2005 Instituto Juan de Mariana
El Instituto Juan de Mariana gana el Fisher Venture Grant, un programa para apoyar los think tanks jóvenes
.
Instituto Juan de Mariana
Reducir tamaño de letra Aumentar tamaño de letra

Comentarios

Portada - Comentarios - Libertad de elección y abundancia de alternativas

31/03/2010 - Francisco Capella

Libertad de elección y abundancia de alternativas

Según el psicólogo Barry Schwartz (autor de The paradox of choice. Why more is less) existe un dogma oficial aceptado de forma acrítica en las sociedades avanzadas: que para maximizar el bienestar de los ciudadanos es necesario maximizar la libertad (porque es buena en sí misma y en libertad cada cual puede decidir por sí mismo) mediante el incremento de la capacidad de elección. Pero más y mejores alternativas para elegir no siempre implican mayor satisfacción.

Demasiadas posibilidades de elección pueden ser malas para la gente e incluso causar serios problemas clínicos (depresión, suicidio): cuando lamentan sus decisiones (e incluso se preocupan antes de la elección anticipando el probable arrepentimiento futuro); cuando piensan demasiado acerca de los costes de oportunidad (el valor de las alternativas no elegidas) y, por lo tanto, no pueden disfrutar lo que han escogido; cuando sus expectativas crecen, se hacen poco realistas y no son alcanzadas; cuando se paralizan y no pueden elegir por la dificultad y la importancia de algunas decisiones; y cuando se culpan a sí mismos por sus errores al no tomar decisiones perfectas (como presuntamente la sociedad exige) cuando no hay límites a sus opciones.

Schwartz afirma que hay una cantidad óptima de elección que las sociedades modernas han sobrepasado por mucho, y que la redistribución de los ingresos beneficiará a todo el mundo, no sólo a los pobres sino especialmente a los ricos, debido al daño que les causa la sobrecarga de decisiones.

Schwartz estudia un fenómeno real y un conjunto de posibles problemas, pero los exagera y saca de quicio, ignora soluciones ya existentes y propone el defectuoso remedio de las transferencias coactivas de riqueza. Habla de un dogma (que es lo que uno a menudo llama a ideas que no le gustan), pero no ofrece nombres o citas para demostrar su acusación, así que quizás está simplemente construyendo un hombre de paja. Proporciona algunas anécdotas acerca de la inmensa diversidad de bienes de consumo y muchos buenos chistes sobre la problemática de la elección humana, pero sus argumentos son falaces en múltiples aspectos.

La libertad, como concepto político, significa que los individuos que actúan pueden elegir perseguir los objetivos que prefieren sin la interferencia violenta de otros. Schwartz no diferencia entre la libertad negativa (respeto por los derechos de propiedad) como ausencia de coacción en la elección y la acción por un lado, y la abundancia y variedad de las alternativas disponibles entre las cuales elegir por el otro lado (libertad positiva, riqueza). Lo empaqueta todo junto e ignora una realidad importante: que las personas quieren tener el control último de la decisión, incluso si esta decisión es delegar la elección a otra persona. Los individuos quieren ser metadecisores, los que deciden acerca de cómo decidir (de forma recursiva); no les gusta ser controlados contra su voluntad, pero aceptan la influencia y el consejo de aquellos en quienes confían.

La abundancia de alternativas es un rasgo normal de las sociedades opulentas y no es un problema irresoluble: es mucho más fácil eliminar o no considerar opciones existentes que crearlas cuando no están ahí. La posibilidad de vivir vidas más simples y pobres siempre está ahí, y a veces la gente dice que eso es lo que quiere, pero sus elecciones reales lo desmienten. Cuestionarnos nuestras propias decisiones puede resultar obsesivo, pero también puede considerarse reflexión sensata y responsable. Crecer y transformarse en personas maduras incluye aprender a elegir. Nadie exige que tomes decisiones perfectas: en realidad a la mayoría de la gente no le importan en absoluto ni tú ni tus decisiones, ellos tienen sus propias elecciones que hacer y vidas que vivir.

La praxeología muestra que los agentes actúan intencionalmente para conseguir sus fines según sus preferencias subjetivas entre las posibles alternativas usando los medios disponibles. La ciencia cognitiva añade que la elección es también una acción, no en el mundo externo al cuerpo sino dentro del cerebro del agente pensante y evaluador: la decisión es una tarea de procesamiento de información que utiliza recursos escasos como la atención, la percepción, la memoria, la capacidad de procesamiento y el tiempo. Como las capacidades cognitivas humanas son limitadas, el proceso de decisión puede enfrentarse a diversos problemas normalmente debidos a demasiado o insuficiente conocimiento.

