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Portada - Comentarios - El mito del reswitching

23/08/2010 - Juan Ramón Rallo

El mito del reswitching

Una de las proposiciones más básicas de la teoría austriaca del capital es que una reducción del tipo de interés originará un alargamiento temporal de la estructura productiva. Esta conclusión deriva directamente de su concepción real del tipo de interés como la relación de intercambio entre los bienes presentes y los bienes futuros: si la utilidad de los bienes presentes se reduce con respecto a la de los bienes futuros, estaremos dispuestos a renunciar a una mayor cantidad de los primeros para incrementar la provisión de los segundos (o dicho de otra manera, el coste de oportunidad temporal de producir bienes futuros se reduce). Tipos de interés más bajos suponen una mayor disposición a esperar (a ahorrar) hasta que se produzcan los bienes futuros y por tanto más tiempo para adoptar procesos productivos que tarden más en dar sus frutos.

Una de las críticas más aparentemente devastadoras que se han dirigido contra esta concepción austriaca del capital suscrita por autores tan variopintos como Böhm-Bawerk, Jevons, Wicksell, Hayek o Fisher es la llamada paradoja del reswitching (o de la reversión de técnicas) desarrollada originalmente por Piero Sraffa. Básicamente, Sraffa sostenía que no había una relación concluyente entre los tipos de interés y la duración de los procesos productivos, de modo que una reducción del tipo de interés podría dar lugar a estructuras productivas que consumiesen menos tiempo (si es que había alguna forma de medir tal circunstancia).

Paul Samuelson sintetizó la visión sraffiana en un artículo de 1966 titulado A Summing Up, cuyo objetivo declarado era el de desmontar la teoría austriaca del capital. Desde luego, las conclusiones a las que llegó el Nobel no eran nada favorables para lo que podríamos llamar la “macroeconomía austriaca”: no había un relación clara entre tipos de interés y la duración de las técnicas productivas; unos menores tipos de interés podían disminuir la renta per capita y la dotación de capital; y, por si fuera poco, esta reducción de los tipos de interés podía no engendrarse mediante un mayor ahorro sino yendo de la mano de un incremento del consumo.

Samuelson ilustrataba la posibilidad del reswitching con el siguiente ejemplo: supongamos que tenemos dos métodos de producir una unidad de un producto (verbigracia, champán) al cabo de tres años; la primera técnica –llamémosle A– emplea en el primer año a 0 trabajadores, a 7 en el segundo y a 0 en el tercero (en el primer año crecen los viñedos en la naturaleza; en el segundo se produce brandy con ellos y en el tercero se deja fermentar en una unidad de champán); la otra –llamémosle B– usa a 2 trabajadores el primer año, a 0 en el segundo y a 6 en el tercero (2 trabajadores producen mosto el primer año, lo dejan fermentar en vino durante el segundo y 6 trabajadores dedican el vino a generar champán en el tercero). Así las cosas, ninguna de las dos técnicas es superior a la otra ante reducciones de los tipos de interés: con unos costes y precios dados, si los tipos de interés superan el 100%, la técnica A es más rentable que la técnica B; si éstos se sitúan entre el 50% y el 100%, la técnica B pasa a ser más rentable que la A; y, sin embargo, si el tipo de interés es inferior al 50%, la técnica A vuelve a ser más rentable que la B.

En definitiva: una reducción de los tipos de interés (de 150% al 75%, por ejemplo) favorecerá la transición hacia una técnica productiva (la B) menos eficiente (se emplean 8 trabajadores para fabricar una unidad de champán), pero reducciones sucesivas del tipo de interés (de 75% a 25%) volverán a llevarnos hacia la técnica productiva más eficiente (la A). Ni podemos saber cuál de las dos técnicas consume ni más tiempo ni, aunque pudiéramos saberlo, habría una relación concluyente con los tipos de interés.

O al mismo eso parecía a simple vista. Pues la realidad es más bien la contraria: el modelo de Samuelson adolece de una profunda incomprensión de la teoría austriaca del capital y de los tipos de interés.

