06/01/2006 - Jorge Valín
Muerto el perro, muerta la rabia
Friedrich August von Hayek situó al Liberalismo en el vértice superior de un triángulo donde en las esquinas inferiores figuraban las otras dos ideologías actuales: el Socialismo y el Conservadurismo. Para Hayek era coherente que una persona se pasara ideológicamente del Socialismo al Conservadurismo, y al revés, ya que éstos tienen muchos puntos en común, a saber, las referentes a la represión gubernamental ya sea contra la libertad social (Conservadurismo) o la libertad económica (Socialismo). Los movimientos ideológicos, en este triángulo pues, suelen ser laterales. Es difícil que un socialista o un conservador se conviertan en liberales.
Efectivamente la diferencia sustancial del Liberalismo con los sistemas mencionados es que jamás pretende recurrir al estado para castigar, prohibir o atenuar un determinado comportamiento moral (los referentes al “vicio no criminal”).
Así, el Conservadurismo y el Socialismo se basan en posiciones de fe viscerales donde un grupo intenta someter al “grupo contrario” por medio de la ley y el miedo. El gran error de los dos es creer que tanto en el plano social como económico el hecho de prohibir o restringir algo conduce a la erradicación del “problema” manteniendo además un statu quo en el resto de los acontecimientos humanos (sociales y económicos). Otro gran error es pensar que el estado al realizar un determinado acto autoritario lo crea por el bien común, cuando en realidad, lo aplica para tener más poder y/o dinero.
El dicho, elevado a ley según parece en nuestros días por conservadores y socialistas: “muerto el perro, muerta la rabia”, o según su actualización, “tolerancia cero” contra todo, no puede tener consecuencias más nefastas cuando lo llevamos a la práctica. En primer lugar, con la restricción el dirigente puede disminuir un comportamiento determinado, aunque a un precio muy alto, pero jamás eliminarlo. Lo que hará el político será modificar la estructura productiva del bien empobreciéndolo y, con él, todos los otros escenarios productivos que lo preceden, o llevándolo hacia un mercado puramente libre pero perseguido y rebajando su división del trabajo, esto es, la economía sumergida. Y es que, las restricciones llevadas al extremo, como las prohibiciones, también generarán un aumento de la inestabilidad social. Así ocurrió con la prohibición de las drogas o la famosa ley seca de los años veinte en Estados Unidos; lo único que engendraron fue crimen.
No es el producto (y servicio) considerado como vicio el que lleva al crimen, sino su prohibición. Por más que se prohíba por ley no se pueden cambiar los gustos ni tendencias de las personas. Cuando el estado aprenda esto no dirá “me he equivocado, tomad libertad”, sino que intentará lobotomizar más a las personas como ya ocurre actualmente con los programas educativos doctrinarios que aplica, publicidad partidista que paga con el dinero robado a la comunidad, o comprando con dinero ajeno más votos (votantes cautivos) con pensiones, subvenciones, ayudas…, la actual ley de dependencia es una buena muestra de lo último. Y cuando aun así no lo consiga, entonces el estado intentará prohibir a los rebeldes (ZP ya toma nota con el CAC), o directamente encerrarlos y matarlos, los enemigos de la ocupación en Irak lo están viviendo ahora mismo.
El estado omnipotente sólo lleva a la pobreza y a la represión social. Es una espiral de decadencia y odio imposible de parar. La prosperidad sólo se puede conseguir con libertad de mercado y social: que cada uno haga lo que quiera, donde quiera, cuando quiera y como quiera. ¿Y el crimen? No se podrá erradicar jamás, pero sí que el libre mercado y derecho natural lo dejarán en mínimos, e incluso, lo expulsarán a esos países donde las leyes del legislador benefician la delincuencia (actualmente España). Neo–puritanismo y estado es una mala combinación porque perpetúa la esclavitud y hace al estado, la mayor organización criminal que hay, imparable. En cambio, neo–puritanismo sin estado no es más que una molestia, pero en una sociedad libre jamás nos hará esclavos. No es la condición humana el mal del mundo sino las imposiciones de los medios políticos.
