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Portada - Comentarios - El Encanto de Cuba

09/08/2010 - Francisco Moreno

El Encanto de Cuba

Las tiendas departamentales son verdaderas instituciones comerciales en cada país donde germinan. Estos grandes almacenes están muy ligados al entorno social donde operan por lo que, pese a ser un modelo de negocio replicable en el exterior, es difícil que una misma marca arraigue en ambientes culturales diferentes de donde surgió (véase si no la trayectoria de Lafayette, Macy’s, El Corte Inglés, Marks&Spencer o Mitsukoshi).

En Cuba, antes de que la revolución de los barbudos arrasara con casi todo signo civilizatorio, existió durante más de sesenta años un afamado almacén departamental. Se llamaba El Encanto y tuvo un afán de servicio y responsabilidad mercantil notables.

A finales del siglo XIX un inmigrante asturiano creó una tienda de telas en La Habana. Al poco tiempo amplió el negocio con la ayuda de su hermano y un empleado (Solís Entrialgo y Cia). Se transformó luego en El Encanto que llegó a extenderse por toda una manzana de la capital. Desde 1938 a 1959 se abrieron sucursales en Camagüey, Santiago de Cuba, Holguin, Santa Clara, Cienfuegos, Varadero, Bayamo, Manzanillo y Sancti Spiritus, entre otros.

El Encanto estaba estructurado por secciones con el fin de ofrecer al público en un mismo lugar una cómoda y surtida variedad de artículos a un precio percibido como competitivo. El almacén principal de la Habana tenía cinco pisos abiertos al público con diversos departamentos distribuidos por cada planta. Destacaron el de los adornos para la casa, la sastrería para caballeros (salón inglés), el de ropa de señoras (salón francés) y el de adolescentes (Teen Age). Los primeros televisores de Cuba se vendieron en aquellas tiendas.

La organización del control de las mercancías se realizaba mediante un eficaz seguimiento y reposición inmediata de artículos vendidos. Además de los repartos a domicilio, se introdujo un novedoso sistema de crédito mediante la entrega a los clientes asiduos de tarjetas de compra. La relación de la gerencia con los empleados fue ejemplar: se les ofreció cheques regalo, un trato respetuoso, mes de aguinaldo navideño, excursiones pagadas y dividendos para los trabajadores. A cambio, se les enseñaba a trabajar con disciplina, puntualidad y tesón. Se hizo presente el lado cívico y humano de todo negocio bien gestionado.

La decoración interior era primorosa. Deambular por su interior para contemplar las novedades de sus escaparates (renovados semanalmente) era un verdadero acontecimiento pues, al decir de una antigua empleada, “satisfacía el espíritu” del concurrente.

Tenía el almacén cubano oficinas en Nueva York y París y agentes de compras en Londres, Nápoles y Barcelona para hacerse con los materiales y artículos de calidad producidos en todo el mundo (consiguió en 1952 la exclusividad de Christian Dior). Muchos turistas americanos regresaban de Cuba cargados de regalos empaquetados con papel mostrando el característico emblema de aquellas apreciadas tiendas cubanas.

La innovadora gerencia no descuidaba los pequeños detalles (uso de aire acondicionado perfumado) ni las nuevas técnicas y campañas publicitarias (“Ya es verano/invierno en El Encanto”, “Esta Navidad regale lo más moderno”, “Aproveche las rebajas de julio”). Sus estanterías lucían de continuo abundantes artículos. Parte de su ropa se confeccionaba en sus propios talleres y llegó a tener también una fábrica de perfumes. Su colonia fue una referencia ineludible en todo el Caribe.

Trabajaron en El Encanto Pepín Fernández (creador luego de Galerías Preciados), su primo César Rodríguez y el sobrino de éste Ramón Areces (fundadores de El Corte Inglés), todos ellos asturianos. Como se ve, los dos grandes almacenes españoles no inventaron nada nuevo.

El Encanto fue expropiado en 1960 como otros muchos comercios y negocios cubanos. La sede y joya de sus tiendas en La Habana fue incendiada el 13 de abril de 1961 por los fanáticos revolucionarios, ideologizados enemigos del mercado e ignorantes del bien y civilidad que proporciona al orden social la iniciativa de los comerciantes. Un manto de carestía envolvió desde entonces la isla y el incentivo por el trabajo responsable y creativo sencillamente se desvaneció de allí.