Empecemos admitiendo uno de los problemas que sí posee la afirmación de que una estructura productiva consume más tiempo que otra: la única forma que tenemos de medir esto es estudiando cuán capital-intensiva es una estructura productiva (cuánto capital hay invertido por bien de consumo producido) pero, aún así, en muchos casos será muy difícil, si no imposible, medir esa intensividad del capital. Es cierto que en la mayoría de los casos sí podremos mensurarla sin demasiados problemas; por ejemplo, podemos emplear la rotación del capital en la economía, esto es, la ratio entre el valor monetario de los bienes de consumo finales (podemos aproximarlo por el PIB) y la suma de la dotación de capital de una economía más la inversión adicional de ese período. A mayor rotación del capital, menor intensividad del capital y viceversa. El problema de esta medida es que no resulta infalible, pues una parte de los bienes de consumo finales se “producen” fuera del mercado (por ejemplo, el tiempo libre), motivo por el que carecen de valores monetarios, y otra parte verá reducir sus precios al volverse más abundante, de modo que el gasto monetario no se incrementará por mucho que su producción se vuelva más eficiente (por eso Böhm-Bawerk buscaba una medida de productividad y de intensividad del capital en términos físicos, pero tal pretensión se me antoja problemática y escasamente realizable).

Pero que en algunos casos no se pueda medir con precisión la intensividad del capital no significa que una economía no pueda ser más o menos capital intensiva. Al fin y al cabo, el tiempo libre o la cultura tampoco integran el PIB de un país, pero ello no impide a la mayoría de economistas sentenciar –con bastante menos criterio– que una sociedad se enriquece cuando aumenta el PIB (aunque disminuya el tiempo el libre) y se empobrece cunado disminuye (aunque aumente el ocio). Si la economía se vuelve más capital-intensiva es simple y llanamente porque una menor propensión a consumir coloca en manos de los empresarios más tiempo y recursos para iniciar nuevos proyectos de negocio que incorporan capital; es decir, una mayor parte de nuestra renta se empleará en producir bienes de consumo futuros.

Sentado esto, podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que el caso que emplea Samuelson en su artículo está viciado de raíz al limitar el número de técnicas disponibles para toda la economía a solo dos. Como recuerda Robert Murphy, los austriacos no sostienen que todas las técnicas productivas que se vuelvan viables con menores tipos de interés sean más productivas que las que eran viables a unos mayores tipos de interés, sino que es razonable suponer que siempre habrá técnicas muy productivas que no eran rentables con altos tipos de interés y que pasan a serlo con bajos tipos de interés (pensemos en los viajes espaciales, la construcción de infraestructuras, la inversión en I+D…).

Böhm-Bawerk hablaba de que ante las reducciones de los tipos de interés siempre existirían técnicas que, escogidas con inteligencia (wisely chosen), serían más productivas que las anteriores. Samuelson, después de limitar todo el arco de técnicas empresariales a solo dos, se ve forzado a reconocer, al final de su artículo, que esta intuición de Böhm-Bawerk es cierta. Dice Samuelson:

Mi sospecha es que en una economía mixta moderna tiene tantas técnicas alternativas a su alcance que puede, por decirlo de alguna manera, emplear útilmente el tiempo, pero con una tendencia a agotar los usos de igual rentabilidad para operar en una curva de rendimientos decrecientes.

Por consiguiente, en una economía moderna no tendremos dos técnicas –A y B– en alternancia, sino varios abecedarios de letras (tantas como ingeniosos sean los empresarios) que se irán ampliando conforme se reduzca el tipo de interés: en esa sopa de letras creciente, es muy probable que los empresarios encuentren técnicas al menos tan productivas como las actuales, de modo que al implementarlas la sociedad se hará un uso más intensivo y eficiente del capital en la producción de bienes y servicios.

Pero, por potente que sea esta réplica a Samuelson, no deja de ser una réplica insuficiente tanto por su carácter empírico (¿y si no hay técnicas más productivas?) cuanto, sobre todo, por no hacer justicia al verdadero análisis austriaco del capital y del interés que es el que Samuelson intenta desmontar. Me sorprende que ningún austriaco –que yo sepa– haya abordado hasta la fecha este punto, pues lo cierto es que el estadounidense sólo llega a poner en solfa la teoría austriaca del capital gracias a que emplea presupuestos keynesianos (y premarginalistas, como veremos).

Un defecto teórico muy importante de Keynes y de los keynesianos es que a la hora de determinar cuál es la eficiencia marginal del capital (lo que hoy llamamos la TIR o la rentabilidad del capital por unidad de tiempo) consideran que el valor del capital (el precio de los bienes de capital y de los salarios adelantados) está dado al margen de los tipos de interés. Es decir, equiparan el tipo de interés con el tipo de interés de los mercados crediticios (de los préstamos en dinero) dejando fuera todos los otros intercambios de bienes presentes por bienes futuros (por ejemplo, el pago de salarios a cambio de bienes de consumo futuros).

