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Portada - Comentarios - El origen franquista de los medios públicos

13/04/2010 - Antonio José Chinchetru

El origen franquista de los medios públicos

Uno de los grandes problemas del consenso socialdemócrata dominante en la sociedad española, como en otras, es que la mayor parte de la población considera natural que el Estado tenga un papel predominante en determinadas áreas que deberían quedar siempre dentro del campo de la actividad privada. En el caso de España se produce, además, la ironía de que la irrupción de la Administración en muchas de esas actividades tuviera lugar durante la larga dictadura franquista y que a casi nadie le parezca algo grave. De hecho, los más reacios a cambiar las cosas son precisamente quienes más hablan de la "memoria histórica": el Gobierno de Rodríguez Zapatero, los partidos de izquierdas y los medios y supuestos intelectuales afines a todos ellos.

Los ejemplos son múltiples, como es el caso de esos hoteles de lujo estatales conocidos como "Paradores" de los que tan orgullosos se encuentran nuestros políticos. Sin embargo, hay un terreno en el que es especialmente evidente entra intromisión de origen franquista: los medios de comunicación públicos.

Cuando se piensa en dichos medios, el primero que viene a la mente de la mayor parte de los ciudadanos en Radiotelevisión Española. Esta es una empresa que, lejos de desaparecer, ha ido creciendo de manera desmesurada. Después de muerto Franco, y ante los avances tecnológicos producidos, a las emisoras de radio (tanto de RNE como de Radio Exterior de España) y las dos "cadenas" de televisión se le han sumado otros muchos canales temáticos televisivos (que emiten tanto para dentro del país como para el extranjero) y un cada vez mayor sitio web. Todo ello, al servicio del Gobierno de turno.

Aunque nacidas ya en democracia, las televisiones y radios autonómicas (e incluso locales en manos de los ayuntamientos) han copiado todos y cada uno de los vicios de su "hermana  mayor", RTVE.

Hay, sin embargo, un caso del que no se suele hablar y si cabe es de mayor importancia. Se trata de Efe. Esta empresa es la más importante agencia de noticias en lengua española, y de sus teletipos se nutren en buena medida la mayor parte de los medios de España y gran parte de Iberoamérica. Al igual que RTVE, sus problemas económicos no son pequeños y está sometida a un importante control por parte del poder político (hasta el punto de que es este último quien nombra a sus máximos responsables). Su origen está en el año 1939, fue fundada por Ramón Serrano Suñer mediante la fusión de las agencias Fabra, Faro y Febus. Aunque la historia oficial es que la actual empresa tiene su nombre por ser la inicial de las tres fusionadas, otra versión dice que se llama así por ser la primera letra de Falange.

Por mucho que los políticos y sindicatos discutan sobre cómo dirigir y gestionar la gigantesca RTVE para lograr que sea "independiente" y de "calidad", no hacen lo mismo con la agencia Efe. En este caso, el consenso socialdemócrata funciona a la perfección. Además, en ningún caso nadie parece querer afrontar la única salida aceptable si no se quiere que estos medios sean instrumentos de propaganda al servicio del poder político: la privatización.

 

Opinión de los lectores

Víctor

Gran artículo. Hace poco presenté esta idea ante unos periodistas recien licenciados y pusieron el grito en el cielo.

pepe

Sr. Antonio Jose, le sugiero que se informe sobre los paradores, y entonces vera que se han hecho paradores con todos los goviernos, se empezo con EL ABUELO DEL REY EN GREDOS, muchas gracias

enrique

Para PEPE otro mal de este pais es asumir que algo siempre se hizo así y por tanto está bien hecho, los paradores son competencia desleal a las empresas privads, lo quiera ver usted o no, de hecho somos consultora e implantamos calidad turistica que todos los paradores tienen, al doble de precio de su valor real y que si las auditorias fueran serias ninguno las pasaria.

que va, que hayan existido siempre como RTVE no exime que deban privatizarse, pero ya, aunque da igual, acabaran como las demas empresas publicas, en manos privadas, y estas a su vez en competencia, es el equilibrio natural, el problema de no hacerlo ya es que durara mas el prroceso y lo sufriran nuestros hijos, pero que importa verdad, nosotros ya estaremos muertos.

vaya tela de padres que somos.

