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Portada - Comentarios - Los intermediarios y los agricultores (otra vez)

14/12/2009 - Juan Morillo Bentué

Los intermediarios y los agricultores (otra vez)

Cíclicamente, como si de una crisis se tratase, los agricultores sacan los tractores a la calle para reclamar ayudas para su sector. Hace unas semanas, miles de agricultores se manifestaron en Madrid convocados por las tres grandes organizaciones de ámbito estatal: Asaja, COAG y UPA. Señalan, como cada vez, que los intermediarios son los culpables de que los productos agrícolas se encarezcan desmesuradamente y denuncian sus amplios márgenes. No dudan en mostrarlos como un grupo privilegiado de especuladores que se enriquecen a costa de agricultores y consumidores. Este "argumento" (por llamarlo de alguna manera) significa no entender absolutamente nada de economía.

Veamos. La clave está en darse cuenta de que el producto que el agricultor recoge no es un bien de consumo, sino simplemente un paso intermedio en el proceso productivo. Y es que los consumidores (es decir, cualquiera de nosotros) no queremos ese bien que el agricultor acaba de recolectar. No tiene ningún valor para nosotros; no nos es de ninguna utilidad. No es un bien de consumo porque, entre otros motivos, no tenemos acceso a él y/o desconocemos su existencia.

Económicamente hablando, la manzana que el agricultor de Extremadura recoge en su campo no es el mismo bien que la misma manzana comprada por nosotros en el supermercado. Un producto sólo puede ser denominado "de consumo" cuando ha pasado por todas y cada una de las necesarias etapas de transformación del proceso productivo, se ha acercado y se ha puesto al alcance del consumidor. Mientras no sea así, ese bien "no existe" para el consumidor, y de ahí que no tenga ningún valor.

Por tanto, los agricultores son solamente una etapa más de la producción, de igual importancia que los transportistas, distribuidores, publicistas, controladores de calidad, mayoristas, minoristas y demás prestadores de servicios que son indispensables para que el producto acabado de consumo esté a disposición del consumidor.

Si no fuesen económicamente analfabetas, estas organizaciones agrícolas y de consumidores sabrían perfectamente que los intermediarios son totalmente imprescindibles. Deberían imaginarse que no me sale a cuenta desplazarme a Canarias cada vez que se me antoje un platanito; que no voy a coger el coche en dirección a Galicia cuando desee comer pulpo de calidad; que no volaré hasta Argentina o Uruguay para degustar su carne; o que no voy a ir a la Rioja para comprar el vino que necesito esta noche. Paradójicamente, los principales beneficiados de la existencia de intermediarios son precisamente los agricultores.

Si eliminamos a los intermediarios o intentamos aminorar coactivamente las ganancias de su negocio, lo único que conseguiremos es crear una escasez de alimentos, como ha sucedido en la historia en otros regímenes con economías planificadas.

Lo único que verdaderamente deberíamos exigir es que no haya barreras de entrada para realizar la actividad de intermediario, es decir, que no se pongan trabas a cualquier persona que quiera (intentar) ejercer de intermediario. Si esto es así (mercado libre), no cabe más que concluir que los profesionales que actualmente están realizando esos servicios son los más eficientes. Son los que ofrecen la mayor calidad a un menor precio. Esto es debido a que los procesos de competencia hacen que los servicios mejoren de calidad y bajen de precio, ya que los empresarios intentarán realizar su labor lo más eficazmente posible y con costes cada vez menores para imponerse a sus competidores. El que no lo consiga deberá cerrar y será expulsado del mercado.

Por tanto, si tan buen negocio es ser intermediario, ¿por qué no se dedican a ello los agricultores? ¿Es que hay alguna barrera de entrada legal que se lo prohíba?

Pero estos lobbies que dicen defender el campo español y a los consumidores pisotean y obvian las leyes más básicas de la economía para conseguir lo que verdaderamente quieren: privilegios. Por eso han centrado sus esfuerzos en exigir la intervención del Gobierno (¡cómo no!) para que regule/fije precios y márgenes de comercialización cuando se trate de productos de primera necesidad. Se entiende que los productos de primerísima necesidad son casualmente los suyos.