Opinión de los lectores
El Sr. Valín confunde conservador y ultraconservador.
Sr. Valín, cuando describe usted la perversidad del estado intervencionista, que impone a las empresas penosas condiciones como el salario mínimo, las ocho horas de jornada laboral, la cotización a la seguridad social, etc, olvida usted que no es el estado quien ha decidido "espontaneamente" intervenir en la política empresarial para fastidiar. Son los obreros (que forman parte esencial de las empresas) quienes han luchado con sangre, sudor y lágrimas para conseguir esos derechos que a usted le parecen un atraso. Claro que cuando usted se refiere a las empresas, tal vez se refiera solo a los accionistas y directivos, y no a los trabajadores. Éstos, sin duda, no cuentan, son sólo pequeñas piezas en la gran máquina de hacer dinero.
No es el estado el que me impone una sanidad pública y gratuita, o una educación pública y gratuita; soy yo quien reclama y exige al estado ambas cosas, y otras muchas.
Han existido y tovavía existen lugares donde el control del estado sobre las empresas es prácticamente nulo. Piense usted en los albores de la revolución industrial o en algunos países del tercer mundo. ¿Acaso no se producían y se producen continuos abusos como la explotación infantil o el trabajo en condiciones de esclavitud?
En estas sociedades no existían "lacras" como la sanidad y la educación públicas, la beneficencia dependía de la iniciativa privada y se llamaba "caridad".
¿És eso lo que usted quiere para el S. XXI?
Está muy bien que prosperen las empresas, pero no a toda costa. No es cierto que el liberalismo no trate de imponer nada a los ciudadanos: tan sólo sustituye la oligarquía del estado por la oligarquía (mucho más peligrosa) de las grandes multinacionales y corporaciones.
Yo puedo votar cada cuatro años a quien ha de gobernarme, pero no puedo votar quien va a ser mi jefe en los próximos años.
Una pregunta: ¿Por qué un médico o un profesor que se ha formado en la universidad pública, que todos pagamos y nos cuesta mucho dinero, puede luego ejercer en la sanidad o en la enseñanza privadas, curando y enseñando sólo a los ricos?
Un abrazo.
Obsérvese cualquire presupuesto público, desde el de Villanueva del Pardillo a los Generales del Estado. En el mejor de los casos el 70% se va en sueldos de políticos y funcionarios. Con lo poco que queda se hace una carretera, cuyo coste es el triple del que sería normal (corrupción, egipcios...) Se concluye entonces que el Estado, lejos de dar Sanidad o cualquier otro bien o servicio gratis, sale muy caro. La carretera la pagamos diez veces; la sanidad, lo mismo. Imáginese cualquier empresa en la que el aparato administrativo consumiese el 70% de sus ingresos.
Me gustaría responder a Ricardo Desola:
Las condiciones de salario minimo, 8 horas y demás solamente crean pobreza y desempleo. Si yo quiero trabajar 10 horas al día o realizar un trabajo por 300 euros al mes, ¿por qué el estado me lo prohibe? ¿Por qué no me deja ser libre para aceptarlo?
En cuanto al control del estado hacia las empresas en los paises pobres lo que dices está totalmente alejado de la realidad.
Es en los lugares donde el estado interviene mucho en economía donde más pobreza hay. Te recomiendo leer el estudio 2006 de libertad económica de
Heritage para que lo compruebes.
Sobre la educación pública no puedo calificarla de otra forma que una herramienta de adoctrinamiento estatal, por eso yo defiendo la supresión de la educación estatal y comenzar a implantar el cheque escolar que propuso Friedman.
Tu puedes votar cada cuatro años junto a otros 30 millones de personas para que entre todos elijan a los que van a elegir al que te va a gobernar, y no eres libre para desoir esa autoridad. Eso es el Estado. En cambio, en el mercado tu puedes elegir quien será tu jefe, obviamente el jefe tambien elige quienes serán sus empleados. Creo que es mejor la segunda que la primera.
