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Comentarios

Portada - Comentarios - Liberalismo Imposible

25/05/2010 - José Carlos Herrán

Liberalismo Imposible

No ya en el presente, sino desde hace al menos una centuria, puede distinguirse con cierta nitidez entre dos tipos de liberalismo: el “posible”, o ingenuo, y su antagónico, y por tanto, “imposible”, o utópico. Hay quien, con buen juicio, considera a ambos “utópicos”, dado que la ingenuidad del Liberalismo oportunista, por así decirlo, no deja de plantearse en un escenario tan inverosímil (encorsetar al Estado) como el esbozado por el liberalismo estrictamente utópico (negación de lo político). Conviene aclarar algunos aspectos sobre ambos:

Liberalismo Posible, o Ingenuo, incluso “clásico”. Es tan diverso que cualquier definición peca de imprecisión y sesgo capcioso, pero aun así lo consideraré como un movimiento estatista, si por Estado, en su sentido contemporáneo, tomamos a aquel poder unificado y racionalizado que pretende desbancar a cualquier otro poder que le sea ajeno, todo ello con la intención de garantizar el respeto de la libertad individual, la autonomía de la voluntad y la asociación civil fundada en la autoridad de la ley (Estado liberal, y no totalitario).

Estos valores, que tan antiguos nos parecen, fueron los que hicieron a la mayoría de los liberales del XIX (si no antes) apostar por la refundación del poder en base a criterios constructivistas, no obstante inspirados en la carencia de instrumentos políticos y jurídicos que garantizasen la libertad del individuo frente a las fuerzas del antiguo régimen: aristocracia, corte, clero y gremios, por ejemplo. Se trata de una concepción del Estado como translación política de la Ley igual para todos, de su autoridad y su vocación de no interferir en los fines individuales.

Sin embargo, puesto que tamaño esfuerzo es tomado en su conjunto, terminan surgiendo y triunfando valores netamente colectivistas, a modo de respaldo teórico para un entramado institucional ciertamente condenado a la restricción progresiva de la libertad individual. Se cree en la voluntad o el interés general, en el carácter liberador y equiparador de la instrucción pública, del mismo modo que se empiezan a justificar determinadas políticas públicas (A. Smith).

La ingenuidad del posibilismo se traduce, en una época más reciente, en una suerte de conservadurismo oportunista y temeroso, cautivo del Estado y el culto a la unicidad del poder (y que muchas veces bordea el autoritarismo). Queda en él algún resquicio de radicalidad económica, pero sólo alumbrado cuando el resto de facetas sociales se estiman bajo control.

Liberalismo imposible, o utópico. No necesariamente anarquista, porque a pesar de la radicalidad que encarna, muchos de sus defensores asumieron acomplejados el mito del poder impersonal y unificado (confundiendo Estado con gobierno, como sucede en Mises o en Hayek, que siempre arrastró su pasado fabiano).

En su versión más extremista, se trata de un movimiento disperso e indefinido que surge de la frustración y el desencanto político. Despertando del letargo de ingenuidad en el que tan cómodos se sienten sus compañeros conservadores, los liberales utópicos creen incluso superada la etiqueta que los distingue, deseosos de marcar las diferencias y plantarle cara al socialismo en solitario. Negando lo político se alejan de un rigor intelectual que, a pesar de ello, siguen creyendo en su haber.

La utopía se basa en eso mismo: eliminar todo aquello que cuestione la razonabilidad o el consecuencialismo de sus hipótesis (la verosimilitud de una utopía depende más de lo que olvida, oculta o desprecia, que de la rigurosidad del razonamiento lógico que parece confirmar sus máximas). El sesgo político, o la subversión jurídica (creyendo ciegamente en un cierto “contractualismo individualista”), hace a este tipo de liberalismo ubicar el orden de económico, bien por encima de aquellos otros órdenes que en realidad lo preceden, o por el contrario como un todo ajeno a la realidad, ecuación perfecta de la que obtener conclusiones apodícticas (no les interesa la con-vivencia, sino exclusivamente la co-existencia social).

