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Portada - Comentarios - ¿Habrá una rebelión contra la prohibición del tabaco?

31/12/2009 - José Antonio Baonza Díaz

¿Habrá una rebelión contra la prohibición del tabaco?

Ya en el siglo XIX Bastiat advertía en La Ley que ninguna sociedad puede existir si no impera en algún grado el respeto a las leyes, pero que lo que da más seguridad para que éstas sean respetadas es que sean respetables.

Si esas preocupaciones ya eran visibles hace siglos, desde luego que hace tiempo que el mayor problema que embarga al Derecho parte del persistente empeño de legisladores de toda laya por producir un número ingente de órdenes destinadas a moldear las mentes y las conductas de los ciudadanos según un modelo considerado óptimo por los gobernantes. Si el estado de bienestar clásico se postuló como un proveedor desinteresado –forzoso- del individuo frente a la necesidad, desde la cuna hasta la tumba, sus fracasos han venido a complementarse por un estado prohibicionista que se inmiscuye en las esferas más íntimas de las personas para dictarlas como deben pensar, sentir y comportarse desde que se levantan hasta que se acuestan. Asistimos a unos procesos políticos contradictorios. A pesar de tímidos repliegues de instituciones básicas para el consenso socialdemócrata de la posguerra por la constatación de su fracaso, se ha producido paralelamente un salto cualitativo en el intervencionismo. Actualmente, se percibe en los políticos occidentales una maniática obsesión por moldear las mentes de los ciudadanos, a fuerza de leyes formales, muy similares a los esfuerzos de los países totalitarios reconocidos.

Como cabía esperar de esa implacable tendencia, sus adalides tratan de ocultar la deriva hacia el totalitarismo alterando el significado de las palabras. De esta manera, las órdenes y mandatos se denominan "leyes" por el aura de respetabilidad que la mención de ese nombre irradia. Y, sobre todo, en el caso de las leyes antitabaco, se esgrime la protección de la salud de los individuos, incluso contra su propia voluntad. Manejan como arma dialéctica destinada a socavar eventuales contestaciones, la invocación de la inexorabilidad de su adopción. En este sentido, la cooperación de los medios de comunicación tejidos por la larga mano del gobierno resulta crucial para transmitir esa sensación de que está fuera de lugar oponer cualquier tipo de resistencia. La idea extendida en la sociedad española de que el último mohín del ministro de turno en relación a sus súbditos tiene categoría de ley por su mera expresión, sin necesidad de trámite parlamentario, debe mucho a esa labor de zapa.

Siguiendo la tradición de Bastiat, Hayek señala al filósofo del Derecho Carl Schmitt como uno de los grandes teóricos de la sistematización jurídica del intervencionismo. Admirado tanto por juristas conservadores como izquierdistas, tuvo una influencia decisiva en la forja del Derecho público alemán de la época nazi. En sus obras declaró periclitada la tradicional concepción liberal "normativa" del derecho, la cual, vino a decir, había progresado gradualmente para adquirir un carácter "decisionista". Según esta última concepción, la voluntad del legislativo debe prevalecer sobre el comportamiento individual hasta el punto de propiciar la formación de un orden concreto. Dicho de otro modo; el derecho no consiste en normas abstractas que, al delimitar el campo del comportamiento individual, hacen posible la formación de un orden espontáneo basado en el oportuno desarrollo de las iniciativas individuales. Antes al contrario, el derecho constituye un instrumento de ordenación u organización que convierte al individuo en servidor de determinados propósitos.

Uno de los ejemplos más recientes de esa legislación abrasadora y dictatorial es la Ley Antitabaco aprobada en la legislatura anterior que invade sin ningún tapujo aspectos íntimos de las vidas de sus destinatarios. Como tantas otras intervenciones, ese texto pretendió regular minuciosamente casi todas las cuestiones relacionadas con el tabaco, un producto objetivamente nocivo para la salud de los fumadores y quienes les rodean. Corroborando lo indicado sobre los caprichos de los ministros, llevamos meses de maceramiento por parte de la titular del Ministerio de Sanidad para presentar como indefectible un retorcimiento de los contenidos de esa Ley. Específicamente, ha anunciado que la prohibición será total en bares y restaurantes atropellando desvergonzadamente las previsiones de hace tres años, las cuales permiten a esos establecimientos elegir si permiten fumar a sus clientes o habilitar espacios separados para ellos si cuentan con una superficie superior a los cien metros cuadrados. La presentación del proyecto de ley de reforma se fecha para el mes de enero porque antes, añade la ministra, debe llegarse a un consenso con los grupos parlamentarios.