En cuanto a tu pregunta: ¿Por qué un médico o un profesor que se ha formado en la universidad pública, que todos pagamos y nos cuesta mucho dinero, puede luego ejercer en la sanidad o en la enseñanza privadas, curando y enseñando sólo a los ricos?
Solo puedo decirte: muchas gracias por darnos a los liberales el argumento para eliminar la universidad pública.
Te mando un cordial saludo que extiendo tambien al IJM al que le agradezco sus valiosos articulos.
Por ultimo: invito a los lectores de esta pagina a debatir conmigo sobre esto por messenger: fercota45@hotmail.com
La respuesta del Sr. Ricardo Desola es un auténtico poema. Poema plagado de lugres comunes, yerros históricos y falasias intervencionistas. La Seguridad Social es la estafa organizada más grande del Siglo XX y sigue funcionando. ¿Quién dijo que esos servicios "sociales" no pueden ser prestados por empresas privadas en régimen de competencia? Desde la medicina hasta las pensiones.
El trabajo infantil fue una constante de la historia de la humanidad que solo el capitalismo -sí, el "salvaje capitalismo"- ha logrado erradicar allí donde lo hay, desde luego.
El Sr. Desola, merced a vivir en un país capitalista, puede elegir a su jefe con una periodicidad mayor que los cuatro años que los políticos le permiten que vote. Es más, cuando vota, nada le asegura que su gobernante sea el que él ha votado. Sin embargo, ¿quién puede impedirle que elija otro trabajo y cambie de jefe cuando le venta en gana? Se me dirá ahora que las condiciones laborales, el paro, etc... no son lás más adecuadas para ello. Pregunto yo: ¿no es en los países anlgosajones donde menos paro existe y dónde menos interviene el Estado en el mercado de trabajo? Quiero decir con esto que las supuestas malas condiciones laborales que le impedirían a aquél renunciar y buscarse otro trabajo son consecuencia del intervencionismo estatal que tanto implora.
Saludos cordiales.
Quisiera responder al Sr. Cota diciendo que nadie en su sano juicio quiere trabajar diez horas al día por 300 euros al mes. Si alguien acepta semejantes condiciones es porque está desesperado, y quien lo contrata en estas condiciones se está aprovechando de su desesperación. Eso se llama explotación. Los países más pobres no son aquellos en los que el estado regula la política laboral, sino precisamente aquellos en donde no lo hace. ¿O es que en el tercer mundo el estado regula las condiciones de trabajo de sus habitantes?
Usted quiere eliminar la universidad públia; yo estoy estudiando en ella. Como no puedo pagarme una universidad privada, lo que usted pretende es que los tipos como yo no vayan a la universidad.
Al Sr. Oviedo le diré que me parece sorprendente su afirmación de que fue el capitalismo quién erradicó el trabajo infantil. No sólo no lo erradicó, sino que lo sigue manteniendo en países donde el estado no se lo prohíbe. Son conocidos los ejemplos de grandes multinacionales (de ropa deportiva, por ejemplo) que fabrican sus productos en países pobres contratando a niños a cambio de sueldos miserables y los venden en el primer mundo.
Para erradicar la explotación infantil, y otros abusos, son precisas unas leyes, y para que haya leyes es preciso un estado.
Claro que debe de ser un fastidio para los empresarios que no les dejen explotar a la gente, y que los trabajadores tengan unas mínimas condiciones laborales. Pero recuerdo, como ya dije antes, que esas mínimas condiciones laborales que "sufren" los empresarios no cayeron del cielo, ni se las inventó el estado; surgieron de la lucha del movimiento obrero.
A mi nadie me impone las ocho horas de trabajo, soy yo (y la gran mayoría de trabajadores) quien reclama este y otros derechos.
Un saludo.
Señor Desola, yo sí vivo en un país de los considerados del "Tercer Mundo" y tengo para decirle que la intervención estatal es mayor que en la de cualquier país del Primer Mundo... En República Dominicana el estado controla absolutamente todo.
