La refutación de la teoría cuantitativa (III)
La tercera de las hipótesis sobre la que se sustenta la teoría cuantitativa del dinero es que la cantidad de transacciones (Q) no se ve influida por la oferta monetaria (M). Se trata de un requisito esencial para validar la tesis final de que el aumento de M engendra un incremento proporcional de P: al fin y al cabo, si las variaciones de M pudieran trasladarse total o parcialmente a variaciones de Q –como sí sería factible desde un punto de vista matemático, pues recordemos que M*V=P*Q–, la teoría cuantitativa se vería reducida a cenizas.
Ahora bien, ¿cuán realista resulta esta hipótesis? En principio parece que bastante: por el hecho de aumentar la cantidad de medios de pago, el número de bienes y servicios no se incrementa. Por consiguiente, el único resultado que debería de tener el crecimiento de M es un alza de P.
Sin embargo, en un artículo anterior ya apuntamos a una de las razones por las que, siendo rigurosos, esta conclusión resulta engañosa. Si como vimos M depende en parte de Q, es cuando menos dudoso que manteniendo constante M algunos incrementos de Q pudieran llegar a darse. No estoy diciendo, claro, que la cantidad de bienes y servicios no pueda crecer mediante reducciones de los precios (deflación), ni siquiera que resulte conveniente que todo aumento de Q sea esterilizado nominalmente por un incremento de M, sino que de la misma manera que la aparición del dinero mejora la coordinación entre seres humanos (y por tanto incrementa el número de transacciones económicas) con respecto al trueque, en ciertos contextos la creación privada de medios de pago adicionales puede mejorar la coordinación entre los agentes y, por consiguiente, incrementar Q. Por ejemplo, es muy probable que sin el recurso a las letras de cambio las ferias medievales nunca se hubieran organizado, ya que la mayoría de mercaderes, si bien disponía de mercancías para ofertar, carecía de oro con el que pagar las que quería adquirir (por no hablar del elevado riesgo que suponía transportar el oro desde el punto de origen hasta la feria). La emisión de letras de cambio respaldadas por sus mercancías líquidas les permitió a los mercaderes superar este inconveniente, de modo que las ferias, y las transacciones, pudieron perfeccionarse.
Pero además, existen otras razones para poner en duda la ausencia de relación entre la cantidad de medios de pago y el volumen de operaciones comerciales.
Primero, los períodos de rápido aumento o de rápida contracción de los medios de pago (asociados con hiperinflaciones e hiperdeflaciones) van asociados con retenciones de activos y mercancías fuera del mercado o con liquidaciones de activos y mercancías. En concreto, durante las hiperinflaciones los agentes retienen sus activos y mercancías (incluso para el autoconsumo), pues el envilecimiento del dinero puede llegar a ser tan rápido que las ventas resultan del todo ruinosas; en cambio, durante las hiperdeflaciones –generales o concentradas en sectores concretos– sucede justo lo contrario: el valor del dinero se incrementa tan rápido frente al de los activos y las mercancías que todo el mundo está deseoso de enajenarlos y atesorar oro. Además, este último proceso se verá generalmente acompañado por impagos de deuda y liquidaciones forzosas, las cuales provocarán un incremento coactivo de los activos y las mercancías disponibles para la venta (cierto es que también puede generarse el efecto contrario: si durante una contracción del crédito se incrementa la cantidad de medios de pago para refinanciar las deudas vencidas, el número de liquidaciones será menor del que debiera ser). En cualquiera de los dos casos, pues, las variaciones de M generan variaciones reales en las transacciones efectuadas (en el número de compraventas); ya sea para minorarlo o para acelerarlo.
Segundo, como también vimos en otro artículo, las variaciones menos bruscas de precios (inflaciones y deflaciones moderadas, derivadas por ejemplo de la producción de oro o del incremento de la cantidad de bienes y servicios) pueden realimentarse con el atesoramiento o desatesoramiento de dinero (reducciones o aumentos de V, respectivamente) y el desatesoramiento puede dar lugar a incrementos sostenibles, a corto plazo, de la producción. Al desatesorarse el dinero –reservas de poder adquisitivo de los agentes– las empresas y los factores productivos pasan a operar de manera transitoria a un ritmo superior a aquel al que venían operando: a cambio de remuneraciones extraordinarias, los empresarios exponen a su maquinaria a un mayor desgaste y los trabajadores aceptan alargar sus jornadas laborales, redundando todo ello en un aumento acelerado de Q. Por consiguiente, un aumento de M (producción de oro) puede generar un aumento de V (desatesoramiento de dinero ante la perspectiva de alzas en los precios) y el aumento de V puede provocar un crecimiento de Q.
