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Portada - Comentarios - La redistribución, una forma de esclavitud

18/01/2010 - Albert Esplugas Boter

La redistribución, una forma de esclavitud

Decir que la redistribución es una forma de esclavitud no es ninguna hipérbole. Confiscar los ingresos de Juan producto de diez horas semanales de trabajo equivale a confiscarle "diez horas" de trabajo o, en otras palabras, forzarle a trabajar diez horas a la semana en beneficio de otro. Como atinadamente advierte Robert Nozick en su libro Anarquía, Estado y Utopía, incluso quienes aceptan la imposición de tributos se oponen a que el Estado obligue a trabajar a un hippie desempleado. De igual modo se opondrían a que el Estado obligara a todos los ciudadanos a trabajar diez horas extras a la semana para beneficio de terceros. Pero confiscar las ganancias de diez horas de trabajo les parece aceptable.

¿Acaso no hay diferencia entre ofrecer a la persona una gama de alternativas (como sucede en el caso de los impuestos) y obligarla a realizar un trabajo específico (como ocurre con la esclavitud clásica)? En realidad no es una diferencia de categoría sino de grado. Podemos imaginar, siguiendo a Nozick, una gradación de sistemas de trabajo forzoso: uno que obliga a realizar una actividad concreta, uno que permite escoger entre dos actividades, etc.

Los estatistas a menudo ven los impuestos como un tributo proporcional sobre todas las actividades que están por encima de aquellas necesarias para sobrevivir. Una vez cubiertas las necesidades básicas con ingresos exentos de impuestos, nadie nos obliga a trabajar más para gozar de bienes y servicios adicionales. Es muy curioso que este argumento a veces proceda de los mismos socialistas que afirman que una persona se ve "forzada a trabajar" cuando sus alternativas son peores (algo que siempre achacan al capitalismo). Nozick replica que ambas visiones son incorrectas: desde el momento en que se utiliza la fuerza para limitar las alternativas (en este caso imponiendo la disyuntiva de pagar impuestos o vivir en modo de subsistencia), el sistema impositivo es una forma de esclavitud y se distingue de aquellos escenarios en los que las alternativas no han sido limitadas por la fuerza.

La tradicional defensa de los impuestos introduce otras paradojas. Las personas que anhelan bienes materiales y tienen que trabajar extra para obtenerlos están sujetos a impuestos ("extra" respecto a lo que deberían trabajar para cubrir sus necesidades básicas), mientras que aquellas que tienen placeres que no requieren trabajo extra no son forzadas a trabajar para pagar el mismo tributo. Si quieres ir al cine, debes ganar dinero para pagar la entrada y pagar impuestos. Si prefieres ver una puesta de sol o estar tumbado en el sillón no hace falta que produzcas nada para ganar más dinero ni que pagues ningún impuesto. En todo caso, dice Nozick, uno esperaría lo contrario: "¿Por qué se le permite a la persona con el deseo no material o no consumista proceder sin obstáculos hacia su alternativa posible favorita, mientras que el hombre cuyos placeres o deseos suponen cosas materiales y que debe trabajar por dinero extra (sirviendo, por ello, a quienquiera que considere que sus actividades son suficientemente valiosas para pagarle) se le restringe lo que puede realizar?"

La equiparación de los impuestos o la redistribución a la esclavitud o a los trabajos forzosos dejará indiferente a aquellos que ya les parezca bien la esclavitud para beneficiar a según qué grupos. Pero sin duda incomodará a los intervencionistas menos honestos, cuyas ínfulas de superioridad moral no les deja admitir que su Estado del Bienestar es un sistema de trabajos forzosos.

 

Opinión de los lectores

etrusk

http://etrusk.blogspot.com/2009/03/renta-basica-y-el-salario-minimo.html

pablo

Muy bonito el tema de que más alla de los ingresos necesarios para cubrir las necesidades básicas se tengan de pagar impuestos...

Pero lo que me parece mal es que decidan por mi cuales son mis necesidades básicas y cuanto me puedo gastar en ellas...

Bastiat

Supongamos un grupo de amigos. Todos ellos están de acuerdo en que para irse de farra lo que tienen que hacer es poner todos los días la cantidad de 20€, comprar lo que entre todos decidan. Ocurre que, en ocasiones, hay uno que suele fallar a la hora de poner el dinero. Eso implica que hay menos dinero para pasárselo todos bien y que, encima, el que no ha pagado, disfruta igualmente de la fiesta. La panda decide, mayoritariamente, que el que suele fallar a la hora de acoquinar debe irse.

No es lo mismo. Pero no es lo mismo porque el grupo no tiene dentro de su funcionamiento libremente elegido mecanismos que puedan imponerse el todos para obligar al uno a pagar lo que debe. Sólo puede expulsar al que no paga. Es decir, sólo puede actuar dentro de sus posibilidades. ¿Si pudiera no obligaría a quien no paga a hacerlo o castigarlo, por ejemplo físicamente, a base de collejas, o a que sea el que siempre sirve los vasos, va a comprar, recoge lo manchado en la “casa club”?