Analizar y comparar muchas alternativas puede ser una tarea compleja: una persona no prefiere una cosa a otras siempre de forma directa y sin esfuerzo; algún procesamiento cognitivo, normalmente inconsciente, es necesario, y en ocasiones esta tarea puede ser muy exigente para los recursos mentales. No importa sólo que las alternativas existan, sino que puedan ser conocidas y comparadas, y esto no es siempre fácil. Si te ofrecen la posibilidad de quedarte con los contenidos de una caja entre miles de cajas, te enfrentas a un problema de búsqueda que puede ser realizada con diferentes estrategias de satisfacción u optimización. El coste de oportunidad no es sólo lo que abandonas, sino también lo que no has podido hacer mientras tomabas la decisión (has gastado tiempo y energía). Un proceso de toma de decisiones puede ser controlado por un mecanismo de metadecisión que evalúa su importancia y los recursos que es necesario asignarle (y esta estructura de control puede tener varios niveles recursivos).

Si las diferencias entre las opciones son pequeñas y el coste de exploración es alto la decisión podría tomarse al azar. Si hay muchas alternativas semejantes, entonces la elección entre ellas no es muy relevante, y además a veces pueden probarse de forma sucesiva (muchas oportunidades están disponibles sistemáticamente y algunas elecciones son reversibles). Si aquello a lo que renuncio es muy atractivo, eso significa que lo que he escogido es aun más atractivo. Cuando las opciones son abundantes, renuncio a mucho pero también obtengo mucho, de modo que no es inevitable que acabe sufriendo y arrepentido.

Las preferencias surgen del funcionamiento de la mente, la cual es un orden complejo formado por elementos más simples interconectados (la sociedad de la mente). Una elección puede entenderse como una competición entre diferentes agentes mentales cada uno promoviendo una alternativa: algunas veces la victoria es rápida y clara, pero otras veces la lucha puede llevar tiempo y el resultado final no es tan claro. Incluso si se toma una decisión, los agentes derrotados pueden permanecer activos y protestar por no haber sido elegidos: puede ser difícil disfrutar una decisión si uno está constantemente pensando en las opciones abandonadas. Como una persona no conoce con certeza sus estados mentales futuros, podría acabar insatisfecho. En algunas elecciones difíciles la percepción consciente de la posibilidad del arrepentimiento es un factor que añade una dificultad importante.

Debido a la especialización, a la división del trabajo, y a la acumulación de capital y tecnología en ámbitos institucionales relativamente adecuados, las sociedades opulentas pueden disfrutar abundantes y diversos servicios y bienes de consumo. No sólo hay muchas cosas concretas que todo el mundo quiere: como los gustos son diferentes, hay una gran diversidad de bienes y servicios. Cada persona puede estar interesada solamente en una pequeña fracción de todos los bienes existentes, pero esa fracción es distinta para cada individuo. Las personas tolerantes aceptan esto como una realidad de la vida. Las personas intolerantes quieren imponer sus preferencias sobre otros. Algunas personas no pueden soportar la complejidad, prefieren un mundo simple, pero simple según sus propios criterios.

La calidad de muchas cosas precisa de cantidad y diversidad: en una sociedad libre con división del trabajo los productores no están pensando sólo en ti. Tenderán a darte lo que quieres a un precio competitivo, pero también ofrecerán muchas más cosas que interesen a otros, lo cual puede confundirte porque te obliga a buscar. En esta situación, surge una oportunidad empresarial para los proveedores de simplicidad, los garantes de satisfacción o los asesores de compras. La gente puede aprender a ponerse los límites necesarios a sus propias elecciones sin necesidad de que intervencionistas paternalistas lo hagan por ellos.

Los individuos no nacen con todas sus preferencias establecidas en sus cerebros. Las valoraciones tienen algo de componente genética, pero también son formadas durante la historia de cada persona por sus interacciones con otra gente influyente (parientes, amigos, figuras de autoridad, expertos, anunciantes, comercializadores, vendedores). Siempre hay una tensión entre un estilo personal estable y la experimentación con cosas nuevas. Del mismo modo que muchas opciones carecen de interés para una persona pero son relevantes para otros, algunas opciones pueden no tener importancia para un sujeto en una fase de su vida (cuando desea estabilidad y constancia) pero ser importantes en otros momentos (cuando está aprendiendo, convirtiéndose o transformándose, o cuando se aburre de la rutina y busca algo diferente).

