Asientos reservados
Hace algún tiempo en mi pueblo organizamos una reunión en un local vacío que tuvo tanto éxito que continúa de forma indefinida desde entonces. Resulta que en el local no hay sillas, que con la tecnología existente resultan ser muy resistentes (no se estropean con el uso) pero sin variedad: son bienes duraderos todos iguales (bienes fungibles, que dicen los economistas, indistinguibles unos de otros).
Recuerdo que la primera vez que estuve llevé una silla y la utilicé un rato mientras estaba sentado conversando con un amigo. Al rato me apeteció levantarme a bailar y me surgió un problema: es difícil moverse cargando todo el rato con la silla. Dejarla abandonada a su suerte no es buena idea, ya que podría haber ladrones, así que le pedí a un amigo que me la guardara hasta mi vuelta. Algo más tarde ese mismo día apareció una amiga que vino sin silla, y yo caballerosamente le presté la mía para que se sentara, por lo cual quedó muy agradecida. Pronto mi amigo se ausentó un rato y me pidió que le guardara su silla, y como yo estaba de pie le dije que si no le importaba me sentaría en ella; antes de que él volviera llegó una segunda amiga y yo, de nuevo caballeroso, le presté la silla de mi amigo, quien al volver entendió la situación y no se enfadó por ello.
Como tengo algo de perspicacia empresarial veo que hay dos diferentes oportunidades de negocio: guardar y prestar sillas, servicios para los cuales quizás la gente no siempre tenga amigos a mano. Así que al día siguiente voy con unas cuantas sillas y me instalo en una zona con dos partes diferenciadas: un servicio de custodia de sillas y un servicio de préstamo de sillas. Cobro según la cantidad de sillas y la duración del servicio, que a veces no es predeterminada (plazo fijo pactado al comienzo del servicio) sino que se extiende hasta que me pidan la silla guardada o me devuelvan la silla prestada; también puede suceder que yo decida devolver una silla guardada o reclame una silla prestada.
El negocio es rápidamente un éxito, y como trato con mucha gente y algunos no son conocidos tengo que llevar un registro básico. En el lado de la custodia de sillas le doy a cada uno un recibo por el cual me comprometo a entregar una silla ante la entrega del mismo. Algunos recibos son personalizados con el nombre del dueño de la silla, porque así aunque les robaran el papel el ladrón no podría reclamarla; aun así si se quiere que otra persona recoja la silla es posible transferir estos recibos a otra persona demostrando de algún modo en el documento que la transacción ha sido voluntaria. Por comodidad algunos recibos se hacen al portador: no importa la identidad de quien reclame la silla. En el lado del préstamo de sillas son los prestatarios quienes me dan a mí un reconocimiento de deuda por el cual se comprometen a devolverme la silla al final del tiempo pactado (o cuando yo se la reclame si es el caso).
Alguna vez me ha pasado que no me han devuelto una silla prestada: así he descubierto que los préstamos tienen riesgo, que es necesario fijarse en la fiabilidad o crédito del prestatario y ajustar mis tarifas según el riesgo de pérdida.
Normalmente tengo buen ojo para calcular cuántas sillas debo tener en el local, y si me hacen falta más puedo salir a una tienda cercana y comprar alguna más. Cuando me sobran sillas el mismo dueño de la tienda me las recompra, siempre a un precio menor al de venta por aquello de la diferencia entre el precio pedido y el precio ofrecido: la diferencia de todos modos no es muy grande porque al ser las sillas indestructibles el mercado de sillas nuevas y de segunda mano es el mismo.
En una ocasión sucedió que se agotaron mis sillas prestables, en la tienda no tenían más y todavía había personas que querían una. Mi perspicacia empresarial me llevó a pensar que quizás hubiera gente en el local que estuviera dispuesta a prestarme sus propias sillas, que yo a su vez podría seguir prestando a otros. Me convierto así en un intermediario en el mercado del préstamo de sillas: por un lado me las prestan a mí (yo debo esas sillas, tengo una deuda frente a otros o pasivo, que dice mi contable) y por el otro yo se las presto a otros (me deben sillas, tengo un activo, otros tienen una deuda frente a mí) a un precio ligeramente superior. Mis beneficios proceden de coordinar a distintas partes que no se han dado cuenta de la situación de los demás y no saben que podrían establecer relaciones mutuamente ventajosas con ellos: mi negocio es el punto de encuentro entre quienes les sobran y les faltan sillas.
