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Comentarios

Portada - Comentarios - Cameron apuesta por Occidente y sus valores

07/02/2011 - Alfredo Crespo

Cameron apuesta por Occidente y sus valores

Se cumplen nueve meses de la victoria electoral del Partido Conservador británico. Nueves meses donde la realidad doméstica ha tenido una importancia capital y dentro de ésta, combatir la crisis económica (en genérico) y reducir el gasto público (más en particular) han sido sus grandes obsesiones.

Sin embargo, además de este macro-problema, heredado de un pésimo gobierno de Gordon Brown, plagado de recetas intervencionistas y de concesiones a los sindicatos, el panorama interior de Reino Unido contiene otras situaciones problemáticas que exigen decisiones y medidas urgentes. Algunas de ellas pueden parecer impopulares, ya que pertenecen a la esfera de lo social, terreno siempre delicado de abordar.

Durante sus años en la oposición, uno de los conceptos que en mayor número de ocasiones pronunció David Cameron fue el de Broken Society (sociedad rota) con el que denunciaba la ausencia de cohesión y pérdida de valores fundamentales (como la importancia de la familia) que se estaba percibiendo en Reino Unido.

Pero había más: un fracaso flagrante de las estrategias de integración de las diferentes nacionalidades existentes en el país.

Dicho con otras palabras: el multiculturalismo, más allá de ser un concepto mediático, era el gran culpable de la fragmentación que actualmente vive Reino Unido al amparar, bajo una mal entendida tolerancia, su guetización. En las filas del Conservative Party, no había sido un tema analizado con suficiente profundidad y rigor durante los liderazgos anteriores (William Hague, Ian Duncan Smith y Michael Honrad), especialmente por temor a ser etiquetados negativa y peyorativamente, optando, en consecuencia, por seguir las premisas que el Labour Party establecía al respecto.

En Bruselas, el Primer Ministro fue claro cuando afirmó que el multiculturalismo había fracasado allí donde se había empleado. Angela Merkel fue pionera al hacer esta acusación el pasado mes de septiembre en plena Conferencia de su partido y en pleno debate de la sociedad alemana sobre las tesis de Thillo Sarrazin sobre el fenómeno migratorio en Alemania. Le llovieron los reproches y las acusaciones; aun así, no cambió de parecer.

Con Cameron está acaeciendo lo mismo, puesto que se trata de un comentario que genera más críticas, especialmente a nivel mediático, que réditos políticos, todo ello sin perder de vista la reacción que puedan tener sus socios los liberales-demócratas. Esta formación ya mostró tendencia en el pasado a dejarse fagocitar alegre y acríticamente por las garras del buenismo.

Asimismo, el emitido por Cameron en Bruselas no es un mensaje de consumo interno, sino una advertencia lanzada a nivel global que no quedó simplemente en una frase sin contenido, sino que había mucho más. Contenía una denuncia a la dejadez de Occidente a la hora de defender sus valores tradicionales, tales como la libertad o los derechos humanos, todos ellos principios universales y que, en aras de una mal entendida mayor integración-tolerancia, se habían perdido de vista. Este fenómeno, en última instancia, ha servido para que sociedades como la británica hayan dado amparo legal a quienes se oponen, y no precisamente desde un punto de vista teórico, a la civilización occidental.

Precisamente, David Cameron denunció esa "tolerancia pasiva" que ha provocado que los valores tradicionales británicos hayan dejado de promoverse, cuando son precisamente los que motivaron que un buen número de personas procedentes de diferentes países escogieran Reino Unido como centro desde el que desarrollar su vida personal y profesional. Se trata, en consecuencia, de alentarlos, y no de utilizarlos como subterfugio en el cual se amparen quienes desean liquidarlos.

Como era de esperar, las reacciones de sus oponentes políticos no se han hecho esperar. El responsable de los asuntos de justicia del Labour Party, Sadiq Khan, ha tildado al Primer Ministro de "extrema derecha". No es sorprendente. Este es el adjetivo que normalmente se emplea hacia alguien que se sale de los parámetros de la corrección política.

