2005 Instituto Juan de Mariana
El Instituto Juan de Mariana gana el Fisher Venture Grant, un programa para apoyar los think tanks jóvenes
.
Instituto Juan de Mariana
Reducir tamaño de letra Aumentar tamaño de letra

Comentarios

Portada - Comentarios - Huellas rojas

12/03/2010 - José Carlos Rodríguez

Huellas rojas

En la localidad de Xiaogang, en la provincia oriental de Anhui, la vida era dura e incierta. Era un pueblo de agricultores, pero no lograba ni alimentarse a sí mismo. Se le conocía como “el pueblo de las tres dependencias”, pues no podían sobrevivir sin los subsidios oficiales de grano, préstamos para atender sus necesidades básicas y ayudas para lograr los recursos necesarios para mantener una producción miserable. Cada año, tras la cosecha del otoño, las familias se desplazaban a localidades cercanas a pedir comida. En la primavera de 1978, la situación empeoró a causa de la sequía. La situación era desesperada. A muchos les esperaba la muerte por inanición, y lo sabían.

Antes de que la muerte diese sus pasos, 16 agricultores, demacrados por las huellas del hambre, se reunieron en secreto la noche del 24 de noviembre. Sabían que no podían continuar así. Y sabían, también, qué hacer al respecto. Habían vivido bajo el sistema Da guo fan, algo así como “la gran olla de arroz”, según el cual todos recibían la misma cantidad de alimento, sin relación alguna con cuánto había aportado cada uno. Eso iba a cambiar esa noche. Mancharon sus dedos de rojo y con sus huellas sellaron un papel que contenía un acuerdo. Ahora, en contra de las directrices del régimen, resolvieron parcelar el terreno común, repartírselo, y cambiar la responsabilidad comunal por la individual. Lo llamaron Da bao gan, un “contrato amplio”.

El periodista Wu Xiabo lo llama “sistema de responsabilidad contractual personal” que, sin duda, es mucho más descriptivo. Resolvieron que si les encarcelaban por el crimen que estaban a punto de cometer, los pueblos vecinos se harían cargo de sus hijos hasta que éstos cumpliesen 18 años. Estaban dispuestos a ser encarcelados o ejecutados antes de seguir con el sistema comunal. Amaneció al día siguiente y todo pareció volver a la normalidad, como si no se hubiese producido una pequeña revolución.

La siguiente cosecha, estos agricultores produjeron 90.000 kilos. ¿Es eso mucho o poco? Era lo mismo que habían producido en los veinte años anteriores. Comenzaron a pagar sus deudas. Dejaron de mendigar alimentos para vivir. El éxito no se podía esconder y llegó a oídos de Wan Li, primer secretario de Anhui, que promovió el ejemplo de Xiaogang por toda la provincia. Hoy se reconoce que ese pacto secreto es el origen de la reforma agraria que ha permitido a China alimentar a una población creciente y exportar a tasas sorprendentes.

Xiaobo se hace eco de esta historia, por lo demás bastante conocida, en la China emergente. Hoy, ese documento con las huellas rojas sobre los nombres de los firmantes del acuerdo de Xiaogang forma parte del Museo Nacional de China, antes Museo de la Revolución China. La historia tiene varias lecturas: cómo la amenaza de la muerte puede llevar a unos pobres campesinos a rebelarse ante la autoridad o la diferencia entre el sistema comunal y el de la propiedad privada. Pero es también interesante que, según Xiaobo, “si hacemos una retrospectiva sobre los treinta años de reforma en China, descubrimos con frecuencia que es el pueblo el que provoca los cambios más relevantes”.

 

Opinión de los lectores

raskolhnikov

También hay casos como el de andalucía durante el siglo XIX donde campesinos pobres que podían tener al menos su territorio comunal donde cazar, conseguir leña, etc se vieron expropiados por el estado, el comunal privatizado y a pasar hambre.

Altisidora

Hola Raskolnikov. Soy la tía Altisidora.
Claro. Pero eso es porque el estado antes había gastado lo que no tenía y para pagarlo no tuvo más remedio que robar a los ayuntamientos y a la iglesia. Los comunales tenían dueño, pero como el dinero público no es de nadie según ese talentazo de la “cultura” que es la Calvo, y como los comunales parecían públicos, los robamos y se acabó. Lo mismo se hizo con los bienes de la Iglesia aunque e ti esto te parecerá bien.
Saludos

Benito Quintero

ORDEN ESPONTÁNEO : SOCIEDADES LIBERTARIAS
Diana Duque Gómez


El erróneo punto de vista darwinista de la supervivencia del más fuerte ha proporcionado una justificación para la explotación de los hombres y una legitimación al sistema patriarcal o dominación del fuerte sobre el débil y al instrumento fundamental de esa dominación el Estado, y se ha convertido en el sistema de creencias generalizado, a pesar de que ha sido refutada por muchos científicos como una “noción de la vida peligrosamente falsa”.