En el negocio de la intermediación del préstamo no sólo importan las cantidades, los precios y los riesgos: también son muy importantes los plazos. Gestionarlos inadecuadamente puede poner mi negocio en peligro, ya que yo podría suponer un riesgo para mis prestamistas de sillas. Si yo recibo prestada una silla durante una hora lo más prudente es prestarla durante como mucho ese mismo plazo: así cuando me la reclamen de vuelta yo la tendré disponible.
Como algunas personas no saben cuándo van a sentirse cansados y querer sus sillas de vuelta, a veces me las prestan a la vista, o sea hasta que reclamen su devolución. Para no tener problemas con los plazos yo estas sillas también las presto a la vista y las reclamo cuando me las reclaman a mí. Algunas personas se ponen un poco nerviosas y creen que podría haber conflictos de doble disponibilidad sobre estas sillas, pero yo intento explicarles la situación quitando de en medio al intermediario para ver si así lo entienden: si tú me prestas la silla hasta que me la reclames de vuelta, el hecho de que me la prestes muestra que no la estás usando, y dispondrás de nuevo de ella a partir del momento en que me la pidas; yo la utilizo y dispongo de ella hasta que me la pidas.
Como mi negocio iba tan bien eventualmente surgió la competencia. Alguno procedió de forma deshonesta, prestando las sillas que le habían entregado en custodia: cobraba por ambos lados, cuando las recibía y cuando las prestaba. Yo lo denuncié y su negocio se fue a pique al perder la confianza de la gente.
De todos modos el negocio de la custodia es muy pequeño y tiende a desaparecer: mis clientes se dan cuenta de que si me prestan sus sillas y yo a su vez las presto con prudencia pueden recuperarlas cuando quieran, o sea que es casi como si las tuvieran guardadas (con algún pequeño riesgo) y no sólo no pagan por ello sino que incluso reciben un pequeño pago a cambio. Si algún cliente no se da cuenta yo mismo se lo propongo y son pocos los que insisten en que custodie sus sillas, para lo cual suelo usar unas cajas cuyos candados guardan ellos mismos.
Normalmente mantengo sin prestar una pequeña reserva de las sillas que me prestan para poder devolverlas en seguida sin tener que ir a buscar a mis deudores. Algunos economistas (por otra parte grandes pensadores) de la Escuela Oriental (porque por lo general están bien orientados) dicen muy indignados moralmente que esa reserva fraccionaria es ilegítima, fraudulenta, que disfruto de algún privilegio legal, que no podría hacer frente a todas las reclamaciones de sillas si se presentaran a la vez, que estoy generando múltiples y conflictivos derechos de propiedad, que los préstamos sin plazo prefijado son una aberración y no sé qué horrores más de un ciclo barato en el cual la gente cree que podrá estar sentada y resulta que se queda de pie. Me parece a mí que teorizan demasiado y no entienden el negocio.
Además me sorprende que no vean que el principal problema de este negocio puede venir de los plazos descalzados. No se trata de que no lleven zapatos, sino de que yo tome prestadas sillas a corto plazo y luego las preste a largo plazo (y por lo tanto sin derecho a exigirlas por mucho tiempo): si no tengo mucho cuidado mi negocio podría quebrar si me reclamaran simultáneamente muchas sillas y yo no encontrara quien me las prestara o vendiera. Y digo que es un problema porque la tentación para caer en esta práctica es muy fuerte, ya que el precio del préstamo de sillas por unidad de tiempo es casi siempre más barato a corto plazo que a largo plazo, y algunos listillos aunque no saben las reglas de este deporte quieren arbitrar esas diferencias. Como yo soy un empresario de una madurez ajustada no cometo este error: tengo muy en cuenta la posible desconfianza de mis clientes y la competencia real o potencial de otros empresarios.
Algunos listillos granujas están intentando organizar un oligopolio de intermediarios del préstamo de sillas: quieren restringir la competencia, montar una institución coactiva y obligatoria para la producción centralizada y planificada de sillas financiadas con impuestos que les permitan desajustar sus plazos y obtener sillas baratas en caso de necesidad, y prometer sillas pero en realidad prestar taburetes. Para que la gente siga prestándoles sillas y no se asusten van a imponer un seguro obligatorio que garantice la devolución sin importar lo arriesgado que sea cada intermediario. Como consigan todo esto me temo que aunque hasta ahora han sido indestructibles las sillas van a ver muy deteriorada su calidad y se van a parecer más a los bancos de la calle. Y lo vamos a pagar muy caro.
Opinión de los lectores
Y vamos a acabar con la gente pegándose sillazos en la cabeza..