El problema es que el capital no es más que el valor presente de las rentas futuras que generará un determinado bien de capital (su productividad marginal descontada). De modo que la rentabilidad del capital tenderá a ser igual al tipo de interés en toda la economía: los sectores o mercados (incluyendo el de créditos) cuya rentabilidad supere al tipo de interés tenderán a atraer capital y aquellos en los que sea inferior tenderán a liberarlo.

Si Samuelson quiere caracterizar con las técnicas A y B a las estructuras productivas del conjunto de la economía (por ejemplo, una economía totalmente integrada y dedicada a producir champán) es absurdo sentenciar que una es más rentable que la otra a un determinado tipo de interés, pues las tasas de rentabilidad de ambas técnicas serán la misma y coincidirán con el tipo de interés del mercado de créditos, a su vez determinados ambos por la preferencia temporal de los trabajadores y del capitalista. Simplemente, dado que los salarios pueden equipararse a un préstamo a los trabajadores amortizado a través de los bienes de consumo futuros que producen, los salarios variarán hasta que su valor presente sea igual al valor presente de la mercancía producida.

Por ejemplo, si asumimos que se producen al final de tres años botellas de champán por valor de 1.000 um, con un tipo de interés en el mercado crediticio del 80%, al capitalista le es indiferente pagar salarios de 44,1 um por trabajador en la técnica A o de 44,5 en la B. En ambos casos su rentabilidad (80% anual) o su coste (171 um presentes o 1.000 um futuras) son idénticos. Es decir, con los pertinentes ajustes en los salarios ninguna técnica sería preferida a la otra: ni al 5%, ni al 20% ni al 1.000% de tipo de interés.

Lo que determinará si se escoge una u otra técnica productiva no será tanto el tipo de interés del mercado crediticio, sino la preferencia temporal del capitalista y de los trabajadores, que es la variable que determina la rentabilidad de la técnica productiva y el tipo de interés crediticio.

Planteémonos qué sucedería si los salarios se situaran por encima o por debajo de la productividad marginal descontada que a unos tipos de interés del 80% hacen rentable cualquiera de las dos técnicas productivas (es decir, si la TIR de las técnicas A y B se sitúa por debajo del 80% en el primer caso y por encima del 80% en el segundo). En el primer supuesto, el capitalista se negaría a contratar a los trabajadores para alguna de las dos técnicas, pues juzgaría que el valor temporal de los bienes presentes que adelanta sería superior al de los bienes futuros que obtiene y se dedicaría a ofrecer su capital en los mercados crediticios donde puede prestarlo a un tipo de interés del 80%. En el segundo caso, con salarios por debajo de la productividad marginal descontada, los trabajadores se negarían a trabajar, pues el valor de los bienes presentes que obtendrían sería inferior al valor presente de los bienes futuros que entregan, de modo que se endeudarían en el mercado crediticio pagando unos intereses anuales del 80% para implementar cualquiera de las dos técnicas.

Tengamos claro que si el capitalista no puede prestar o los trabajadores no pueden pedir prestado al 80% en los mercados crediticios sería simplemente porque el tipo de interés de mercado sería otro, o más alto (si es el capitalista quien se niega a prestar al 80%) o más bajo (si son los trabajadores quienes se niegan a endeudarse al 80%), y ese tipo de interés sería el que se arbitraría con la TIR (spread entre los salarios y los precios de los bienes de consumo) de las distintas técnicas productivas. O análogamente, si el capitalista no puede contratar a siete trabajadores por 44,1 um (o a ocho por 44,5) sería también porque el tipo de interés de mercado sería otro, o más alto (si es el capitalista quien se niega a adelantar salarios mayores) o más bajo (si son los trabajadores los que no aceptan salarios tan bajos).

Siguiendo con el ejemplo anterior, si los tipos de interés se encuentran en el 80% y alguno de los ocho trabajadores de esta economía no está dispuesto a trabajar por menos de 45 um, entonces es evidente que sólo una de las dos técnicas productivas será viable: la A (pues sólo habrá siete trabajadores dispuestos a ser contratados a unos salarios que compensan al capitalista por adelantar su capital). Si hubiese dos o más trabajadores que se negaran a trabajar por 44,1 um, entonces ninguna de las dos técnicas productivas sería viable, por lo que el capitalista prestaría sus ahorros en el mercado crediticio. Y si tampoco pudiera hacer esto último por no haber demanda de crédito a ese tipo de interés, entonces tendremos que concluir que el tipo de interés no es del 80%. El capitalista deberá buscar otras inversiones alternativas, menos rentables pero en las que sea necesario adelantar menos capital: por ejemplo –llamémosle técnica C– producir al cabo de tres años botellas de champán por un valor de 500 um, contratando a cuatro trabajadores en el segundo año por un salario de 50 um cada uno (es decir, en el segundo año se adelanta un capital de 200 um, lo que significaría que la TIR cae al 58%).

