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Portada - Comentarios - Sostenibilidad y generaciones futuras

28/01/2010 - Francisco Capella

Sostenibilidad y generaciones futuras

La sostenibilidad está de moda, sobre todo en el ámbito del ecologismo, donde se reclama el desarrollo sostenible: satisfacer las necesidades de la generación presente sin sacrificar la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades.

La sostenibilidad parece muy razonable y bien intencionada (lo insostenible suena mal), pero su implementación ideológica está repleta de falacias e impregnada de colectivismo. A menudo se presenta a la naturaleza como un prodigio de equilibrio y armonía y al ser humano como un parásito o depredador que la destruye de forma suicida, ya que depende de ella pero parece ignorar esta dependencia. Se olvida que aunque la vida en abstracto es en principio sostenible mientras existan fuentes de energía y materiales, los individuos concretos tienen vidas limitadas y las especies evolucionan y eventualmente se extinguen: los ecosistemas no permanecen indefinidamente en estados estacionarios, sino que pueden cambiar debido a factores externos o a su propia dinámica interna. Las sociedades humanas son igualmente dinámicas, y los intentos coactivos de mantener formas culturales puras e intactas van en contra de la libertad y el bienestar de los individuos.

Un ser vivo necesita recursos energéticos y materiales y un entorno relativamente libre de agresiones para poder mantener su actividad autopoyética. Los recursos pueden ser inorgánicos u orgánicos (cadenas tróficas), igual que las amenazas ambientales: factores físicos o químicos u otros organismos depredadores.

La existencia a escalas de tiempo biológicas de algunos recursos, como la luz solar, no depende de que se aprovechen o no. Algunos recursos inorgánicos, como los combustibles fósiles, se generan muy lentamente, de modo que su consumo disminuye sus existencias físicas totales. Los recursos biológicos son especialmente sensibles a su consumo: si un depredador mata demasiadas presas puede poner en peligro su fuente de alimento, ya que la cantidad de organismos futuros depende de la cantidad de organismos presentes capaces de reproducirse.

El ser humano es una especie viva especial ya que no sólo consume recursos dados, sino que también los produce (agricultura, ganadería). La actividad del ser humano es tan intensa que puede modificar de forma notable su entorno: minería y basureros, deforestación o plantaciones, agotamiento de caladeros o piscifactorías. La acumulación de bienes de capital y los avances tecnológicos incrementan esta capacidad de acción, tanto en el lado de la producción de recursos como en el lado del tratamiento de los residuos y la modificación de las condiciones ambientales o la defensa ante las mismas.

Aunque el planeta Tierra sea un sistema finito (no cerrado) y con límites físicos, el crecimiento económico indefinido es posible porque se trata sobre todo de un crecimiento en calidad, en valor, en especialización e intercambios, y no sólo en cantidad. La actividad humana no consiste en sacar más y más riqueza natural hasta que ya no quede nada y tirar más y más basura hasta que no quede sitio donde meterla. La acción humana modifica y recombina la materia según sus preferencias, y la combinatoria ofrece vastas posibilidades cuyos límites son difíciles de alcanzar.

En una economía de mercado libre los bienes económicos tienen dueños y se intercambian a precios que indican su escasez relativa (oferta y demanda). Los recursos son en general sustituibles: es posible utilizar diversas fuentes de energía según su eficiencia económica. Los recursos minerales seguramente no llegarán a agotarse nunca: conforme sus existencias decrezcan y dependiendo de cómo evolucione el coste de su extracción, al elevarse su precio otras alternativas serán más atractivas. Descubrir qué opciones son mejores es tarea de los empresarios guiados por los beneficios y las pérdidas: la planificación estatal tecnocrática está condenada al fracaso por problemas de falta de incentivos e información.

Los que profetizan con absoluta certeza el apocalipsis del agotamiento de los recursos naturales deben de estar apostando fuertemente en los mercados de futuros de materias primas con la expectativa de enriquecerse y salvar al mundo del desastre. O tal vez no, quizás sólo son unos charlatanes que no saben gran cosa de otra sostenibilidad importante: la financiera.

Utilizar sólo recursos renovables es absurdo: si todas las generaciones hacen lo mismo, esos recursos permanecerán sin usar para siempre. El aprovechamiento de fuentes de energía renovables requiere tecnologías caras pero cuyo coste seguramente se reduzca por los avances tecnológicos: parece inteligente que las generaciones actuales relativamente más pobres utilicen los recursos más baratos y leguen a las generaciones futuras el capital y la tecnología para acceder a otros recursos.

