2005 Instituto Juan de Mariana
El Instituto Juan de Mariana gana el Fisher Venture Grant, un programa para apoyar los think tanks jóvenes
.
Instituto Juan de Mariana
Reducir tamaño de letra Aumentar tamaño de letra

Comentarios

Portada - Comentarios - El alfarero y el jardinero: dos enfoques contrapuestos

19/02/2010 - Ángel Martín Oro

El alfarero y el jardinero: dos enfoques contrapuestos

En ocasiones anteriores he tratado acerca de distintas "mentalidades" o concepciones del orden social. Éstas, sobre todo una de ellas, están muy presentes en los debates más importantes de las ciencias sociales, y en la economía en particular. A la hora de encarar un mismo problema, estas dos visiones contrapuestas suelen chocar.

El pensador –mucho más que economista- Friedrich Hayek expresó con absoluta claridad y brillantez ambas posturas en su conferencia de aceptación del Premio Nobel de 1974, titulada “La pretensión del conocimiento”. El título, precisamente, describe una de estas posturas: la característica primordial del planificador o ingeniero social, de la que algunos modelos y enfoques teórico-económicos son partícipes, consciente o inconscientemente.

Esto último fue incidentalmente reflejado en el debate sobre la viabilidad o imposibilidad del cálculo económico en el socialismo, que tuvo lugar entre los años 20 y 30 entre economistas austriacos (Mises y Hayek) y otros favorables al llamado “socialismo de mercado” (Lange), quienes hacían uso de modelos neoclásicos de equilibrio general.

Frente a esta perspectiva, tenemos a los teóricos que analizan la sociedad como un orden complejo y en continuo cambio, formado por innumerables piezas, complejas a su vez. Por ello, y dado que el ser humano está lejos de la omnisciencia –y más aún de la perfección-, nadie puede acumular el conocimiento y la información necesarias acerca de ese orden como para que pueda funcionar con éxito. En esto tiene especial protagonismo el problema de la coordinación, una de las cuestiones más relevantes en economía.

Ambas mentalidades las describió Hayek muy gráficamente en su discurso del Nobel, estableciendo dos figuras: el alfarero (artesano en palabras del austriaco) y el jardinero. Mientras que el primero, disponiendo de unos determinados materiales, se afana en darles la forma que él establece con mucho cuidado y precisión, el segundo simplemente se encarga de proporcionar a las plantas un entorno favorable para su propio crecimiento. Hayek advirtió contra el uso del conocimiento social como alfarero, dado que esto podría producir más daño que bien en el orden social, independientemente de las intenciones.

Estos enfoques no son meramente ideas abstractas sin consecuencias prácticas, sino que suelen impregnar las opiniones e ideas en ciertos temas.

Pensemos por ejemplo en la cuestión de la innovación. Se suele decir que nuestro país anda muy escaso en innovación e investigación: las empresas españolas innovan poco, el gobierno dedica pocos recursos a I+D+i, la investigación no está bien considerada, etc. etc. La respuesta del alfarero a este problema consistiría en dedicar más recursos públicos a esta rúbrica, creando parques de innovación por iniciativa de los gobiernos, que participarían con capital público, etc.

Por el otro lado, el jardinero estaría más preocupado en establecer de manera adecuada el marco institucional, en este caso el referido a los incentivos y obstáculos que existen en el entramado social, económico, legal y político para la innovación: cuestiones de derechos de propiedad intelectual (¿favorecen o perjudican la innovación?), de regulaciones estatales que imponen excesivos e innecesarios costes burocráticos, del nivel de impuestos sobre las actividades empresariales, del sistema educativo, etc. Una vez se proporciona un ambiente favorable, el jardinero esperará que surjan los frutos, más tarde o más temprano.

Otras cuestiones en las que se podrían reflejar estas dos perspectivas son los problemas relacionados con el mercado laboral –si bien no existe un mercado laboral homogéneo- o el desarrollo económico, entre muchas otras. El alfarero usará sus herramientas para tomar medidas con el objetivo de “moldear” la parcela de la sociedad –incentivar fiscalmente a quienes creen empleo, utilizar la vía de la planificación para industrializarse a marchas forzadas.

El jardinero, sin embargo, consciente de las enseñanzas de Hayek, preferirá conformarse con poner las condiciones institucionales –donde, por ejemplo, el sistema legal sería clave- que permitan a los individuos, siguiendo su propio interés, utilizar su particular conocimiento y capacidades para los fines que ellos consideren más oportunos y urgentes.

El jardinero vería con mucha cautela las aparentes buenas intenciones del alfarero, quien ve la sociedad como una masa homogénea y maleable, y que antepone la colectividad a la individualidad.

 

Opinión de los lectores

Juan Ramón Rallo

Buen artículo, pero yo no diría siquiera que el alfarero antepone la colectividad a la individualidad. Más bien antepone su visión individual sobre la colectividad al espontáneo desarrollo de la misma. Es un tema que también trata Hayek en "Individualismo, el verdadero yel falso".