Creo que es fácil concluir, aun cuando no tengamos una medida objetiva de la intensividad de capital, que la técnica productiva C es menos capital-intensiva que la A o la B, pues emplea mucho menos capital en términos absolutos y también en relación con el producto final (teniendo en cuenta que parte de los trabajadores pasan a consumir “tiempo libre”, pues el coste de oportunidad de renunciar a él es mayor que la utilidad que logran del salario que se les podría pagar). En otras palabras, para que técnicas más productivas y más intensivas en capital como la A o la B pudieran iniciarse, sería necesario que el capitalista estuviera dispuesto a adelantar una mayor cantidad de capital a tipos de interés menores, es decir, que la preferencia temporal se redujera. Esto es justamente lo que sostienen los austriacos: habrá siempre proyectos muy productivos que no se podrán iniciar por ser los tipos de interés demasiado altos y que, por consiguiente, si esos tipos de interés se reducen pasarán a implementarse.

Por consiguiente, el ejemplo que ofrece Samuelson basado en productividades físicas no tiene ningún sentido (o más bien, sólo lo tendría si los salarios se mantuvieran constantes con independencia de la técnica elegida). Bajo esta perspectiva de equilibrio muy parcial, se mantienen constantes los salarios y los precios de los bienes de consumo para concentrarnos en estudiar los cambios en los tipos de interés. El problema es que en el conjunto de la economía, la relación entre los salarios presentes y los bienes de consumo futuros… ¡son los tipos de interés! La crítica del reswitching de Sraffa y Samuelson presupone que en el agregado de la economía los tipos de interés del mercado financiero pueden variar, pero que en cambio los tipos de interés de la estructura productiva (su tasa interna de retorno) se mantienen constantes.

La cuestión es si la TIR del conjunto de la economía puede, en equilibrio, estar por debajo de los tipos de interés del mercado financiero sin que haya un arbitraje entre ambas; es decir, sin que o bien se reduzcan los salarios en relación con los precios de los bienes de consumo (aumento de la TIR) o sin que los tipos de interés del mercado de crédito aumenten (otro asunto es estudiar la transición desde el desequilibrio al equilibrio). Y la respuesta es que, si no existen restricciones al arbitraje, no puede hacerlo, pues el capitalista redistribuirá el capital entre ambos mercados. Por ello, la cuestión de la elección de la técnica productiva compatible con el equilibrio intertemporal (coordinación de ahorradores y consumidores) es la misma cuestión que cómo se determinan los tipos de interés.

Es decir, al resolver cuánto capital están dispuestos a adelantar los capitalistas a la economía real se están determinando los tipos de interés por el simple spread entre precios de venta esperados y costes incurridos. Y, obviamente, los capitalistas estarán dispuestos a adelantar tanto más capital cuanto más baja sea su preferencia temporal. El reswitching simplemente no existe ni tiene ningún sentido cuando precios y costes varían.

Diré más. Los despistados han querido ver en el reswitching una refutación matemáticamente sencilla de la teoría austriaca del ciclo económico (TACE). Pero en realidad no la afecta en lo más mínimo. Aun cuando la caída de la preferencia temporal no llevara a adoptar técnicas que consumieran más tiempo, de lo que no cabe duda es de que una reducción de los tipos de interés sí tendría como consecuencia un incremento generalizado de los salarios y de otros anticipos de capital por el menor descuento de la producción futura. Sólo esta consecuencia le es suficiente a la TACE, pues unas rentas artificialmente altas promoverán un desequilibrio entre ahorro e inversión que requerirá de un reajuste real. De hecho, esto es, en el fondo, el famoso Efecto Ricardo de Hayek que, para muchos, es la esencia de la TACE.