Es posible que en un determinado ámbito una persona no haya establecido sus preferencias: no conoce las alternativas, no las ha probado o aún no se ha aclarado qué quiere. La vida es un proceso de aprendizaje, no sólo acerca de cómo hacer cosas sino también acerca de qué desear, de qué produce satisfacción: los individuos tienden a descubrir lo que quieren y les gusta, y esto puede ser transformado en hábitos o rasgos de la personalidad. Aprender es un proceso de ensayos y errores. La frustración con los errores de elección es una parte esencial del aprendizaje: si no sientes algún dolor no corregirás tus fallos. Los individuos tienden a tomar decisiones cada vez más importantes en sus vidas de forma progresiva y gradual: no suelen enfrentarse súbitamente a graves dilemas para los que no están preparados en absoluto, sino que van construyendo sobre lo previamente experimentado.

Algunas elecciones, como los tratamientos médicos o las inversiones financieras, requieren el uso de conocimiento especializado: una persona puede externalizar parte de la decisión a un especialista de confianza. Los tecnócratas suelen creer que sólo los expertos deberían tomar las decisiones finales por el bien de los otros: olvidan que los expertos a menudo carecen del conocimiento particular de las circunstancias específicas de las personas a quienes pretenden aconsejar, y no se enfrentan a los mismos incentivos (el doctor conoce la enfermedad y las posibles curas, sus beneficios, los costes y los riesgos, pero no sufre las consecuencias él mismo). Dar a los individuos la posibilidad de elegir no les fuerza a hacerlo, pueden usar el consejo de quien quieran. El bienestar es subjetivo, y se consigue por las personas actuando para conseguir sus objetivos deseados: no se promueve por los tecnócratas utilizando la coacción para imponer legislación y redistribuir la riqueza por el presunto bien del pueblo.

Algunas personas necesitan o prefieren que les digan qué hacer, o piensan que otros necesitan que les digan qué hacer o al menos qué no hacer: esto no les legitima para interferir violentamente contra su libertad. Menos libertad significa que otros deciden por ti sin tu consentimiento, y probablemente ellos ya tienen sus propios problemas de sobrecarga de decisiones. La solución a los problemas de la elección no es destruir las opciones de los demás por su presunto propio bien. Los individuos pueden madurar, hacerse más conscientes, mejorar su capacidad de decisión, disfrutar el momento y aprender a relajarse y no obsesionarse con el pasado o el futuro. Ser humano incluye reflexionar sobre las propias decisiones, aprender del pasado y proyectarse hacia el futuro. Conforme la sociedad se hace más compleja es posible producir herramientas que ayuden en la toma de decisiones. Múltiples guías y referencias pueden asistir en la navegación del inmenso espacio de posibilidades.

Los seres humanos no nacen ni están hechos para ser felices: la felicidad es un mecanismo emocional adaptativo que te informa de lo bien que lo estás haciendo en la competición de la vida. Los seres humanos no viven para ser felices, sino que son felices para vivir: la felicidad es normalmente una señal de que las tareas necesarias para la vida humana (salud, amor, riqueza) están siendo realizadas correctamente. La satisfacción completa es imposible porque la vida exige acción (los seres vivos son agentes autónomos autopoyéticos) y la evolución implica algo de competencia por la supervivencia y la reproducción: éxito es siempre relativo y temporal, y por lo tanto los mecanismos mentales responsables de la sensación de felicidad necesitan ajustarse y recalibrarse según cambien las circunstancias. Estos mecanismos pueden ser imperfectos y forzar al sujeto a hacer demasiado para sus capacidades, pero el error también puede producirse en la dirección contraria, cuando las expectativas y exigencias se ponen demasiado bajas: los individuos felices con poco tienden a eliminarse y extinguirse por sí mismos (puede ser peligroso manipular la mente para recibir satisfacción psíquica sin realizar tareas necesarias en el mundo real). Los que están satisfechos con poco y quieren simplicidad podrían tal vez hacer el esfuerzo de comprender y tolerar a quienes tienen el impulso de mejorar.

 

Opinión de los lectores

DL

Muy interesante el artículo, Paco.