Angel Martín

Buen apunte. En esa frase estaba pensando en el uso y abuso de conceptos colectivistas, como la nación, la clase, el pueblo, etc. frente al individuo. Y también pensaba en esta magnífica frase de la novela 'Sombras sobre el Hudson' de Isaac Bashevis Singer: "Hitler y Stalin tenían un propósito común: terminar con la individualidad humana".

enrique

el poblema es que nuestros alfareros encima son buitres negros con trajes de armani, ya es perjudicial que la economia se use como una ciencia exacta basada en las matematicas o la estadistica, pero que encima lo hagn mal y a proposito es mucho peor todavia, ahora bien la culpa es de ellos si, de nuestra clase politica de sinverguenzas pero sobre todo de los 25millones de personas que los mantienen.

pero este es un pais dealfareros mas que de jardineros, 40 años de dictadura nos han hecho creer que a la sociedad hay que tenerla dominada, asi nos va.

lo comentarios de la masa social asi lo demuestran, que si endurecer las leyes de menroes, que si castigar a los especuladores, pero pedazo de necios coño, una ley es una ley, deberiamos limitarnos a exigir a quienes nos representan que legislen y hagan cumplir las leyes punto y final, que cada cual viva su vida mientras no se meta en la mia y a la inversa....maxima liberal.

Alberto

Ganas de jugar

En una de las últimas sesiones de enseñanza de ajedrez que llevé a cabo con mis alumnos de Educación Primaria recibí una lección magistral. Planifiqué dos actividades para esa sesión. Por una parte, uno de mis alumnos de 3º se enfrentaría simultáneamente a otros de edades inferiores y, por otra parte, en otra zona del aula, otros alumnos jugarían unas partidas amistosas con relojes de ajedrez. Dos eran los objetivos que me había propuesto conseguir: que los más pequeños aprendieran la forma en que se desarrolla una simultánea y que los mayores aprendieran el manejo del reloj de ajedrez.

Todo estaba desarrollándose perfectamente hasta que diez minutos más tarde de la hora de inicio, cuando todo estaba en equilibrio, llegaron a clase dos alumnos. El problema era que no había más piezas con las que ellos pudieran jugar, por lo que tendrían que esperar a que una de las partidas de sus compañeros terminara y de ese modo poder jugar, mientras los que acababan de terminar tendrían "forzosamente" que esperar sin jugar a que terminase otra partida. O sea: que siempre tendría que haber una pareja de jugadores sin jugar durante algún tiempo, aunque fuese breve. Esa era la solución que yo había pergeñado cual ingeniero social dentro del limitado marco de una clase extraescolar de ajedrez.

Pero para mi sorpresa, al cabo de escasos cinco minutos, observo como uno de los alumnos -una niña de ocho años- que había llegado tarde y que tenía que esperar a que concluyera alguna de las partidas estaba terminando de colocar unas piezas de ajedrez en un tablero de los que había quedado libre en el armario. No había piezas de sobra, pero sí tableros. Ya saben, si disfrutan con sus hijos de buenas partidas de parchís, ajedrez, monopoly, etc., que las fichas y las piezas son más dadas a ir de excursión que los tableros...

¡Vaya! ¿Dónde ha conseguido Julia esas piezas? -pensé-, y dediqué unos instantes a observar cómo se las arreglaba mi alumna. No, no crean que yo no había buscado con ahínco más piezas en el armario. Les puedo asegurar que en él no había más trebejos. ¿Cómo se las arreglaba? Exacto. La niña había ido recogiendo las piezas que habían sido capturadas en el desarrollo de las partidas que estaban disputando sus compañeros de clase y estaba a punto de acabar de formar su ejército de piezas blancas y el negro de su otro compañero, que observaba distraído las partidas en juego.

Ustedes me objetarán, con razón, que la niña no pudo terminar de montar las piezas sobre el tablero, porque siempre le faltarían los reyes que son las únicas piezas que no pueden ser capturadas o que cuando "son capturadas" (jaque mate) y, por tanto, se termina la partida, han de usarse nuevamente de inmediato. No se preocupen, ellos cuentan con suficiente imaginación... Sólo debemos abstenernos de atrofiársela, permitiendo que la usen.

Con ello, no estoy abogando por dejar la educación en manos de los alumnos. A nosotros se nos encomienda enseñar, exigirles que aprendan. Pero también que no asfixiemos su creatividad, sino que aprendamos de ella.

pablo

En España, el verdadero problema es que , aparte de que hay mucho político con mentalidad de alfarero, entre los votantes hay mucho BOTIJO

Juanjo

Este es uno de los elementos que de un modo crónico sigue impregnando la visión de nuestros partidos políticos, sean del signo que sean; el I+D+i tiene como premisa la subvención.
Y yo digo que no es cierto. Que el I+D+i es una actividad propia de las empresas capaces de prosperar, que no requiere la servidumbre de una subvención (por la que la partitocracia es capaz de dominar a determinados sectores empresariales) y que sólo hay que establecer condiciones para que suceda.
Y estas pasan por eliminar cargas fiscales de las empresas.
La empresa que entienda que debe competir y que su mejor baza es un diferencial de conocimiento, investigará.

J

Angel Martín

Alberto,
gracias por compartir su experiencia. La creatividad e imaginación a veces nos sorprenden. Y nos pueden sorprender aquellos que menos nos esperamos, ya sean los hijos, alumnos, trabajadores, personas con baja cualificación o formación, etc. De ahí la postura humilde del jardinero frente a la del alfarero.

Pablo,
muy bueno! Sobra barro para ser moldeado y faltan plantas autónomas y libres, que no permitan ser dominadas.

Juanjo,
buen punto. Éso es precisamente lo que quería decir con el ejemplo de la innovación y la investigación.

Saludos

© 2005-2012. Instituto Juan de Mariana. Todos los derechos reservados.