Amenofis IV

No me cabe la menor duda de que la privatización de un sector es directamente proporcional a su liberta de decisión e independencia.

Los medios de comunicación han de ser imparciales, objetivos y libres de trabas ideológicas y políticas. La Historia nos ha enseñado que el control de los medios de comunicación por parte del poder no augura un buen futuro ni para la democracia, en particular, ni para la humanidad en general.

Javier Úbeda Ibáñez

Tradicionalmente, los profesionales de la información tenían como finalidad su independencia, que servía como salvaguarda de su objetividad a la hora de desarrollar su actividad periodística. Hoy, desgraciadamente, la profesión informativa se encuentra en connivencia con el poder político y el poder económico. Los medios de comunicación conciertan alianzas con el mundo empresarial y de las finanzas. Ello contribuye a convertir la información en un asunto exclusivamente mercantil y a alejarla de los intereses del público. Se va extendiendo así la desconfianza hacia los profesionales de los medios de comunicación, que cada día son más parciales.

Algunos informadores están sometidos a presiones morales, financieras, ideológicas y políticas. Ante ello, sólo una conciencia ética sólida y vigorosa constituye el mejor antídoto ante las incitaciones a la corrupción. La corrección ética es la mejor defensa de la credibilidad profesional en materia de información. Es la ética profesional la que enseña a los informadores a escuchar y aprender de las críticas del público, así como a defenderse de los poderes políticos y económicos mediante el ejercicio de la legítima libertad de expresión al servicio del bien común. La profesionalidad informativa exige cada vez más conocimientos y más sentido de responsabilidad. La responsabilidad del informador es el ejercicio razonable de la libertad de expresión y es un asunto primordial y específico de la ética. La relación entre competencia profesional y responsabilidad ética es muy estrecha. Sin embargo, no se puede exigir responsabilidad a quienes no son libres.

Una utilización libre y responsable de los medios de comunicación es una utilización ética de los mismos. Los informadores han de estar provistos de dos cualidades esenciales para utilizar correctamente estos instrumentos mediales: la libertad y la responsabilidad, es más, estos dos elementos aparecen como indisolubles, ya que, sin responsabilidad, la libertad puede tornarse en abuso, y la responsabilidad no existe allí donde uno no es libre, sino que actúa con sometimiento o vasallaje hacia otro. La libertad y la responsabilidad en el uso de los medios de comunicación garantizan la salvaguarda de la verdad, la solidaridad y el respeto a la dignidad humana, tres exigencias ineludibles que deben prevalecer en el entorno mediático si no se quiere caer en la desinformación y en la manipulación de la persona, con todo lo que ello puede acarrear de efectos funestos y degradantes.

Javier Úbeda Ibáñez

La existencia de una opinión pública libre y madura es el presupuesto sociológico para la constitución de una sociedad civil activa y autónoma, sin la cual la democracia es poco más que un remedo.

Como todos sabemos, el sistema de los mass media responde hoy a imperativos de beneficio, de audiencia, de manipulación del consenso para fines políticos, es decir, básicamente a objetivos que se integran en el mercado y en el Estado. Con frecuencia, en lugar de informar, se desinforma, y se hace conscientemente, voluntariamente, con finalidades ocultas.

Uno de los mayores riesgos para la sociedad civil se encuentra en que no consiga que los medios de información sean gestionados por sujetos civiles y con modalidades civiles. Supone un gran perjuicio que tales instituciones clave de la democracia estén sometidas a presiones procedentes de otros campos y a operaciones en las que se ventilan intereses heterogéneos. Por eso es tan relevante reconducirlas al terreno que les es propio: al campo del conocimiento y de la cultura.

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