No tengo noticia de estudios solventes sobre el grado de cumplimiento de la Ley actual. Tan solo de estadísticas que apuntan a que el pretendido objetivo de disminuir el número de fumadores ha fracasado estrepitosamente, ya que el número de éstos ha aumentado desde su vigencia. Probablemente, pues, los ingresos que el estado percibe por la tributación del tabaco no han caído tampoco. Sin embargo, cabe aventurar una escasa incidencia en los bares pequeños diseminados por las ciudades y pueblos españoles y son perceptibles los incumplimientos vergonzantes, como el de aquellos que se refugian en la intimidad relativa de los cuarto de baño de su lugar de trabajo para prender su cigarrillo, y los abiertos, como los que se comprueban por los locales de ocio nocturno con independencia de su tamaño.

Aun con todo, tenemos un caso paralelo protagonizado por nuestros vecinos franceses, cuya casta política mantiene un tradicional ascendiente sobre la que soportamos los españoles desde hace siglos. Normalmente experimentan con ellos antes que con nosotros, por lo que, teniendo en cuenta que las diferencias de comportamiento son anecdóticas, podemos tomar como referencia las reacciones que se han producido allende los Pirineos ante la medida estrella que se anuncia aquí.

Según nos cuenta escandalizada la revista Time –uno de los libelos de la corrección política global– la prohibición total de fumar en sitios cerrados impuesta en Francia hace tres años está sufriendo una abierta contestación después de un periodo de aparente obediencia. El atribulado periodista comienza por insinuar la predisposición de los franceses a no cumplir las leyes. Sin embargo, pasa a considerar que, en realidad, la culpa es del Gobierno por no tener un sistema represivo efectivo para imponer las multas de 200 euros previstas para los que fumen en lugares prohibidos. En las empresas los jefes miran a otro lado cuando los empleados se echan un pitillo en su puesto de trabajo o al lado de la máquina de café, lo cual parece plausible dadas las temperaturas que deben aguantarse a cielo abierto en invierno. Otro tanto ocurre con los dueños de bares y restaurantes donde las terrazas cubiertas temporales se han tornado en lugares fijos para fumadores, soslayando la prohibición que también afecta a esos espacios.

Sin que el periodista lo advierta, el camarero de uno de esos establecimientos le aporta el enfoque que, por mi parte, defiendo: "Tenemos que convivir juntos y este tipo de compromisos lo hace posible. ¿Ve usted a alguien que se queje?". Todas estas invasiones en la vida privada de los individuos deberían ser abolidas con carácter inmediato. En su lugar, debería optarse por una regulación mínima basada en el respeto del derecho de propiedad privada de los dueños de los establecimientos y la libertad de los individuos para relacionarse con los demás en un toma y daca que supone llegar a acuerdos (o simplemente renunciar a ello, evitando compartir espacio) sobre conductas que pueden dañar a otros.

Como se ve por experiencias ajenas, si los parlamentarios españoles no sacan fuerzas de flaqueza para impedir que este nuevo atropello se consuma, deberán atenerse a las consecuencias de una rebelión silenciosa.