El error de Sraffa y Samuelson parece venir de adoptar una concepción premarginalista de los precios y de los costes, donde los segundos –los salarios presentes– no son determinados por los primeros sino por la cantidad de trabajo que llevan incorporada –en realidad, es el valor presente de los precios futuros de venta lo que marca el límite máximo que puede abonarse por los salarios. Si lo pensamos, es bastante lógico que Sraffa incurriera en este error, pues el italiano trató de rehabilitar a David Ricardo –furibundo defensor de la teoría de que los precios dependen de los costes– hasta el punto de ser conocido como el fundador de la Escuela Neo-ricardiana. Pero, desde luego, este deje premarginalista no debería servirnos de excusa para rechazar la teoría más refinada dentro de la escuela del mayor y mejor exponente del marginalismo.

 

Opinión de los lectores

Kantor

En primer lugar felicidades por el artículo; es verdad que el reswitching es un artificio resultado de tomar el tipo de interés como exogeno.

Aunque puede haber reswitching en uno o varios sectores (es evidente del ejemplo de Samuelson), lo interesante es comprobar si puede haberlo en el conjunto de la economía, es decir en equilibrio. Yo no he visto a nadie que lo haya tratado así y mi intuicion es que es imposible que "mas capital" implique a nivel de toda la economia menos tiempo de producción.

Ahora bien, es muy injusta la forma en que tratas a Samuelson, que precisamente en la controversia de Cambridge estaba en el lado que consideraba el reswitching una aberración poco relevante, contra los neoricardianos que consideraban que refutaba el concepto mismo de capital.

No se si el lector de este artículo habrá entendido que Samuelson pretendia con su articulo minimizar la relevancia económica del reswitching, y que precisamente los oponentes de quienes defendian la importancia del reswitching eran los neo-clásicos.

Los neoclásicos estan del lado de los austriacos en la controversia de Cambridge, y en su contra en el debate Knigth-Hayek.

Tu lo sabes, pero que diablos, ¿porque peder una oportunidad de darle una toba a Samuelson?



mdaniel

Muchas gracias por este aporte, profesor.

Por cierto, a propósito del comentario de kantor, si la economía neoclásica precisamente defiende la rareza del reswitching

Kantor

Hombre, si has leído el articulo hasta el final veras que Rallo dice que incluso con reswitching la TACE funcionaria. Obviamente en sentido contrario, no basta rechazar el reswitching para que la TACE sea inmediatamente cierta.

mdaniel

Vaya, yo creía que la cuestión del reswitching era el único argumento de peso contra la TACE.

enrique

Yo era afin al monetarismo hasta que ley un articulo de Juan Ramon Rallo sobre Friedman, mi conocimiento del monetarismo posiblemente incorrecto era que segun mi version, este se basaba en que la masa monetaria debía crecer en funcion de la produccion del pais ya que el dinero es un bien de intercambio, el problema venía dado por como medir esa producción y por quien se encargaría de incrementar esa masa monetaria, que para Friedman serían los bancos centrales.

La gran diferencia por tanto entre F y K no viene pues por su afinidad a la socieldemocracia o al liberaismo(que no neoliberalismo y menos consevador que ese palabro no exiete por mucho que se empeñe PUBLICO).

Pero es que la gran diferencia viene por lo que veo en que politica economica usaremos, segun K ante todo la Fical(supuestamente lo que hace ZP, supuestamente), según F la monetaria(crecimiento constante de la misma, se supone que para financiar ese crecimiento, vamos lo que supuestamente hizo Aznar).

El problema y de ahí la supremacia en mi opinión de la escuela austriaca viene por el mal uso que se hace del poder.

F dijo que cuanto más descentralizado este el poder, menos posibilidades tiene de corromperse y lo dijo alguien partidario de los BC.

Bueno yo creo que todos los teoricos incluido Marx(aunque este murió antes de ver su engendro) empezaron con buenas intenciones pero luego los medios manipulados de masas y los nobeles que les dieron les convirtieron en fieles servidores del Leviatan de los poderosos(que ahí discrepo un pelín del señor Rallo, por que no son los politicos, estos son meros siervos, sino quienes les financian, corporaciones que actuan en situaciones de oligopolio gracias al favor politico y cuyo objetivo es el monopolio total, cosa que conseguiran si los miles de millons de votantes de este planeta siguen dando el cheque en blanco a un sistema corrputo como el que hay.

Esta supremacia de la escuela austriaca se basa en sus principales postulados:

Propiedad Privada, incluida la monetaria(bancos privados), contratos voluntarios y principio de no agresión.