Y, por último, la variación de los medios de pago también puede dar lugar a aumentos insostenibles a corto y medio plazo de Q, tal como pone de manifiesto la teoría austriaca del ciclo económico. En concreto, el aumento de los medios de pago originado en un crecimiento del crédito no respaldado por ahorro real permitirá, a corto plazo, contratar a factores productivos que hasta el momento se encontraban desempleados por exigir una remuneración superior a su productividad marginal descontada. En la medida en que el crédito fiduciario genera aumentos insostenibles de la demanda de ciertas industrias y reducciones en los tipos de interés, la productividad marginal descontada calculada por muchos empresarios para ciertos factores aumentará, lo que les llevará a incorporarlos a sus planes de negocio y a incrementar la producción con ellos.
Además, la composición de la estructura productiva se modificará por acción del crédito fiduciario, sobredimensionando ciertos sectores económicos a costa del mantenimiento o el aumento proporcional de otros, lo que significará que a medio plazo esa estructura se tendrá que reajustar y reconocer que la cantidad de bienes futuros que planificaba alumbrar será sustancialmente menor a la esperada. Este empobrecimiento generalizado propio de las crisis económicas hace que la cantidad de transacciones sea menor de la que habría sido sin el aumento inicial del crédito fiduciario.
Por consiguiente, los aumentos de M basados en la inflación de crédito fiduciario darán lugar a aumentos transitorios de Q que en algún momento revertirán en forma de una cantidad de transacciones menor que sin la hinchazón inicial. Además, este proceso podría llegar a realimentarse con el ya comentado de las hiperinflaciones e hiperdeflaciones (según cuál sea la respuesta de las autoridades monetarias a la crisis).
En definitiva, no existe independencia ni cuantitativa ni cualitativa entre M y Q: las variaciones del primero afectarán al volumen y a la composición del segundo en una dirección sostenible o insostenible, según la naturaleza de la variación de M. De ahí que si bien la teoría cuantitativa ha resultado de gran importancia para alertar contra las consecuencias inflacionistas del aumento de M, también ha servido, al presuponer esa independencia entre M y Q, para desviar la atención de otras consecuencias más dañinas si cabe como es la deformación en el volumen y la sostenibilidad de las transacciones. No fueron pocos los defensores de la teoría cuantitativa que, como Irving Fisher, sostuvieron que convenía estabilizar los precios ante los aumentos de Q derivados de mejoras en la productividad porque, de este modo, se facilitaba el cálculo económico y no se generaba perjuicio alguno dentro del sistema económico. Un error en gran medida responsable de la Gran Depresión y de la Gran Recesión.
Opinión de los lectores
Muy interesante el análisis del profesor Rallo. Sólo quisiera agregar algo obvio: si la ecuación cuantitativa fuese verdadera, M.V=P.Q, es claro que M depende de Q y reciprocamente. Eso es lo que dice la ecuación. Sería una insensatez relacionar cuatro variables y después afirmar que dos de ellas son independientes una de la otra.
Todos estamos tentados a creer que, por ejemplo, P es función de M,Q y V (o quien sabe cuántas más variables que se les ocurra a los economistas), ésto es, P=f(M,Q,V); lo que sí es una descarada osadía es atreverse a decir quién es f. Este es el tipo de atrevimientos a los que nos tienen acostumbrados los economistas matemáticos: proponen una ecuación, ¿por qué y cómo? pues porque se la imaginan, porque sí. Luego analizan, interpretan y acomodan, y todo aquello es publicado en revistas especializadas. Ahora a esperar con impaciencia un premio Nobel.