Y, como siempre, parece que han conseguido (o conseguirán) lo que se proponen. Es de esperar que los subsidios a los agricultores sean pagados por todos los contribuyentes de forma directa o indirecta. Directa, mediante impuestos que irán destinados a incrementar su partida presupuestaria; indirecta, al provocar que los precios que deberán pagar por los alimentos sean más elevados.

Se beneficia claramente a unos sectores en detrimento de la mayoría, que acaba pagando sus costes. Lo cual supone una curiosa manera de entender la democracia por parte de los gobernantes, ya que permiten que intereses particulares prevalezcan sobre los derechos individuales del resto de ciudadanos. Y es que una vez más se demuestra que la política está reñida con la ciencia económica más básica.

 

Opinión de los lectores

Jethro Tull

Hola Juan.
Si en lugar de manzanas hubieses puesto cerezas, el artículo te habría salido redondo. Para que veas lo difícil que es la economía.
Resulta que el manzano necesita un cierto número de horas de frío invernal para florecer en primavera. En Extremadura no las tiene. He sido testigo del fracaso de una plantación de manzanos en La Mancha y se achacó a este detalle técnico.


Jethro Tull (agrónomo)

Jethro Tull (nacido el año 1672, en Basildon, Berkshire; muerto el 21 de febrero de 1741, en Shalbourne, Berkshire) fue un agrónomo inglés, inventor de una original máquina sembradora. Es considerado uno de los pioneros de la Revolución Industrial.
Estudió Derecho en Londres, pero terminó dedicándose a la agronomía. Trabajando en una granja, se preguntó de qué forma sería posible optimizar la mano de obra para sembrar grandes extensiones de terreno. En 1701, como respuesta a dicha interrogante, inventó una máquina sembradora que permitía, con pocos hombres, arar y sembrar extensos campos, repartiendo, además, las semillas con regularidad, lo que facilitaba un mejor aprovechamiento del suelo y un crecimiento y maduración más homogéneo de los sembradíos. En sus comienzos, el invento no tuvo gran éxito, por desconocimiento de los agricultores, quienes sólo se enterarán masivamente de su existencia cuando Tull publique, en 1731, el libro La nueva labranza por medio de la tracción equina (The New Horse-Hoeing Husbandry).
Como anécdota cabe señalar que este ingeniero agrónomo ha dado nombre al famoso grupo de rock progresivo Jethro Tull.

Hans

CANAL DE DISTRIBUCIÓN INTERVENIDO

Precísamente, no tenemos acceso directo al producto del agricultor, porque las autoridades establecen multitud de regulaciones (etiquetado, inspecciones, lonjas de venta al por mayor,...) que impiden un libre acceso para negociación directa entre el consumidor y el productor.

Pretendes justificar el enorme incremento de precio en que una manzana recolectada, según tu peculiar opinión, no es lo mismo que la manzana que se consume en el supermercado. Puede haber lavado, empaquetado, embalaje y transporte pero, el producto es básicamente el mismo; no justificándose un aumento del precio del 500%.

Vamos que debemos distinguir algo básico, la diferencia entre un producto no-elaborado (fruta, verdura, pescado,...) y un producto más sofisticado (botijo, azadón, móvil, tractor, coche,...).

Analicemos realmente lo que tenemos enfrente de las narices: un MERCADO DE DISTRIBUCIÓN INTERVENIDO:

1. El precio de las frutas, verduras y hortalizas se multiplica por 5, 6 o 7 veces desde que lo recoje el agricultor hasta que se consume.

2. El precio del pescado se multiplica hasta 15 o 20 veces desde que llega a puerto hasta que lo compras en el mercado.

Prueben a acercarse a una subasta de pescado en una lonja del puerto, por la que tiene que pasar todo el pescado que llegue (para ser distribuido sin riesgo de multas o incluso cancelación de licencias de pesca).

Este verano esperé en el puerto tempranito a que llegasen los barcos de pesca y pude comprobar como, en menos de 10 segundos, después de una puja ficticia y totalmente amañada con 5 u 6 intermediarios concertados (quién osase meterse en la puja corría el riesgo de ser agredido), observé y me explicaron que tenían pactado el precio de intermediación de antemano, cada caja de 15 kilos de jureles costaba 4,75 Euros.

Ese mismo día, me acerqué al mercado y para mi sorpresa comprobé como 1 kilo de pescado (jureles) costaba 4'75 Euros.