Bien, extrapolando esto al articulo en cuestion, el R se centra en la tendencia economica vigente en la actualidad(patrocinada por los corruptos medios de comunicacion de masas de este pais sobre todo PUBLICO e INTERECONOMIA, cada cual en su tendencia) y la esacasa cultura economica de los votantes y no votantes que se tragan todo lo que sueltan, recomiendo la lectura de hoy en publico de Vicent Navarro, mentiroso K compulsivo, no tiene desperdicio, hablando de conservadores-neoliberales, vamos churras y merinas, precisamente milite 3 sños en el PP por el PL y me fui porque no eran liberales, ya hace mucho que no voto y pienso seguir así.

R se basa en que podemos coger una sociedad compleja y simplificarla a unas tablitas estadisticas agregadas en que podamos predecir cositas, prediciones erroneas en el 95% de los casos si se analizan los resultados detalladamente, lo que me hace preguntarme cuanto duraria un sistema así de prediccion en el sector privado, desde luego en manos de los politicos es ineficiente y carisimo y encima lo pagamos todos.

Los austriacos establecen teorias pero considerando como elemento principal de estudio al individuo, usando(que para eso la estudie en mi Diplomnatura de Emnpresariales) la sociología y sobre todo la psicologia(menos manipulable que la primera será por eso que ni la toque) estableciendo teorias que expliquen esos comportamientos y a partir de ahí aplicarlas para ver si funcionan.

esa es su supremacia sobre otros metodos, que este si es un metodo liberal, los otros, monetarismo y K basados en las matematicas son socialistas, al estilo Marxista.

Los esquemas de Marx son tan sencillos a veces que parecenhechos por un niño y es absurdo creer que una sociedad se puede resumir en 4 variables, eso esta bien en ingenieria, porque una maquina se puede manipular, en el ser humano es un absurdo.

Vease Roberto Centeno y su afana centralizador, este señor ingeniero y economista, mas de lo primero, con todos mis respetos comete un error de fondo.

Creer que los problemas de las CCAA se arreglan volviendo a un estado central planificador socialista y con ayudas selectivas a la economia.

No seria mas coherente una descentralizacion real de ingresos y gastos.

trabajo en una franquicia de consultoria, me va a decir a mi mi central de asturias como vender en el mercado extremeño, aberrante.

Antonio Sargo

Debo denunciar que resulta muy fácil falsear la buena trayectoria e imagen de un intelectual con comentarios fuera de sitio y sin posibilidad de réplica inmediata por parte del aludido, como realiza el ínclito "enrique" después de su extensa y pesada diarrea de ideas pseudo-económicas.

No sé como permiten los largos y penosos posts de ese señor, que oculto en su anonimato aprovecha para meterse con la imagen pública y las ideas de un intelectual de primera fila dentro del poco fructífero panorama académico español. Además critica temas que no trata este artículo. No entiendo como se permiten estos desvarios mentales (propios de transtornos obsesivos, mucho "cainismo" y mucha "mala leche"). Esas intervenciones manchan el buen nombre del IJM.

El problema de las Autonomías es evidente tanto como descentralización "socialista" que interpone barreras comerciales e hiperlegislación, como por constituir auténticas "dictaduras de proximidad" porque atacan los derechos civiles de cientos de miles de cieudadnos no-nacionalistas. Ya sido tratado con datos constrastados en libros y en artículos y por variados autores y, desde luego, cada vez más personas saben analizar el gigantesco problema económico y político que están promoviendo las Autonomías intervencionistas.

En todo caso, quiero dejar mi opinión sobre el profesor Centeno. Creo que es un buen Ingeniero y un excelente Economista. Y, además, es catedrático de Economía en la Escuela de Ingenieros de Minas de Madrid (UPM). Aunque no le conzoco, le he leido de vez en cuendo, y estoy bien seguro de su buen hacer intelectual. Desde luego, las intervenciones del Sr. Centeno en la radio y sus artículos son muy buenos.

Su Blog de Economía es de los mejores que podemos leer en España, aportando datos y análisis muy concienzudos. Por cierto, muy buen artículo del profesor Rallo, que es de lo que deberíamos estar charlando, en lugar de que algun "iluminado" (o peor algun "troll") utilice su comentario (o mejor su rollo macabeo) para soltar falacias económicas, valoraciones impoderadas y/o calumnias sobre alguna persona de bien. Permitir eso no es tolerancia liberal, sino que significa dejar que cualquiera ensucie la imagen del IJM y que se empantane en disquisiciones ociosas el tema analizado por el autor. De este modo, se desvían los debates del asunto tratado que es el "reswitching".