El problema es que hay gente que te ha dejado en depósito sillas para que estén ahí y no para que tu por el morro las utilices cuando quieras y como quieras. Y dos no debes confundir las sillas dinero de las sillas crédito ni si existen sillas de curso forzoso y sillas de libre disposición así como sillas reales y sillas de cartón que parecen igual que las de madera, etc.…. Pero no te preocupes que gracias a ciertas falacias vamos a ir todos “descalzados” en breve plazo. Por que ir a los bancos no va a quedar ninguno donde poder ir a dormir por las noches aunque seguro que es cuestión de plazos o mejor dicho plazas.
un gran comentario señor, le felicito, pero yo tambien me pregunto ademas algo, no es el voto de 25 millones de t....personas el que permite politicos que permiten esto, pues que le vamos a hacer, quizas sea mejor que esto reviente y al menos las bajas(como se dice en el argot de la guerra) seran muchas menos....
Fantástico artículo. Muy divertido e ilustrativo. Esto le pega mil payadas a ciertas defensas del 100% resueltas en 1 minuto y con dos frases por pensadores de "prestigio" dentro de la Escuela Oriental y sureña.
Y se me olvidaba podéis jugar a ese juego que hay varias personas, digamos 10 y solo nueve sillas o a la sillita de la reina….
Paco, espléndido artículo y muy didáctico.
Dani debe estar desesperado, cada vez hacemos los comentarios más y más largos. ;)
Tengo dos preguntas:
1. ¿Toda cantidad presente de sillas puede satisfacer cualquier volumen actual de demanda de sillas?
Creo que toda comparación entre Dinero y cualquier otro bien, es siempre odiosa y poco rigurosa. Es muy poco explicativa. El dinero tiene unas características jurídicas y económicas que las sillas, destinadas a sentarse, y no como ineficiente y rudimentario dinero, no poseen.
Una misma silla, en un mismo instante, puede proporcionar un único uso pleno, mientras que una onza de oro, o 1 unidad monetaria, dependiendo de su valor relativo respecto a otros bienes, puede satisfacer una demanda prácticamente ilimitada de sí misma: es un medio de intercambio además de un depósito de valor, atributos que no pareces haberle concedido a las sillas, que aparecen como meras mercancías. La utilidad del dinero, dada una cantidad fija, se ajusta a su oferta como a su demanda sin variar un ápice la calidad del servicio que presta. Cosa que no sucede en absoluto con una silla.
2. No me ha quedado muy claro tu propuesta de “cadena de precarios”, es decir, “depósitos a la vista” encadenados.
¿Crees sostenible e inocuo un sistema que encadenase, sin plazo, disponibilidades, presuntamente plenas e inmediatas, sobre un mismo bien (o una misma unidad monetaria)?
Saludos!
Mis dudas;
¿Porque te necesitan de intermediario y porque los mas interesados en el prestamo y dispuestos a prestar no iban a ver que podrian conseguir mas interes y beneficio si te saltan de intermediario?
¿Porque estas tan seguro que valoraran mas el pequeño interes que el riesgo que asumiran?
¿Porque consideras que esa inversion no es casi arriesgada?
¿Porque no hay ejemplos parecidos?
¿Porque no prestamos nuestras toallas en las piscinas? Ni nuestros plazas de garaje cuando no las usamos, ni los abrigos cuando entramos dentro de un local, es mas, mayormente pagamos porque nos guarden nuestros abrigos! Igual que pagamos por el parking!
¿Estas seguro en tu analisis?
Yo creo que te falta separar las diferentes inversiones, la gente invierte donde cree que hay beneficio, pero lo que propones, la reserva fracciona es simple redistribucion, porque asumir un riesgo bajo por un beneficio bajo (eso si el riesgo es bajo, que no esta tan claro, pues el riesgo es variable y puede llegar al 100%, pero el beneficio esta limitado a una baja cantidad)
La realidad prueba que la gente no considera sabia esa inversion, una accion en bolsa tiene riesgo, pero el posible beneficio es alto.
La reserva fraccionaria sin proteccion estatal no consigue romper la barrera de riesgo/beneficio que todo el resto de inversiones si consigue, la alta oferta hace que el interes sea muy bajo y por lo tanto la oportunidad de beneficio sera muy baja, mientras que el riesgo no lo sera, por eso la reserva fraccionaria falla, oferta y demanda.
Nadie aceptaría recibir prestado dinero en las condiciones que en tu ejemplo recibe prestadas las sillas,
es decir, debiendo tener dinero en todo momento disponible para ser devuelto inmediatamente que se lo soliciten.
