Igualitarismo: la peor discriminación
El Wall Street Journal publicó recientemente un artículo muy interesante, reseñado por Thomas Sowell para la revista conservadora norteamericana “News Max”, sobre un instituto de segunda enseñanza en Cupertino, Estado de California.
Este instituto exhibe una de las más altas puntuaciones medias de todo el país, debido especialmente a que a él concurre un gran número de estudiantes, hijos de inmigrantes de origen asiático, cuyo rendimiento académico supera en bastante al de la población autóctona. El resultado es que los padres de los niños blancos están trasladando a sus hijos a otros institutos, y algunos de ellos incluso cambiando de vecindario. No es que la raza asiática haya desarrollado espontáneamente un gen que estimula la inteligencia, sino que mientras que los padres de los niños norteamericanos los recogen a la salida del colegio para llevarlos a su partido de fútbol o béisbol, los asiáticos prefieren que sigan un programa de estudio especial tras el horario lectivo. Cuestión de prioridades.
Los inmigrantes que vienen a España, procedentes de países en donde no se habla nuestro idioma, son, por el contrario, en gran parte responsables involuntarios de las altísimas cotas de fracaso escolar de nuestra escuela pública. No por una cuestión de inteligencia, evidentemente, ni siquiera por escaso afán de superación (lo más probable es que sean más conscientes de la necesidad de formarse para de ganarse un puesto en la vida que sus compañeros españoles), sino porque el sistema público español hace del igualitarismo su prioridad. Un niño marroquí de doce años, que no sabe hablar ni leer español, al que se pone en la clase que le corresponde por edad y no por conocimientos, probablemente se sienta muy integrado (eso dice la secta, aunque más bien será todo lo contrario, obligado a escuchar varias horas diarias a los profesores en una lengua que entienden con dificultad), pero su formación será prácticamente nula y cuando acabe la educación obligatoria tendrá serios problemas para desenvolverse en la vida real. Es la peor discriminación de la que puede ser objeto un ser humano.
La pedagogía progre, que abomina de todas las medidas que atenten contra el sagrado dogma del igualitarismo, condenaría la existencia de escuelas especiales para inmigrantes de otras lenguas (no tardarían en llamarlas guetos y racista a quien propusiera la idea), pero es la única manera de que estos niños alcancen el nivel de sus compañeros en el más breve plazo, para lo cual tampoco hay que establecer ningún record, vista la LOGSE y su reciente secuela. Quizás asistiéramos entonces a escenas curiosas, como la del Instituto de Copertino, con los padres de niños españoles trasladándolos a otros colegios, porque los inmigrantes marroquíes y rumanos, cuyas circunstancias económicas suponen un fuerte estímulo de superación, empezarían a situar el nivel académico a niveles de gran exigencia. ¿O es eso quizás lo que se quiere evitar? En todo caso, no cabe mayor ejemplo de racismo que el igualitarismo forzado.
Opinión de los lectores
En el comentario se dice: "No es que la raza asiática haya desarrollado espontáneamente un gen que estimula la inteligencia". Negar el factor genético no es tan sencillo. Evidentemente, hay diferencias genéticas entre razas. Cuanto menos, hay diferencias que hacen que las apariencias corporales sean distintas. Si las diferencias genéticas también pueden explicar (o en qué medida lo pueden hacer) las variaciones en inteligencia, es un tema absolutamente abierto en el campo de la Psicología de las Diferencias Individuales. Prueba de ello es el volumen especial publicado por "Psychology, public policy and law" de Junio de 2005.
En el comentario se indica que el fracaso escolar de los inmigrantes no puede explicarse por su menor inteligencia. De nuevo, creo que esta apreciación es temeraria. Sin ir más lejos, es de esperar que los hijos de los inmigrantes habrán tenido una peor dieta y la relación entre mala alimentación prenatal y en los primeros años de vida e inteligencia está bien constatada.
Se dice en el comentario que el fracaso escolar inmigrante no puede deberse a un escaso afán de superación. No se aporta ninguna prueba para justificar esta impresión. Quizá los inmigrantes tengan menor interés por el estudio porque interpretan que para los puestos que van a poder desempeñar, con acabar mal que bien la educación obligatoria ya les va bien. Yo tampoco tengo datos para apoyar esto, por hablar que no quede.
Se dice en el comentario que un nño marroquí será escolarizado en la clase que le corresponda por edad. Se olvida, por tendenciosidad o ignorancia, que este chico no será olvidado por la institución educativa a su suerte. Por contra, contará, por ejemplo, con clases de compensatoria para tratar de acelerar su aprendizaje del idioma. Es probable que, al ver de otro país con un currículum académico distinto, también traiga un nivel de conocimientos inferior. Para esto también contará con atención adicional.
El comentario dice: "La pedagogía progre abomina de todas las medidas que atenten contra el sagrado dogma del igualitarismo". Lo que el autor llama la pedagogía progre ha introducida en las escuelas las adaptaciones curriculares, las planes de atención a la diversidad, a las necesidades educativas especiales... La educación progre tiene claro que los alumnos son distintos.
Propone el autor del comentario que haya escuelas especiales para inmigrantes. Para que los inmigrantes aprendar el castellano propone que los chicos tengan el menor contacto posible con chicos de su edad castellanohablantes. Curiosa medida.
