2005 Instituto Juan de Mariana
El Instituto Juan de Mariana gana el Fisher Venture Grant, un programa para apoyar los think tanks jóvenes
.
Instituto Juan de Mariana
Reducir tamaño de letra Aumentar tamaño de letra

Comentarios

Portada - Comentarios - El nuevo absolutismo democrático bolivariano

03/11/2010 - María Blanco

El nuevo absolutismo democrático bolivariano

Si ya alguna vez se ha puesto de manifiesto que el sistema económico en el que vivimos no es capitalista sino que reúne las principales características del mercantilismo de los siglos XVI y XVII, en los últimos días hemos asistido a la confirmación de esta idea.

A pesar de que en algunos medios se habla de él como tirano, a pesar de que en otros medios más tibios se anuncian sus medidas económicas como si fueran extravagancias de un tonto, lo cierto es que Hugo Chávez se presenta como el representante del nuevo absolutismo. O tal vez, para subrayar la paradoja, habría que decir “absolutismo democrático”.

El absolutismo se caracterizó por la supresión de las libertades individuales y el sometimiento de la sociedad al príncipe, rey, duque, o cabeza política, fuéramos habitantes de una monarquía despótica o de una pequeña república. Los teóricos de la filosofía política dedicaban sus plumas y sus energías a justificar las razones por las que los súbditos (no ciudadanos) debían someterse, o bien enunciaban las virtudes que debían adornar al gobernante, o, en un alarde de sinceridad, como en el caso de Maquiavelo, describían qué debía guiar al príncipe, desde un punto de vista positivo más que normativo, para ser el más poderoso.

Entre este conjunto de justificaciones la libertad individual, la vida y la propiedad privada poco importaban. De alguna manera, un súbdito era libre si su soberano era poderoso; una nación era rica si su soberano lo era; el hombre, en última instancia, quedaba absorbido en el todo del interés común personificado por otro hombre, el príncipe, quien para algunos teóricos era el legítimo poseedor de todas las cosas y personas de su reino.

Estas ideas, que hoy en día resultan hirientes así expresadas, no se han ido, sino que inspiran las medidas de gobernantes tiranos en algunos países. Hasta ahora, nada nuevo bajo el sol. La sorpresa es la actitud de nuestros gobernantes democráticos, defensores de las libertades, los derechos humanos, las mujeres, los débiles, las ballenas, la pachamama, y, sobre todo, defensores de sus poltronas. Nuestros representantes electos sienten un democrático pudor a la hora de llamar a las cosas por su nombre cuando se trata de otro representante electo de un país democrático, no importa el tipo de chanchullos que haya hecho para ganar, no importa si tiene las manos manchadas de sangre, no importa qué tipo de barbaridades esté haciendo.

Y la última ocurrencia perversa del dictador bolivariano Hugo Chávez es el ejemplo vivo de lo que llamo “absolutismo democrático bolivariano”. Se trata del programa de expropiaciones. A conciencia, previo anuncio, Chávez comenzó en el año 2007 un programa de actuaciones destinadas a nacionalizar aquellas empresas dedicadas a los sectores más estratégicos: petróleo, electricidad, telefonía, banca y alimentación. Y desde entonces hasta ahora, dicho y hecho: cadenas de hipermercados, empresas constructoras, envasadoras, y todo lo que le parece es robado (que es la palabra que describe lo que hace) en directo, en televisión, a la voz de “¡Exprópiese!”. La razón subyacente es de Estado, en el más puro sentido absolutista: lo que es tuyo es del Estado. Y tú eres libre si el tirano absolutista es poderoso, y la nación es fuerte si su “príncipe” lo es.

Esta idea queda mucho más clara si analizamos la amenaza del tirano a la empresa Polar, cuya expropiación está anunciada, pero que ha osado protestar con una huelga. La frase de Chávez ha sido: “Ninguna huelga de Polar va a tumbar a Chávez. Una huelga de Polar a quien puede tumbar es a Mendoza [presidente de Polar]”, dijo el mandatario antes de añadir, dirigiéndose al presidente de la empresa: “No te pongas a retarme a mí, que es retar al pueblo”. Y ahí está: la identificación absoluta del tirano y el pueblo, de forma que aunque sus súbditos estén arruinados son libres y felices porque viven en una nación cuyo regidor es fuerte, poderoso y millonario. Y tanto más poderoso ahora que se ha asegurado un mandato ilimitado y está encaminando la economía venezolana a un conjunto de monopolios estatales a un ritmo vertiginoso.

¿Y qué hacemos los países democráticos de la Vieja Europa? ¿Qué hacen los Estados Unidos con una democracia que se remonta a sus orígenes como nación independiente? Pues nada. Comerciamos, sonreímos, callamos, y en algunos casos, en un alarde de suma hipocresía, nos escudamos en la farsa electoral bolivariana para seguir practicando la inacción.

Para mí que escupimos al cielo…

 

Opinión de los lectores

Clandestino

¡Ay! Aquellos tiempos en los que las democracias embargaban comercial y políticamente a las dictaduras.