Es decir, por arte de "birlibirloque" el precio de venta al público se había multiplicado por 15. Igual ocurre con el precio de la leche. Al menos, en la agricultura es de sólo 7 u 8 veces.

Dá lo mismo que se pesque en alta mar compitiendo la pericia de un barco con la de otro. O que se produzca mejor una piscifactoría que otra. O que un agricultor cultive mejor que otro.

Cuando la Administración regula el canal de distribución, esto es, el paso "legal" de todo el pescado por una lonja o distribuidor al por mayor en cada ciudad, los monopolios locales en cada ciudad surgen automáticamente.

Nadie puede competir libremente y comercializar su producto donde le plazca (sin trabas administrativas y con un mínimo de requisitos sanitarios), cuando también existen múltiples y diferentes legislaciones de la Comunidades Autónomas que entorpecen o impiden la distribución directa desde el agricultor al consumidor con regulaciones (etiquetaje, facturación, ayudas a productos del "país", inspecciones sanitarias, inspecciones de consumo, inspeccionbes de trabajo,...), cada una con su propia legislación comercial que sólo son capaces de vencer las grandes empresas distribuidoras.

Es decir, cada Comunidad Autónoma impone sus propias barreras comerciales vía legislación liberticida (17 a elegir), ayudas a empresarios locales (cercanos al poder político), inspectores (para casi todo),...

Un delicia de intermediarios... Eso sí, los agricultores, los ganaderos y los pescadores a cerrar la boca,... si no es para pedir prebendas al igual que el resto de la población "estabulada" por el papá Estado.

Tienen muchas razones para protestar los agricultores pero, justamente, no las que emplean los sindicatos agrarios.

Menos ayudas, menos prebendas y, sobre todo, menos legislación intervencionista restringiendo el acceso a los mercados o a la distribución de sus productos (sin trabas ni barreras) por toda Europa.

ENRIQUE

Una vez mas obviamos lo basico y dicen ser liberales los que no lo son, Hans me vas a disculpar pero verás, partimos de la base(quizas se ha equivocado o no el autor ) de que el mercado de intermediacion es libre, ahora bien, no lo es?, lo es?, esa es la verdadera batalla y no la regulacion de precios o el amañar una tomboola, que es un delito punto y final y debe resolverlo el juez, en este pais es curioso como preferimos llorar a papi estado que denunciar al juez.

yo tambien soy partidario de que el mercado intermediario esta intervenido, no se dejan montar por ejemplo centros comerciales donde se quiera sino que requieren del favoritismo politico, pero los agricultores tambien siguen sembrando echando las semillas con la mano(es un simil) es decir, que o liberalizamos de verdad y de una vez por todas los mercados o nos vamos a ir a la mierda antes de tiempo, mucho antes, pero claro, en españa todo el mundo es democrata hasta que le toca pedir...

ENRIQUE

No tenemos acceso directo es cierto, trabajo en una consultora, pero en parte es por el estado y en parte porque el agricultor no se deja asesorar en muchos casos y prefiere pedir a esforzarse en comercializar...aqui los estudios de mercado no los hace nadie, en GB es algo muy comun, en USA es lo natural, asi les va y asi nos va

Juan Morillo Bentué

Jethro Tull,

Gracias por la aclaración. Supongo que tienes razón. He hablado de manzanas en Extremadura como podía haber hablado de otra fruta en otro lugar. Yo no entro en estos detalles técnicos porque lo que me interesaba tocar en mi artículo era el aspecto económico.


HANS,

Precísamente, no tenemos acceso directo al producto del agricultor, porque las autoridades establecen multitud de regulaciones (etiquetado, inspecciones, lonjas de venta al por mayor,...) que impiden un libre acceso para negociación directa entre el consumidor y el productor.

No, no, Hans. Te equivocas.

1) Las regulaciones no son barreras de entrada. Es decir, si los agricultores quisieran llevar a cabo servicios de intermediación podrían hacerlo perfectamente. Si no lo hacen es porque no tienen conocimientos para ello, o porque no pueden competir con los intermediarios ya existentes (son más eficientes).

Dicho esto, no seré yo el que defienda la multitud de regulaciones existentes, está claro. Pero lo uno no quita lo otro.