En definitiva, el modelo de integración que defiende David Cameron no es sinónimo de asimilación, como quieren hacer ver algunos, sino de todo lo contrario: de asumir por todos y sin excepción que el Estado de Derecho es un todo homogéneo y que en ningún caso su entramado jurídico debe de servir de excusa para conductas que en última instancia buscan atentar contra él.

 

Opinión de los lectores

Víctor L.

Me hace gracia que Ud. insista en que el mensaje de Cameron no es vacío ni retórico, pero no mencione en ningún momento cuáles son sus implicaciones prácticas. A priori, muchos de los eslóganes me parecen gratuitos o sencillamente absurdos; no se explica por qué el multiculturalismo ha "fracasado" -y en cualquier caso, no puede "fracasar" un fenómeno espontáneo que no persigue ningún fin deliberado-, ni por qué la disgregación de la familia tradicional es una fuente de decadencia -yo, con la misma gratuidad, opino lo contrario: bendito sea el fin de la familia monolítica patriarcal, autoritaria y heterosexual.

También me hace cierta gracia que los liberales más retrógrados se las den de "políticamente incorrectos" cuando sus inclinaciones no tienen nada de novedoso ni revolucionario -se las puede escuchar en cualquier bar o peluquería de lunes a sábado.

Jubal

A propósito de las palabras de Cameron que dan pie a este artículo, el bloggero Bionic Mosquito dejó el día siete de febrero un comentario en un artículo de The Daily Bell, agradeciéndole al mandamás británico su sugerencia y tomándose la libertad de aplicarla a la propia organización que Cameron preside (¿qué tal vamos de coherencia, Mr Cameron?). Se trata de un ejercicio muy recomendable...

CAMERON: "Sinceramente, necesitamos mucha menos de esa pasiva tolerancia de los últimos años y un liberalismo mucho más activo y fuerte. Juzguemos adecuadamente a estas organizaciones [islámicas]: ¿Creen en los derechos humanos universales, incluyendo a las mujeres y a las gentes de otros credos? ¿Creen en la igualdad ante la ley?"

EL ESPEJITO MÁGICO: ¿Y los Estados que tú y tus colegas presidís? ¿Acaso respetan los derechos humanos y la libertad de sus súbditos? ¿Acaso legislan sin crear grupos privilegiados y sin legalizar la desigualdad ante la ley? Va a ser que no...

CAMERON: "¿Creen en la democracia y el derecho del pueblo a elegir su gobierno?"

EL ESPEJITO MÁGICO: ¿Acaso crees que deben adorar a tu fracasado dios del más acá, generoso en falsas promesas, fecundo en falsas leyes a las que los fieles han de servir (en lugar de pocas leyes verdaderas que sirvan al hombre) y cruel en la propagación de la falsa esperanza de que ellos, de alguna forma, controlan a sus amos y que sus amos no son sus amos sino sus sirvientes? ¿Acaso tu religión y tu dios son mucho mejores que los de ellos?

CAMERON: "¿Promueven la integración o el separatismo?"

EL ESPEJITO MÁGICO: ¿Y los Estados que tú y tus colegas presidís? ¿No son vuestros métodos la imposición, la fuerza y el engaño? ¿De veras crees que son métodos conducentes a la integración? A ti y tu minoría de guardas en la prisión que diriges, para manteneros en vuestra posición, ¿os interesa promover la integración... o el odio irreconciliable entre los presos, para que nunca superen las diferencias que les separan y se unan para derrocaros? ¿Qué promueves tú?

CAMERON: "Este es el tipo de preguntas que debemos plantearnos. Si fallan el test, no nos relacionemos con tales organizaciones."

EL ESPEJITO MÁGICO: ¿Acaso les das tú a tus prisioneros esa opción respecto a tu organización? ¿Acaso pueden ellos declinar el uso y pago de los "servicios" que les impones?

Volviendo al comienzo de la sabia sugerencia de Cameron: "Sinceramente, necesitamos mucha menos de esa pasiva tolerancia de los últimos años y un liberalismo mucho más activo y fuerte." A la luz del resultado del test que él mismo nos propone, sólo puedo decir una cosa: amén.

Jubal

En la primera línea debería decir "bloguero" en lugar de "bloggero". Perdón por el lapsus.

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