Un saludo,


enrique rus arias

Bien, esto es del texto de el señor Rallo

Sentado esto, podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que el caso que emplea Samuelson en su artículo está viciado de raíz al limitar el número de técnicas disponibles para toda la economía a solo dos. Como recuerda Robert Murphy, los austriacos no sostienen que todas las técnicas productivas que se vuelvan viables con menores tipos de interés sean más productivas que las que eran viables a unos mayores tipos de interés, sino que es razonable suponer que siempre habrá técnicas muy productivas que no eran rentables con altos tipos de interés y que pasan a serlo con bajos tipos de interés (pensemos en los viajes espaciales, la construcción de infraestructuras, la inversión en I+D…).

Yo deduzco de esto que como es de sentido comun los estudios macroeconoicos incluidos los que critican la teoria austriaca del capital que es de lo que va el articulo, adolecen de simplicidad.

En relacion al señor centeno si este energumeno que ha despotricado de mi sin conocerme por expresar una opinion(vaya un liberal) y poner un ejemplo del ala derecha de este pais como es el señor centeno, que no es ensuciar su nombre si no decir la verdad que yo como ciudadano libre y sin insultos a su persona considero, una verdad que si este....señor al que a diferencia de él yo si creo que Rallo ha hecho bien en publicar aunque haya utilizado supuestas ofensas contra mi persona, porque yo si soy liberal y usted tiene derecho a expresarse libremente, usted es un liberal pepero(que se le ve el plumero) libertad solo para lo que a mi me parece bien.

Bien en relacion a la centralizacion y descentralizacion, si eliminar los bancos centrales y descentralizar por ende el sistema bancario(eso extrapoleo la las CCAA que no son autonomas en el ingreso, como usted deberia saber y veo que no sabe)si eso no tiene que ver con la teoria austriaca del ciclo economico que le dejo un link para que la estudie que veo que no tiene ni idea, que baje dios y lo vea.

http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_austr%C3%ADaca_del_ciclo_econ%C3%B3mico

entre otras cosas habla de eliminar bancos centrales.

he hecho alusion al señor centeno diciendo que es mas ingeniero que economista, sin ofensas y sin insultos y lo puedo demostrar como ya lo he hecho desde mi punto de vista en su blog, siempre escribo alli como enrique asique si usted quiere seguimos este debate alli porque ya se saldria de este articulo.

Su Blog de Economía es de los mejores que podemos leer en España, aportando datos y análisis muy concienzudos. Por cierto, muy buen artículo del profesor Rallo, que es de lo que deberíamos estar charlando, en lugar de que algun "iluminado" (o peor algun "troll") utilice su comentario (o mejor su rollo macabeo) para soltar falacias económicas, valoraciones impoderadas y/o calumnias sobre alguna persona de bien. Permitir eso no es tolerancia liberal, sino que significa dejar que cualquiera ensucie la imagen del IJM y que se empantane en disquisiciones ociosas el tema analizado por el autor. De este modo, se desvían los debates del asunto tratado que es el "reswitching".

esto ultimo de usted no tiene desperdicio pero en mi opinion tiene usted derecho a que se le publique.

le dejo mi correo por si desea ampliar mis escasos conocimientos de economia o desea decirme personalmente eso de troll.

algar_enrique@hotmail.com

nunca me escondo ni en el blog del señor centeno a quien critico tanto como admiro ni aqui.

saludos

enrique

ah si y si asi lo permite el señor rallo.

esta critica mucho mas certera y detallada se la he hecho, porque es centralista y será buen economista pero de momento defiende la centralizacion y sin embargo pone a parir a un partido socialdemocrata partidario de ella.

asique que empiece por definirse.

esta critica como te dije se la hice mucho mas detallada en su blog, de la que no espero respuesta pero alli está.

eso si aqui solo he comentado que clase de economia muestran los diferenctes medios de comunicacion como publico o como intereconomia en la que el señor centeo es columnista habitual.

para nada he insultado a su persona llamandole centralizador, es como si a usted que si me ha intentado(que no conseguido) ofender, le llamo liberal pepero(que es lo que es, no al aborto, no a las drogas y no a los que critiacan a sius afines como camps y demás, precisamente porque esta plagado de personas como usted, no obtiene mas votos con la que está cayendo y precisamente por eso deje de votarles, por que mienten como todos y no esconden mas que dictadorzuelos.

