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Portada - Comentarios - Abaratamiento del despido: prosperidad y justicia

13/07/2010 - Juan Morillo Bentué

Abaratamiento del despido: prosperidad y justicia

Si hay alguna acción imprescindible para mitigar el impacto de la crisis actual y conseguir salir lo antes posible de ella, ésa es la reforma del mercado de trabajo. Es, sin duda, la más necesaria para la economía española y no admite más dilación, ya que está relacionada con el déficit público y la recuperación del sistema financiero.

En su incompetencia, el ejecutivo de Zapatero, influido por una mentalidad claramente keynesiana, ha esperado para hacer una insuficiente reforma laboral. Ahora, en plena crisis, con más de 4 millones de parados (tasa de paro del 20%) y un déficit de más del 10% del PIB, quizás habrá caído en la cuenta de la necesidad de hacer reformas en el mercado laboral, después de que la situación sea tan insoportable que ya no hay muchos inversores dispuestos a prestarnos dinero, es decir, que ya no puede seguir endeudándose más.

Y ciertamente, realizar una reforma en época de crisis siempre es más costoso y doloroso que hacerlo cuando realmente se deben llevar a cabo las reformas, esto es, en las épocas de bonanza. (Aznar podría tomar buena nota de esto). Pero ya conocemos la inclinación de los gobiernos (en especial el de Zapatero) de legislar a porrazo de urgencia. Pero lo crucial con la reforma laboral no es hacerla rápido, sino hacerla bien.

Bajo mi punto de vista, una buena reforma laboral es aquella que permite reducir los costes laborales,que son el coste total en que incurre el empleador por la utilización de factor trabajo.

Se pueden destacar tres principalmente: los costes salariales, las cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social y las percepciones no salariales (entre las que se encuentran las indemnizaciones por despido). De estos tres costes, hay dos cuyas reformas son prioritarias: las cotizaciones a la Seguridad Social y las indemnizaciones por despido.

Me voy a centrar en la segunda, el abaratamiento del despido, porque creo que es la más significativo para la empresa. (En cuanto a la necesaria reducción de la cotizaciones a la Seguridad Social por parte de la empresa, hay que decir que realmente sería un beneficio para el trabajador y no tanto para la empresa, ya que lo que la empresa no pagase a la Seguridad Social se lo debería ofrecer necesariamente al trabajador para competir por el factor trabajo, por lo que sus costes laborales acabarían siendo los mismos).

Abaratar el despido hace que la contratación de nuevos trabajadores aumente automáticamente. Esto, que inicialmente puede resultar paradójico, es de fácil explicación: el empresario estará más dispuesto a contratar a nuevos trabajadores si sabe que en tiempos difíciles éstos no supondrán una carga pesadísima (muchas veces insuperable).

Lo que puede llevar a un empresario a querer despedir a un trabajador puede ser la mala situación económica de la empresa o la mala actitud y rendimiento del trabajador (ciertamente, todos conocemos casos en que un empleado que lleva muchos años en la empresa deja de rendir lo que se le supone y en muchos casos hasta genera discordia y conflictos con sus compañeros, pero la empresa no puede despedirlo por los altos costes que supondría su despido).

Desde luego, el poder llegar a estas dos situaciones y tener que asumir los altos costes de la indemnización de despido supone para el empresario un escenario poco alentador y arriesgado de cara a la contratación de trabajadores. Sin embargo, si el empresario sabe que no deberá incurrir en esos elevados costes laborales en caso de que la situación se torne mala, será mucho más proclive a incorporar nuevos trabajadores a la plantilla. Es de sentido común.

En este sentido, hay que darse cuenta que el abaratamiento del despido y el aumento de la contratación son dos caras de la misma moneda. Un marco laboral más flexible no hace que los empleados sean echados, sino que sean contratados.

Realmente, lo perjudicial de la situación no es que existan las indemnizaciones por despido, sino que éstas no se puedan pactar voluntariamente por las partes. Aquí reside el problema.

Las actuales indemnizaciones de despido suponen una injusticia tanto para la empresa como para el trabajador. Para la empresa, porque el único criterio que debería tener en consideración un empresario a la hora de despedir a un trabajador es su productividad, es decir, si cumple bien o mal las tareas pactadas con él en su momento, y no cuanto tiempo lleve en la empresa. Y para el trabajador porque, debido a que las indemnizaciones de despido están ligadas al tiempo de permanencia, en situaciones de dificultad económica para la empresa se acaba despidiendo a personas más jóvenes o que llevan menos tiempo en la empresa por el único motivo de que cuesta menos despedirlas, aunque estén mejor preparadas o su productividad sea mejor. Además, cualquier empresa responsable hace provisiones en previsión de las futuras indemnizaciones de despido que le puedan surgir, y esto se hace con cargo al salario de los trabajadores.

Ciertamente, el abaratar el despido es una medida antipopular en una sociedad tan dependiente del Estado como la actual, que no ha caído en la cuenta de las nefastas consecuencias para la persona que tiene que el Estado se adueñe ilegítimamente de los asuntos principales de nuestra vida (como, por ejemplo, el trabajo: nuestra libertad para contratar y ganarnos el sustento).

Pero el gobierno debería recapacitar qué interesa más, su popularidad o la prosperidad económica del país. Y ciertamente, sin la eliminación de las indemnizaciones de despido, España será un país menos prospero y, sobre todo, más injusto.