"Son conocidos los ejemplos de grandes multinacionales (de ropa deportiva, por ejemplo) que fabrican sus productos en países pobres contratando a niños a cambio de sueldos miserables y los venden en el primer mundo."... Esas multinacionales no obligan a nadie a trabajar para ellas. Tan solo ofrecen trabajo por cierta cantidad de dinero y aparecen personas, que libremente, aceptan el trabajo y su paga.
"No es el estado el que me impone una sanidad pública y gratuita, o una educación pública y gratuita; soy yo quien reclama y exige al estado ambas cosas, y otras muchas."... Usted puede exigir y pedirle al estado (o a quien usted le dé la gana) lo que quiera. Lo que no debe hacer usted es obligarme a mí a ser un estado-dependiente como usted. Si quieres asociarte con más personas y vivir en comunidad y compartir tus bienes con más personas es tu problema. Lo que no debes hacer es obligarme a mí a participar en esa sociedad. Ahh, y si un dia me vuelvo estúpido y me uno al coro pero otro dia luego me deshago de la estupidez y quiero salirme de esa sociedad, pues debería poder hacerlo... como puedo aceptar o no aceptar un trabajo y como luego puedo dejarlo si no quiero continuar.
"A mi nadie me impone las ocho horas de trabajo, soy yo (y la gran mayoría de trabajadores) quien reclama este y otros derecho"... Usted como persona puede reclamar cualquier derecho que usted crea que le asiste. Pero por favor, no los reclame por mí. A mí me da la gana de trabajar menos de 8 horas y no le acepto a ningún patrón un trabajo mayor de 5 horas diarias. Lo que yo nunca haré es obligar a los demás a que actúen como yo. Si alguien quiere trabajar 17 horas al día pues ese va a ser su problema y su decisión. De la misma manera, yo no trabajo por menos de US$2,000 al mes, de la misma forma nadie tiene por qué pagármelos si no quiere o considera que no valgo tanto. Lo que no puedo hacer es crear un "órgano superior" llamado estado y obligar a las empresas a pagar un mínimo de US$2,000.
De nuevo al señor Desola,
le recomiendo que vuelva a leer mi comentario donde digo "si yo quiero trabajar 10 horas al día o realizar un trabajo por 300 euros al mes" para que no manipule mis palabras pues es claro que el "O" no es lo mismo que el \"Y\".
Si yo quiero trabajar 10 horas al día el estado me lo impide.
Si yo quiero trabajar por 300€ al mes el estado tambien me lo impide.
Y aunque quisiera trabajar 10 horas "Y" por 300€, ¿quien es el estado para impedirmelo? ¿Quien eres tú para decirme que me explotan?
En cuanto a su pregunta "¿O es que en el tercer mundo el estado regula las condiciones de trabajo de sus habitantes?"
En muchos paises del tercer mundo, en especial en latinoamerica sí.
En otros no, como los paises del sudeste asiático que han conseguido llegar a ser hoy día paises ricos y prosperos gracias a la desregulación laboral.
Hoy en día otros paises tercermundistas están siguiendo esos pasos, pronto esos paises serán ricos mientras que los que regulan serán pobres.
"Usted quiere eliminar la universidad pública; yo estoy estudiando en ella. Como no puedo pagarme una universidad privada, lo que usted pretende es que los tipos como yo no vayan a la universidad."
Fue usted quien en su anterior mensaje hizo un alegato contra la universidad pública.
Yo apoyo, sin embargo, la universidad privada y apoyo que el estado de becas a aquellos alumnos que en realidad aprovechen sus estudios como supongo que usted hace.
Lo que no puedo consentir es que con mis impuestos se le esté pagando un asiento en la universidad a un parásito que no aprovecha la educación que todos le pagamos.
Y con el permiso del señor Oviedo responderé a la segunda parte de su carta.
"me parece sorprendente su afirmación de que fue el capitalismo quién erradicó el trabajo infantil. No sólo no lo erradicó, sino que lo sigue manteniendo en países donde el estado no se lo prohíbe. Son conocidos los ejemplos de grandes multinacionales (de ropa deportiva, por ejemplo) que fabrican sus productos en países pobres contratando a niños a cambio de sueldos miserables y los venden en el primer mundo."