El biólogo celular Bruce Lipton en su revolucionaria obra La biología de la creencia refuta definitivamente el darwinismo y el neodarwinismo y afirma que “los seres humanos no poseemos un carácter innato, violento y competitivo, de la misma manera que nuestro destino no está marcado por unos genes que nos hacen enfermar o nos vuelven violentos”(1). Y agrega que hoy “a un lado de la línea está un mundo definido por el neodarwinismo, que considera la vida como una guerra interminable entre robots bioquímicos de batalla. Al otro lado de la línea se encuentra la ‘nueva biología’ (la Epigenética)*, que propone la vida como un viaje de cooperación entre individuos con infinitas potencialidades que pueden reprogramarse a sí mismos para experimentar una vida llena de alegría”(2).

Ya en 1950, el antropólogo Ashley Montagu llega a la conclusión de que “la naturaleza de la vida es la cooperación”(3). Cabe resaltar que el mismo Darwin después de su famoso libro El origen de las especies (1859) publicó El origen del hombre (1871) donde ponía el énfasis en el principio de cooperación pero el libro pasó desapercibido por el estrépito que hicieron los defensores del patriarcado a quienes les venía como anillo al dedo la teoría de la selección natural o supervivencia del más fuerte.

Como respuesta a la escuela de “la supervivencia del más fuerte” el filósofo científico Pedro Kropotkin escribe ocho artículos, entre 1890 y 1896, en los cuales demostró que “existe en todo el reino de la naturaleza viviente una fuerza inconsciente que se expresa en un mutualismo”. El libro de Koprotkin Ayuda Mutua publicado en 1902 “fue la primera obra del siglo XX que puso en movimiento todas las ideas e investigaciones que para mediados de éste adquirieron forma en el principio de cooperación (...) proporcionando base científica a la cooperación voluntaria y la libertad”(4). Afirma Kropotkin: “la cooperación de los individuos es un factor mucho más importante en la lucha por el mantenimiento de la especie que la tan cacareada filosofía de la lucha de los individuos entre sí por los medios de vida”(5).

Por otra parte, la tradición de pensamiento patriarcal que heredamos y que constituye nuestro sistema de creencias difunde la idea de que este sistema de dominación ha existido siempre al igual que su gran invención el Estado.

Comencemos por decir que hace seis mil años existe la cultura patriarcal y antes de este sistema esclavista existieron sociedades libertarias, fundamentadas en el principio de la cooperación inherente a la naturaleza y en el orden espontáneo donde prevalecía el derecho natural o derecho materno. Al respecto, señala la gran antropóloga Riane Eisler, que la evidencia arqueológica muestra “una sociedad no estratificada y básicamente igualitaria, sin distinciones notorias basadas en la clase o el sexo... ésta era una sociedad matrilineal, es decir, una sociedad en que la descendencia y la herencia se traspasan por medio de la madre”(6). Un ejemplo de estas sociedades libertarias matrilineales floreció en la ciudad de Catal Hüyük, en el Valle de Anatolia y ha sido descrita por el investigador André Van Lysebeth de la siguiente manera: “es una verdadera ciudad de 10.000 habitantes de 9.000 años de antigüedad, la que en 1958 exhumó en Anatolia el arqueólogo inglés James Mellaart... Catal Hüyük estaba casi intacta... por primera vez se veía cómo vivía en el año de gracia 7.000 A de C. el ciudadano prehistórico, se visitaban sus casas con sus frescos, sus esculturas (...). Con sus casas de ladrillos crudos y techo plano... Sin duda los primeros huertos de almendros, de manzanos y de pistachos ya florecían; se han encontrado sus frutos... No hay calles: se circula de terraza en terraza, y siempre con ayuda de escaleras se pasa de un nivel a otro de la ciudad... Las casas eran antisísmicas... en una pared se ve un fresco de la ciudad y, en el horizonte, el volcán Hasan Dag en erupción. El suelo de la tierra apisonada estaba cubierto de esteras y tapices... Con frecuencia las paredes estaban decoradas con frescos, como el del toro rojo... Además del horno para pan, había un mortero para hacer harina de trigo o sorgo... La carne provenía en primer lugar de la caza (jabalí, ciervo, gamo, corzo, cabra montesa, gacela)... disponían de vajilla, compuesta de fuentes, vasos, platos, cucharas de madera... ¡e incluso tenedores!... La mujer era reverenciada, y según parece muy coqueta: cajas de afeites, espejos de obsidiana pulida, collares y anillos nos lo demuestran”(7). En esta sociedad con un orden espontáneo afirma Erich Fromm, “su modo de vida conducía al desarrollo de la cooperación y a la vida pacífica... No hay pruebas de que hubiera saqueo o matanza alguna en los años de existencia de Catal Hüyük;... y, prueba aún más impresionante de la ausencia de violencia, que entre los muchos centenares de esqueletos desenterrados, ni uno sólo presentaba señales de muerte violenta”(8). En dichas sociedades libertarias afirma la antropóloga Riane Eisler “todo estaba hecho para la vida feliz, apacible y confortable”, con “tecnologías que sustentan y mejoran la calidad de vida”(9). No había diferencias económicas importantes; existían los ricos pero no representaban poder.