La contaminación y los residuos son problemas donde no se tratan como agresiones sobre la propiedad privada (externalidades negativas). En una sociedad libre toda persona o corporación es responsable y debe hacerse cargo de su basura (sólida, líquida o gaseosa), por sí misma o con la ayuda de empresas especializadas en su tratamiento o almacenamiento.

La naturaleza intacta es a menudo muy bonita, pero los seres humanos demuestran generalmente con sus acciones que prefieren modificarla para ajustarla a sus deseos, dejando algunas zonas especialmente atractivas para su contemplación estética (parques naturales). La existencia de viviendas y fábricas no es un retroceso sino un avance.

El ser humano es también especial por su altricialidad extrema: el bebé humano es incapaz durante mucho tiempo de mantenerse por sí mismo. Los individuos quieren a sus crías (incluso a las crías de sus crías), se preocupan por sus hijos, cuidan de ellos. Las personas presentes consideran el interés de las personas futuras: pero no lo hacen de forma genérica y colectivista (todos por todos), sino de forma particular e individualizada. Además existe una continuidad de supervivencia y reproducción: los problemas que van a afectar al futuro suelen afectar también al presente, y por lo tanto los individuos actuales intentan resolverlos ya. Ni cualquier tiempo pasado fue mejor ni el presente es algo intocable que hay que legar a las generaciones futuras. Las personas del futuro existirán en unas condiciones que para ellos serán las normales, las únicas que habrán conocido. Además serán mucho más ricas gracias a la acumulación de capital, de conocimientos científicos y tecnológicos, de cultura, de arte. Las generaciones futuras no tienen derechos (ni como colectivos ni como individuos actualmente inexistentes) ni los necesitan.

 

Opinión de los lectores

luis

Los recursos naturales NO son limitados (son limitados sólo desde el punto de vista neoclásico de eficiencia estática). Existe cierta probabilidad de que el universo sea infinito (incluso de la existencia de varias dimensiones y otros universos paralelos). Los recursos están ahí, sólo que carecemos de los conocimientos tecnológicos y del capital necesario para su aprovechamiento, tecnología y capital que únicamente podremos desarrollar si se deja libertad a la iniciativa empresarial. Un ejemplo de ello es el helio-3: en lugar de gastar infinidad de recursos en proyectos espaciales estatales cuyos supuestos beneficios no compensan los costes, esos mismos recursos en manos privadas podrían ser empleados, no inutilmente en competiciones sin sentido entre estados por ser el primero en llevar a un hombre a la luna o a marte, sino en, por ejemplo, crear la estructura de capital necesaria para extraer y utilizar como fuente de energía, mediante el proceso de fusión nuclear, todo el helio-3 existente en la luna.

Mariano

Con todos los respetos, jamás había leído una muestra tan depurada de ignorancia, nihilismo y soberbia intelectual. Me quedo con esta excelente cita:
"El ser humano es una especie viva especial ya que no sólo consume recursos dados, sino que también los produce". De la nada, cabría apostillar.

Le recomiendo sinceramente, Don Francisco, leer a Jorge Riechmann (y no sólo su poesía).

Raúl

De su texto parece inferirse que los que defendemos la sostenibilidad deseamos el inmovilismo. Pero quienes conocemos algo sobre el funcionamiento de los ecosistemas, sabemos que sostenibilidad debe ser equivalente a "equilibrio".
En mi opinión, con nuestra esquilmación de la Tierra, estamos forzando los equilibrios hacía estados irreversibles. Como bien dice, la Tierra es sabia y genera nuevos equilibrios. No creo que vayamos a destruir la Tierra en sí misma pero tal vez nos destruyamos a nosotros mismos. Crearemos ecosistemas en los que ciertos eslabones de nuestra cadena trófica serán eliminados. ¿Crearemos entonces los eslabones perdidos de manera artificial? Creo que eso es ser demasiado optimista respecto a la ciencia.
Un saludo.