2) Que te hace pensar que yo (como consumidor) quiero ponerme a negociar directamente con el agricultor. Ni tengo tiempo ni conocimientos para ello. Por otra parte, me saldría bastante más caro ir visitando a agricultores que ir al supermercado. Desde el punto de vista del consumidor, la existencia de intermediarios hace que el precio del producto sea menor del que pagaría.

Además, ¿tú crees que un agricultor puede llegar a tanta gente como un supermercado? Probablemente tendría un problemilla de stock… Por lo que al final resulta que el agricultor se beneficia enormemente de la existencia de los intermediarios. Fíjate…

Los intermediarios hacen que el proceso sea mucho más eficiente, útil y práctico. Piénsalo Hans…


Pretendes justificar el enorme incremento de precio en que una manzana recolectada, según tu peculiar opinión, no es lo mismo que la manzana que se consume en el supermercado. Puede haber lavado, empaquetado, embalaje y transporte pero, el producto es básicamente el mismo; no justificándose un aumento del precio del 500%. […]Vamos que debemos distinguir algo básico, la diferencia entre un producto no-elaborado (fruta, verdura, pescado,...) y un producto más sofisticado (botijo, azadón, móvil, tractor, coche,...).

Que no, Hans, que no. Que no es mi peculiar opinión.

El decir que “el producto que el agricultor recoge no es un bien de consumo, sino simplemente un paso intermedio en el proceso productivo” no es una peculiar opinión. De hecho, no es ni una opinión… son cuestiones de ciencia económica… muy muy muy básicos, por cierto…


Es decir, por arte de "birlibirloque" el precio de venta al público se había multiplicado por 15. Igual ocurre con el precio de la leche. Al menos, en la agricultura es de sólo 7 u 8 veces.

Puedes comprobar cómo los beneficios de los distintos intermediarios no es alto en absoluto. Ni los de los mayoristas, ni los de los minoristas. Compruébalo.

Los aumentos de precio de venta se justifican totalmente Hans. Te repito que el valor de la manzana que recoge el agricultor es CERO para el consumidor.

Lo que me tienes que explicar es: si los precios finales son tan “injustificados” porque hay tanta ganancia “desmesurada” por parte de los intermediarios, ¿por qué los agricultores no prestan esos servicios? ¿Es que son tan estúpidos y tan poco astutos? No creo, Hans… buscan privilegios, pero tontos no son.

El pensar que las cosas suceden por arte de “birlibirloque” tiene una fácil solución: estudiar ciencia económica (de primer añito).

Saludos

Hans


Dos aspectos deseo resaltar:

1. Le he explicado suficientemente bien cómo el precio del pescado se multiplica por 15 tan sólo en la lonja del puerto donde se restringe su distribución. ¿Por qué? Porque se ha regulado que sólo puede distribuirlo cada mafia "local" de intermediarios que no aportan ningún valor añadido al producto.

2. Más datos. Le he explicado cómo el precio de las frutas, verduras y hortalizas se multiplica por 5, 6 y 7 veces (dependiendo del producto) al tener que afrontarse 17 legislaciones autonómicas diferentes, ya que suponen 17 barreras diferentes a la comercialización de productos.

Comparto las opiniones de Enrique (consultor). Es decir, los agricultores tienen derecho a quejarse pero, en vez de pedir más ayudas, deberían solicitar menos intervencionismo (legislativo) en el canal de distribución de sus productos. Ahí es donde está la clave. Se necesita libertad en el canal de distribución. Ahora aparentemente existe un mercado libre, pero no hay libertad de comercialización porque las 17 (+1) regulaciones comerciales imponen restricciones al libre comercio.

Le informo que, tal vez, debería atender más a la realidad del canal de distribución que le he explicado, puesto que soy doctor en Ciencias Económicas. Que afirme que las regulaciones no suponen barreras de entrada es ciertamente enternecedor. De hecho, en este caso concreto, si la legislación es intervencionista y, por ejemplo, se restringe el canal de distribución obligando al paso de mercancia por un determinado centro (lonjas o mercados de abastos), se está imponiendo una barrera de los productores hacia los consumidores. Y los intermediarios "locales" son los que controlarán el mercado al quedar regulada "obligatoriamente" la distribución del producto por medio de ellos.