 

Opinión de los lectores

Benjamín

En democracia es obligado practicar un ejercicio de responsabilidad cuando se usa plataforma pública en la que puede crearse un estado de opinión, y más en un asunto como éste que, como está demostrado, levanta ampollas en mucha gente. La futura norma antitabaco no es un ejercicio dictatorial arbitrario sino una necesidad higiénico sanitaria basada en estadísticas médicas incontestables, además de una intensísima demanda social. Si se hubiese informado conocería ambos hechos. Muchos afectados y entidades han escrito al defensor del pueblo, las sociedades médicas llevan muchos años exponiendo su punto de vista. Y no son tres años los que lleva la ley en vigor sino cuatro. Precisamente el 1 de enero de 2006, sólo hay que hacer una sencilla resta. La clave está en creer que quien ensucia el ambiente es quien debe tener libertad. No señor, se permite fumar pero no en sitios cerrados donde puede haber enfermos que prefieren morir antes de tiempo antes que sufrir exclusión social, donde puede haber niños y simplemente personas a quienes da asco, que también tienen derecho a no sufrirlo. También hay mucha gente que se queda en casa por no sufrir está agresión ambiental, no hay más que ver que el 70 por ciento no fumamos y los bares están lleno de gente que fuma. No es que no nos guste alternar, al revés, estamos deseando poder respirar aire puro para salir, llenar los locales y hacer gasto a los hosteleros. Dígame usted donde está la dictadura: yo creo que hasta ahora la ha ejercido el fumador y creo que , si lee mi mensaje con buena voluntad, acabo de demostrárselo.

matteo

En italia esta ley la aplicaron desde el unos años. Las ventas en los bares y restaurantes no ha bajado. Ademas puede ser que los clientes hay aumentado!

En españa ahora mismo no hay bares para no fumadores, o muy pocos! Asi que se esta discriminando a los no-fumadores!

España se esta adaptando a la Comunidad Europea! ¿ o quiere quedarse mas cerca de Africa que de Europa?

Matteo

ddaa

"La futura norma antitabaco no es un ejercicio dictatorial arbitrario sino una necesidad higiénico sanitaria basada en estadísticas médicas incontestables"

Bueno, entonces es una norma dictatorial basada en excusas higiénico sanitarias, tan pobres como cualquier otra.

Xerxes

Es obligatorio entrar a bares o restaurantes? No.

Si se permite fumar se puede fumar y si se prohibe no. Depende del duenyo de la casa.

Si hay tanta gente que se queja de que no hay bares de fumadores, estamos ante una posible falla de mercado, no ante una discriminacion de ningun tipo.

Es muy bonito utilizar la coaccion legal para que los negocios se amolden a los gustos y preferencias de unos cuantos. Y ya sabemos a donde acaba llegando esa dinamica: al final, le acaba tocando a casi todo el mundo. Es cuestion de tiempo. Ahora bien, yo no me partire la cara por nadie que aplaudio mientras me reprimian, sean organizaciones de medicos, particulares o instituciones diversas. Si pretenden jugar a cara de perro avisados estan.

Jose Antonio Baonza Diaz

Benjamin, comienzo por decirle que su primera llamada a la "responsabilidad" (¿?¡!) demuestra que su noción de democracia encaja con la acepción articulada en las "democracias populares" y la "democracia órganica". Ud ataca la libertad de expresión de plano por la vía más socorrida por aquellos régimenes y actualmente por otros muchos como el de Cuba, Irán, China y todas las dictaduras que en el mundo son. Según ud, pueden expresarse todas las opiniones... siempre que sean responsables. Le he entendido bien ¿No?

Pues bien, son precisamente las falacias que justifican el asalto más descarado contra la libertad (en este caso a cuenta de proteger la salud) las que me movieron a escribir este comentario. Solo estoy de acuerdo con ud en una cosa: La vigente ley antitabaco lleva (lamentablemente) 4 años en vigor. Cometí un gravísimo error aritmético cuando (a finales de 2009) indiqué que eran 3 (no así el enlace que aporté al lector).

