendo son sintomas, aun queda la enfermedad y sera mundial por mucho analgesico(ayudas, tipos bajos, etc) que le den, porque lo que esta carcomido y enfermo es la economia real, no es que el empresario sea avaricioso o egoista, es que al romper la opsibilidad de canalizar eso hacia el bien comun(adam smith y su mano invisible) gracias al intervencionismo estatal y no seamos necios, a los que estan detras, solo tenemos que mirar alrededor para ver que la filosofia es.....yo gano mas a costa de que tu ganes menos y porque tengo una autorizacion de mi primo el presidente de la junta, yo gano un sueldo fijo porque hice una oposicion y que aportas a la sociedad....no se, o los proyectos que tramitamos en mi consultoria y que estan ya todos aprobados....patetico. la enfermedad será aun peor que estos sintomas y se va a ver en 2010

Angel Martín

Gracias Adrián por compartir tu excelente respuesta. Yo recuerdo que cuando entré en la facultad de economía y me preguntaron en un formulario qué quería sacar de la carrera, respondí “entender cómo funciona el mundo”. Durante el primer año saqué muy poco en claro, y no fue hasta que entré a leer a los austriacos cuando comencé a entender y aprender algo útil relacionado con la economía...

Sin embargo, en esta línea “auto-crítica”, permíteme señalar que ciertas cuestiones que apuntas que los austriacos enseñan y los demás no (“los filósofos de la Escuela Austríaca, tienen otras cosas que ofrecer, que el economista, al menos hoy, no aprende en la universidad, y no aprenderá de otros economistas”), realmente pienso que otros economistas también las enseñan. Me referiría a los “buenos economistas” no austriacos, e incluso algunas de las cuestiones se enseñan en la teoría mainstream, por ejemplo “Que los precios máximos provocan escasez y Que los salarios mínimos crean desempleo” (en un análisis gráfico básico de oferta-demanda, aunque sea muy limitado). Otros economistas mainstream también estarían totalmente de acuerdo con “Que la competencia es el único medio para aumentar el nivel de vida de la gente, reduciendo precios, y aumentando la calidad de los bienes y servicios que se ofrecen en el mercado” o “Que el gasto público siempre requiere de alguna fuente de financiamiento, por lo que implica quitar a unos lo que les corresponde para darle a otros lo que no les corresponde”. Friedman quizá también diría “Que la inflación, entendida como suba de precios, tiene siempre una causa monetaria y que es un fenómeno creado por el gobierno.” Otros teóricos del comercio internacional también afirmarían “Que los aranceles protegen a un pseudo-empresario, o a una industria completa, a expensas del consumidor que tiene que pagar mayores precios por los productos o servicios que demanda, además de recibir peor calidad”. Estas cuestiones son importantes, y no hay duda que son insights que destacan los austriacos, pero creo que no son los únicos…

Jesús Del Amo:
En efecto, no hay alternativa en un sistema educativo como el que tenemos. Quizá un sistema libre y competitivo ofreciera distintas opciones. Pero me temo que eso no está en el horizonte, y mucho menos en España. De todas formas, creo que es necesario, aunque costoso, a veces aburrido y pesado, además de poco recompensador intelectualmente, estudiar la corriente principal del pensamiento de cualquier disciplina. Y en este caso es la neoclásica, mal que nos pese…

Un saludo

enrique

yo creo que ustedes desde este instituto estan realizando una gran labor, soy estudiante de empresariales, este año creo que acabaré con los famosos creditillos de libre eleccion, ya saben, esos en que te matriculas de una asignatura que se llama las virgenes en la edad media como si eso me ayudara a ser mejor empresario.

lo cierto es que hace mucho que no voto, algunos me critican porque dicen que existe el voto en blanco, aqui me sirvio el señor splugas de mucho, pues como todo el que se informa sabe, el voto en blanco en españa es considerado nulo y por tanto se reparte entre los partidos con escaño, por eso no voto.

En mi universidad se estudian de pasada los liberale y montetaristas pero la macro y la estructura economica estan orientadas al Keynesianismo.

vamos basura tras basura

como para volver a votar vaya

Adrián Ravier

Angel, tenés toda la razón. Quizás no fui preciso en mi comentario, aunque reconozco en autores como James M. Buchanan, Ronald Coase, Douglass North, y hasta el mismo Milton Friedman -tan criticado por los austriacos-, entre tantos otros, que uno pueda aprender estas y otras cosas.

Dicho esto, habrá que ver en cada caso si realmente dicen lo mismo. Por citar un ejemplo, ¿es la misma la curva de oferta y demanda de los neoclásicos que la que enseñan los austríacos? En el caso neoclásico, como bien enseña Huerta de Soto en sus cursos, la ley de utilidad marginal no se terminó de incorporar a sus modelos.

César Arellano

Retomando el cierre de comentario de Adrián Ravier, quisiera recordar algo que he tenido –a su vez- el placer de comentar con algún colega en más de una ocasión, incluído algún miembro del Instituto Juan de Mariana:

Lo que a mi modo de ver resulta cautivador y estimulante de la visión austriaca, es precisamente la fundamentación de esa visión, no el estudio o explicación más técnica y rigurosa del “aparato” económico. Dicho de otro modo, quizás más austriaco precisamente: concibamos el paradigma austriaco como lo que es, una visión que aspira a ser global y completa, incluída por supuesto y más especialmente, su visión y fudamentación ético-antropológica. El proyecto "Inteligencia y libertad" de Capella es un gran ejemplo de ello y lo celebro.

Amigos, hasta al propio Don Juan de Mariana se le estudia (más bien cita de pasada, lamentablemente) en las facultades de Educación de este país. Es un “filón” que no habría que ignorar.

“Que en definitiva, la única forma de resolver nuestros problemas es a través de la educación.”

Creamos en eso, como comentó Adrián Ravier.

Un saludo.

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