 

Opinión de los lectores

Daniel Toro Restrepo

Un análisis interesante del que difiero un poco... No ha tomado en cuenta que, como usted lo dice, la impopular medida ¿pueda ser una buena causa para la sindicalización? No sé cómo sea la legislación española al respecto, pero esa medida en Colombia se vería aumentada por la creación de sindicatos y carrusel de fueros para garantizar la estabilidad y hacer 10 veces más costoso el despido.

josvazg

Pues yo no lo acabo de ver, me refiero a los efectos de la minireformilla que han hecho estos de la Moncloa en el momento que la han hecho.

Para mí hubiese sido mucho más positivo en el momento actual empezar por flexibilizar las cotizaciones a la Seg. Social, incorporandolas al salario del trabajador, puesto que en realidad son parte de su salario potencial. Así se permitiría contratar a trabajadores por más dinero en los tramos de sueldos más bajos y ahorrando a la vez en coste por empleado.

La minireformilla actual hubiese venido bien hace un par de años o más, porque en ese momento las empresas tenían más dinero para salvarse a si mismas soltando algo de lastre al mismo tiempo que otras hubiesen absorbido ese lastre debido a una situación más solvente que la actual. Eso habría evitado en gran medida la escalada de paro , pero es que ya no estamos en ese escenario.

Hoy no hay dinero para invertir (casi), toca pagar deudas y los ahorros deben ser sustanciales para poder acometer nuevos gastos o inversiones. A la hora de contratar un ahorro de unos por el tema del despido de 50-150€/mes no es gran cosa frente a los 300€ o más que puede suponer el tema de las cotizaciones. Sobre todo porque abaratar el despido significa algunos despidos más que deben ser compensados con más contrataciones para dar un saldo positivo. Mientras que bajar las cotizaciones es un ahorro mayor desde el minuto 1 y sin que haya tenido que haber bajas para ello.

Si, ya se eso de que "tienen que salir para volver a entrar"... pero es que YA HAN SALIDO TODOS, el paro está ya en máximos y no se trata de aumentarlo sino de empezar a reducirlo.

Y para terminar, como buenos liberales no deberíamos abogar por el abaratamiento del despido sino por su liberación, es decir, el libre pacto del despido entre las partes contratantes bajo un marco legal lo menos restrictivo posible. (Si eso, en una crisis significa abaratamiento)

josvazg

Sobre el tema de echar a los "jóvenes preparados" antes que a los "viejos obsoletos". Bueno, la verdad es que esto puede ocurrir, y cuanto más acomodados y seguros se sienten los empleados mayores es cierto que peor lo pasan los jóvenes que tienen que hacer su trabajo y el de los otros, etc. Esto ocurre más en grandes empresas y, sobre todo, en empresas públicas.

Sin es duda injusto, pero es que también puede ocurrir y de hecho ocurre la injusticia inversa. En España resulta que, la mayoría de las veces, "la experiencia NO es un grado" como debería ser. Por el mismo intervencionismo se aparca a la gente según va cumpliendo años; a partir de los 40-50 y tantos se les clasifica como "difícilmente colocables" y tras la jubilación se les prohíbe directamente trabajar (si no quieren perder su pensión)

Yo mismo pertenezco a una generación que es joven respecto a los más acomodados y será vieja respecto a los nuevos iletrados que es previsible que produzca el cada vez más deteriorado sistema educativo español... y para cuando nos jubilemos no habrá pensión (aunque hayamos pagado como los que más). Necesitamos un respiro de libertad por algún sitio.

Debería haber más libertad a la hora de pactar los contratos. Lo mismo un trabajador prefiere quedarse con su coste mensual de despido o meterlo a un seguro que le indemniza también cuando cambia de trabajo en ciertas circunstancias, etc

Lo mismo un trabajador, por su experiencia tiene una "clausula de rescisión" más alta que otro.

Puede que los jubilados puedan aportar mucha experiencia en determinados campos con trabajos flexibles de horario flexible o tiempo parcial que les permitan complementar sus míseras pensiones.

La libertad nos abrirá a la prosperidad. Pensar en terminos de "abaratamiento del despido", "reforma de pensiones" etc bajo la visión socialdemocrata nos impone límites estúpidos y perversos que nos impiden alcanzar mayor libertad y prosperidad.

Roald

Yo creo que una reforma podría incluir: 1. Capitalización de la prestación de desempleo. 2. Capitalización del despido. 3. Quitar el sueldo minimo interprofesional. 4. prohibir convenios colectivos a favor de convenios a nivel de empresa y libertad de contrato. 5. Reducir la cotización para salarios más bajos. 6. Poner en transparencia el coste total de la empresa en la nomina de cada trabajador.

josvazg

A Roald: Suscribo sus medidas con alguna variante.

En lugar de prohibir los convenios colectivos bastaría con que fuesen secundarios frente a acuerdos concretos trabajador-empleador (o conjunto concreto de trabajadores-empleador).

Respecto a reducir la cotización de los salarios más bajos yo simplemente la flexibilizaría, es decir, dejaría que fuese el trabajador el que decidiese su cotización mes a mes. Al principio no quedaría otra que establecer un porcentaje de cotización mínimo que podría ser más pequeño en los salarios más bajos.

Pero simplemente con que se adoptase su punto nº6, lo que yo llamaba "salario potencial" ya cambiarían muchas cosas en España.




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