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Portada - Comentarios - Los empresarios y las crisis

27/11/2009 - Juan Morillo Bentué

Los empresarios y las crisis

Cuando hablamos de crisis económicas solemos señalar las malas inversiones que se han llevado a cabo por parte de los empresarios. En realidad, lo característico de las crisis económicas no es el hecho de que los empresarios se equivoquen al llevar a cabo sus proyectos e inversiones (cosa que ocurre en cualquier lugar y tiempo), sino que se equivoquen todos a la vez. Es decir, que ocurran errores colectivos simultáneos. Y es precisamente esta circunstancia la que debe ser explicada por una teoría del ciclo correcta.

En este sentido, la teoría del ciclo austriaca que hemos expuesto brevemente en otro artículo, explica cómo se produce esta grave descoordinación social en ámbitos como el dinero y el crédito bancario, y cuál es el papel del empresario.

Un empresario es, en sentido amplio, todo ser humano que actúa con perspicacia (alertness, en palabras de Israel Kirzner) para descubrir y darse cuenta de las oportunidades de ganancia subjetiva que surgen en su entorno, y establece un plan de acción para aprovecharse de ellas. En sentido estricto/económico, un empresario es todo aquel que guía los procesos de producción para satisfacer las necesidades y deseos de los consumidores. Para ello, se arriesga adquiriendo factores de producción en el presente para vender los productos terminados en el futuro y obtener una ganancia.

La función empresarial tiene una capacidad coordinadora. Los empresarios se dan cuenta de la situación de desajuste o descoordinación que se da en el mercado debido a la inevitable dispersión y limitación del conocimiento de oferentes y demandantes y, movidos por la creencia subjetiva de que existe una oportunidad de beneficio empresarial, crean nueva información y la transmiten a lo largo del cuerpo social. De esta manera se coordinan los comportamientos desajustados de los individuos del mercado. De esta manera los empresarios coordinan los planes de los individuos de la sociedad.

Habiendo comentado estos puntos, debemos preguntarnos si existe alguna relación entre estos aspectos y el desencadenamiento de las crisis. La respuesta es que sí, y tiene su origen en la pretensión de los bancos centrales de fomentar un crecimiento estable y sostenido mediante la manipulación de la oferta monetaria y el tipo de interés. Al reducir los tipos de forma arbitraria, se fomenta que los bancos sean más flexibles y proclives a conceder créditos ya que se encuentran respaldados por los bancos centrales. Esta distorsión de los tipos de interés hace que los empresarios emprendan proyectos que ven rentables pero que en realidad no lo son (desplazando para ello capital y trabajo).

De esta manera se desencadena un proceso de descoordinación intertemporal, ya que el tipo de interés es un importante fenómeno de mercado que relaciona los bienes presentes con los bienes futuros y tiene un papel protagonista en los procesos empresariales de coordinación intertemporal porque regula la relación entre consumo, ahorro e inversión.

Vemos como, de esta forma, se pervierte/distorsiona el necesario ajuste de los comportamientos presentes y futuros que realiza la función empresarial en el mercado de intercambio de bienes presentes por bienes futuros, lo cual provoca una generalizada mala inversión de los recursos y factores productivos e imposibilita que se descubran las situaciones de desajuste que se dan en la sociedad.

Cabría también preguntarse si los empresarios pueden evitar participar en este proceso de descoordinación (que además puede suponer su ruina) rechazando los préstamos que reciben del sector bancario. Mi respuesta es que hay pocas posibilidades de que puedan conocer y anticiparse a las distorsiones señaladas anteriormente, ya que difícilmente podrán saber si el préstamo que se le ofrece procede de un aumento del ahorro real de la sociedad o, por el contrario, se trata de dinero inflacionario que han creado artificialmente gobiernos y bancos.

 

Opinión de los lectores

enrique

de acuerdo en casi todo, casi pues el ahorro real es un dato macroeconimico y el nivel de credito tambien, solo que el empresarioa veces no usa a los especialistas, y se cree todo lo que dice un organismo oficial.

por lo demas felicidades

RAPH

Señor Juan Morillo, me pareció interesante advertir como usted hace referencia en la última parte de su artículo, al movimiento del dinero inflacionario artificial creado por gobiernos intervencionistas y bancos. Si gran parte del devenir económico está sustentado por ese tìpo de dinero, entonces estamos hablando de una riqueza aparente de la sociedad (como fuegos artificiales), pero no de una riqueza real fruto del trabajo real y libre. ¿Podría explicar por qué el dinero/riqueza que se produce fruto del trabajo real y libre, y por tanto que suele estar lejos de las narices del control estatal (que todo lo contamina y vicia), el Estado se empeña en llamarlo "dinero negro" o ilegal y trata de hacernos ver que sólo él tiene autoridad moral para decidir cómo se generará cualquier tipo de riqueza? Gracias.

RAPH

Con todos estos antecedentes, ¿no será hora ya de crear una economía paralela basada en la creación de riqueza proveniente del ahorro real, con inversiones coordinadas, y así tener otro elemento de juicio para comparar los resultados que tenga, frente al la economía de hoy en dia?

Juan Morillo Bentué

Raph,

No es lo mismo dinero que riqueza, aunque evidentemente acaban relacionándose. Las consecuencias de que se nos haya expropiado el dinero, es decir, de utilizar papel moneda no convertible en un entorno de curso forzoso, son altamente perjudiciales. Por un lado, el papel moneda inconvertible es un bien que la gente no desea por sí mismo porque no cumple la función principal del dinero: la conservación de valor. Es por ello que la gente tiene que trasladar riqueza a bienes como la propiedad inmobiliaria, las materias primas o las acciones. El papel moneda sólo se utiliza para realizar pagos.

Sencillamente, un mercado competitivo de dinero es la mejor garantía contra la inflación. Hay que eliminar el curso forzoso legal y todas las restricciones legales sobre la moneda porque destruye el proceso de descubrimiento empresarial y limita las opciones de medios de intercambio.

En cuanto a crear una economía paralela, encuentro difícil que el Estado lo permita… Pero para reformar el sistema actual y evitar en gran medida las crisis cíclicas yo propondría: 1) abolir los bancos centrales, 2) privatizar la moneda, y 3) establecer restricciones al descalce de vencimientos por parte de los bancos.

Saludos a todos!


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