Tratas muchos asuntos y es imposible contestar a todos (salvo que la respuesta sea más larga que el artículo, lo que va contra la tradición), así que ahí van simplemente un par de apuntes:

"las personas quieren tener el control último de la decisión, incluso si esta decisión es delegar la elección a otra persona"
Sí, pero cuando uno decide delegar la elección en otra persona se demuestra que la situación óptima habría sido no haber tenido la ocasión de decidir, puesto que por tener esa ocasión se han consumido más recursos (el tiempo y las energías dedicados a decidir si decidía uno mismo o si delegaba), y el resultado final ha sido el mismo: que decide otro por ti.

"puede ser difícil disfrutar una decisión si uno está constantemente pensando en las opciones abandonadas"
En sociedades con las opciones muy restringidas (el mundo de nuestros abuelos, sin ir más lejos) ese problema no se daba. Se daban muchos otros, sí, pero nunca éste de la incapacidad de disfrutar lo que uno tiene por pensar en lo que podría haber tenido. La hiperabundancia de posibilidades nos fuerza a un proceso de aprendizaje en el que a largo plazo saldremos ganando, pero ese proceso implica sufrimiento para mucha gente. Para todos, en mayor o menor medida.

"Cuando las opciones son abundantes, renuncio a mucho pero también obtengo mucho, de modo que no es inevitable que acabe sufriendo y arrepentido."
Yo creo que es exactamente al contrario: cuando las opciones son abundantes y puedes elegir es inevitable acordarse de todas aquéllas que has descartado y sabes que habrías podido tener, incluso si crees que la que has escogido es la mejor (cosa de la que además nunca terminas de estar seguro). El ejemplo que se me viene a la cabeza es el de la elección de pareja, tanto para una noche como para algo serio.

Y sin salirnos de ese ejemplo, yo no tengo muy claro que las mujeres de hoy, que pueden elegir entre muchos candidatos, sean más felices que las de hace un siglo, que no podían elegir prácticamente nada. Las de 20 y pocos sí son más felices, mucho más. Pero entre las 30añeras hay una cantidad enooooorme de ellas a las que las alarmas biológicas se les han disparado y que confiesan (sólo en privado) no sólo que no son felices, sino que se sienten tremendamente desgraciadas por no tener una familia ni perspectivas de ponerla en marcha. Trust me, I know what I am talking about.

"los seres humanos no nacen ni están hechos para ser felices"
No sé para qué nacen los seres humanos. Creo que se podría argumentar que nacen para un millón de cosas distintas, y muchas de ellas incompatibles entre sí. Pero todo el mundo quiere ser feliz, whatever that means to each of us, y la abundancia de opciones a veces va contra la felicidad.

"el error también puede producirse en la dirección contraria, cuando las expectativas y exigencias se ponen demasiado bajas: los individuos felices con poco tienden a eliminarse y extinguirse por sí mismos (puede ser peligroso manipular la mente para recibir satisfacción psíquica sin realizar tareas necesarias en el mundo real)"
Bien, pero eso no invalida lo anterior. Igualmente se puede decir que cuando las expectativas y exigencias se ponen demasiado altas los individuos que no son felices con nada tienden a eliminarse (quieren ir más allá de sus capacidades y desperdician recursos al perseguir objetivos no realistas).


Leí el libro de Schwartz hace cuatro o cinco años y no lo tengo a mano, pero no recuerdo que defendiera explícitamente ninguna receta coactiva/socialista (aunque sospechamos que le gustan). Sin embargo sí recuerdo la solución práctica que da, que no es tan alejada de lo que tú dices: limitarse uno mismo, considerando todas las opciones posibles (o un número grande) sólo en aquellos asuntos verdaderamente importantes (los que cada uno considere como tales), y delegar, o no molestarse demasiado ni emplear demasiado tiempo y energías en considerar muchas opciones, en aquéllos que no sean importantes. En su momento me pareció razonable. Quizá una nueva lectura, después de haber estudiado Economía, revele el lado oscuro.


Cuando Ulises iba a pasar por la Isla de las Sirenas se hizo atar a un poste del barco para no dejarse llevar por el hechizo de sus cantos, e hizo que los demás tripulantes se tapasen los oídos con cera para no oírlas. Cuando pasaron junto a ellas Ulises, seducido por la música, trató de desatarse y suplicó a sus compañeros que lo dejasen libre, pero ellos cumplieron la orden previa y no lo soltaron hasta que el peligro hubo pasado. Evitaron que cayera en la tentación y así Ulises pudo continuar su viaje a Ithaca. El exceso de opciones lo habría matado.

La mejor decisión puede ser renunciar a la libertad de forma temporal. Pero para tomarla hay que ser Ulises, y nosotros somos simples mortales.