Oviedo está en lo cierto, fue el capitalismo que creando la prosperidad en aquellos paises donde primero se implantó el que consiguió que la gente fuera lo suficientemente próspera como para no tener que mandar a sus hijos a trabajar.
Las multinacionales hacen un gran favor a los países del tercer mundo: por una parte crean riqueza allí y por otra dan una buena oportunidad de trabajo a los niñois que viven ahí (pues si trabajan en Nike será porque son mejores las condiciones en Nike que en el campo cultivando arroz, prostituyendose o muriendose de hambre).
Ya se vió como cuando se prohibió en muchos paises contratar mano de obra infantil esos pobres niños acabaron prostituyendose o muriendose de hambre.
Espero que una vez entendido esto no aplauda que se aprueben medidas que lo unico que consiguen en matar a niños de hambre o prostituirlos.
Y por favor, deje de hablar de explotación que aquí nadie explota a nadie. El empresario y el trabajador deciden asociarse libremente.
Si usted quiere trabajar 8 horas está en su derecho y no se lo impediré, pero dejeme a mi trabajar las horas que quiera o tener el sueldo que quiera.
De nuevo lo invito a debatir por messenger, ya que este medio no es tan dinámico.
Supongo que la polémica surge siempre que ponemos las cosas en sus dos extremos. Creo que tan mala es una sobreregulación como una desregulación completa. Los gobernantes que ¿libremente? elegimos en los países ¿democráticos? tienen la misión de encontrar el nivel de regulación adecuado a cada momento histórico, y a cada actividad concreta. En todo caso, el problema real de los sistemas políticos es la presencia o ausencia de buena fe en quienes los encarnan: Si los políticos de un momento determinado buscan el bien común de verdad o tratan de obtener o perpetuar ventajas para un determinado estamento social, es algo que sólo ellos saben, y lo que los electores hacemos es comprar confianza, como cuando compramos un seguro. En las sociedades donde se forma a las personas para que sean capaces de pensar, esta confianza se evalúa periódicamente y el resultado define el voto de esas personas. En sociedades donde las personas son simplemente bombardeadas con eslóganes ideológicos se trata de que no se produzca esta evaluación, sino que se vote por motivos ideológicos, generalmente sin explicar tampoco demasiado.
Lo que me sorprende realmente del comentario inicial es la división triangular de las ideas sociopolíticas. Me cuesta creer en un conservadurismo que reprime en cuanto puede contra la libertad social, usando para ello la capacidad coercitiva del Estado. Quizá ese concepto corresponde más a un absolutismo decimonónico, del que tenemos ejemplos en nuestro país. Entiendo que el socialismo puro, aparte de estar basado en la lucha de clases, anula prácticamente a la persona y su iniciativa. Su posterior evolución a una idea más descafeinada, que mantiene el mismo nombre tiende a una sobreregulación, y a un gran intervencionismo estatal.
El liberalismo puro se basa en una infraregulación, pues se fundamenta en la iniciativa y libertad privadas, mientras que el conservadurismo (que en las ultimas décadas se entiende como una evolución del liberalismo puro) es una idea intermedia, no ajena al progreso (al de verdad, no a la etiqueta que se quiere vender), manteniendo aquello que continúe siendo válido, en tanto lo sea, aprovechando cada instrumento hasta el final de su vida útil, lo que permite un uso eficiente de los instrumentos políticos, y que trata de encontrar el punto de regulación adecuado a cada momento y lugar, favoreciendo la iniciativa privada al tiempo que preserva los interese comunes de eventuales abusos de ella.
Sr. Desola, el trabajo infantil no existe en los países capitalistas. Es precisamente en los países no capitalistas donde aún se mantiene esa lamentable lacar.
El capitalismo, merced al incremento de productividad de la mano de obra que provoca, expulsa del mercado de trabajo a los niños y gracias a ello es que éstos no trabajan. Después viene el Estado y prohíbe el trabajo infantil, pero no nos engañemos, sino se dá esa explotación es porque no compensa económicamente en un mercado capitalista hacer trabajar a un niño, su productividad es muy baja. Muchas cosas prohíbe el Estado que sin embargo se siguen efectuando en la ilegalidad.