Por lo demás, debo señalar que mi opinión parte del hecho de la nocividad del tabaco. En contra de lo que ud sostiene, esa circunstancia no implica que deba prohibirse su consumo en los locales cerrados. En el último párrafo del comentario defiendo, que debe ser el propietario del espacio concreto quién defina que puede hacerse (incluido fumar)
A partir de ese principio sobran todas las regulaciones sobre cuáles deban ser los espacios donde se puede fumar o no. En cuanto a sus deseos de alternar sin humos, ni ud ni la ministra, ni el legislador de turno son nadie para convertirlos en órdenes en los locales privados. Que yo sepa el caso de los cafés Starbucks no es único y sería previsible que, bajo la regla expuesta, surjan empresarios de la hosteleria que garanticen a sus clientes la opción de no soportar el humo del tabaco. Mutatis mutando, esa regla sería aplicable a las empresas. En todo caso, impedir que un empresario permita fumar en espaciones interiores de su emprea es, como las otras prohibiciones, DICTATORIAL.

Ahora bien, si ud alterna con alcohol, sepa que el próximo paso puede ser prohibirle su consumo, bajo el argumento de que perjudica ud a las personas que le rodean (se pone más violento, no es capaz de conducir etc).

Respecto a las relaciones fumador/no fumador, evidentemente están sometidas a la tensión y no puede haber reglas completas. Pero, como apunto también, las personas adultas tienen que llegar a acuerdos puntuales sobre esa cuestión en un toma y daca continuo. La otra opción es no compartir espacios.

En cuanto a Matteo, introduce ud otro tipo de falacias. En primer lugar, abordar un aspecto que no formaba parte de mi argumento. Evidentemente, una derivada (y no menor) de las prohibiciones del tabaco viene dada la pérdida (siendo las demás circunstancias iguales) de ingresos. Los promotores del retorcimiento de las probiciiones arguyen que será al contrario. El fondo de la oposición no es ese. Dejen en paz a los hosteleros y que decidan lo que les conviene.

Su segunda falacia consiste en acudir al argumento de autoridad de "otros países europeos y la UE". Peor aun, ud piensa que yo temo sentirme africano si defiendo la libertad y el derecho de propiedad, también en relación al tabaco.

Ahórrese este tipo de tretas, Matteo, yo defiendo argumentos por si mismo considerados, no por quién los defienda.

En todo caso, me ha valido de la experiencia francesa para llegar a la conclusión que encabezaba mi comentario: Para que un ley sea respetada, debe ser respetable. Y estas leyes prohibicionistas no lo son.

Sin embargo, les agradezco a ambos la atención prestada a mi comentario. Un saludo.

javier

hola, soy de argentina y aqui no se cumple la ley para nada, al menos donde yo vivo, en los bares y restauranets se fuma muchisimo, incluso adelante de niños, me hace muy mal a mi salud, por eso EVITO IR.

Coincido con lo que decis, no deberia estar prohibido , que cada uno elija, el problema es cuando se da en espacios comunes a los que estoy obligado a ir (por ejemplo la calle) en japon esta prohibido fumar en las calles, hay cubiculos especiales para que fumen alli y eviten ensuciar las calles y mis pulmones.

saludos

enrique

es increible como se argumenta sin datos feacientes:

1-En Inglaterra ultimo bastion rebelde junto a Suiza y Holanda creo(fijese que ni siquiera estos dos paises van a llevar a cabo la ley) ceraran 5000 pubs por dicha ley yanqui(no olvidemos que alli hubo ley seca y que las bebidas alcoholicas deben estar envueltas en una bolsa en la calle....pais de la libertad, ja).
2- resulta que el 70 por ciento de las peronas apoyan una ley que no conoce mas que el 25% a fondo.....para morirse de la risa de las encuestas que hace el CIS:

3- Los fumadores nos pagamos de sobras nuestros gastos sanitarios con los impuestos del tabaco...no jodamos coño.

4- libertad real no es que una mayoria decida si yo como, bebo o fumo o hago deporte porque por esa regla soy fumador y deportista asiduo, conozco muchos no fumadores obesos, que no se mueven del sillon y me argumentan que el tabaco es dañino, ya les gustaria a ellos tener los 40 que tengo yo.

5- En Suiza pais de mis amores, hay casi tantos bares de no fumadores como de fumadores.

6- puestos a jorobar, que prohiban los coches en las ciudades donde exista el trasporte publico, ya que yo vivo en caceres y aqui hasta para ir al baño saca la peña el carro.