Tal vez en filosofía sea un crack, pero en este artículo de economía le faltaba analizar el canal de distribución, al centrarte tan sólo en las solicitudes de prebendas por parte de los sindicatos de agricultores y, no observar todo el mercado desde el productor hasta el consumidor.

Mejoraría su artículo si añadiese los apuntes que le menciono sobre el canal de distribución, ya que está encareciendo excesivamente el precio de productos básicos (que no son nada elaborados). Le aporto datos, que Ud. puede contrastar de modo simple, visitando un mercado de abastos o una lonja de pescado.

Por cierto, sin grandes conocimientos de agronomía, se pueden comprar naranjas o manzanas por Internet, siempre y cuando los agricultores quieran innovar (en vez de mendigar prebendas estatales) y, siempre que la espiral de legislación liberticida de los 17 Parlamentos Autonómicos (Reinos de Taifas) lo permita.

Claro, la arrogancia no es patrimonio exclusivo de los socialistas. Cuando el mensajero trae malas noticias, muchos desacreditan sin pararse a pensar si lleva (o no) razón. En vez de removerse ante mis comentarios, analícelos sin acritud; porque sirven para completar su artículo en aspectos que no se habían mencionado.

Jes

Me parece una falta de respeto tu respuesta a Hans, que además tiene razón: parte de esas ganancias de la distribución son un robo del estado al consumidor (y a toda la cadena productiva indirectamente, por el descenso de las ventas). Lo cual no tiene que ver nada con lo que ganen o dejen de ganar unitariamente los agricultores, como sabrás por los libros. Pero mi impresión es que no le has entendido y él a ti sí (tampoco tiene mucho mérito porque es obvio y nada nuevo).

Fíjate, simplemente desde la prespectiva del agricultor, en que se traduce toda esa regulación gratuita que denuncia Hans. A bote pronto me vienen a la cabeza las siguientes:
* Las barreras de entrada IMPUESTAS (ahora vamos a ello) vía regulación les privan de ejercer una actividad que querrían y tal vez podrían hacer de forma competitiva, asumiendo costes de oportunidad. Esto también es básico ¿eh?
* Al intervenir el estado, se restringe el comercio y, con ello, se vende menos cantidad de producto (lo que impide que puedan vender más cantidad o a mayor precio -o ambas-)
* Por último, y de forma más colateral, como consumidores también salen perjudicados por tener que asumir precios de mercado más altos por el tabaco o las cerezas de sus colegas de Extremadura, que sería mucho más baratos si no existiera dicha regulación.

Ahora bien, dices que las regulaciones no son barreras de entrada, pero ¿para qué sirve toda esa regulación? ¿son todas surgidas de forma evolutiva por la demanda de consumidores o ha metido mano ahí alguien? ¿crees que estos agricultores no son capaces de alquilar una furgoneta y vender su mercancía al frutero a mitad de precio? Y no me repitas la obviedad de que la publicidad, el transporte, etc. no se da "per se", porque no estoy hablando de eso. Es que estamos en las mismas, con la excusa de la salud, los reguladores meten mano y de paso aprovechan para hacer amigos. Porque fíjate, allí donde hay mercado negro, la regulación está más que sobrando ¿A qué se dedican muchos gitanos precisamente, asumiendo importantes "costes" adicionales por el riesgo de ser detenidos? A vender fruta, hombre. Precisamente. Y no se la llevan a la ciudad porque acaban en el calabozo, no porque no puedan competir.

Por eso la observación de Hans me parece bastante oportuna y, por mucho que algunos os empeñéis en tratar de justificar las trabas al libre comercio, al final, la vida trata de abrirse camino de una u otra manera..o no. Porque, y en eso estoy de acuerdo contigo, la política está tan reñida con la ciencia económica más básica.. y, cuando el garrote es grande, no siempre gana la economía.

Libero

Tengo un amigo que se ha dedicado toda la vida a los supermercados. Cada vez que ve este tipo de comentarios no puede evitar reirse (primero) y enfadarse (después)... Me cuenta que el producto que se compra en el campo hay que añadirle tantos gastos que en un super se saca a cada producto un 20% aproximadamente, y si despues le restas, impuestos, gastos de personal, marketing, etc, te sale que has sacado un 10% aprox.