El liberalismo imposible es rebelde, y radical, pero también constructivista y en ocasiones altivamente necio (como todo constructivismo): no entiende el Derecho, ni lo pretende; parte de un tipo ideal de individuo, previo a lo social, ajeno a lo político e íntegro a priori en sus posibilidades de interacción. Confunden el Poder con las facultades de domino real (propiedad privada), regresando así a fases del proceso social muy superadas tras largos siglos de evolución jurídica y política, y que son parte del acervo que define a esa misma sociedad abierta que también dicen defender.El dominio competitivo (propiedad plural) no es capaz de explicarlo todo, pero sí proporciona apariencia de perfección al constructo teórico del liberalismo imposible (resolviendo la cuestión de la soberanía sin negarla por completo -como debería ser-, sino a través de un engendro sin sentido: concediéndosela al individuo).

Y dado que los dos tipos de liberalismo se hallan en la misma precariedad, a pesar de los movimientos y los esfuerzos de uno y otro por aparentar una integridad que le es imposible a ambos, permanece la encrucijada de la que no puede rehuir  quien cree en la libertad del individuo. No queda otra alternativa que recurrir a un estudio de tipo compositivo, que admita la primacía del orden jurídico y moral sobre todos los demás, que comprenda la relevancia del hecho político, de conceptos tan importantes como son el de autoridad y el de potestad, o que sepa distinguir, conociendo la naturaleza de ambos, entre Gobierno y Estado, entre lo común y la mera estructura de dominación impersonal y teleológica, sostenida sobre la moral redistributiva. La complejidad de esta disyuntiva debe motivar las más severas reflexiones, evitando dejarse llevar por la autocomplacencia del oportunista, o del radical, del utópico o del ingenuo que todos llevamos en nuestro interior con mayor o menor intensidad.

 

Opinión de los lectores

enrique

Estoy de acuerdo pero con ciertas conotaciones:

Respecto al liberalismo conservador, para muestra un botón, el PP español, no es liberalismo como tal ya que se basa en una serie de proteccionismos patrios que desvirtuan dicho nombre, aparte que como creo entenderte y apoyo, son liberales en lo económico pero no en lo social, aunque a mi modo de ver no son mas que los mismos perros con distinto collar.

Respecto al liberalismo imposible, en ese si me quedo y claro que es factible en mi opinión, y pongo un ejemplo, el comunismo no funcionó eso es cierto, podemos hablar de su imposibilidad de fijar precios de mercado, o de multiples cuestiones técnicas, pero la cuestión es que no funcionó, pero ahora, con el capitalismo de estado ipuesto por Yelsin que se vendio a la CIA; estan mucho peor, ni siquiera sus altos mandos cobran su sueldo a veces, Chernobil es un claro ejemplo de su decadencia.

Yo me pregunto si no hubo otra razón aún mas evidente y es que Rusia entro de lleno desde un sistema feudal a uno comunista(bueno diriamos que socialista) sin pasar por el capitalismo, paso previo necesario para crear los suficientes medios productivos, tal como dijo Marx, es decir partian de la miseria.

Pero además Marx hablaba de partidos politicos democráticos no un solo PCUP:

Pues con este capitalismo de estado que vivimos en el mundo occidental en que 4 manejan el cotarro, ocurre lo mismo, si intentamos de repente sin pasar por el paso previo que seria para mi el liberalismo social, en que papi estado se limite a infraestructuras, beneficencia y justicia y poco más, caeremos en el mismo error porque las bolsas de pobreza aumentaran ya que el sistema esta estructurado para que 1/3 viva a costa de 2/3.

Pero en mi opinion si pasaramos por esa fase, el propio sistema él solito(como predijo Marx pero desde mi punto de vista hacia el lado contrario) tenderá cada vez a mayor independencia individual, es decir al llamado ancap.

Y en mi opinión desde el pacifismo, aunque a mi edad cada vez soy mas revolucionario al estilo de Marx, pero entiendo que se puede probar la via pacífica, pasa por limitar el poder de los politicos vendidos nos guste o no a quienes manejan los hilos, limitar su poder pasa por hacerles ver que no nos gustan y eso en españa no se puede hacer con el voto en blanco porque aqui es considerado nulo y se reparte enre los partidos con escaño, asique para mi solo queda la abstencion politica.

