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Portada - Comentarios - El papel del gobierno en el desarrollo económico

10/08/2010 - Ángel Martín Oro

El papel del gobierno en el desarrollo económico

La prosperidad de las naciones, tal y como la entendemos algunos, depende de unas instituciones respetuosas con la propiedad privada y la libertad económica. De esto se derivan muchas cosas: la necesidad de contar con un sistema que haga cumplir los contratos, sancione las violaciones de derechos a la vida y la propiedad (justicia) y proteja de los abusos hacia éstas por parte de terceros (seguridad y defensa). También es importante mantener una moneda sana no sujeta a grandes oscilaciones en su valor y poder disfrutar de un régimen de libre comercio internacional en el que competir.

Podemos observar cómo los países que carecen de estas instituciones son los que tienen un nivel de desarrollo económico relativamente bajo. También podemos observar cómo diversos países han entrado en el camino de la creación de riqueza sostenida gracias a reformas en esta dirección (Irlanda o España podrían ser dos buenos ejemplos, a pesar de la que lleva cayéndonos desde hace un tiempo).

La mayoría, incluso quizá entre los liberales, consideraría que las instituciones señaladas en el primer párrafo deberían ser garantizadas por un gobierno sólido, aunque pequeño. De hecho, mantener un marco institucional estable que proteja el derecho a la vida y la propiedad es la función esencial que se otorga al gobierno.

Pero en ocasiones vemos cómo los gobiernos son incapaces de cumplir con esta función, y se dedican a otros menesteres como robar a mano armada a la población o redistribuir la renta en beneficio de sus acólitos y amigos. Éste es uno de los problemas más graves que sufren buena parte de los países subdesarrollados, especialmente en África.

De este fracaso de los gobiernos podrían existir dos interpretaciones: la primera es que estos “gobiernos fallidos” no son lo suficientemente fuertes para llevar a cabo sus funciones, y por ello necesitan más recursos o ayuda exterior. La segunda sostiene que en ausencia de ciertas características institucionales (por ejemplo, un sistema de checks and balances que controle la actuación del gobierno o un sistema de prensa libre que denuncie los abusos y corrupción del poder) es poco probable que surja un gobierno adecuado.

En esta cuestión nos podemos enfrentar a un trade-off, al menos aparente. Podríamos dividir la violación sobre la propiedad privada según qué tipo de agente la cometa: el gobierno mediante expropiaciones, impuestos confiscatorios (predación pública) o particulares fuera de él como ladrones (predación privada). La existencia del estado, como hemos visto, se suele justificar como algo imprescindible para proteger los derechos de propiedad privada. Así, cuanto más poder y recursos le das al gobierno, en principio estaría mejor preparado para realizar esa función, con lo que pondría límite al robo privado. Pero al mismo tiempo, cuanto más poder le das al gobierno, mayores incentivos puede tener para cometer predación estatal.

La cuestión clave es: ¿qué tipo de predación es más importante?, ¿nos centramos en restringir al gobierno o a los ciudadanos en sus actividades de violación de la propiedad privada?

Afortunadamente, estas preguntas han sido contestadas en la literatura reciente sobre desarrollo económico e instituciones, en un trabajo de Daron Acemoglu y Simon Johnson, titulado “Unbundling Institutions” (2005, Journal of Political Economy). Su conclusión fue la siguiente, tal y como ellos mismos la exponen:

“La expropiación del estado es más dañina para el progreso económico que el robo por parte de los individuos privados, y por tanto la primera es más importante de prevenir. En cambio, las restricciones institucionales que impiden al gobierno violar los derechos de propiedad privada de sus ciudadanos son el determinante fundamental en el desarrollo económico”.

Es en este contexto donde se enmarcan los estudios recientes sobre el colapso del estado en Somalia de Leeson y Powell, donde muestran que este país lo ha hecho mejor en situación de ausencia de gobierno que en su presencia. También aquí se tiene que enmarcar la propuesta de dejar caer por su propio peso a estados fallidos y artificiales africanos, en lugar de mantenerlos con vida mediante ayuda externa e intervenciones militares desde Occidente.

Probablemente sería más deseable que estos países contaran con un gobierno limitado, responsable, democrático, que se ocupara del interés general proveyendo bienes públicos (infraestructuras, educación y sanidad mínimas…) y que se encargara de sus funciones mínimas. Pero, ¿qué probabilidades hay de que algo así exista en países con instituciones tan débiles como en los países pobres africanos, que precisamente son pobres por estas anomalías institucionales? Lo anterior sería más bien caer en el error de la falacia del Nirvana aplicada al gobierno.

 

Opinión de los lectores

Rothbard

El problema es bastante más complejo:

Falacia del Nirvana

No debemos olvidar que la Falacia del Nirvana se aplica a ideologías que buscan el Nirvana o el Paraiso en la Tierra sin tener en cuenta la lenta evolución sociocultural, intentando aplicar utopías teóricas que destruyen la sociedad civilizada.

Por tanto, la Falacia del Nirvana se aplica tanto a los cientifismos constructivistas (comunismo, nacionalismo, nacional-socialismo, fascismo, indigenismo) como a los cientismos de-constructivistas (anarquismo, anarquismo capitalista).

Proceso de Evolución Sociocultural e Instituciones

Las instituciones morales o patrones de comportamiento adquirido (de un modo a medio camino entre lo racional y lo irracional como orden natural, complejo y espontáneo de convivencia) que permiten el arraigo de la sociedad civilizada (como el respeto por la vida, la libertad, las propiedades, la iguladad ante la ley, el dinero, la familia, el matrimonio, el mercado, etc...) son consecuencia de un lento proceso de evolución institucional.

Existen continentes y territorios de la Tierra como, entre otros, muchas naciones con Gobiernos "fallidos" (o no) de Oriente Medio o Africa, en donde todavía ese proceso lento, que permite la lenta evolución (transición) desde las sociedades tribales hacia el respeto por las instituciones morales (arriba citadas), no ha logrado un avance suficiente para lograr el arraigo de la sociedad civilizada y sus instituciones sociales (tribunales independientes, Estado de Derecho, separación de poderes, democracia multipartidista, referéndum,...) y siguen primando las instituciones "tribales" como el altruismo, la solidaridad, el comunitarismo "social" y un líder omnímodo dirigiendo los designios del pueblo, junto con mitos, miedos y creencias ancestrales que se producen en grupos reducidos de personas viviendo en tribus pero que son atrociedades impensables (e insostenibles) en una sociedad civilizada.

Hace un par de días, observé un programa de la BBC sobre los secuestros, violaciones, mutilaciones y muertes (y quema del cadáver para no dejar rastro) de mujeres que son práctica habitual en la república del Congo. Existe impunidad judicial y penal para los delincuentes, y la violencia sexual alcanza hasta un 70% de las mujeres en algunas poblaciones. Terrible... Una mujer comentaba a la cámara como su marido fue cortado en pedazos delante de ella y le sacaron las tripas hasta morir y, como después 12 hombres la violaron empleando también el pene de su marido asesinado. Un ejemplo, de las atrocidades que se comenten con impunidad en esos territorios.

En África, todavía tienen que pasar muchas generaciones para que arraiguen las instituciones morales de la "civilización"

Sólo la educación permitirá el arraigo lento de esas instituciones morales entre la población y, fundamentalmente, entre sus dirigentes para que evolucionen adecuadamente las instituciones sociales y no caigan presas de la corrupción, la prevaricación y la anarquía; para lograr la aplicación de un mínimo Estado de Derecho que proporcione un nivel de seguridad exterior, interior y judicial que permita proteger con eficiencia los derechos individuales y el libre mercado.

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