enrique

Y lo de descentralizacion socialista me ha llegado al alma, el socialismo es incompatible con la descentralizacion y esta es imprescindible como ha dicho reiteradamente el señor rallo y otros autores de IJM(al que usted ensucia no yo) con el liberalismo, asique quien sea centralista no es liberal al menos en el sentido estricto.

por cierto para terminar, la centralizacion monetaria BC nos ha llevado a esta crisis, esto tampoco tiene relacion con el articulo del señor rallo, pos es lo que piden los centralistas amigo antonio, tablitas de inputs outputs que no se si usted sabe lo que es, creo que no.

vamos a mi edad van a venir algunos como usted a decirme que debo invertir que debo ahorrar y que debo consumir, ja.

ni de coña y menos porque defrauar legalmente a hacienda me evita que de mis impuestos 4 buricratas decidan por mi...

ya si disculpe señor rallo pero es que no me ha ofendido pero si me ha causado deshazon que alguien pueda hablar de seudociencia cuando me limito a escribir en muchos casos lo que leo aqui de personas mucho mas preparadas que yo.

es que no se que pinta vieiendo él., pero este es un pais libre.

enrique rus

Y si le parece a usted bien publicarme de nuevo:

El R se basa en que si tenos dos tipos de produccion A y B....esto es asi verdad don antonio?, pero segun los austriacos existen tantos tipos de producciones como el abecedario y posiblemente tendriamos que usar al estilo de una excel produccion AA, AB, etc.

como ve usted don antonio(informese antes de criticar) el R se basa en los mismos metodos que las tablas inputs outputs que usan los planificadores y...los ingenieros señor mio, mas dados a las matematicas y a la estadistica que a la ciencia economica por muy doble grado o catedra que tengan.

el R es un metodo planificador de la economia que considera como Marx las variables que le interesan y luego el resto por arte de magia(como el monetarismo con la V del dinero) al resto las hacen constantes.

Que sucede pues, que no predicen un carajo, fallaron en la crisis las grandes calificadoras(con las que es muy probable que usted este de acuerdo porque se basan en parametros, como cuando juegas en bolsa y haces analisis chartistas o contables(analisis tecnico y fundamental) que como tales no son certeros al 100% pues todos seriamos ricos y requieren de cierta intuicion en los negocios.

que es lo que hacen los empresarios a los que los planificadores pre3tenden eliminar, con su patrimonio personal, no como los partidarios de ayudas selectivas a las empresas que lo hacen con dinero de todos.

y a usted no se pero a mi me cuesta sudores ganarlo.

Cómo, entonces, revertir el hundimiento industrial de nuestro país? Lo primero, asignando los recursos públicos a aquellos sectores con futuro que merezca la pena salvar, y no como se está haciendo, a sectores que no tienen futuro alguno. En concreto, para el profesor Ghemawat “la industria del automóvil no va a sobrevivir en España más de cinco años, no tienen ni margen de beneficios ni perspectivas de crecimiento, es cuestión de tiempo que se trasladen a otros lugares”. La alimentación y el textil son dos de los ejemplos de sectores con futuro a salvar, mencionados por el profesor del IESE.

una pequeña notita de este señor, hay mas que resumo por no aburrir(no a ti antonio si no a otros).

para el el error ha sido dar ayudas publicas a sectores no viables, si eso que te explique el señor rallo lo dificl que es avieriguar quien es viable(el publico esta dispuesto a pagar un precio que permite a esa empresa o sector obtener beneficios) y cual no si no es a traves de un mercado libre.

sin subvenciones y sin intervencion.

si esto no es centralismo de este señor al que no critico solo doy mi opinion democratica, que venga diios y lo vea.

la diferencia entre la socialdemocracia del psoe y la de él(pepero) es clara.

ninguna, solo que unos creen solucionar el problema con tablitas inputs outputs y otros con R, pero ambos simplifican la economia y curiosamente no montan negocios en esa economia predicible y simplificada que apoyan, estarian forrados.

no critico nunca a quien no he leido señor mio. a diferencioa de usted.

enrique

La alimentacion y el textil que son empresas rentables sin subvención, pero no sin financiación fueron estranguladas por un estatalista que decia ser liberal llamado Jose María Aznar en aras al ladrillazo para entrar en Europa por la puerta grande y de aquellos barros vienen parte de estos lodos.

Y todo por el empeño en reducir la economia a unos modelos que para estudiar macro y entenderla están bien, pero para nada mas.

Llamese tablas inputs outputs o R

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