Fco. Moreno

D. Mariano, ¿Se refiere con su sincera recomendación de leer al poeta Jorge Reichmann, al investigador puntero del Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud de Comisiones Obreras que en entrevista de Barcelona Review del verano de 2001 declaró él mismo que los pensadores que más le habían influido en su vida eran Karl Marx, Antonio Gramsci, Manuel Sacristán, Barry Commoner (biólogo que pretendió completar las tesis de los límites del crecimiento con su respuesta eco-socialista) o Cornelius Castoriadis (afamado psicoanalista autor de Socialismo o barbarie)?

Francisco Capella

Con todos los respetos, tal vez Mariano no ha leído mucho o quizás su capacidad para detectar ignorancia, nihilismo y soberbia intelectual sea algo defectuosa. Los leones no contribuyen a la producción de cebras. El ser humano que no es sólo recolector sí contribuye a la producción de manzanos y manzanas, vacas y terneros, y obviamente no lo hace de la nada (toda acción es una transformación y recombinación). Pero tiene usted razón, la cita es excelente (muchas gracias), y es una lástima que usted no la entienda.

Raúl, que pretende saber algo sobre ecosistemas, se empeña en que sostenibilidad debe ser equivalente a equilibrio, lo que es falso. Los estados irreversibles no son necesariamente malos, y de hecho prácticamente todo en la naturaleza es de algún modo termodinámicamente irreversible. La Tierra no es sabia, no tiene ningún sistema cognitivo especializado, ningún cerebro, ninguna mente: somo sistema complejo caótico que es, a veces está en estados más estables o estacionarios (atractores en el espacio de estados) y otras veces está en transición entre ellos.

Luis: en cada momento en el planeta Tierra hay una cantidad limitada de petróleo (o sea que no hay una cantidad infinita e ilimitada); otra cosa es cómo se acceda a ese petróleo, como se aproveche y qué sustitutos se encuentren. El Universo entero es muy grande, pero casi todo está muy lejos, es inhóspito y es muy caro llegar allí. La energía de fusión es seguramente la energía del futuro, y probablemente siempre lo será (o tal vez no).

Raúl

Gracias Francisco por ilustrarme con tu sabiduría sobre los ecosistemas y la termodinámica pero cuando hablo de equilibrio me refiero a un equilibrio dinámico, no estático. Y dándole la vuelta a lo de "prácticamente todo en la naturaleza es de algún modo termodinámicamente irreversible" también se podría decir que todo es termodinámicamente reversible (= en equilibrio).
Puestos a filosofar y a citar, podriamos decir que "la única constante en el mundo es el cambio" (Heráclito) y que si los sistemas son irreversibles no existe cambio. ¿Entonces qué nos queda?
Espero su civilizada e inteligente respuesta, como reza el encabezado a este comentario.

Fernando

El tal Mariano ... ¿Será Rajoy?

Golden Alice

Excelente. Me queda una duda, habló Mariano o el primo de Mariano?

Capella..que bien te explicas. Hasta un animal de cabellos largos e ideas cortas como yo atisba una suerte de entendimiento de lo que escribes.

Bastiat

Sólo un apunte para los ecologetas…

Mirad, en la historia natural si algo ha habido han sido cambios. Sin esos cambios la evolución lo más probable es que no se hubiera dado por estos derroteros. Si no hubiera habido desastres como el que parece que se produjo por el choque de un asteroide, no se hubiera producido la extinción de los dinosaurios y hubiera dificultado en mucho el dominio de los mamíferos. Si no hubiera habido glaciaciones, no hubieran surgido los mamuts y no hubieran bajado los niveles del mar haciendo posible la comunicación entre continentes. Si no hubiera habido calentamiento no se hubieran extinguido los mismos mamuts…ni el ser humano hubiera podido conquistar toda la tierra….Lo mismo, digo, porque nada sabemos cómo habrían sido las cosas si algo de lo que comento hubiera sido distinto. Pretender conocerlo es de una soberbia insultante.

La naturaleza es algo dinámico. En esta naturaleza ocurre que el que mejor se adapta a los cambios es el que sobrevive y el que no lo hace desaparece. Se extingue.

Y el hombre, como especie, es el animal que mejor se adapta a las condiciones cambiantes de la naturaleza.

Cuando habláis de equilibrio de lo que estáis hablando es de negar la propia dinámica de la naturaleza.

santiago terry merello

Teniendo en cuenta el escrito, me inclino más por un centro democratico que está dispuesto a ofrecer cualquier comentario que ser el admereir de esto.

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