Descubrimientos arqueológicos han hallado otras sociedades libertarias que como Catal Hüyük hacen parte de la civilización del Indo que abarcaba desde el Mediterráneo hasta el Asia Menor y la India: son las ciudades de Hacilar, Harappa, Mohenjo-Daro y Lothal; están también la antigua cultura minoica de Creta y la sociedad libertaria celta de Irlanda, entre otras. Con respecto a esta última, la celta de Irlanda, el economista e historiador Murray Rothbard subraya lo siguiente: “El ejemplo histórico más destacable de una sociedad con leyes y tribunales libertarios ha sido ignorado hasta ahora por los historiadores. Y no sólo los tribunales y la ley eran ampliamente libertarios, sino que operaban dentro de una sociedad puramente libertaria y sin Estado. Nos referimos a la antigua Irlanda –que persistió en este camino libertario durante aproximadamente mil años, hasta su brutal conquista por parte de Inglaterra en el siglo XVII... era una sociedad sumamente compleja que, durante siglos, fue la más avanzada, erudita y civilizada de toda Europa occidental. Durante mil años la antigua Irlanda celta no tuvo nada que se pareciera a un Estado”(10).

Por otra parte, ya desde el siglo XIX, investigadores como Federico Engels en su libro El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado hace referencia a estas sociedades antiguas donde imperaba el derecho materno y concluye de manera esclarecedora que “el derrocamiento del derecho materno fue la gran derrota histórica del sexo femenino (y de las sociedades libertarias. N. de la a.) en todo el mundo”(11),

Así el patriarcado hace posible su dominación con el derecho paterno, con el orden por decreto, donde inicialmente sólo heredaba el primogénito, teniendo como base la familia monogámica que, como señala Engels, “se funda en el predominio del hombre” y cuyo “fin expreso es el de procrear hijos cuya paternidad sea indiscutible”. Agrega Engels que “la monogamia entra en escena bajo la forma del esclavizamiento de un sexo por el otro, como la proclamación de un conflicto entre los sexos, desconocido hasta entonces... El primer antagonismo de clases que apareció en la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer en la monogamia; y la primera opresión de clases, con la del sexo femenino por el masculino”(12). Recuerda Engels que la palabra familia viene de “Famulus que quiere decir esclavo doméstico, y familia es el conjunto de esclavos pertenecientes a un mismo hombre... Esta expresión la inventaron los romanos para designar un nuevo organismo social, cuyo jefe tenía bajo su poder a la mujer, a los hijos y a cierto número de esclavos, con la patria potestad romana y el derecho a la vida y muerte sobre ellos”(13).

El ser humano se encuentra esclavizado por el sistema de creencias patriarcal que se ha valido de la difusión, entre otras, de una visión reduccionista y falaz de la naturaleza humana basada en el absurdo concepto de que el hombre está colmado de peligrosos instintos que deben ser dominados, esto es, el nefando postulado de Maquiavelo de la maldad constitutiva de la naturaleza humana “precursora de la anarquía moral y social”, que se ha impuesto como eslogan manipulador, lo que conlleva, siguiendo a Maquiavelo, a atribuirle al Estado “su idoneidad para contener la maldad”, justificación perversa de la existencia inexorable del Estado, es decir, de la dominación de un grupo de facinerosos que mediante el monopolio de una supuesta moral, de la violencia y la exacción imponen el orden esclavista por decreto con el embaucador propósito de evitar el caos y la disolución de la sociedad.

