Instituto Juan de Mariana: Ideas inapropiables
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2011/01/18 - Albert Esplugas Boter

Ideas inapropiables

La propiedad intelectual es una ficción, pues no puede existir un derecho de propiedad sobre "bienes intelectuales". Un derecho de propiedad es un derecho a controlar, un derecho a decidir qué uso debe darse a lo que se posee. Sucede así con los bienes tangibles. Si tengo un derecho de propiedad sobre mi casa, significa que puedo controlar su uso, que puedo decidir quién entra, cómo la decoro, qué se hace en ella, etc. Pero con los bienes "intelectuales", intangibles y no rivales por naturaleza, no ocurre lo mismo.

Si concibo una tostadora innovadora, una nueva fórmula para una bebida energética, una canción o un poema, puedo decidir no contárselo a nadie ni plasmarlo materialmente. Uno es dueño de su silencio, como bien empieza el proverbio. Pero una vez hago pública mi idea, una vez alguien la escucha o la observa sin que medie fuerza ni fraude, ya es tan suya como mía. No puedo decir que una idea que ha sido asimilada por otra persona, originada en mí pero que ya reside en su mente, me pertenece en exclusividad.

Un derecho de propiedad, decíamos, es un derecho a controlar, y no puedo controlar lo que piensa otra persona, o cuándo lo piensa, o cómo lo piensa. Si yo fuera propietario de esa idea podría denunciar a la otra persona por pensar en ella sin mi consentimiento. Podría, de hecho, impedir que esa persona piense en mi idea, del mismo modo que puedo impedir que alguien entre y utilice mi casa. Pero no puedo hacerlo, pues las ideas que una persona tiene en su mente ya forman parte de su pensamiento, con independencia de dónde se hayan originado.

La propiedad intelectual admite implícitamente esta realidad al hacer objeto de protección únicamente la copia o reproducción en bienes tangibles. El autor o inventor de un poema, una canción o una tostadora no puede denunciarte por saber la letra o el mecanismo de memoria, solo puede demandarte si copias la idea en un soporte físico (CD, DVD, papel...) o la reproduces haciendo uso de materiales tangibles (instrumentos, un local, piezas). Pero entonces la propiedad intelectual ya no es un "derecho de propiedad sobre una idea", sino un derecho de propiedad de un bien tangible con respecto a la plasmación de una idea. La propiedad intelectual solo se puede aplicar sobre los bienes tangibles, y en este sentido implica una redistribución de títulos de propiedad difícilmente justificable desde el liberalismo: el propietario de un CD, DVD, papel, instrumentos, local, piezas... deja de controlar de forma exclusiva lo que es suyo, pues ya no puede hacer con ellos lo que quiera. ¿Y cuál es el fundamento de este recorte del derecho de propiedad?

La respuesta no puede ser "la plasmación de una idea que es propiedad de otro", pues sería circular. Ya hemos establecido que las ideas no son apropiables, o que su autor no retiene un derecho de propiedad exclusivo cuando la idea ya ha sido asimilada por la mente de otra persona (que puede haber escuchado u observado ese patrón de información sin utilizar la fuerza ni violar ningún contrato).

Otra forma de exponer el mismo razonamiento: una canción se origina en mi mente y yo la canto en un concierto o en la radio. Otra persona la escucha y memoriza su melodía y su letra. Esa canción está ahora en su mente de forma absolutamente legítima. La canción es mía en origen, pero es de ambos de facto en el presente. La segunda persona da un concierto en un local de su propiedad, con instrumentos de su propiedad, y luego graba esta reproducción en un CD de su propiedad. ¿Está iniciando la fuerza contra alguien? ¿Tengo yo derecho, como autor de la canción original, a exigirle royalties o a silenciarle por la fuerza?