S.J.: A ver si lo dejamos claro, ¿en el tiquet ponía que quien dispusiera de él tenía derecho a una silla y usted no le dio su dilla?
Acusado: Bueno, es que normalmente no me faltan sillas. Doy algunos tiquets más pero siempre falta gente.
S. J. Pero aquí pone que usted dará una silla a quien presente este papel.
Acusado: La gente debe entender que el negocio de las sillas funciona de esta manera. Que no haya sillas para todos es algo que sucede de cuando en cuando, con que se esperen un poco arreglado, normalmente...
S.J. Pero usted ha escrito aquí sillas a la vista.
A: Es que para mí a la vista significa que las doy cuando hay.
S.J. ¿Ha leído el diccionario?. Significa que podrán disponer de una silla inmediatamente.
A: Yo no opino igual.
S.J. Al menos debería haber advertido aquí por consideración a quienes no tienen la misma opinión que usted respecto al significado. Algo así como "esto es un tiquet que da derecho a una silla cuando hayan libres" o mejor aún "esto es un tiquet de m... que no da derecho a una silla".
A: Esa no es mi opinión. La gente debería ser lo suficientemente lista como para saber que un tiquet con la promesa de recibir una silla a la vista no significa que vayan a conseguir una silla a la vista.
S.J. Increible, ¿verdad?. Algunos incluso creen que prometer algo que es falso es estafa.
A: No es falso, ¿Cómo pueden esperar que alguien que promete una silla cuando le presentan el tiquet tenga realmente una silla disponible?. ¿Con el gran negocio que es vender más tiquets que sillas disponibles?. Que banda de necios.
Desde la precariedad, basándome en presupuestos dogmáticos que desconocen tantísimo de la realidad social y jurídica que son perfectamente asimilables al peor de los formalismos positivistas, y habiéndome sido certificado de forma clara y rotunda por una fuente oficialmente docta e infalible (aunque obviamente él no es Hayek), que no tengo ni idea de derecho, difícilmente podría yo contestar satisfactoriamente cuestiones legales. Aunque quizás al saber que no sé nada de derecho, tal vez al menos sé que cualquier proposición enunciada por mí al respecto será falsa, y entonces su negación será verdadera... O tal vez mis proposiciones jurídicas tienen un valor de verdad aleatorio... Es un poco lioso...
Quien no sabe axiomatizar, o a quien no le gusta la axiomatización realizada por otro, suele tachar la explicitación de premisas formales de “dogmatismo”, que suena muy mal y además parece que descarga de la responsabilidad de precisar por qué la teoría criticada es errónea. Si además el crítico abusa de la jerga jurídica para apabullar en vez de darse a entender, puede conseguir ocultar su incapacidad de expresarse con corrección y claridad y que parezca que está diciendo algo muy complejo y profundo lejos del alcance de los pobres mortales.
Agradezco que si afirmo que el derecho de propiedad es la legitimación del control y la posibilidad de privar a otros del uso y disfrute, e insisto en lo importante que es para evitar conflictos que este marco normativo sea aceptado, se me corrija informándome de que propiedad es dominio, exclusión y reconocimiento, lo cual redunda mucho en beneficio de mi capacidad cognitiva. Pero no acabo de entender cómo es que puedo afirmar que la propiedad es exclusivamente expresión de una supuesta e irreductible naturaleza humana. Quizás es que no soy consciente de la riqueza semántica potencialmente implícita en mis mensajes lingüísticos, que otros descubren gozosos para construir y quemar bonitos hombres de paja: hombres que seguramente tienen una naturaleza apodíctica y no hipotética, pero siempre dinámica y evolutiva.
Agradezco aún más que se me recuerde enfáticamente que la propiedad es una institución social que pretende definir disponibilidades sobre ciertos bienes y que presume la alteridad. Desde mi solipsismo subjetivo, yo me proclamo dueño de todo mi universo conmigo y mi circunstancia... (Nota a borrar antes de la publicación: si no hay otros ¿a quién le estoy escribiendo esto?).
Operar en el tráfico jurídico sin título de cirujano, carnet de conducir o diploma de abogado puede ser tan grave como la descoordinación que se produciría por la doble disponibilidad simultánea de una de mis sillas, que puede llevar salvo superposición coherente de macroestados cuánticos a dos personas a acabar en sedestación de forma inmediatamente adyacente con la nalga exterior sin apoyo; también sería posible un encadenamiento sucesivo de posaderas con regazos, y el alto contenido erótico de esta situación podría causar ciclos de excitación y desfallecimiento difíciles de controlar que acabarían con personas frustradas en decúbito supino. Esta posible descoordinación, inexistente en mi negocio, resulta resuelta con arreglos contractuales adecuados que no implican que deba reservar completamente mi activo mobiliario.
