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Portada - Comentarios - Dinero, deuda, banca y reserva fraccionaria

01/10/2010 - Francisco Capella

Dinero, deuda, banca y reserva fraccionaria

El dinero es aquella entidad (o entidades) que tiene unas cualidades tales que le permiten cumplir ciertas funciones que los agentes económicos valoran como útiles de forma generalizada: servir como depósito de valor estable, medio de intercambio indirecto y unidad de cuenta. Estas funciones son interdependientes pero pueden tener diferente importancia relativa.

Las diversas cosas existentes tienen diferentes cualidades objetivas que les permiten servir peor o mejor como dinero: no todo puede ser dinero, pero diversas cosas pueden tener cualidades monetarias en distintos grados (y diferentes según la función). Son o han sido dinero cosas naturales, como ciertas conchas o semillas; artificiales, como las monedas de oro o plata; o culturales, como los billetes de banco y los depósitos a la vista.

El dinero no tiene por qué tener una aceptación universal total (aunque en la medida que la tenga será mejor dinero). Algunos dineros pueden ser de uso más generalizado, mientras que otros son propios de ámbitos más específicos (dineros locales, medios de pago aceptados en ámbitos comerciales o financieros). Un trabajador asalariado probablemente sólo tiene conocimiento de los dineros más genéricos que él mismo usa y se confundirá si cree que esos son los únicos posibles.

El dinero es una institución evolutiva, un patrón repetitivo que permite la coordinación social: cada individuo lo utiliza porque espera que los demás también lo hagan de forma recursiva, de modo que las expectativas y la confianza son esenciales. Los agentes actúan según sus creencias, que se pueden corresponder mejor o peor con la realidad: pueden equivocarse y utilizar cosas como dinero que en realidad no tienen buenas cualidades monetarias (debido a errores libres o por el intervencionismo estatal coactivo, que no puede crear el dinero pero sí puede distorsionarlo). El dinero evoluciona de forma adaptativa, diversas cosas pueden competir en sus usos monetarios. La acción empresarial y los avances tecnológicos pueden producir dineros alternativos que complementan o sustituyen a los anteriores.

El dinero es un intermediario no neutro entre lo que se oferta y lo que se demanda. Aunque los individuos no quieren el dinero por sí mismo sino por los bienes o servicios que pueden comprar con él, los intercambios indirectos mediante dinero son más eficientes que el trueque directo y tienden a sustituirlo.

Pero la evolución de los intercambios de mercado no termina con la transición del trueque al intercambio por dinero: además de bienes presentes y dinero es posible introducir promesas de entrega de bienes futuros, y más concretamente promesas de pago de dinero. La oferta y la demanda no se ajustan solamente con los bienes existentes en cada momento: es posible realizar intercambios diferidos, en los cuales algo se entrega primero a cambio de la promesa de recibir el bien correspondiente pasado un tiempo. Los intercambios diferidos requieren confianza en que serán completados, que el deudor cumplirá su obligación de pago con el acreedor (con su derecho de cobro): suelen realizarse entre agentes que interaccionan con frecuencia y han establecido buenas reputaciones de solvencia (pueden endeudarse porque tienen crédito).

Las posibilidades de intercambio comercial se amplían con la deuda y el crédito: no es necesario poseer dinero en el presente, puede ser suficiente tener una capacidad razonable de obtenerlo en el futuro. Las deudas monetarias tienen el peligro, riesgo o incertidumbre de no ser cobradas (aunque suele exigirse algún tipo de garantía, colateral o aval que evite o minimice las pérdidas); pero por otro lado algunas deudas entre distintos agentes pueden cancelarse o compensarse total o parcialmente unas con otras, economizando así en la disponibilidad y el movimiento físico o las transferencias de dinero, que se utiliza para saldar las deudas netas no compensadas.