Bueno, como ya dije, hay que distinguir la ecuación cuantitativa (que es una simple identidad contable) de la teoría cuantitativa, que presupone ciertas relaciones (falsas) entre las variables:
http://www.juandemariana.org/comentario/4896/refutacion/teoria/cuantitativa/i/
Bueno, una ecuación cuantitativa tiene que ser parte de alguna teoría, y que mejor de una teoría cuantitativa. Podríamos agregarle más variables a la ecuación cuantitativa: E, espectativas; D, depreciación de la moneda; A, apreciación de la misma; C, clima inversionista; T, régimen tributario...ctc, ctc. ¿Y por qué todo aquello? Porque todo afecta al precio ¿y cómo relacionamos tantas variables? Esa sería la gran pregunta, la pregunta del millón.
Aquel día en el que algún economista describa exactamente la fórmula P=f(M,Q,V,E,C,D,A,T, X,Y,Z,...), ese día la economía queda cerrada como disciplina. Aquello sería el sueño dorado del pensamiento económico. Bien nos dice el Dr Osvaldo Schenone, y lo cito de memoria, "La economía es la disciplina que se ocupa de estudiar, con curiosidad científica, esa cosa tan rara llamada PRECIO".
Es que en un comienzo la ecuación cuantitativa no surge para explicar cómo se forma el "nivel general de precios" (P), sino para constatar el hecho de que una cantidad constante de dinero (M) podía atender un volumen creciente de cobros (P*Q) si ese dinero circulaba más rápido (más V).
Por eso, la ecuación es una simple identidad contable en la que no hay que añadir ni expectativas, ni depreciaciones o apreciaciones de la moneda. Tan sólo dice que los pagos que se producen en una economía (M*V) son iguales a los cobros (P*Q). El problema es cuándo queremos pasar de esta simplona conclusión a otra más sofisticada sobre de qué depende P (y, sobre todo, de qué depende cada uno de los precios individuales que están incluidos en P).
Apreciado Dr Rallo. Ahora sí quedo más perplejo. ¿Quiere decir que cuando escribimos M*V o P*Q no estamos multiplicando cantidades distinguibles? Porque en ese caso simplemente deberíamos decir que los pagos son iguales a los cobros. Y ya.
Ahora, cualquiera persona que vea la ecuación M*V=P*Q entenderá que puede despejar una variable en términos de las otras tres. Es más, y si es economista, diría, y con justicia, que tanto V, M y Q son funciones que dependenden de P. Así la ecuación cuantitativa tomará la forma
P=M(P)*V(P)/Q(P) que podemos reducir a la ecuación P=G(P). Ahora, como no sabemos cómo opera M,V,Q no sabemos, tampoco, quien es G=M*V/Q. Con esto en mente un economista matemático nos dirá que que toda la economía se reduce a un problema de punto fijo -P=G(P)- y que la teoría del grado de Brauer o la de Leray-Schauder resuelve el problema fundamental de la economía.
No crea que estoy exagerando, esas cosas las he escuchado por estos lares.
Para concluir, tengo algunas reflexiones: 1. Si escribimos una ecuación debemos respetarla con todas sus consecuencias.
2. las ecuaciones matemáticas dicen más de lo que el economista quiere afirmar y por ello pueden ser (y de hecho lo son) una fuente inagotable de errores.
3. !Cuidado con los matemáticos! (yo entre ellos) Así decía Goethe: "Los matemáticos son como los franceses: dígales lo que les diga, ellos lo traducen a su idioma y de allí en adelante uno no sabe de qué están hablando"
Mario: Pero el resto de supuestos de la teoría los podrías ver también como parte de un sistema de ecuaciones, donde aparte de M(t)*V(t)=P(t)*Q(t) tienes, según los monetaristas, que V(t) y Q(t) varían poco a corto plazo, son casi constantes (esto se podría añadir al sistema como acotación del valor absoluto de algunas de las derivadas en "t", por ejemplo). De ahí deducen que, como se mantiene el equilibrio de pagos y cobros, la expansión monetaria reduce el poder adquisitivo del dinero.