Ese es el gran aporte del capitalismo para eliminar dicha rémora de sociedades atrasadas, aumentar de tal forma la productividad que un niño no es contratable para trabajar. Lo mismo pasó con la esclavitud, solo sigue existiendo en países no capitalistas; un esclavo tiene una productividad bajísima y compensa más pagar un salario. Después viene el Estado y lo prohíbe.
Pero esas prohibiciones tienen la misma efectividad que si prohibiera la lluvia o una sequía, son fenómenos que se seguirían produciendo o no sin importar lo que la regulación estatal mandara.
Finalmente, todas las reivindicaciones laborales que tanto alaba ud., han sido posible gracias al capitalismo y, otra vez, al aumento de la productividad de la mano de obra. Sólo él capitalismo ha hecho financiables y sostenibles los derechos que ud menciona y que yo también defiendo. Vaya ud. a aplicar esas leyen sociales a una sociedad feudal o de economía de subsistencia, a ver que resultado obtiene.
Saludos cordiales
Creo que el Sr. Solano acierta al defender un término medio entre la sobreregulación y la desregulación completa. En ningún momento he pretendido yo hacer una apología del intervencionismo estatal, incluso diré que muchas veces ese intervencionismo puede resultar lamentable. Sin embargo la ausencia total de control de las empresas por parte del estado (que aquí se defiende como una especie de modelo de sociedad paradisíaca en donde que las leyes del mercado regularían de forma natural todos los aspectos de la vida social) me parece una idea ingenua, cuando no perversa. Se han mencionado aquí algunos abusos que pueden cometer (y cometen) las empresas que no están sujetas a unas mínimas leyes sociales y laborales, como el trabajo infantil o en condiciones de esclavitud. Hay otros muchos:
¿Como evitar que una empresa contamine el medio ambiente, perjudicándonos a todos, si no es mediante leyes que controlen sus residuos?
¿Cómo evitar que las empresas, por ejemplo del sector alimenticio, ofrezcan a sus clientes un producto con garantías sanitarias e higiénicas, si no es mediante leyes que obliguen a continuos controles de calidad?
La lista puede ser mucho más numerosa, y los ejemplos, infinitos.
Quisiera también repetir que los derechos laborales adquiridos por los obreros (que tanto fastidian a los liberales) no son una concesión del estado, sino una conquista de la clase trabajadora, que forma parte de las empresas.
Lo que aquí ocurre es un conflicto entre derechos. Los neoliberales esgrimen una defensa del derecho a la libertad individual, y es cierto que la libertad individual es un derecho que debe ser respetado. Pero no es el único derecho: también existe el derecho a la justicia, a la dignidad, etc.
Incluiré también derechos sociales, como la sanidad y la educación.
Y quisiera preguntar: ¿que ocurre en su mundo privatizado con las personas que no tienen recursos, porque no tienen actividad laboral remunerada, como ocurre por ejemplo con las amas de casa, que realizan un trabajo fundamental para la sociedad, pero no obtienen beneficios económicos por ello?
¿Quien garantiza que estas personas puedan acceder, por ejemplo, a un tratamiento médico costoso que no pueden pagarse?
¿Dejamos que se mueran "libremente"?
Un abrazo.
Mi muy estimado Desola, las respuestas a todas esas preguntas las encuentras en el mercado.
"¿Como evitar que una empresa contamine el medio ambiente, perjudicándonos a todos, si no es mediante leyes que controlen sus residuos?"
Una solución que dan muchos liberales es, privatizar las aguas y los bosques.
Las empresas los contaminan porque no son de nadie pero del mismo modo que no arrojan vertidos a una casa o a una finca particular tampoco los tirarían al mar o al bosque si estos tuviesen dueño.
Otra solucion que a mi me gusta más es considerar la contaminación como un ataque a nuestros derechos por lo que la empresa debe compensar el daño que ha hecho.
"¿Cómo evitar que las empresas, por ejemplo del sector alimenticio, ofrezcan a sus clientes un producto con garantías sanitarias e higiénicas, si no es mediante leyes que obliguen a continuos controles de calidad?"