Ruego que no se me acuse de subvertir la preeminencia del orden jurídico respecto del económico, ya que no deseo que las consecuencias degeneren siempre en un menoscabo de la libertad individual de todos. El orden jurídico y el económico van a la par, se influyen y necesitan mutuamente.
Respecto a la analogía con el dinero, no sé a qué se refieren: yo sólo intento explicar mi asentado negocio. Con esto de las sillas yo me siento como un explorador que recorre un territorio interesante y se lo cuenta a los demás por si quieren recorrerlo sin perderse. Un mapa no es lo mismo que un territorio porque no contiene toda la información, pero puede ser útil para destacar rasgos relevantes que sirvan para la orientación.
No merece la pena explicar a quien no quiere entender. Puedo intentar proporcionar respuestas correctas, pero sólo si se me realizan preguntas bien planteadas que demuestren que el tema se ha estudiado con cierto cuidado e interés. Me proporciona mucha información que se realicen preguntas que ya están contestadas (por mí o por las referencias): me recuerda cuando de pequeños en mi clase del cole leíamos muy rápido sin enterarnos de nada.
Carlos: Qué malos parecen ser los intermediarios, y qué difícil es prescindir de ellos, por qué será. Prestar toallas puede tener algún pequeño riesgo de infección, y además una toalla usada y mojada no es equivalente a una toalla seca. Hay gente que presta sus plazas de garaje mientras que no las usa, pero probablemente aún es una gran oportunidad de negocio intermediar en este ámbito (si no se hace, reflexiónese sobre los costes de transacción). Los abrigos, de nuevo con algún problema de higiene, son de distintas tallas y estilos y se deterioran con el uso, no como mis sillas.
Otras preguntas se quedan sin respuesta como ejercicio para los lectores. El mejor aprendizaje es el que combina intentos propios de contestación con ayudas de expertos. Y la pregunta crucial que debe hacerse un aprendiz es: ¿yo en realidad, sinceramente, cuánto sé de esto? Con mis sillas siento no poder asentar más vuestros conocimientos yo solo.
Jose Manuel: aún no estoy hablando de dinero, entonces llegará el balance con activos líquidos mediante el descuento de letras de crédito comercial a corto plazo.
Yoz: o el acusado no soy yo o no has entendido gran cosa.
Tienes toda la razón, no sabemos tanto como tú y no entiendo nada, me pasa lo mismo que a Tucker J. con tu conferencia en Salamanca pero como dice él, que sabe mucho más que yo(eso dicen los que más saben), no te habremos entendido bien lo que intentas decir, como dice Jesús Huerta es difícil explicar un orden complejo a sí mismo. Esperaré sentado a que expliques algo que entienda. La libertad tiene esa ventaja que no tiene solo una silla sino varias…….
Me ha costado pero por fin lo he entendido :D. Y estoy completamente de acuerdo.
Eso sí, creo que es necesario recalcar, para no perder ese matiz, que el modelo de reserva fraccionaria que propones no es el modelo actual de reserva fraccionaria, o al menos que su contexto de aplicación es radicalmente opuesto. Sé que está explícito en el texto, pero muchas veces los humanos tendemos a la explicación más simple, y si nos hablas de las bondades de la reserva fraccionaria, la asociamos a todas sus características y contextos actuales.
Para entenderlo me vino muy bien leer
este artículo de Rallo para complementar y darme cuenta del enfoque real de Paco.
Un saludo
Paco, no es bueno acumular estrés, menos aún encadenar réplicas. Me alegro de que me leas, eso es porque me consideras. Y que me leas mucho y con atención, eso es que ves más allá de títulos y distinciones, y, de tú a tú, no de usted, me aprecias con seriedad. Pero hay algo que los terapeutas y los conciliadores matrimoniales se esfuerzan en inculcar a sus pacientes y clientes: discutan cuando salte la controversia, no las acumulen hasta estallar.
En eso ha consistido el 80% de tu parrafada: devolverlas, sin más, despachándote a gusto en un tono y un lenguaje que entiendo, descuida, pero que me ha dejado igual de insatisfecho que al principio. Soy de los que ametrallan prosa mientras que las ideas aguardan en la culata. Es un defecto que compartimos. Quizá sea genialidad, tal vez confusión mental (eso sí que es de Hayek).