Pero el problema estriba en que no hay tal producto de cantidades agregadas indefinibles (quieren hacer como un "campo medio"), porque en realidad la identidad contable no se pueden poner como producto de cantidades agregadas, sino que realmente son sumatorios de productos infinitamente heterogéneos desde todos los puntos de vista, cuya estructura de precios relativos se ve modificada según como sea el aumento de M(t) sobre cada uno de ellos y cómo varíe en el tiempo (para lo cual no sólo dependerá de los nuevos aumentos de M, pues algunas líneas de producción pueden quedar alteradas por el shock monetario)...que típicamente se inyecta por el mercado crediticio, de ahí que se inflen primero los bienes de capital que precisen tipos de interés bajos (porque requieren más tiempo para llegar al consumo y amortizarse, con tipos altos muchos de estos proyectos no eran viables) y los precios no suben, por supuesto, todos a la vez. Lo malo que tiene inflar estos bienes de capital alejados del consumo, es que su precio de mercado aún es especulativo, y lo seguirá siendo hasta que estas líneas de producción den fruto. Pero lo que no es fácil de ver (desde luego imposible con este tipo de ecuaciones agregadas que no recojen la complejidad de las interacciones) es que, durante ese tiempo, van a necesitar combinarse con otros bienes que ya están siendo utilizados en líneas de producción antiguas (a no ser que hubieran abandonado voluntariamente para ahorrar) cuyos precios, al demandarse más, se van inflando poco a poco desde que se inicia la expansión crediticia, con lo que los costes de producción acabarán superando al precio de venta ya real...a no ser que se le dé más fuelle a la bomba y se siga dando más crédito hasta que el nivel general de precios sea imparable, los tipos de interés incontenibles, etc. y entonces ya se acabó el engaño: la nueva estructura de capital no vale, el precio de mercado es menor que los costes, hay que liquidar esas lineas y liberar los recursos para líneas más demandadas antes de la expansión crediticia. Eso es el problema de los monetaristas, que al trabajar con agregados no ven este proceso y simplemente ven un aumento del nivel de precios, cuando el problema que se deriva está oculto pero es mucho más grave.
Además, según demuestra el Profesor Rallo con algunos ejemplos, también se ven afectadas las otras magnitudes de la "ecuación" de otras muchas maneras... esto en el fondo es lo que criticaba Keynes, pues creía que cambios en la velocidad o cualquier otra cosa amortiguaban las expansiones de la oferta monetaria, de ahí que no creyera demasiado en ellas y recomendara a la mano inocente del gobierno "meter mano" en el fajo de billetes. Pero tanto Keynes como Fisher discutían en términos agregados sin dar importancia a los verdaderos problemas que se originarían en la intervención, ocultos por estas engañizas ecuaciones.
CREO que a veces las enseñanzas de Mises se quedan en saco roto.
En mi humilde opinion o se es economista o se es matematico, ambas cosas las veo tan dificiles como ser psicologo y psiquiatra a la vez y me explico brevemente.
Si t tienes un TOC, por psiquiatria sabemos que es un exceso de serotonina o no se que pastillita y a dormir, pero el psicologo va mas alla, a las causas de ese TOC, descubriendolas se evitará la recaida.
El economista matematico va a la serotonina de la economia, coges la ecuacion cuantitativa y dices, si Q e V suelen ser constantes si queremos crear inflacion aumentemos la cantidad de dinero en la economia.
El psicologo economista nos dice, ya pero y si se atesora, y si el gobierno a traves de sus impuestos quita parte de esa M, y si....
La economia no es matematicas ni agregados, es la ciencia que estudia la forma en que los humanos nos organizamos para acceder a bienes y servicios que son escasos y de uso alternativo.
Cuando olvidamos esa definicion y en aras a un mayor control sobre unas predicciones que siempre fracasan nos apoyamos en una ciencia exacta como las matematicas para estudiar como verdades absolutas unas conclusiones sobre una ciencia social como es la economia.
Nos convertimos en el FMI y las consecuencias de ello...todos las conocemos.
Porque al final podemos decir que Q puede aumentar o no, con aumentos de M por lo que ese incremento proporcional de P no seria real, pero la cuestion es como aumentar Q, con un mercado nacional empobrecido, caso de España, con 1 millon de viviendas sin vender, con unos bancos al borde del colapso, con saarios mileuristas?.
Eso deberia ser la economia ante todo, ve a Suiza, incrementa la maa monetaria allí, en proporcion similar a la que incrementarias aqui y me juego una cena en un resaurante de 5 tenedores a que Q alli aumentara mucho mas que aqui.
Juan Ramón te felicito por tu tesis.