No lo hace porque en si, todos saben que el que no paga y es así tratado optaría por irse. Salvo que sea masoca y prefiera sufrir dicho trato en vez de irse a buscarse la vida a otro sitio.

En mi comunidad de vecinos, de hecho, hay un impuesto que pago religiosamente todos los meses, la cuota de la comunidad. Un consumo, el de agua, que debo pagar a la comunidad, ya que es ella la que lo gestiona. Y, además, si la mayoría de la asamblea así lo ratifica, pagar por mejoras o reformas que ella determine. Podría no pagar, pero mi comunidad me llevaría a los tribunales y, dependiendo de la legislación en la que estoy encuadrado, dentro del país en el que vivo, podrían incluso quitarme mi propiedad. ¿Es una esclavitud la que estoy padeciendo? No, porque al igual que el que no paga en la panda podría irme en caso de no poder o no querer hacer frente a aquellos pagos que yo he acepté voluntariamente en el momento en que adquirí una vivienda en dicha comunidad.

Es decir, no es una suerte de esclavitud el pago de impuestos. Siempre será opcional. Podría irme y no padecer esa presión a pagar por aquello con lo que no estoy de acuerdo.

¿Podría darse el hecho de que en un mismo territorio se pudiera optar por aquello por lo que uno pagaría y por aquello por lo que no pagaría? Supongo que si. Lo único que hay que lograr es delimitar un espacio, territorio, en el que uno podría establecerse bajo esas condiciones, en el cual los espacios comunes, si es que existen, estarían gestionados de forma limitada en cuanto a lo que se puede o no establecer. Habría que encontrar de igual manera un grupo de gentes, una panda, una comunidad, una tribu o una secta… una nación, que asumieran ese compromiso, que lo plasmaran en acuerdos que obligaran a todos, a todos, y que impidieran al “todos” imponer nada más allá de lo primigeniamente acordado y la forma de hacer efectiva tanto la obligación al individuo como la limitación al grupo…

¿Esto….. cómo se lograría? ¿Cómo se llamaría? ¿Quién tendría capacidad para imponerse al “todos” para evitar que el todos se imponga al individuo?

De todas formas, Albert, es un buen comentario en el plano del manejo del lenguaje en el mas puro estilo propagandístico.

Para Bastiat

Comentarios: Tu ejemplo de la comunidad de vecinos está muy bien. La gran diferencia que existe con los impuestos tal y como se usan hoy en día es la siguiente: En la comunidad de vecinos se calculan y consensuan unos gastos que se tratan de recaudar proporcionalmente entre los vecinos y el dinero que le sobre a cada vecino, cada uno decide en que lo gasta. Si se aplicara la \"filosofia\" actual de los impuestos del estado, el gestor de la comunidad intentaría recaudar el máximo posible de los bolsillos de los vecinos (exprimir todo lo que se pueda), independientemente de los gastos ocasionados y luego el gestor, según su criterio y atendiento a \"su bien común\" ya se lo gasta en lo que le parezca oportuno y de una forma que a el le parezca hasta la siguiente elección de presidente o gestor de la comunidad.
Esto si que tiene algo de esclavitud en el sentido de este artículo. Aunque coincido contigo en que el tono del artículo está exagerado.

Bastiat

Para el para mi….

Cierto.

Yo en ningún caso he dicho cosa distinta.

Es más, en el ejemplo de la panda ocurre algo similar. Todos consensúan cuánto se aporta para que todos se lo pasen bien.

En los dos casos hay algo en común: Todos deciden quien gestiona, el qué gestiona y el cómo lo gestiona. Y todos pagan. Unos a pachas y otros unas cuota de comunidad, unos gastos de agua, cada uno los suyos y, en su caso, una derrama para obras aprobadas por la asamblea, por el “todos”.

Todos pagan. Si quieren pertenecer a la panda o a la comunidad, pagan …. un impuesto.

Claro que es un artículo exagerado.

Lo que yo digo es que los impuestos no es una forma de esclavitud, es una forma de hacer frente a los gastos comunes. Yo no digo cuales han de ser esos gastos comunes. No digo cuanto tiene que pagar cada uno. No digo quien tiene que gestionar y de igual manera no digo que me parezca bien. Ni si quiera digo que no pudiera hacerse de otra manera. Lo que digo es que somos grupos humanos. La gestión de dichos grupos humanos exige, y así ha sido desde la prehistoria, la existencia de normas y la necesidad de colaborar para el mantenimiento del orden y el funcionamiento del grupo.

