17/12/2009 - Ángel Martín Oro
La educación y el desarrollo: alternativas al Estado
Una idea prácticamente intocable es que la educación es vital para el crecimiento económico, ergo, se argumenta, el Estado debe garantizar una educación pública universal y dedicar elevados presupuestos para tal cuestión. Se podrá rebajar el gasto público en contener el sueldo de algunos funcionarios, recortar las subvenciones, ¡pero nunca reducir el gasto en educación! Un gobierno que haga eso se enfrentará a las críticas vociferantes de la oposición, pero también de la gente, que pensará que el gobierno les está traicionando, a ellos y a sus hijos.
El economista del desarrollo William Easterly, de la New York University, en su libro En busca del crecimiento, tiene un capítulo sobre la educación en los países pobres que tiene un título muy ilustrativo: "¿Educarse para qué?". En él, examina la evidencia empírica acerca del gasto en educación y el desempeño, y encuentra que la correlación no está nada clara, argumentando que si faltan los incentivos adecuados para que los padres inviertan en el futuro de sus hijos, el gasto no servirá de nada, pudiendo ser incluso contraproducente.
Desde esta perspectiva se observa una clara bidireccionalidad en la causalidad, en el sentido de que el desarrollo económico genera incentivos para la educación, y que la educación es importante para el desarrollo. En este campo sucede algo parecido con el tema de los anticonceptivos en los países pobres, al que Easterly también dedica un capítulo, concluyendo que "el desarrollo por sí mismo es un anticonceptivo mucho mayor que el dinero para preservativos". Las soluciones mágicas propuestas en estas dos áreas le parecen al norteamericano "panaceas" para favorecer el desarrollo que han resultado fallidas.
Y es que el buen intencionado propósito de hacer que los niños más desfavorecidos puedan estudiar no hace, por sí mismo, que éstos estudien, o que lo que estudien les sirva para su futuro. Así, por ejemplo, ante la construcción de escuelas o la aplicación de programas de organismos internacionales –como el de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU– para conseguir que la educación universal sea una realidad en África, se pueden dar varios escenarios (que de hecho se dan).
En primer lugar, se pueden construir bonitos edificios y bien acondicionados, pero contar con unos profesores sin ningún tipo de aliciente ni motivación, que incluso se duerman en las clases o no aparezcan. En segundo lugar, puede que los niños no vayan a la escuela porque son más necesarios trabajando en el campo ayudando a su familia; o, por último, puede que los niños vayan a la escuela y aprendan realmente, pero que luego apenas existan oportunidades para poner en práctica esos conocimientos en su propio país, teniendo que emigrar a países más desarrollados.
Por otro lado, aparte de esta vía burocrática de aparatos supraestatales y agencias internacionales, existen alternativas para hacer avanzar la educación en los países más pobres. Como suele pasar, la realidad es más rica de lo que nos pensamos en un primer momento, y especialmente mucho más rica y llena de matices de lo que piensan quienes pretenden solucionar casi todos los problemas sociales mediante más dinero e intervención pública, fruto de una mentalidad de planificador de la sociedad.
En efecto, existen alternativas, aunque muchas veces éstas se traten de ocultar, o parezcan simplemente inimaginables. El investigador británico James Tooley lleva décadas estudiando el fenómeno de las escuelas privadas en las zonas más pobres del mundo, ya sea en África o Asia (India o China). Ha llegado a la conclusión de que la educación privada es buena para los pobres. Su interés hacia este tema se despertó cuando, a pesar de que pensaba que la educación privada era algo casi impensable en países poco desarrollados, se dio cuenta de que sus prejuicios no parecían del todo acordes a la realidad. Así fue como trató de averiguar la magnitud y amplitud de este fenómeno.
Fruto de estos años de investigación ha publicado libros como The Global Education Industry: Lessons from Private Education in Developing Countries, y más recientemente, The Beautiful Tree: A Personal Journey Into How the World’s Poorest People are Educating Themselves. Libros como éstos ponen en duda algunos de los tópicos acerca del subdesarrollo y la educación privada. Tooley quiere transmitir la lección de que el espíritu empresarial y el amor de los padres por los hijos pueden ser encontrados en todas las partes del mundo; y que estas dos fuerzas pueden conseguir maravillas.