Ahora las democracias europeas y la USA, se han llevado toda la producción a las "democracias igualitarias" (Igualdad de esclavitud) de China y de India, forrándose unos pocos con los excedentes de esclavitud del lejano lugar, vendiendo sus productos obtenidos a precio de esclavo, a precio de la marca "Tocomocho", a los millones de parados que han producido en sus respectivas 'democracias'.

El gran triunfo de la globalización. Despojar a occidente de su sistema y sustento económico, para regalárselo a los tiranos de estados macronegreros a gran escala.

Pronto los esclavos asiáticos estarán al nivel de los occidentales. Todos seremos igual de esclavos, en masas gigantescas y probablemente canívales. Aún así los occidentales nos diferenciaremos de ellos, por nuestra inevitable idiosincrasia de capullos

enrique

Fijate que salvando las distancias es perfectamente coherente con los principios de la clase política americana y europea que no condenen a Chavez, sería ir contra su propia naturaleza.

En Europa resulta que todos a través de impuestos(imposición) pagamos unos diputados millonarioeuristas que crean normativas que nadie respeta, en Europa debemos permitir como ciudadanos que a compatriotas nuestros(en el sentido europeo de la palabra) los echén de Francia unos señores racistas y xenofobos, en Europa dbemos sobrevivir con nuestros sueldos esta vez si, mileuristas, teniendo que leer, visionar o escuchar que aún debemos ajustarnos más.

En EEUU deben soportar con sus altisimos índices de abstención a u presidente manirroto(de ZP aquí o de Rajoy ni hablo), que lo primero que hizo fué construir una cancha de baloncesto en la Casa Blanca, deben permitir que cuando casi la mitad o más de los californianos con derecho a voto están a favor de que los consumidores habtuales o no nos fumemos un porrito cuando nos apetezca y sin embargo la clase política que es la que manda y que por supuesto no representa a su sociedad, como sucede en srael donde también, al conrario que en Europa los índicesde abstención son altísimos, esa clase política boicotea el tema manipulando a la masa social.

En España, las expropiaciones tipo Rumasa están a la orden del día.

No, no somos tan diferentes, aquí son tan dictadores como allí, porque aquí, la sociedad al igual que allí está muerta de miedo y cree que una clase política fuerte es la solución, hasta que les expropian a ellos claro está.

La diferencia entre Venezuela, los antiguos reinos y demás dictaduras y el supuesto maravilloso occidente(jejeje), es que aquí la culpa no es de la clase política en toda su extensión, en el caso de España y de Europa y en menor medida(su abstención es m´s alta) en EEUU o Israel, la culpa es de ellos y de nosotros que les damos(en mi caso reconozco mis errores y no los que no cometo y hace muchos años que no voto) el chque en blanco para que nos exploten como a ganado cada 4 años.

Y luego trabajamos como gilipollas supuestamente por que nuestros hijos tengan comida que esos mismos a los que votamos nos roban en mayor o menor medida.

Dejamos un futuro de mierda a esta generación quejandonos de que son unos salvajes y encima dormimos con una conciencia muerta or la tele basura.

Y lo peor, somos tan hipócritas que presumimos de ser unos.....grandes papas y mamas.

Aparicio Caicedo

Hola Maria. Estoy de acuerdo con gran parte de lo que dices sobre Chávez. Pero quisiera preguntarte algo. ¿Tu crees que la solución al estatismo chavista es llamar al estatismo internacional llamado presión diplomática. Me explico: creo que una gran contradicción en la que caen muchos liberales es la de odiar el estatismo interno (con toda la razón posible) pero idealizar al Estado cuando actúa ad extra. Yo creo que, precisamente, lo que deben hacer otros gobiernos es abstaenerse de intervenir, porque por más buenas intenciones que se pueda tener, la terminan embarrando más y terminan haciendo del tema un circo electoral. Ya tienes de ejemplo la famosa Ley Helms-Burton con Cuba, la campaña de los Contras en Nicaragua, la guerra de Irak y Afghanistanetc. Yo creo que ahí se comete un grave error. Y como bien dice Ron Paul, nos olvidamos que esos órganos diplomáticos a quienes pedimos acción son, al fin y al cabo, órganos estatales, con los mismo incentivos, los mismo intereses y las mismas limitaciones que los tecnócratas que nos quieren decir qué comer o que vestir.
saludos. O, creo, algunos liberales quizás deberían aceptar que, en materia internacional, el Estado les mola.

enrique

Aparicio de acuerdo contigo estoy como diria yoda, hacer tu vida y dejar que cada cual haga la suya, maxima liberal y si, no creo que sea el caso de la autora pero muchos liberales peperos(como yo les llamo cariñosamente) no lo son pero van de ello, y digo pperos porque son conservadores, mira entre la faccion liberal extrema demócrata(partidarios entre otras cosas de legalizar la marihuana en California) y la faccion tea party liberal(supuestamente) republicana, tengo claro con cual me quedo, la primera, ser liberal supòne serlo en todas absolutamente todas(cada cual puede tener sus principios pero no imponerlos a los demás) las facetas de la vida.

© 2005-2012. Instituto Juan de Mariana. Todos los derechos reservados.