No intentemos ganar a un "hombre de paja", caricaturizando la educación progre (el constructivismo). Estimo que el IJM no dejaría que opiniones tan poco sustentadas se ofrecieran sobre temas económicos, por ejemplo. La educación no es algo que se resuelva con conversaciones y argumentos dignos de charla de bar.
Es cierto que una táctica que promueva la igualdad absoluta en todos los ámbitos de la vida entre todos los individuos es perniciosa, en el sentido en que niega las diferencias objetivas existentes entre los distintos individuos y, lo que no es menos importante, va en contra de toda motivación personal y del afán de superación, tan importante éste para el crecimiento de toda la sociedad. La filosofía que está detrás de todas las políticas paritarias e igualitarias son propias de las gentes de izquierdas, los cuales en su loable intento de mejorar la sociedad en la que vivimos, caen estrepitosamente en el error de confundir la igualdad total de todos los individuos con la igualdad de oportunidades.
En el artículo se afirma que el fracaso escolar de los hijos de inmigrantes en España no puede ser debido a un escaso afán de superación. Sin embargo yo estoy convencido de lo contrario. Como dice Pablo Molina, esas diferencias no pueden ser debidas a diferencias genéticas (si fuera así, los asiáticos de las escuelas americanas también irían por detrás de los demás, cosa que no sucede). Si el origen no es genético, debe tratarse de una causa cultural, y la falta de motivación se presenta como un buen candidato para ser el responsable de este fenómeno.
Lo chocante del artículo es que el autor defiende la segregación de los inmigrantes, mediante la creación de escuelas especiales para inmigrantes de otras lenguas. ¿Seguro que esa es la mejor manera de abordar el problema del fracaso escolar de esos colectivos? Yo creo que eso no haría más que agravar la situación, condenandolos a una exclusión casi segura del resto de la sociedad. La solución pasa por una educación exigente y de calidad, fomentando el esfuerzo personal y asegurando un futuro digno para todos, sin excepción, dentro de la sociedad.
Hola, pues según me cuenta mi hermana, en su clase niños de otros países han aprendido castellano muy rápido (en unos 3 meses) y no les va mal. A parte de las clases "normales", tienen clases extra donde van perfeccionando el nuevo idioma y aprendiendo lo básico con profesores especializados en esos casos (algo parecido a clases de recuperación: "para ponerse al día"). Yo creo que es más fácil la integración cuando más pequeños sean porque podrían coger el nivel (bajo aún) sin tanta dificultad.
Pues he de añadir, que aquí servidor es estranjero y que llevo viviendo en España desde los 8 años. La verdad es que cuando vine no sabía ni una palabra de castellano, pero lo aprendí en tres meses, lo suficiente como para poder atender en clase y relacionarme con todos mis compañeros.
a diferencia de otras ocosaiones, era el único negro (aunque en realidad soy mestizo, mi padre es blanco y madre negra) de todo el colegio, lo que impulsó a que la gente, tanto profesores y alumnos me tomaran cariño, cosa que ayudó a mi interés por participar en actos sociales dentro o fuera de las calases y que ayudó ahún más en i desdarrollo social.
Lo que se comenta que estaría bién en habrir centros específicos para inmigrantes, lo veo totalmente inútil e incluso discrimatorio... no sólo se le negaría a los alumnos extranjeros de habla no hispana su desarrollo social en la misma sociedad en la que viven, si no que también se les encerraría en sí mismos, apartándoles en un grupo reducido y finalmente y probablemente se acabarían forjando ideas en contra de la sociedad en la que viven, como puede ser ideas racista y xenófobas. Y sólo sería debido al ser apartados de otros que que no compartan sus costumbres... el que los niños asistan a clases con otros lo veo muy enriquecedor, tanto para ellos como para los autóctonos de la zona, siendo así se comparten e intercambian ideas y lo que haga falta. Por supuesto ésto deben asistir a clases de apoyo para profundizar ya sea en el idioma o en cuanto a lo académico se refiere.
Otro punto sería remarcar lo que quieren decir con la inteligencia, es cierto que ésta se hereda, pero ante todo, uno ya puede tener unos padres muy intelegentes que ésto no querrá decir que el mismo hijo lo sea. La inteligencia ante todo hay que desarrollarla. en mi caso, no era una persona muy brillante en cuanto a lo académico se refiere, pero me fuí esforzando y con ello conseguí llegar a ser una de las personas con las mayores calificaciones académicas de todos mis cursos.
Pero ahunque llegué en españa sin saber nada de castellano, mi madre ya sabía. Soy de Guinea Ecuatorial y la lengua oficial ahí, es el español, pero tuve la suerte (considero) de vivir en Gabón, de ahí que aprendiera francés, tuve la suerte de nacer en una familia políglota, y de la etnia ocac, los cuales hablan fang, por lo que cuando lllegué aquí en españa ya sabía hablar 2 idiomas, la tercera se me añadió y el inglés que es obligario, me fué tremendamente fácil entenderlo, por que de pasar a hablar tres idiomas, pasé a cuatro y ahora me espfuerzo aprender una quinta, que es el japonés.
A todo ésto he e añadir que mi madre no tuvo estudios, por lo algunas personas dirían que no es muy inteligente, y a lo que yo respondo que no tiene en absoluto nada que ver, pues en mi caso se reflejaría. La inteligencia se desarrolla. Por cierto tengo 20 años y estudio ingeniería informática. Saludos y disculpen la falta de modestia sólo quería dar un ejemplo y el mío era el más apropiado.