Pero las alternativas no se acaban aquí. Además del sector educativo con ánimo de lucro en los países pobres, existen otras asociaciones que sin la búsqueda del beneficio monetario, ayudan a la construcción de escuelas y a su puesta en marcha. Este es el caso de Building Tomorrow, organización norteamericana que trabaja para Uganda, y que obtiene buena parte de sus fondos de donaciones de estudiantes universitarios de EE.UU.
Al contrario que muchos proyectos de cooperación al desarrollo, están preocupados por los incentivos, y para ello tratan de involucrar a toda la comunidad que se beneficiará de la construcción de una escuela. A diferencia de lo que sucede con la mayoría de agencias estatales burocráticas, aquí sí hay un proceso de feedback entre donantes e intermediarios. Si no se realiza lo que la organización había prometido, pueden sufrir una reducción importante de las donaciones, por tanto deben ser muy cuidadosos con cómo emplean los recursos. Además, no son partidarios de la educación "gratuita" dada por un ente benevolente como el Estado, sino que los padres tienen que financiar total o parcialmente la educación de sus hijos, bien con dinero, bien mediante trabajo o trueque.
Parece que son más conscientes de la importancia del esfuerzo para conseguir las cosas que buena parte de la clase política "avanzada". Claro, que ellos no pueden permitirse ningún lujo; aquí, sin embargo, podemos dilapidar la riqueza y las gentes siguen teniendo algo que llevarse a la boca. Pero todo tiene un límite.
Opinión de los lectores
Interesante punto de vista de un tema tan monopolizado. Te felicito Ángel. La economía del desarrollo es desde mi punto de vista un tema a avanzar en la teoria económica austriaca, cualquier aporte nuevo abrirá nuevos caminos a la teoría y esperemos que a la libertad.
Lo que sé lo aprendí en los libros. Libros comprados por mí. Mi culltura no nace en los años de estudio. Pero la ignorancia nace de esa carencia de escuelas. Entiendo que el esfuerzo personal es valioso, pero el esfuerzo de millones de personas no puede ser solo el dedicado a la supervivencia.
I should have liked to have seen at least a mention of the iviolablity of person and property, without which the best of intentions/plans have no chance.
Estimado Ángel Martín.
Me ha dado mucho gusto leer tu artículo. El tema educativo es muy dificil pues está lleno de mitos. Es muy importante desentrañar su naturaleza pues en muchos países es la fuente de ideas socialistas. Aquí bte envío uno de mis artículos que ha levantado el enojo de mis colegas. Te reitero mis felicitaciones y te mando un afectuoso saludo.
Santos Mercado
TRES PECADOS CAPITALES DE LA UNAM
Dr. Santos Mercado Reyes
En años recientes la Universidad Nacional Autónoma de México ha gastado una cantidad enorme de recursos en la prensa, radio y TV para autoproclamarse como la mejor universidad de México, de Latinoamérica y casi del mundo, solo por haber figurado dentro de las 500 universidades más importantes según la escala de la Universidad de Jiao Tong de Shangai. El mismo ranking señala que del 2006 al 2009 la UNAM perdió vertiginosamente 40 lugares, hoy está en el lugar 197. Este humillante golpe fue atenuado con el Premio Príncipe de Asturias que recibió a instancias del gobierno socialista de España José Luis Rodríguez Zapatero. Con esta bocanada de aire no tan fresco, su rector José Narro Robles sintió las suficientes ínfulas para reclamar más subsidios de parte del gobierno, es decir, de los contribuyentes.
Es indudable que la UNAM juega un papel relevante en México, por la cantidad de alumnos, profesores, trabajadores y el cuantioso presupuesto que recibe. Pero…¿ tiene verdaderos motivos de orgullo? Por ahora señalaré tres grandes pecados.
1. La UNAM es incapaz de sostenerse por sí misma. Si esta institución dejara de recibir subsidios del gobierno, desaparece en menos de 24 horas. Cada año se le tiene que inyectar 20 mil millones de pesos pues la cuota de 20 centavos que pagan los alumnos no cubre ni el costo del recibo. Si se pregunta a los alumnos cuánto estarían dispuestos a pagar por la formación que reciben de la UNAM su respuesta no rebasa los 100 pesos mensuales. Es decir, el precio de mercado de la educación universitaria (de la UNAM) es cercana a cero. La UNAM tiene una alta demanda sólo porque es gratis para aquel que logra ingresar. Y, como dice el dicho, “cuando es gratis, hasta las puñaladas…” Si esta universidad sobreviviera no de los subsidios sino de las cuotas del alumnado y de la venta de sus servicios, patentes e investigaciones, tendría muy buenos motivos de orgullo, a pesar de que no estuviera considerada en ningún ranking internacional, pero con esos cuantiosos subsidios, hasta la escuelita de mi polvoriento pueblo podría pavonearse.