De hecho nadie se le obligaba a vivir en grupo, ni mucho menos a vivir en un grupo determinado. Lo cierto es que lo mas seguro muchos individuos que no se adaptaban a las normas del grupo fueran expulsados…. no hay mas que ver algún documental de esos de La 2 que todo el mundo dice haber visto, para entender que ese comportamiento, etología, está presente en la naturaleza. Un individuo, sobre todo antes, podía irse a vivir de la naturaleza libremente. Podía votar con lo pies. Ahora también… aunque la realidad es muy distinta.

Y es tan distinta que entramos de lleno en el aspecto fundamental de todo el debate sobre el liberalismo: Política. ¿Hay una política liberal que pudiera hacer realidad la existencia de grupos humanos, naciones, estados, con la suficiente libertad como para que en vez de querer irnos los liberales de dónde estamos podamos establecer unas normas de convivencia, con sus cuotas, impuestos, para el mantenimiento de lo común?

¿La hay?

Hablando de los impuestos como una forma de esclavitud… negando la realidad…. me temo que no.

Nelson

La columna no es exagerada. Aunque los impuestos pueden ser vistos como contribuciones espontaneas para financiar gastos comunes en grupos de individuos (de hecho esa es la justificación clásica que nos dan los políticos al promulgar nuevas cargas impositivas), la mayoría de los mismos no representan beneficios ni son libres de ser cancelados. Yo estoy dispuesto a financiar el esquema institucional que me garantice mi integridad física y proteja mi propiedad (sistema judicial, policía, etc) e incluso la libre movilidad (sistema de carreteras, etc). Pero no estaría dispuesto a financiar experimentos fallidos con energía eólica, pésimas escuelas públicas, obras escultóricas o cualquier otra forma de mendicidad artística. ¿Puedo acaso solo pagar la parte de mis impuestos que corresponden a las actividades que quiero financiar, y abstenerme de pagar lo demás? No. Siempre debo pagar completo. Lo peor es que la mayoría de los impuestos terminan en actividades que poco o nada tienen que ver con el mantenimiento de una sociedad libre. De esta manera los impuestos consisten muy poco de transferencia voluntaria y demasiado de transferencias obligatorias –esclavitud.

xabio

Debo decir al autor que el impuesto es un robo, que se diferencia de la esclavitud precisamente porque dan a elegir al esclavo a que actividad dedicarse. Aunque un robo no e mucho mejor que la esclavitud.

Además debo decir a Bastiat que para que los impuestos no sean una forma de esclavitud se debería permitir en cualquier momento a cualquier ciudadano dejar de aportar dinero y dejar de recibir al mismo tiempo prestaciones del estado.

Es decir, dar a elegir pagar los 20€ y recibir licor, o no pagar los 20€ y emborracharse por su cuenta; del mismo modo: pagar impuestos y recibir presataciones públicas o no pagar impuestos y apañarte por tu cuenta deberían ser opciones a elegir.

Sólo rcuerdo que puede haber gente que prefiera un seguro privado a la sanidad pública y es obligada a pagar ésta.

Bastiat

Xabio.... si no te gusta la comunidad de vecinos en la que vives... vete a otra.

¡Ah! ¿Que una cosa son las comunidades de vecinos de las que uno entra o sale según compre o venda piso y otra muy distinta el país, la nación, el estado en el que nace sin poder elegirlo? Si. No lo niego, pero la gestión y la obligación de lo público, lo común, en democracia, se hace de igual manera. La asamblea decide como el todos contribuye al mantenimiento de lo común. La asamblea, el todos, el pueblo, elige a quien establece las leyes, el poder que se le cede, los límites que queremos que tenga, y el cómo se contribuye y el para qué se contribuye.

Decir que es una forma de esclavitud cuando te puedes ir a otro sitito a vivir, emigrar es siempre una posibilidad como hemos visto en este país y como veremos en este país, es una posibilidad que tienen y que te demuestra que no eres esclavo de nadie. Y otra posibilidad es luchar por cambiar eso. Y eso no se hace desde la pataleta infantil, con la calificación de robo cuando todos tenemos la obligación de contribuir al mantenimiento de la escalera de la comunidad o de las carreteras de mi comarca porque eso es lo que dicta el todos. Lo que sería razonable es formar parte de la lucha política y tratar de cambiar las cosas. No negar la política pretendiendo que así, cerrando los ojos a la realidad, la realidad va a cambiar.

O también, pasar a la clandestinidad y vivir sin pagar impuestos en la manera que se pueda.

Jordi G. Garnés

Los anarcocapitalistas consideran al "Estado" como un ente abstracto fuera de la realidad como un "Matrix" que controla la voluntad de los seres humanos. El "Estado" es aquel grupo de individuos a los que se delega durante un tiempo determinado el órden y control de los bienes que nos pertenecen a todos. No-Estado es volver al hombre de Neardental.

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