Para saber más, ver este interesante documental:

1ª parte: http://www.youtube.com/watch?v=Mxd5Fqoi30M&NR=1

2ª parte:  http://www.youtube.com/watch?v=wWrjjmTzUJ0&NR=1

3ª parte: http://www.youtube.com/watch?v=EuuLYKsQQfQ&NR=1

 

Opinión de los lectores

fransuath

mientras unos cuantos gozan de bienestar, los campecinos no pueden cultivar porque les quitan sus tierras. Mientras unos tienen progreso, otros andan desnutridos en la calle, mendigando por un pan en mesa. Mientras unos hablan de que el mercado es bienestar, otros andan reclamando por justicia. Mientras unos hablan de tienditas y se quejan de las exporpopiaciones del comunismo castrista, otros niños, en la calle; gritan porque las empresas transnacionales les despiden a sus padres, causándoles miseria. Mientras tu tienes un millón de pesos en la mano, otros viven con menos de un dólar al día y lo peor es que no reciben alimentación, salud y vivienda gratuita. Mientras unos cuántos hablan de capitalismo bueno, otros hablan de que el capitalismo es una cosa tán recalcitrante como contaminación. Vean a Cuba, no tiene bjuen servicio eléctrico, no tiene internet, no tiene buen sistema de saneamiento; todo porque el régimen castrista le entregó las tierras a los campecinos, quitándoles las aciendas a los norteamericanos que no les daban de comera a sus trabajadores. Cuba tiene el pueblo con 95% de alfabetizados, mientras en Usa, millones y millones de personas no saben leer ni escribir. En Cuba no hay varios partidos, hay partido único y eso dificulta que gente corrupta se meta al parlamento. Las elcciones no son democracia, recuerden. De que democracia hablamos si millones de personas andan desnutridas por los países que dicen ser democráticos. De qué livertad hablamos si los trabajadores no tienen acceso a la salud en países como Perú y la Cuba prerrevolucionaria. En la Cuba prerrevolucionaria no habían campañas de alfabetización. En la Cuba evolucionaria, el pueblo vive con menos de seis dólares al día, supongo, pero tiene los índices en educación, una de las mejores en latinoamérica. Cuanto me muero por tener un internet en Cuba, pero que sea un internet en contra de USA. Cuanto un cubano se muere por tener un cable, pero que no sea vijilado por USA. Cuánto un cubano se muere por consumir otras cosas pero que empresas norteamericanas no vengan y privatisen todo y maten a alos trabajadores de hambre mientras unos no tienen progreso. Cuanto un cubano se muere por tener varios partidos políticos pero que esos partidos no sean corruptos ni estén a favor de USA. Cuánto un cubano se muere por mejorar la infraestructura de la vivienda pero que esta infraestructura mejore con empresas socialistas y no norteamericanas. Cuánto un cubano se muere por asfaltar sus calles y todo está bloqueado por una potencia imperialista, USA que porque el gobierno castrista le dio a los campecinos, niños pobres, obreros alimentación, expropiando a las empresas norteamericanas, sólo pro eso USA lo bloquea, porque los castristas fueron en contra de los intereses yanquis. Cuanto un cubano se muere por tener un celular, un teléfono, una computaora portátil; pero que ese celular, que ese teléfono, esa computadora portátil no venga de USA, sino que se venga de Bielorrusia, RP.China, e Irán. Analisen y luego hablen gracias

Fmoreno

Si a pesar de tener Cuba, como fransuath nos alecciona, un 95% de alfabetizados y sus trabajadores acceso a la salud y aún así sigue habiendo mucha gente que se juega la vida por abandonarla e ir a otros sitios malignos donde reina un capitalismo siquiera capitidisminuido, no me queda más remedio que pensar que el género humano no sabe lo que le conviene y que, tal vez, fransuath tenga razón y deba darse más poder a los comunistas para que nos arreglen el mundo.

En su posterior letanía y ristra de “cuánto un cubano se muere por…” reconoce implícitamente todas las carencias de un socialismo real; y pese a ello recomienda más recetas de lo mismo. Es Ud. inmune al desaliento. Pese a la intención metafórica de su expresión, desgraciadamente la realidad nos indica que es literal.

Siento hacerle perder el tiempo con historias de “tienditas” que nos dan (dieron) de comer y nos hacen (hicieron) la vida más llevadera. Sus topicazos son en verdad mucho más importantes. Le aseguro que analizo primero antes de hablar (¿hace Ud. lo mismo?).

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