2. La UNAM está reprobada en English. En una muestra a 200 alumnos al azar en cuanto a las cuatro habilidades (leer, escuchar, escribir y hablar) los alumnos obtuvieron, en promedio, dos de calificación en una escala de cero a diez; los profesores (excluyendo a los que estudiaron en el extranjero) apenas alcanzaron tres puntos; los trabajadores, cero; los nuevos alumnos graduados salieron mejor calificados pero apenas con 3.5 puntos pues algunas facultades han establecido el requisito del idioma, pero es más bien un pedimento burocrático, ni siquiera exigen el TOEFL (Text of English as Foreign Language). En otras palabras, la UNAM está reprobada en cuanto al dominio del idioma inglés. Por tanto, es imposible que estén al día en el mundo de los negocios y en el ambiente científico. Considérese que la ciencia se escribe en inglés y hay una cantidad enorme de profesores que nunca han leído, en su vida, un artículo científico actual pues son analfabetos en English. No pueden escuchar conferencias en inglés, que ahora se dan por internet, ni pueden dialogar con científicos de Estados Unidos, Canadá o Hong Kong. Claro, las excepciones son los profesores que estudiaron en el extranjero, en algún país anglosajón, pero es un porcentaje mínimo. Así que estar en la ciencia sin dominar inglés, simplemente es incompatible.
3. La UNAM es una universidad anticapitalista. Los planes de estudio, desde la preparatoria, CCH, licenciaturas, maestrías y doctorados de esta institución están orientados a formar al alumno con una visión marxista de la sociedad. Los profesores se pasan la vida hablando de la economía de mercado como algo malo, pecaminoso digno de abolir y endiosan al Estado como el único agente capaz de resolver las necesidades de la sociedad. Consideran al capitalismo y a los empresarios como lo peor de la humanidad, “los explotadores del pueblo” y se adhieren a la idea marxista de abolir la propiedad privada que es la base del sistema capitalista. Las paredes de las facultades están llenas de retratos de Carlos Marx, Che Guevara, Fidel Castro, Hugo Chávez y Evo Morales, incluso de las FARC, Lucía Morett y López Obrador; pero en ningún lado se ve una imagen de Friedrich von Hayek o Ludwig von Mises (los teóricos del capitalismo). Ni siquiera hay libros de estos autores, pues las autoridades académicas los han proscrito de sus bibliotecas y librerías. Por tanto, con una institución como la UNAM sólo se puede aspirar a hacer de México un país tipo Cuba o Corea del Norte.
En resumen, una UNAM que solo vive de limosnas (subsidios) que le da papá gobierno, que no sabe inglés y que adoctrina a los jóvenes para vivir en un mundo comunista no creo que tenga mucho de qué enorgullecerse. FIN.
www.asuntoscapitales.com www.unionatlas.org santosmercado@unionatlas.org
* Presidente de la UNIÓN NACIONAL DE CONTRIBUYENTES ATLAS A.C
¡ Qué raro que todavía no hayan salido a la palestra la plaga de alérgicos de lo privado, para criticar siempre con la misma cantinela en defensa de la Educación Estatal, como si sólo existiera esa nada más!
Estimado Angel:
Aunque sea dentro de la argumentación general, tocas un tema que a mí siempre me ha sorprendido y que creo que merecería un estudio más profundo: la absoluta irresponsabilidad del gasto público en cuanto a los objetivos previstos y alcanzados. De hecho muchas veces los objetivos políticos se formulan así, "llegar al x% del PIB en gasto de educación o de sanidad", sin exigir ni un sólo objetivo medible de eficacia del gasto. Para aumentar el gasto en educación basta con aumentar el sueldo de los funcionarios un 50%, o contratar a 5.000 asesores, o poner un chófer a cada profesor, y ninguna de estas medidas mejorará la educación ni un ápice. Pero el político de turno dirá sin ningún rubor: "hemos aumentado un 100% el gasto en educación", y se quedará tan pancho. Un abrazo