Esta me la pones facil.
Pues si unas empresas no tienen condiciones higienicas y otras si las tienen todos compraríamos en las empresas que si las tienen.
A no ser que alguien le guste adquirir productos sin garantías de higiene, pero eso ya es problema del que quiere consumir eso.
"La lista puede ser mucho más numerosa, y los ejemplos, infinitos. "
No le pido que ponga infinitos, pero si los que quiera con gusto se los rebatiré.
"Quisiera también repetir que los derechos laborales adquiridos por los obreros (que tanto fastidian a los liberales) no son una concesión del estado, sino una conquista de la clase trabajadora, que forma parte de las empresas."
Y erre que erre con lo mismo.
Si quieres trabajar 8 horas es tu problema pero, ¿por qué los que quieren trabajar 8 horas nos tienen que imponer al resto de los ciudadanos su estilo de vida?
(Me gustaría que respondieras a eso en tu siguiente mensaje)
"Lo que aquí ocurre es un conflicto entre derechos. Los neoliberales esgrimen una defensa del derecho a la libertad individual, y es cierto que la libertad individual es un derecho que debe ser respetado. Pero no es el único derecho: también existe el derecho a la justicia, a la dignidad, etc."
La jornada de 8 horas y el salario mínimo aplastan nuestro derecho a a libertad individual. Lo que no se es como se supone que aplasto yo el derecho a la justicia o a la dignidad por querer trabajar 10 horas al día.
(Me gustaría que respondieses a esto en tu siguiente mensaje)
"Y quisiera preguntar: ¿que ocurre en su mundo privatizado con las personas que no tienen recursos, porque no tienen actividad laboral remunerada, como ocurre por ejemplo con las amas de casa, que realizan un trabajo fundamental para la sociedad, pero no obtienen beneficios económicos por ello?"
Faltaría más que les tuviesemos que pagar a las amas de casa cuando ellas trabajan solo para su familia.
Yo le puedo pagar a una persona si viene a limpiar mi casa y hacerme la comida, pero es ridiculo plantear que todos le tengamos que pagar por limpiar su propia casa y hacer su propia comida (y la de su familia).
Creo que esto es algo totalmente básico.
Espero que mañana no vengas a quejarte de que no te pagaron por arreglar las cañerías de tu propia casa o por haberte echo tu propia cena.
"¿Quien garantiza que estas personas puedan acceder, por ejemplo, a un tratamiento médico costoso que no pueden pagarse?
¿Dejamos que se mueran "libremente"?"
Sus maridos.
Y si no, que trabajen por un sueldo.
Porque, repito, no se puede pretender que se me pague por hacer algo de lo que solo yo y mi familia nos beneficiamos.
Un saludo.
Sr. Cota, me gustaría que me explicara usted cómo se hace eso de privatizar los bosques y los ríos. Porque para que sean privados alguien tiene que comprarlos, y ¿a quién se los compra? ¿De quién son actualmente?
¿Acaso no son, en tanto que recursos naturales fundamentales, patrimonio de todos? En ese caso quien los comprara debería pagarnos a todos nuestra parte correspondiente. Pero el caso es que yo no estoy dispuesto a vender la mía. Por la misma razón que se esgrime para la privatización de bosques y ríos, podríamos hablar de la privatización del aire. Así, una empresa privada, o varias, podrían comprar el aire del país y hacernos pagar a todos una tasa por respirar ¿Por qué no?
Yo creo que hay cosas que no deben privatizarse porque pertenecen a todos, son patrimonio de la humanidad y todos debemos tener acceso a ellas sin que nadie pueda monopolizarlas.
En cuanto a las empresas, de alimentación o de lo que sea, según usted el propio mercado regularía la calidad de los productos. Eso no es cierto; a lo sumo lo que ocurriría es que las clases económicas mejor situadas accederían a productos de más calidad, y los más pobres comprarían los peores productos (que es lo que sucede ahora, pero por lo menos los "peores productos" están sujetos a unos controles que garantizan unos mínimos).