El debate sobre la propiedad intelectual está estrechamente relacionado con el derecho al honor, un "derecho" ampliamente disputado desde el liberalismo. El derecho al honor también es un derecho de propiedad sobre ideas, en particular sobre la idea o imagen que los demás tienen de uno. Esto es, la reputación. Pero nadie puede controlar lo que una persona piensa de otra, luego no puede haber un derecho de control sobre la reputación de uno. Afirmar que somos propietarios de nuestra reputación implica arrogarnos un derecho imposible sobre los pensamientos ajenos, del mismo modo que declararse propietario de una idea implica arrogarse un control sobre un patrón de información que ya ha sido asimilado por otros.

En definitiva, una idea es como los rayos del sol: un bien no escaso, cuya cantidad no disminuye para el resto cuando la consumimos, ni podemos excluir a los demás de su uso. No son físicamente "controlables" y por tanto no pueden ser objeto de "control" exclusivo. No son apropiables.

 

Opinión de los lectores

Joaquin

Aunque estoy en contra del canon digital y de la opresiva política del PSOE y de la SGAE, sí que estoy de acuerdo en respetar el registro de patentes, pues quien se toma el esfuerzo en tiempo y dinero de inventar algo tiene derecho a ser remunerado si la sociedad demanda dicha creación. Ej. un laboratorio invierte 3.700 millones de € en la vacuna del cáncer. No es justo que durante 25 años reciba una compensación por su inversión en tiempo y dinero y por el bien que ha procurado a la sociedad? Si nos cargamos el derecho de patente nos cargamos la motivación de crear e innovar pues no se recompensa a los individuos y corporaciones por sus esfuerzos.
Otra cosa es que se haga pagar a la gente de antemano por un bien que no se ha utilizado como pasa con el cánon digital sobre los CD y DVD vírgenes.

Francisco d'Anconia

Excelentemente argumentado y explicado Albert. Siempre es un gusto leerte :). Un saludo.

Israel

Por ello la mejor manera de remunerar al "ideador" es en el momento de transmitir por primera vez su idea. Un cantante por ejemplo le cobraría una única cantidad fija a la productora/distribuidora, y de ahí en adelante se acabo la posibilidad de reclamar derechos de autor, de igual modo un escritor, o el productor de cine a su distribuidora.

Alberto García

Joaquín:

Hay cosillas como la investigación, las sanidad y la educación que en un modelo de libre mercado puro lo más probable es que fueran llevadas adelante por organizaciones que no operen bajo el sistema del ánimo de lucro o esperando obtener beneficios en el sentido más mercantil del término, sino que operen con un espíritu más altruista financiándose a través de donaciones, aportaciones voluntarias de socios, o aprovechando la reinversión de las ganancias en obra social de organizaciones como las cajas de ahorro y similares.

> Ej. un laboratorio invierte 3.700 millones de € en la vacuna del cáncer. No es justo que durante 25 años reciba una compensación por su inversión en tiempo y dinero y por el bien que ha procurado a la sociedad?

No lo veo justo, porque nadie le habría pedido que invirtiera nada. Estoy de acuerdo que sin las patentes se acaba el incentivo, pero no para hacer medicamentos, sino para hacerlos con miras mercantiles. Pero como mencioné antes, si las investigaciones se financian con aportaciones voluntarias y fondos de organizaciones no lucrativas, se podrían seguir desarrollando medicamentos sólo que no se harían con miras mercantiles.

> Si nos cargamos el derecho de patente nos cargamos la motivación de crear e innovar pues no se recompensa a los individuos y corporaciones por sus esfuerzos.

No lo veo así. La motivación quedaría intacta porque siempre podría haber incentivos en el deseo de personas de salvar la vida a otras personas, lo que haría que se pudiesen destinar esos fondos y donaciones a organizaciones no lucrativas destinadas a la investigación. Además, al no existir patentes los precios de medicamentos bajarían de precio mucho, lo que también ayudaría a la gente con menos recursos.