Las deudas son en principio transferibles: es posible que un acreedor traspase a otra persona su derecho de cobro. Algunas deudas previamente generadas pueden ser aceptadas de forma generalizada como medio de pago, de modo que se convierten en complementos o sustitutos monetarios o dinero en sentido amplio: las promesas de pago de dinero mercancía (dinero en sentido estricto) circulan, se monetizan. Dinero y crédito se entremezclan, no ya sólo porque la deuda suele ser pagadera en dinero, sino porque además ciertas deudas son monetizables. Pero es necesario que el receptor de la deuda monetizada confíe en que puede cobrarla en cualquier momento si así lo desea, para lo cual necesita tener localizado al deudor y poder acceder fácilmente a él.

Son monetizables las promesas de dinero a la vista emitidas por agentes estables, fácilmente localizables, con buena reputación y que tengan relación con muchos agentes económicos: los bancos solventes y adecuadamente capitalizados cuyo pasivo a más corto plazo (billetes y depósitos a la vista) está respaldado por activos financieros muy líquidos (de valor estable, negociables o vendibles en cualquier situación sin pérdida o quebranto). Estos bancos operan con reservas fraccionarias de dinero mercancía o dinero base (dinero externo) respecto a sus billetes y depósitos a la vista (dinero interno) perfectamente legítimas (no son ningún privilegio estatal ni ninguna violación de normas éticas o de principios generales del derecho) y funcionales (no causan necesariamente descoordinaciones ni ciclos económicos).

No todos los bancos son prudentes y competentes: es posible extender el crédito en exceso (en cantidades, en riesgos o en plazos desajustados) o abusar de su monetización, especialmente por la intervención de los bancos centrales (que manipulan los tipos de interés y la cantidad de dinero base, refinancian a los bancos privados y los protegen como un oligopolio con barreras de entrada y garantías de rescate implícitas o explícitas), las garantías estatales de los depósitos y las leyes de curso legal forzoso. Una banca libre proporciona dinero estable y crédito fiable mediante la competencia entre los propios bancos que no tienen garantías de rescate y pueden quebrar, por la atención de los depositantes que vigilan con qué bancos operan y por la libre competencia entre dineros externos e internos alternativos.

Hay varios errores graves relacionados con el dinero y la deuda: creer que la deuda es el auténtico origen del dinero (no se suele especificar qué era lo que se debía y por quién); creer que cualquier o casi cualquier deuda puede utilizarse como dinero; creer que un sistema monetario puede basarse exclusivamente en deuda y en billetes de curso legal forzoso no convertibles contractualmente en cantidades fijas de dinero mercancía; creer que ninguna deuda puede utilizarse como dinero (críticos de la reserva fraccionaria).

 

Opinión de los lectores

Cemento

Veo cierta confusión entre deuda y depósito; y no dependiente de conocimientos económicos sino más bien de derecho.
La deuda como su nombre indica es deuda, y el depósito como su nombre indica es depósito.

Pongamos un ejemplo claro en vez de reserva 100%, reserva fraccionaria 100%, o sea sin fracción:

Cojo mi coche y me voy al banco, DEPOSíTO 100euros. Según tu razonamiento salgo del banco,..., y vuelvo entrar y solicito un crédito, el banco puede prestarme mis 100euros, me da 100euros, acto seguido salgo de banco y vuelvo entrar,..., solicito mis 100 euros iniciales, el banco me da mis 100 euros iniciales, acto seguido vuelvo entrar y devuelvo los 100euros del crédito,..., más los intereses.

Aquí hay algo de trampa. ¿donde está la trampa?

Manuel

Menger definió el dinero como "la mercancía más fácilmente vendible". No tengo la más mínima duda que en tan brillante y sintética definición la palabra "mercancía" está cuidadosamente elegida. Lástima que Carl Menger no desarrollase más allá su teoría monetaria y lástima que Mises y Hayek no siguiesen su línea, pasando por alto las implicaciones científicas de la palabra “mercancía”. Afortunadamente el economista Carlos Bondone si lo ha hecho.