No me has respondido a las dos cuestiones que te he planteado, al menos no con la precisión que esperaba. A lo que dices sobre toallas, abrigos, sillas y plazas de garaje, estimo que sigues ahondando en el mismo error. Cuando yo arriendo una plaza de garaje para unas horas determinadas del día, unos días concretos de la semana, desligo posesión y propiedad sin otro conflicto posible que el mero incumplimiento del contrato: que fuera de esos días o de esas horas el arrendatario de mi plaza de garaje se empeñe en disponer de la misma. Será entonces cuando surja la controversia, y no mientras el contrato se cumpla dentro de sus previsiones, dados causa y objeto. Sin embargo, si presto la plaza pretendiendo mantener la plena e inmediata disponibilidad sobre la misma, es obvio que el conflicto surgirá durante el cotidiano cumplimiento del contrato, convirtiendo semejante relación jurídica en un estado de incertidumbre mutuamente convenida. Siendo así, y no generando efectos negativos a terceros, el juego convenido, mientras que no acabe ante un Juez, puede ser divertido o frustrante para las partes. Si acabara ante un juez, es muy probable que éste resolviera la nulidad del contrato, siendo imposible fallar a favor de ninguno, dada la imposibilidad de las obligaciones establecidas entre arrendador y arrendatario.
Paco, me respondes “nada” dirigida a “nadie”, y eso no está bien, porque basta con poner un JCHA delante del comentario para que la gente, y tú mismo, tengáis claro e identificado al destinatario de tanto aforismo encadenado. Es más, enlazar nunca está demás, incluso es una exigencia en estos y otros derroteros. Enlazar, entrecomillar, citar y no lanzar improperios a quien pudiera sentirse aludido.
Dicho lo cual, seguiré leyendo y estudiando para comprender así qué errores cometes en tus argumentos. Puede que otros se conformen con rendirse deslumbrados ante tu docta vehemencia. Llevas razón en tantas cosas que merece más la pena delatarte en tus equívocos que loarte en tus sabias composiciones de ideas ajenas.
Saludos! :)
Particularmente me resulta un pelín sorprendente que un tema, en principio, tan banal como la reserva fraccionaria provoque tan calientes comentarios. Pero sólo un pelín, porque los liberales parece ser que tenemos entre nuestras aficiones mas arcaicas la de dar carnets y negar títulos a quien habla en vez de exponer argumentos, contestar argumentos, contrarrestar argumentos o apoyar argumentos.
Si he de ser sincero, y seguro que a muchos no les sorprende, la teoría bancaria es un arcano para mí. Pero a pesar de todo lo que como usuarios todos conocemos es que los bancos son los intermediarios entre los que tienen dinero, los que ahorran, básicamente, básicamente trabajadores y clases medias, que son los que mas afecta esto a estos niveles, y quienes precisan dinero, empresarios y compradores a crédito. Es decir, todos llevamos nuestro dinero al banco a sabiendas que el banco va a utilizarlo en prestárselo a otros que es la base de su negocio, captar dinero para prestar dinero. Para lo primero ofrece servicios, interés. Para lo segundo pide interés y garantías.
Si no es así hacédmelo saber. Por favor.
Cierto es que no es lo mismo una imposición “a plazo” que una imposición “a la vista”. Cierto sí, pero salvo que nos dediquemos a hacer una crítica profunda a la teoría de los contratos, y salvo que nos pongamos a investigar contrato por contrato creo que todos los que dejan su dinero en el banco “a la Vista” tienen claro que la disponibilidad de su dinero está sujeta a una serie de circunstancias, unas admisibles, por su evidente naturaleza, no está todo el dinero depositado en las cajas fuertes de las sucursales, y otras sujetas a situaciones de extrema gravedad. ¿No es en sí un freno a la retirada masiva de dinero de los bancos el límite de 3000 euros al día si no se ha dado aviso previo el día anterior por cada impositor? Seguro que nadie puede negarme esto.