Esto me lo confirmo un gráfico que vi en elmundo.es donde explicaba mediante porcentajes como iba creciendo el precio, y la verdad, no había nadie que sacase mucho, todos entre el 20% y el 10% (los gastos eran el producto, el iva, el transporte, etc)...

RAPH

Señor Hans, puesto que usted es doctor en Ciencias Económicas, podría explicarme cómo se considera que un precio está justificado y en base a qué parámetros objetivos se considera justificado. Me explico: usted dijo que un producto que llega al supermercado y se encarece un 500% está injustificado (el encarecimiento en esa proporción) y sin embargo la gente lo compra, porque no todo el mundo sabe lo que sabe un doctor en Ciencia Económica. Con esto quiero decir que si el encarecimiento fuera del 250%, ¿ estaría ahí justificado? ¿o tendría que ser sólo un 75%, o un 127% o un 39%? Es decir, yo que soy un ciudadano carente de conocimientos de Ciencia Económica, quiero que usted explique, por favor, qué formula utiliza para decidir cuándo un precio está entonces justificado. Gracias, espero su respuesta, señor.

Juan Morillo Bentué

Hans,

1. Le he explicado suficientemente bien cómo el precio del pescado se multiplica por 15 tan sólo en la lonja del puerto donde se restringe su distribución. ¿Por qué? Porque se ha regulado que sólo puede distribuirlo cada mafia \"local\" de intermediarios que no aportan ningún valor añadido al producto.

Pues lo has explicado mal.

1) vuelves a decir que los intermediarios “no aportan ningún valor al producto”. No te voy a decir que no sabes economía (a pesar de que dices que estás doctorado) porque te enfadas.

2) Confundes el hecho de que se multiplique el precio con que los intermediarios ganen mucho dinero. Esto no es así. Para empezar porque no sólo existe un intermediario, es decir, esos aumentos de precio se distribuyen entre muchísimos intermediarios que prestan servicios antes de que el producto llegue al consumidor. Y además, como te he comentado antes, no se ven beneficios extraordinarios en ninguna fase. Lo cual hace pensar que es un sector bastante competitivo en todas ellas.

Nadie puede competir libremente y comercializar su producto donde le plazca (sin trabas administrativas y con un mínimo de requisitos sanitarios), cuando también existen múltiples y diferentes legislaciones de la Comunidades Autónomas que entorpecen o impiden la distribución directa desde el agricultor al consumidor con regulaciones (etiquetaje, facturación, ayudas a productos del \"país\", inspecciones sanitarias, inspecciones de consumo, inspeccionbes de trabajo

Las regulaciones las sufren todos. Y todas las regulaciones son trabas al libre mercado. Pero no son barreras de entrada estrictamente hablando. Aunque sí que pueden actuar como si lo fuesen al hacer que la entrada no sea rentable. Los efectos negativos son:

1) para el agricultor, porque no encuentra rentable algo que desearía hacer.
2) para el consumidor, porque existe menos competencia de la que habría.

Estoy de acuerdo contigo en que esto es un motivo de protesta y es un atropello estatal que perjudica a agricultores y consumidores, pero fíjate que en la manifestación no han salido estos temas por ninguna parte. ¡¡Realmente lo que piden es más regulación y ayudas directas por todos los sitios!!

Tal vez en filosofía sea un crack, pero en este artículo de economía le faltaba analizar el canal de distribución, al centrarte tan sólo en las solicitudes de prebendas por parte de los sindicatos de agricultores y, no observar todo el mercado desde el productor hasta el consumidor. […] Claro, la arrogancia no es patrimonio exclusivo de los socialistas. Cuando el mensajero trae malas noticias, muchos desacreditan sin pararse a pensar si lleva (o no) razón. En vez de removerse ante mis comentarios, analícelos sin acritud; porque sirven para completar su artículo en aspectos que no se habían mencionado.

No es arrogancia Hans, es simplemente que si tú ninguneas alguna idea importante de mi artículo y encima te equivocas, yo voy a ningunear las tuyas. Creo que es justo.

Lo primero que debes entender es que el autor del artículo soy yo, y analizo lo que considero oportuno. ¿En este caso qué era? Ver y analizar algunas de las demandas y protestas de la manifestación convocada por las tres grandes organizaciones de ámbito estatal: Asaja, COAG y UPA.