La mercancía es un bien presente, cosa que el crédito nunca será. Decir que “crédito = dinero” es lo mismo que decir “bien presente = bien futuro”. Esto es contablemente y por tanto científicamente aberrante.

Sin embargo, el crédito puede ser medio de intercambio. Es decir, se puede utilizar como moneda. Pero de nuevo, eso no lo convierte en bien presente. Dinero y Crédito pueden utilizarse como moneda, pero son cosas esencial y profundamente distintas. Científicamente no es admisible decir que “sacarina = azúcar” solo porque sirvan como edulcorantes, tienen estructuras químicas distintas!!

El error teórico de asimilar dinero y crédito, es el que da lugar a estructuras de crédito ilimitado, porque precisamente el crédito se “dineriza” permitiendo que sea prestado una y otra vez ad infinitum. Como si en arquitectura admitiésemos que se puede edificar un rascacielos sobre cualquier suelo, sea éste tierra firme o la planta 40 de Torre Picasso.

Manuel

Estaba dándole alguna vuelta más al concepto de reserva fraccionaria, desde el punto de vista del capitalismo y he llegado a la siguiente reflexión:

Si uno de los principios esenciales del capitalismo es la propiedad privada, ya que ésta lleva a una gestión empresarial responsable gracias al incentivo inherente que el propietario tiene de proteger su patrimonio. Pero, ¿Que pasa cuando el patrimonio de los propietarios es una fracción muy pequeña con respecto al patrimonio total de la entidad? El incentivo es claramente menor.

Evidentemente al “propietario fraccional” luchará porque su entidad no quiebre si ésta le genera beneficios, pero apenas tiene incentivo de protección patrimonial. Después de todo en un banco que funcione normalmente, los fondos propios o patrimonio inicial se “recuperan” vía beneficios en pocos meses gracias al elevado apalancamiento.

Cualquiera mete la mano en el fuego cuando sabe que al que de verdad le va doler es a otro (al depositante).

Manuel

Pongo como ejemplo el Banco Santander. He redondeado las cifras por simplificar:

Patrimonio: 1.000.000.000.000 €
Fondos propios: 80.000.000.000 €
Beneficios (apx): 8.000.000.000 €

1. Por otro lado, y curiosamente, el valor de las acciones en bolsa es similar a los Fondos propios, unos 80.000 millones de Euros.

2. La gran mayoría de accionistas proceden del gran público (accionistas particulares y sobre todo a través de fondos de inversión y fondos de pensiones).

3. Los verdaderos propietarios y personas afines deben tener un 5% o 10% como muchísimo, lo que les da derecho a unas pocas decenas de millones de Euros en dividendo anual. Además el desembolso que hicieron por esas acciones es una fracción de su valor actual. Creo que si supiésemos cuantas veces han recuperado su desembolso inicial, la cifra sería espectacular.

4. Además, los verdaderos propietarios ejercen funciones ejecutivas en el banco (presidente, consejeros, directores generales, etc…). Funciones extremadamente bien remuneradas que lógicamente extraen del banco como gasto antes de calcular y repartir beneficios.

Bien, sabemos que uno de los pilares fundamentales del capitalismo es la propiedad privada. Entre otras razones porque el mejor incentivo que existe para que un patrimonio perdure es que dicho patrimonio tenga dueño.

El problema que tenemos aquí es que los que tienen el poder político sobre el patrimonio del banco apenas poseen un 1% de dicho patrimonio. Pero es que el conjunto de sus accionistas no llegan a representar el 10% del patrimonio de la entidad.

Por tanto el incentivo que tienen los propietarios por los beneficios tiene un peso exageradamente alto en comparación con el incentivo de la conservación del patrimonio. Existe, en mi opinión un desequilibrio riesgo / beneficio que se acerca mucho más a las características típicas de un ente socialista que a las de un ente capitalista.

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