Respecto a lo de las amas de casa, no es cierto que su trabajo redunde sólo en beneficio de sus propias familias. Las amas de casa suelen cuidar de los niños, los ancianos y los enfermos de la familia, con lo cual ahorran a la sociedad (pública o privada) una inconmensurable cantidad de esfuerzo y dinero en guarderías, asistencia médica y social, etc.
Pero no sólo son las amas de casa, ¿cuantas personas carecen de ingresos por mil causas distintas, porque no encuentran trabajo, porque padecen discapacidades que les impiden el acceso a la vida laboral, etc? ¿Qué hace usted con ellos?
Ya veo que me he metido en la boca del lobo con mis comentarios en esta página de ultraliberales desmelenados, por lo que merezco sin duda todos sus ataques. Si alguna vez me hago liberal (Dios no lo quiera) y monto una empresa, les contrataré a ustedes, puesto que están dispuestos a trabajar diez horas al día por trescientos euros al mes. Además, prometo contratarles con todos los beneficios de la sociedad ultraliberal que tanto les gusta; es decir, sin derecho a seguridad social, etc.
Un abrazo.
SOBRE PRIVATIZAR BOSQUES
"Patrimonio de todos" palabra vacía y sin contenido. Lo que es de todos acaba no siendo de nadie.
Tu mismo te quejas de que no se puede evitar que se contamine, yo te doy una solución, pero tampoco te gusta.
Los bosques se pueden privatizar como se privatiza cualquier empresa: vendiendola el estado.
Aunque lo que tu dices está tambien bien, que sea en realidad de todos, que cada quien tenga una acción en un bosque y que haga con esa acción lo que quiera.
Lo del aire es ridiculo ya que nadie nos puede impedir respirar.
Pero si nos pueden impedir acceder a un terreno (bosque) del mismo modo que se nos impide acceder a una finca.
Te repito para que quede claro: lo que es de todos al final no es de nadie y nadie se preocupa por cuidarlo.
"En cuanto a las empresas, de alimentación o de lo que sea, según usted el propio mercado regularía la calidad de los productos. Eso no es cierto; a lo sumo lo que ocurriría es que las clases económicas mejor situadas accederían a productos de más calidad, y los más pobres comprarían los peores productos (que es lo que sucede ahora, pero por lo menos los "peores productos" están sujetos a unos controles que garantizan unos mínimos)."
¿Y quien te dice que no tendrían unos minimos? No creo que nadie vaya a comprar una basura de comida.
"Respecto a lo de las amas de casa, no es cierto que su trabajo redunde sólo en beneficio de sus propias familias. Las amas de casa suelen cuidar de los niños, los ancianos y los enfermos de la familia, con lo cual ahorran a la sociedad (pública o privada) una inconmensurable cantidad de esfuerzo y dinero en guarderías, asistencia médica y social, etc."
Cuidan a SUS niños y SUS mayores. Porque yo no tengo que estar pagando para mantener a los hijos de otro o a los padres de otro.
"Pero no sólo son las amas de casa, ¿cuantas personas carecen de ingresos por mil causas distintas, porque no encuentran trabajo, porque padecen discapacidades que les impiden el acceso a la vida laboral, etc? ¿Qué hace usted con ellos?"
Los discapacitados como todos tienen familia. Pero en el tremendo e improbable caso de que no tenga familia y su discapacidad sea tal que le impida trabajar de cualquier cosa, en ese caso si es justificado que se le de una paga.
"Ya veo que me he metido en la boca del lobo con mis comentarios en esta página de ultraliberales desmelenados, por lo que merezco sin duda todos sus ataques."
Yo no ataco, debato y me gustaría que hicieses lo mismo tu. Pues de todas las preguntas que aquí te planteamos no respondiste ninguna.
Pero no me extraña, siempre sucede lo mismo: los liberales argumentamos mientras los antiliberales descalifican diciendo que somos "ultraliberales" o "neoliberales" o "capitalistas salvajes".
Le recomiendo menos adjetivos y más argumentos y, asimismo, le mando un saludo.