Por ningún lado sale absolutamente nada de canales de distribución. Por ese motivo no lo he comentado. No he oído en absoluto que los participantes lo nombrasen y, por este motivo, yo no he entrado detenidamente en el artículo sobre ello. Pero vuelvo a decirte que estoy de acuerdo contigo en que la existencia de regulaciones y demás trabas al libre comercio sí que son un motivo honesto de manifestación y protesta.

Saludos

RAPH

Puesto que el doctor Hans tarda en contestarme, (espero que lo haga), me agradaría que el señor Jes explicara qué es un robo del Estado al consumidor y sobre todo, cuando o a partir de qué condiciones deja de ser un robo. Me aclararé: la mayoría de las veces que voy al supermercado a comprar a lo largo de un año, adquiero los productos siendo consciente de que estoy pagando más que si me desplazara al campo a encontrar las mercancías de mano directa del agricultor. La mayoría de esas veces prefiero ir al supermercado porque me ahorro tiempo ( me queda al lado de casa) y porque tengo dinero para pagar. Sólo algunas ocasiones al año me desplazo al campo, porque me quedo corto de dinero y no puedo pagar el sobrecoste del supermercado. Pero en ninguna de las dos circustancias considero que me estén robando nada. Por eso quiero que el señor Jes me diga cuando es un robo y cuando no lo es, con esa objetividad y deseando que mi petición no la considere una falta de respeto. Gracias

Jes

RAPH:
Siento no poder ayudarte, me temo. Léete si quieres el capítulo XXIX de la Acción Humana, es a eso a lo que me refiero con lo de robo al consumidor. También hay algún artículo por aquí que trata de la regulación y que te podría ayudar, si es que de verdad te interesa saber a qué me refiero con lo de robo al consumidor (y a toda la cadena productiva o aspirantes a formar parte de ella). No tiene nada que ver con lo que estás sugeriendo del coste de producción, no van por ahí los tiros, estoy hablando de la "inflación legislativa" o del constructivismo de leyes (y regulaciones). Todo este tema se trata largo y tendido en "La libertad y la ley" de Bruno Leoni o "Sobre el poder" de Jouvenel.. o en muchas obras de Hayek, diría yo.
A lo que voy. Claro que mi valoración subjetiva de un calabacín de Albacete "en Albacete" para mí es tan baja (cuantifícala tú, que a mí eso se me da muy mal) que yo personalmente no renunciaría ni a un solo euro por él, a no ser que unos buenos samaritanos me lo pongan en el mostrador del Carrefour fresco y tierno a un módico precio...pero, oye, eso lo sabía hasta Marx ¿eh? (ahora me dirás que si soy señor marxista..), pues, incluso con su desastrosa (y criminal) teoría de valor-trabajo, según él "el trabajo se distribuye proporcionalmente entre las distintas esferas de acuerdo con estas necesidades sociales que son precisas en cantidad" (El Capital, volumen III) y "la necesidad social, que es el valor de uso en escala social, aparece aquí como factor determinante de la cantidad de trabajo social que deben suministrar las diferentes esferas particulares" (El Capital, volumen III). Es decir, si la "necesidad social" (pseudodemanda) de los calabacines, donde de hecho se están "necesitando" (en Madrid y otros lugares, no en Albacete -menos-), es el "factor" que "determina" el "valor" (lo pongo entre comillas porque todo esto es demencial) que se ha de "distribuir" (que Kizner me perdone..) entre las "distintas esferas" (=intermediarios) según "sean precisas en cantidad" (por ejemplo, el transporte, la distribución, el envasado, la publicidad, la comercialización, etc.). Marx te daría la razón y tampoco entendería lo que estoy diciendo con lo de robo al consumidor. Y yo también te doy la razón en ese punto, evidentemente, nunca lo habría puesto en duda, ¡ojalá los calabacines se teletransportasen y se frieran solos!
Quiero decir: claro que no es lo mismo un calabacín en Albacete que otro igual, pero bien lucido en el super, que otro triturado en un plato de Ferrán Adriá, pero no estoy hablando de esto cuando hablo de "robo del estado al consumidor".. Me remito a lo dicho: lee si eso ese capítulo de "La Acción Humana" (¡"el Capital" no, por dios, fíjate bien en el título!). Y nada, tú ve tranquilo al supermercado de al lado de tu casa, o ve a Albacete a por calabacín si lo perfieres, vamos, que a mí me da igual...