Francisco Capella

Daniel: las elecciones se toman con información incompleta que es necesario procesar; después del procesamiento puede decidirse que es mejor delegar, pero eso no lo sabías antes (y el que decide por ti también tendrá que gastar recursos en pensar salvo que lo haga al azar). Si no tienes ocasión de decidir, puede pasar que ni pienses en ello, y entonces no sabes lo que ganas o pierdes y puede quedarte un remordimiento respecto a lo que no has considerado; si piensas en ello, puede pasar que te guste lo que otro decide por ti, o que no, pero siempre necesitarás comparar con alguna alternativa. Costes y posibilidad de error van a existir siempre. En el mercado tienden a desarrollarse relaciones de confianza precisamente para minimizarlos, pero no son infalibles.

La hiperabundancia no sucede de la noche a la mañana (salvo que emigres de un país muy pobre a uno muy rico), y el proceso de aprendizaje puede ser incluso placentero (igual que los niños disfrutan jugando y en realidad aprenden).

A veces insistes en que algunas cosas son inevitables cuando lo que son es posibles.

Respecto a la autolimitación, precisamente los contratos sirven para ello: el de matrimonio implica que no sigues buscando y que te cortas a ti mismo las alas, a cambio de que el otro haga lo mismo.

Comprender el concepto de coste de oportunidad ayuda en la autolimitación, porque sabes que es algo inevitable y que no sirve llorar y perdir tenerlo todo como los niños.

Ulises no temía al exceso de opciones, sino a una opción muy concreta que sabía que era tentadora, y quería disfrutarla sin que controlara su conducta (temía que otro decidiera por él).

DL

Es cierto, el problema de Ulises no era el exceso de opciones sino una opción determinada que era incapaz de controlar. Pero entonces lo que temía no era, como dices, que otro decidiera por él, lo que temía era su propia decisión. El canto de las sirenas lo habría seducido, pero nunca obligado a irse con ellas. Ulises sabía que su decisión, si era libre, iba a ser funesta.

Ése es un punto fundamental: los individuos en muchas ocasiones no tomamos buenas decisiones. Cuando somos conscientes de ello entonces la cosa no es grave, porque buscamos quién nos oriente (yo nunca voy a comprar ropa sin un acompañante femenino). El problema se da cuando uno no es consciente de sus limitaciones a la hora de decidir.

A mí me interesa más el aspecto psicológico de este asunto que el económico. Ya sé que el Estado no es la solución, y que en el mercado se desarrollan las instituciones que reducen la incertidumbre y por lo tanto disminuyen el riesgo de tomar decisiones equivocadas. Lo difícil me parece aprender a tomar esas decisiones y autolimitarse, cuando disfrutamos de un nivel de libertad que durante miles de años había sido inimaginable. Y ya sé que no es inevitable, sino sólo posible, que la abundancia de opciones sea contraproducente, pero además de posible es muy probable.

Insisto que autolimitarse es la solución que propone el propio Schwartz. Me parece que él pone el énfasis en el problema, más que en una solución supuestamente coactiva que yo no le he escuchado/leído proponer (si no es así corrígeme). Los ejemplos que da de cómo al aumentar el número de opciones aumenta también el número de quienes prefieren no elegir nada, son bastante ilustrativos. Por otra parte, él mismo hace referencia a soluciones de mercado que surgen en diferentes situaciones.

Por último: la hiperabundancia no se da de un día para otro, pero sí de una generación para otra. No me parece descabellado pensar que el cambio ha sido demasiado rápido, y que llevará un tiempo adaptarse. El ejemplo de las treintañeras desesperadas quizá lo demuestre: dudo que sus hijas (si las tienen) esperen a serlo para tener una familia. Pero de las actuales... que Dios nos libre!

Francisco Capella

Si la seducción de las sirenas es inevitable, al ponerte a su alcance estás dejando que ellas decidan por ti: tú decides... lo que ellas quieren que decidas. Estas batallas por el control de la mente han debido ser muy importantes en la historia evolutiva de los seres humanos. Aún hay gente que cae en manos de sectas y todo tipo de estafadores.

Barry Schwartz es muy persuasivo, a mí casi me convence... en un primer momento. Respecto a la coacción estatal, propone en su charla la redistribución de riqueza... por el bien de los ricos.

Lo que ha aumentado en el mundo moderno no es la libertad sino el poder, y con gran poder viene gran responsabilidad... si te dejan. Al menos ahora puedes intentarlo, equivocarte, aprender; antes ni eso.


© 2005-2012. Instituto Juan de Mariana. Todos los derechos reservados.