Pero vamos al meollo del asunto. Si un banco quiere captar dinero tiene que ofrecer algo. Servicios, interés… el que me carguen los recibos del agua, la comunidad, el seguro del coche…. etc. es un servicio del que me beneficio. Si no fuera así no lo contrataría. Y el banco lo hace porque capta ahorros para prestarlos, no para meterlos en un colchón. Si hiciera esto estaría perdiendo dinero por realizar un servicio del que no obtiene ninguna rentabilidad. ¿A cuenta de qué alguien asume un riesgo, custodiar lo de otros, sin cobrar nada a cambio? Si, esto está ya hablado, y lo que me sorprende es que no se valore el argumento por aquellos que criminalizan el que no se guarde el 100% de las cantidades “a la vista”. Porque la pregunta es la siguiente: teniendo en cuenta que lo importante es lo que mayoritariamente ocurre y que el ejemplo individual es sólo el ejemplo individual ¿Qué interesa más que me den algo, interés o servicios por mi poco dinero, la nómina que ingreso religiosamente todos los meses en mi cartilla, o el pagar porque me ingresen ese dinero en una caja fuerte del mismo banco costándome una parte de ese mi poco dinero? O asumir yo el riesgo de tener el íntegro de la nómina en casa todos los meses religiosamente a la espera que alguien me la robe. ¿Qué interesa más, a ver?
Es decir yo haré un contrato con el banco por el que a cambio de un interés ínfimo, pero algo, y unos servicios, gestión de pagos e ingresos, el banco utiliza, como le viene en gana, ese dinero para prestarlo a otros de manera que ni yo lo atesoro a la espera de gastármelo ni el banco me regala el interés y los servicios a cuenta de no sé que principio fundamental.
Pero todo esto va relacionado sobre si la ausencia del 100% de la reserva fraccionaria crea burbujas…Sinceramente creo que no. No sólo por la explicación de Juan Ramón y Francisco Capella, sino que el problema de las burbujas surge, eso lo tengo perfectamente claro, por la intervención de los bancos centrales en el tipo de interés que hace que los bancos vayan a rebufo del banco central y tengan que prestar dinero mas barato de lo que la economía, el ahorro y los beneficios, permite. Y el que los bancos incurran en desaforados descalces de plazos se debe a una regulación bancaria equivocada y a una gestión necia azuzada igualmente por el Estado.
Pero es más, ¿cómo va a regular el 100% de la reserva fraccionaria nadie en un mundo donde nadie puede regular nada? Y digo esto porque para aquellos que quieren un estado nulo, más que mínimo, no se puede imponer leyes contra la voluntad de contratar libremente lo qué y el cómo.
Y de eso va el anterior artículo de ésta serie de Capella
Interesante analogía pero me convence más el libro de Jesús Huerta de Soto "Dinero, credito bancario y ciclos económicos" que le recomiendo a Bastiat encarecidamente su lectura.
El principal tema es que habría que pagar por dejar las sillas en custodia a la vista(como se paga por aparcar el coche o dejar el abrigo) y quizá cobrar por dejar las sillas a plazo pudiendose prestar estas únicamente por un plazo inferior al del depósito. De esa manera si hubiera un rumor sobre su negocio de sillas este nunca podría quebrar ya que siempre habría sillas en custodia sin usar para las depositadas a la vista(reserva 100%) y los depositantes a plazo tendrían que esperar a que venciera su plazo para recuperar sus sillas sin poder hacer nada para recuperarlas antes gracias a su contrato de depósito. Si usted diligentemente no tiene demasiados préstamos fallidos no quebrará por muchos rumores que afecten a su empresa prestasillas. No se puede decir lo mismo de NINGÚN banco existente en este momento todos quebrarían ante una avalancha de depositarios a retirar sus fondos porque han prestado sillas que NO EXISTEN, las han creado de la NADA.
Un saludo,
Kokoliso, el libro de Huerta de Soto lo tengo, pero en la bandeja de tareas pendientes. Creo que debería estudiar antes mucha economía para asumir todo lo que en él se entiende.
Pero lo interesante de la analogía de las sillas es que no es cierto que las sillas no existan sino que no están físicamente depositadas en una caja fuerte, son que están haciendo su función que es la de sostener panderos fatigados. Si estuvieran en la caja fuerte… no servían para nada porque nadie las podría usar.
Y tu dices… el dinero ese no existe. En el momento en el que el banco reconoce una deuda y acepta otra me parece evidente que hay un dinero.
Pero vamos... que es un debate sobre conceptos que no domino y lo tengo asumido.
Bastiat,
Esa cuestión que planteas al final tendría sentido como crítica hacia los que, como tú, identifican Poder con Estado, Derecho con Estado o Estado con orden social.
Eso denota que se carece de una buena teoría del Derecho, del Poder y del Estado, nada más. Te aseguro que teniendo claro lo que sí es el Estado, el Derecho o el Poder, no tendrías dudas tan genéricas como aquella, que, en el fondo, como les sucede a tantos anarquistas y a tantos estatistas, se puede resumir en un total desprecio, cuando no desconocimiento, de la naturaleza misma del orden social.