8- votar crea pobreza, paro, depresiones, nos enferma gracias a las vacunaciones de la gripe A y sin embargo nadie lo prohibe, y 25 millones de personajes me obligan a vivir sin llegar a fin de mes, por tanto soy una victima electoral pasiva asique prohibamoslo tambien.

es lo que tiene falsear datos que el mercado aun estando intervenido(en españa gracias a dios obedecemos poco a la ley) muestra la realidad, los bares de fumadores estan mas llenos que los de no fumadores y precisamente por no fumadores que prefieren aguantar un poco de humo por estar un rato con un amigo que fuma que en el 90% de los casos intenta y lo consigue fumar menos pa no molestar a su amigo.

por eso nuestros abuelos viven mucho mas que nosotros, porque no fuman no beben y no andan con mujeres malas(ironia) que cosas tiene el Orden Mundial y su manipulacion de las masas.

enrique

que se acabó el debate como ocurre siempre en este pais, se quedan sin argumentos y como aqui poco se puede hacer no vuelven, si fueran politicos prohibirian sin mas y ale a otra cosa, no, en gerona mucho antes de la ley ya habia muchos bares de no fumadores en la capital, es el mercado el que ha demostrado proveer mucho mejor que el estado de hecho por un lado defendemos las dictaduras y por el otro criticamos a africa.....que pais este

DL

A mí me gustaría saber por qué los fumadores consideran que propagar su mal olor es algo tan magnífico y glamouroso que nadie se lo debe impedir.

Quizá si los fumadores tuviesen un poquito de respeto por los demás no harían falta leyes como ésta. Pero en España es imposible dar dos pasos sin que alguno de ellos te eche encima su humo y su mal olor.

enrique

creo que no se discute eso si no mi derechoa fumar en mi casa o en mi empresa y el tuyo a no entrar alli

enrique

ah si para matteo, no es cieto, ceraon mas e 3000 bares en italia por la ley, aemas en inglaterra se calculan 5000, en españa ya la anterior hizo cerrar a mas del 45% de los mayores de 100 m 2 porque no podian asumir el coste y no se podian permitir(somos muchos todavia y aumentamos) no dejar entrar a los fumadors, datos falsos como en las renovables no por favor

enrique

ves pongo datos http://www.intereconomia.com/video/cierre-mercados/ley-antitabaco-duro-golpe-hosteleria

DL

Efectivamente, Enrique, lo que se discute es la libertad de un empresario para establecer las reglas que considere oportunas en su local. Algo que en una situación normal no debería discutirse.

Ahora, cuando en un país el 99% de los empresarios dejan fumar en sus locales, una gran mayoría de la población fuma y la absoluta totalidad de esos fumadores lo hacen de forma compulsiva durante horas y horas en todos los lugares a donde van (bares, restaurantes, centros de trabajo, comercios, bancos, hospitales, colegios, medios de transporte... hasta en ascensores he tenido que aguantar a gente fumando), sin jamás considerar si están molestando al otro, uno al final tiene que elegir entre aguantar esa pestilencia cada vez que sale de casa o no tener vida social en absoluto.

Recuerdo cuando llegaba a casa con la ropa apestando a tabaco, un día detrás de otro, y no podía hacer absolutamente nada al respecto (en ningún otro trabajo se prohibía fumar entonces). Afortunadamente vivo en un país donde nadie fuma. Aquí la ley prohíbe fumar, pero ni siquiera hace falta imponerla, porque fumar está visto como lo que es: un asco.

Si en España los fumadores tuvieran el mínimo respeto por los demás (o si fueran conscientes de lo mal que huelen) esta ley liberticida no haría falta. Uno podría elegir no entrar en los lugares donde no se fuma.

Desgraciadamente la educación del fumador español medio no llega a tanto.

DL

Lo que quería decir era lo contrario:

"Uno podría elegir no entrar en los lugares donde se fuma"

En España antes de la Ley Antitabaco la única forma de no entrar en lugares donde se fumara era no entrar en ninguno.

No es que la cosa haya mejorado tanto, pero ahora al menos en los restaurantes huele a comida, no a alquitrán.

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