Un cordial saludo,

Alberto García

Adolfo

Respecto al ejemplo de la canción que mencionas, Albert, hay un caso histórico curioso. La canción "funiculì, funiculà", compuesta por un mendas, se hizo muy popular y cuando en un viaje a Italia la escuchó Richard Strauss, decidió incluir su melodía en una de sus obras creyéndola de origen popular. Tuvo que pagar una abultada factura de royalties sin contar con ello.

A mi no me parece muy lógico tampoco, hay casos más antiguos como Bach versioneando a Vivaldi, Beethoven a Haydn, Brahms a Schubert... en los que no medió reclamación que yo sepa. Aunque el papa prohibía que circulasen copias del Miserere de Allegri, Mozart lo reprodujo de oído sin por ello ser castigaco. Sin embargo, si preguntamos a gente del sector musical sobre el tema, mayoritariamente les parecerá un caso clarísimo en el que debe existir propiedad intelectual y defenderse. Ignoro la razón, fuera de que la SGAE nos está dañando nuestra capacidad de razonar.

benjamin

comprendo lo expuesto en este comentario sobre la propiedad intelectual.pero siempre hay alguien que piense diferente y no comparta las mismas ideastodo tiene que ser gratis y de uso universal hay que pensar en conjunto y no solo individual.y dejar de pensar solo en dinero, piensen en la proxima idea ,innovadora y unica,que pueda ser de beneficio a la humanidad

Roberto

No puedo imaginar algo más ridículo que las empresas disqueras, radioemisoras, canales de TV, cines, salones de fiesta, etc. etc. forrándose a costa de quienes crean las canciones sin derecho a percibir ni un duro.

Kantor

Esta argumentación me sorprende fuertemente porque parte de que algo solo puede ser de la propiedad de otro si se puede apropiar totalmente. Llevado a sus ultimas consecuencias, si alguien puede mirar mi casa desde la calle, la casa no puede ser mía, supongo.

En realidad parte del programa libertario es superar problemas de acción colectiva con derechos de propiedad parcial. Los derechos de paso son mecanismos que generan apropiabilidad parcial y han pasado todos los test de mercado posibles.

La propiedad intelectual no implica poseer una idea, solo poseer el derecho de bloquear algunos usos, en general lucrativos, de esa idea a terceros.

En general la propiedad siempre esta asociada al uso. Por eso, por ejemplo se puede sobrevolar libremente la propiedad ajena. La propiedad no es una cuestión de apropiación material, sino de derecho de exclusión y uso.

El derecho a impedirte exhibir mi película en tu cine, bueno o malo es un derecho relativamente bien definido, y homologable al derecho que puedo tener a parte del agua que pasa por tu propiedad.

Eetión

Kantor, la propiedad privada originariamente se aplica a bienes escasos (evidentemente ya sé que eso lo sabes, no pretendo ser petulante). Y es importante destacar una de esas palabras: “bienes”. Carl Menger ya indica que una de las condiciones que ha de cumplirse para que una cosa sea un bien es tener el poder de disposición sobre la cosa, de tal modo que pueda ser utilizada de hecho para la satisfacción de una necesidad.

Si la propiedad no fuera cuestión de apropiación material ya me dirás como sería posible poder disponer de la misma. Y si no se tienen control sobre una cosa, no podríamos hablar de propiedad al no poder hablar ni siquiera de bien. Si niegas eso, podrían darse casos tan curiosos como el que se cree dueño del Sol, lo registra y pretende cobrar un alquiler al resto de la Humanidad por el uso que hace del Sol. Creo que al final ese concepto de propiedad de las ideas está muy relacionado con el concepto de bien público (aunque por supuesto en este último caso hablamos de bienes escasos).

Kantor

Eetión, ¿niegas los derechos de paso, o de disposicion de agua? La propiedad es solo el derecho a disponer de un objeto material?

Evidentemente si alguien "registra" el Sol como su propiedad, lo que falla es el registro.