Saludos!
Creo, José Carlos, que ya te dije que esperaba una aclaración por tu parte, pero parece que esta no viene. Es más los términos y las formas parece que persiguen más que la pedagogía el apabullamiento. Pero bien está
De todas formas si quieres iniciarme en el conocimiento de una adecuada… como has dicho….”buena teoría del Derecho, del Poder y del Estado”, algo que como dices yo carezco, deberías hacerlo en otro hilo porque este va de sillas, de su utilidad malgastada y de si es o no conveniente ponerlas en “circulación” para que algunas posaderas más resulten aliviadas ni tan siquiera por un momento.
Eso si reconozco que el que para ti tanto anarquistas como estatistas, tantos, no todos, despreciemos e incluso desconozcamos la naturaleza misma del orden social, es decir, nos metas a todos en el mismo saco, me resulta un tanto chocante. Pero bien, si nos pones al día… perfecto.
Ok, tomo nota, me parece muy razonable lo que dices, Bastiat.
Un saludo!
Estimado Bastiat,
precísamente esa es la limitación del caso de utilizar sillas para representar el dinero, las sillas existen y el dinero puede crearse como apuntes virtuales sin necesidad de imprimirlo siquiera.
Aunque al prestar sillas estaríamos creando sillas extra(por las depositadas inexistentes) para hacer el ejemplo igual que un banco habría que dar papelitos para el derecho uso de una silla en vez de sillas, eso haría el ejemplo más cercano a la banca. Los bancos no te dan billetes normalmente(salvo en pequeñas cantidades) sino apuntes contables en tu cuenta que son mucho más fáciles de crear de la nada que los billetes. Por eso cuando la música para y todo el mundo se quiere sentar(juego de las sillas) hay crisis de liquidez(faltan sillas reales) y tus apuntes contables no valen nada si no va el banco central a prestarle sillas(imprimir billetes fabricar sillas) a tu banco para que pueda cumplir con sus compromisos(recibos de uso de sillas), pero claro, si todos los bancos quiebran a la vez... el banco central no da a basto y/o el pánico es total ya que el sistema se basa en la confianza de que habrá sillas para todos, cosa que es MENTIRA. Es decir confiamos en una mentira.
Kokoliso…. yo entiendo lo que quieres decir, pero creo que tu no quieres entender las explicaciones y aclaraciones que se dan en este mismo hilo.
Iván Moreno te propone una lectura de un comentario de J.R. Rallo y en el mismo otro propone otra lectura. Yo lo he leído y lo he comprendido.
La dificultad esencial no reside en si hay sillas o no si no en la posibilidad de usar las letras de cambio en un mecanismo de descuento ágil y sometido a los controles necesarios. Las Letras, en si, son dinero. Que no sea papel moneda ni oro no hace que dejen deja de ser obligaciones de pago o reconocimiento de deuda que es lo que se usó en la Edad Media para facilitar el flujo de mercaderías. Si eso lo conocían entonces… ¿qué dificultad se tiene para entenderlo hoy?
Otra cosa es el papel del Estado como garante de último pagador o prestamista que rebaja considerablemente la necesaria y conveniente prudencia a la hora de prestar dinero y/o endeudarse más allá de lo razonable.
Sin la presencia del Estado en ese papel la posibilidad de burbujas globales sería mucho menor.
Estimado Bastiat,
Entiendo lo que queréis decir pero no lo comparto.
La reserva fraccionaria es el timo más longevo de la historia. Pero no por ello es menos timo. Es un fraude aunque sea legal.
Los bancos te están robando dinero(poder adquisitivo del dinero que depositas) sin que te enteres por el mero hecho de usarla.
Pero no os preocupéis no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo y acabará por darse cuenta la gente del timo que nos están haciendo.
Además encima de la reserva fraccionaria existe otro robo manifiesto que es el dinero FIAT sin respaldo alguno y que el estado puede imprimir los billetitos que le dé la gana, casi, con la única limitación de que nos demos cuenta y comienze una hiperinflación.
(España ya no puede hacerlo al no tener la peseta pero el Banco Central Europeo podría hacerlo con el Euro, de hecho lo hace prestando al 1% dinero que no existía antes a los bancos).
La suma de estos dos problemas hace que no séa tan fácil darse cuenta del timo como si los sufrieramos por separado o de manera individual(sólo uno u otro).