JUAN:
Perdón por la bordería, no pensaba ni que se publicase.. Me irritó esa forma de responder a Hans, cuando para mí su principal argumento es correcto y de gran importancia (crítica al intervencionismo en el resto de la cadena productiva), pero no cuidé las formas (y además dije alguna cosa confusa y errónea).
Enhorabuena por tu artículo (es lo que te iba a poner antes de leer tu defensa a la regulación y las, para mí, malas maneras en la respuesta a Hans). Disculpas y saludos

RAPH

Gracias Jes por la recomendación de la lectura, estoy en ello, a ver si así gano un poco de conocimiento en estos temas, ya que además aciertas tú con tu análisis de que la denominada demanda social es algo demencial para la mente del viandante (como yo, que veo más la libertad individual de las decisiones personales del dia a dia, en lugar de ver la superestructura del tejido social que demanda bienes/servicios y en función de la cantidad se determina el valor y la cantidad de trabajo y bla, bla, bla....) Es decir te encuentro razón, es algo demencial y sería interesante que explicaran (lo digo en plural porque te considero parte de un colectivo, al que yo no pertenezco, que pienso que sí están especializados en estos temas y deberían los políticos toma nota de ustedes) en algún artículo el tema del constructivismo de las leyes, que en mi opinión se convierte en un dragón que a ver quien lo para (como el Estado que crece y crece y todo lo complica, y al final me veo yo, aplastado por la maquinaria y con mis libertades trituradas y manipuladas y teniendo la obligación de entrar por el aro de la "bruta" legislación vigente) La pregunta para ti sería si en el constructivismo del las leyes interviene también el dichoso Estado. Gracias.

maria

Un inciso, llevo varios días buscando en internet agricultores que vendan sus productos directamente al consumidor a través de la web y he encontrado varios. En una ocasión ya compré a un agricultor de masnou pero tube que realizar una compra mínima de 40€ y como ya podreis imaginar para dos personas era demasiado, más aun cuando estos productos tienen una fecha corta de caducidad, vamos, que estabamos de verduritas hasta las narices... En definitiva, es curioso como los precios de las frutas y verduras de estos agricultores que se anuncian en internet son más caros que los vendidos en el supermercado, incluso he encontrado una web donde los precios son casi doblados. También tengo que decir que en los mercados ambulantes de algunos pueblos los agricultores también acuden a vender sus productos directamente al consumidor y la verdad, ahorrar no te ahorras nada, es más, con la excusa de que son productos directos se los hacen pagar y bastante caro por cierto.
Yo no soy economista, soy una simple ama de casa, y lo único que veo es que todos intentamos sacar el máximo beneficio de todo lo que hacemos o vendemos. No dudo que los agricultores ganan una misera por cada kg de producto que cosechan, miseria sobre todo si lo comparan con el precio final, eso es lo que pasa cuando se comparan precios de coste con venta final, olvidamos que sus costes no sería el precio al que venden el tomate sino al precio que compraron la semillita de la mata de tomate, vamos, habría que conocer eso también, nadie tiene un negocio para perder dinero, y también creo que los que quieren vender directamente también pueden hacerlo, pero claro, si tienen que contratar comerciales, admisnistrativo, transportistas y toda la paraferalia que supone hacer llegar un tomate desde murcia hasta el restaurante o la casa de pepita que está en galicia pues quizás no están tan dispuestos, imagino, tienen que vender toda una cosecha, toneladas de tomates en un tiempo limitadísimo, no creo que sea tan fácil. Entonces se quejarían de que sus productos se pudren en sus almacenes y lo poco que venderían tendrían que incrementarlo no un 7 sino 100 veces más caros para poder cubrir las mermas (este porcentaje también se incrementa en el precio en el comercio, porque no lo que se pudre se lo come el distribuidor final y sin ayudas económicas). En definitiva, desde mi humilde punto de vista el mercado está creado de forma efectiva para todos, productores, mediadores, distribuidores, consumidores, es lo que funciona si queremos que todo llegue a todos y a precios más o menos asequibles, y si no son asequibles no se venderán y por lo tanto saldrán del mercado.

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