En oposición radical a este dogma esclavista promotor del estatismo existe la cosmovisión libertaria que concibe la naturaleza humana como una potencialidad innata hacia la libertad individual, la bondad, la belleza y la cooperación (14), que tiene como fundamento ético el bienestar y la felicidad del hombre y que percibe la vida como un campo de posibilidades infinitas en cambio constante, generando un orden que sucede por sí mismo, un orden espontáneo.

Hoy esta cosmovisión libertaria está siendo fortalecida por una gran corriente iconoclasta que esta transformando nuestra manera de pensar y que alimentada por la divulgación de los descubrimientos de los científicos cuánticos, está permitiendo una expansión de la conciencia que está revelando la verdadera naturaleza de la realidad y de las potencialidades del ser humano. Dicha corriente se basa en el reconocimiento expreso de que “la conciencia juega un papel importante en la configuración de la realidad”(15), iluminando el camino del significado de lo que somos, cocreadores de la realidad y reafirmando que todo está íntima y sutilmente interconectado formando una unidad cósmica, lo que fortalece el principio de cooperación y redunda en la integración de la física y la metafísica, de la ciencia y la espiritualidad.

El conocimiento de la existencia de una realidad esclavizante es nuestra mejor manera de subvertirla. Por tanto, la liberación del ser humano esencialmente requiere crear conciencia y actitud crítica activa para romper los hábitos de pensamiento, los prejuicios, las ficciones y las aberraciones de unas ideas patriarcales que colocan al Estado como el gran dios y que debilitan al individuo haciéndolo sumiso y manejable. “Hay que echar abajo -en palabras de Jean Francois Revel- el montaje de una interpretación estatista-totalitaria del mundo, la lógica de la instalación de este sistema esclavista en el espíritu y la ceguera que introduce en él” para que afloren todas las potencialidades típicamente humanas. En síntesis, hay que vencer el dominio de las ideas esclavistas que proclaman la ineluctabilidad del Estado. La meta es una sociedad libre, pues como dijera Aldous Huxley “la libertad existe y tiene sentido únicamente dentro de una comunidad autorregulada de individuos que cooperan libremente”(16).


______

NOTAS:

* La Epigenética es el estudio de los mecanismos moleculares mediante los cuales el entorno controla la actividad genética.

1. Bruce H. Lipton, La biología de la creencia. Palmyra Libros, España, 2007, pág. 272; 2. Ídem., pág. 36; 3. Ashley Montagu, Que es el hombre. Editorial Paidós, 1950, Buenos Aires, pág.51; 4. Ídem., pág. 30; 5. Pedro Kropotkin, Folletos Revolucionarios I, Tusquets Editor, Barcelona, 1977, pág. 16; 6. Riane Eisler, El cáliz y la espada. Editorial Cuatro Vientos, Santiago de Chile, págs. 15 y 16; 7. André van Lysebeth, Tantra el culto de lo femenino. Ediciones Urano, Barcelona, 2006, págs. 41-42; 8. Erich Fromm, Anatomía de la destructividad humana. Siglo XXI Editores, México, 1977, págs. 164 y 169; 9. Riane Eisler, El cáliz y la espada. Editorial Cuatro Vientos, Santiago de Chile, 1990, pág. 48; 10. Murray Rothbard, Hacia una nueva libertad : el manifiesto libertario. Grito Sagrado Editorial, Buenos Aires, Argentina, 2005, pág. 268; 11. Federico Engels, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. Editorial Progreso, Moscú, 1978, pág. 54;12. Ídem., pág. 63, 13. Ídem., pág.63; 14. Ashley Montagu, Que es el hombre, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1969, pág. 125; 15. Amit Goswami, La ventana del visionario. Palmyra Libros, Madrid, 2008, pág. 26; 16. Aldous Huxley, Nueva visita al mundo feliz. Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1983, pág. 32.


Bogotá, febrero 5 de 2010

Publicado en www.dianaduquegomez.blogspot.com

raskolhnikov

Estoy en contra del estado y de toda esa masa de burocrátas y generalitos que durante el siglo XIX expoliaron España, y respecto a los bienes de la Iglesia... preferiría que se los hubiese quedado los descendientes de aquellos que pagaron diezmos durante siglos.

Un besito

© 2005-2012. Instituto Juan de Mariana. Todos los derechos reservados.