Eetión

Para entender casos como el derecho de paso es importante distinguir entre uso y dominio de un bien. Ya los escolásticos distinguían entre ambas cosas. En concreto, Henrique de Villalobos escribe:

“El dominio es acerca de las sustancias de la cosa: de suerte que el que la tiene la puede vender, y enajenar, y si quiere destruirla”

Ese concepto de dominio es el que debemos identificar como imprescindible para ser propietario. Una vez más, la palabra indica poder de disposición.

Evidentemente el uso es la utilización de un bien. Aunque el objeto del dominio es el uso, no siempre se usa un bien y se es propietario (se tiene dominio) del mismo. Los casos que mencionas son simples limitaciones de la propiedad privada y como tales no pueden considerarse casos donde fundamentarla. Si intentas basar la propiedad privada en el concepto de uso, entonces podrían darse casos donde ésta no se respetara. Imagina que me prestas un ordenador que no necesitas y que yo utilizo durante años y mucho más que tú. ¿Me convierte esa circunstancia en propietario del ordenador o tengo derecho a reclamártelo después de muchos años?

molondro

La trampa está en que usas la palabra “idea” en dos sentidos distintos. Una cosa es la idea subjetiva, que se halla dentro de nuestra mente, y otra muy distinta es la realidad objetiva a la que nuestra representación mental se refiere. Por ejemplo, yo tengo una idea en mi mente del teorema de Pitágoras, pero el teorema en sí mismo es distinto a la idea que yo me he formado de él, y tiene una existencia independiente. Un poema de Lorca es una combinación exacta de palabras en castellano, y esa combinación posible existe independientemente de mi conocimiento del poema. El teorema o el poema son bienes intangibles, entidades abstractas, pero no por ello menos reales que los automóviles, las viviendas o cualquier otra cosa material que podamos comprar, vender o poseer. De hecho, son más reales, ya que no envejecen ni se deterioran como ocurre con los bienes materiales.
El derecho de propiedad intelectual se ejerce sobre la “idea real” (en sentido totalmente platónico, considerando su existencia independiente de nosotros). Puede objetarse que, en ese caso, el autor de la idea tampoco posee en su mente la “idea real” sino sólo una copia, pero él ha sido el que ha posibilitado el acceso de todos a esa idea, es el primero que ha llegado a un lugar desconocido y ha descubierto algo nuevo, y según vuestros principios liberales, el primero que encuentra un objeto que no pertenece a nadie tiene derecho a quedárselo. O sea, que las ideas son tan apropiables como cualquier otra cosa.

Saludos.

Jose Luis

Albert, pego mi comentario en LD del día 5 de enero de este año a tu “¿La piratería es liberal?”. Esto es, 13 días antes de la publicación de este “Ideas Inapropiables”. Lástima que mi argumentación me impida reclamarte derechos de propiedad...
http://www.libertaddigital.com/opinion/albert-esplugas-boter/la-pirateria-es-liberal-57763/1.html
Un saludo y felicidades por tus artículos,
José Luis
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balboa dijo el día 5 de Enero de 2011 a las 22:54:39:

No tengo muy claro que la propiedad intelectual sea propiedad. Lo dije ya en algún comentario del IJM.

Al final, la ley no puede regular imposibles o sentencias no ejecutables. No se puede defender por ley la propiedad del sol para aquel que primero lo vea en un determinado día, aunque ese día lo haya descubierto él.

A día de hoy todo está siendo copiado (y en muchos casos mejorado) en otros países, como por ejemplo China. Es imposible controlar todo el flujo de información entre China y España, por lo que lo que es inevitable que las copias lleguen a España.

Mi opinión es que la defensa de la propiedad intelectual es el canto del cisne de aquel que no sabe producir nada más y se aferra a algo por lo que tuvo ingresos en el pasado. ¿Sigue cantando Ramoncín?

Lo mismo digo de las patentes, me parecen una tomadura de pelo a la que le quedan 4 días.

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