Pablo.

Despues de leer este articulo, no he podído dejar de tener la impresión de que José Carlos tiene muy reciente la lectura del último libro de Dalmacio Negro editado por El Buey Mudo.

Viva la Pepsi

Jose Carlos ya mantenía esta visión antes de leer "Historia de las formas de Estado", estuvo comentado esta división básica de dos liberalismos muy acertadamente el mismo día de la presentación del libro en LiberAcción. Me alegro que se haya animado a escribir un artículo sobre el tema. Quedó pendiente el debate arduo del liberalismo de Ortega por los motivos que esgrime Jose Carlos en el último párrafo de su artículo, el análisis de la "autoritas" y la "potestas", etc. Aún así, creo que Jose Carlos debería hacer un análisis más político y no uno que parece que gire sólo entorno al Derecho. Yo sólo cambiaría la posición en el artículo de los cambios políticos y que enumera y los colocaría en un lugar más preeminente. Me falta saber qué motiva el cambio para Jose Carlos, en eso no sé cuál es su postura.

JCHA

Gracias por los comentarios, sobre todo por el que apunta La clara influencia de D. Negro en mis ideas. Este artículo viene motivado por esa conversación de la que habla el último comentarista. El dualismo de liberalismos no se comenta estrictamente en ese libro de DN, sino en otro de Unio Editorial sobre el liberalismo en España, una antología. En él se hacen comentarios muy interesantes sobre Ortega, reproduciendo textos que demuestran su singularidad y su complejidad como liberal o como conservador. A los que os apetezca, revisad mis artículos anteriores, las referencias a DNegro o a Jouvenel son continuas.

enrique

Soy asiduo lector del IJM yleo con interés uno de los pocos sitios de internet que a mi me merece la pena leer.

Aún así, considero que a veces cometemos el mismo error que los filosofos griegos sobre todo Atenienses, demasiado senado y poca acción.

Me explico, sabemos lo que queremos, sabemos que funciona, sabemos que es viable, en Chile el pueblo no decidió pasar a un sistema de capitalizacion en sus pensiones desde fuera, sino desde dentro, eligiendo a quien lo propuso, leí y no se si es correcto, que Chile es un pais extraño por la gran diferencia de sus gentes con respecto al resto de su continente, es posible, yo así lo creo.

Pero no vayamos tan lejos y si más atrás, EEUU independientemente de mi opinion personal con respecto a los indios, o a IRAK(Espero que no lea pablo lo de los indios), centrandonos en su independencia como pais(NO olvidemos que la causa fue el Tea Party ese), luchó contra el mayor imperio de la época, GB y ganó, ayudado o no por Francia, fuera o no un plan premeditado, ganó y lo hizo porque alguien, personas libres, se dedicó a predicar las bondades de la libertad.

El ciudadano español es liberal por naturaleza, no nos engañemos, date un paseo por un puebo, cualquiera y veras el sentido de la propiedad(en las personas mayores) y del respeto a la propiedad de otros, el sentido de la palabra(los tratos con la mano que tanto se cumplieron y que han traido propblemas en los repartos de tierras curiosamente con herederos que no respetaron la palabra dada por sus padres), etc.

Pero o se lo ponemos bonito y con lacito, como hace el enemigo, o la batalla contra los leviatanes sobre todo de las 2 grandes franquicias, PP y PSOE estará perdida.

Y no es que pueda ser o no un problema, podemos seguir escribiendo aqui....de momento.

La libertad tiene un precio que hay que pagar, soy vendedor y con la edad descubrí una cosa.

No voy a engañar como la competencia, ni siquiera voy a vender aire como hacen ellos.

Pero tengo claro que o cojo mi servicio y lo hago mas atractivo que el de ellos, aunque sea mejor es la única forma de llegar al cliente, o ellos le meteran su mierda a mi cliente y al final yo no venderé, él tendrá algo que no necesita y todos nos habremos empobrecido un poco más.

Ellos, el publico, son esponjas deseosas de aprender, pero hay que hacerselo ameno y hacerselo lllegar.

Por eso el cine americano, el bueno y el malo venden, el malo.....y el bueno, que es el que a mi me interesa.

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