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Portada - Comentarios - Consecuencias de una reforma institucional radical: la Revolución Francesa

22/03/2011 - Ángel Martín Oro

Consecuencias de una reforma institucional radical: la Revolución Francesa

El debate acerca del papel de las instituciones sobre el desarrollo económico es uno de los debates más interesantes en la literatura económica reciente. Aunque se han hecho aportaciones desde la teoría económica, el estudio de la historia juega un papel fundamental en este debate, dado que las instituciones son por su naturaleza elementos que, salvo disrupciones importantes, suelen perdurar durante largos periodos de tiempo y evolucionar lentamente. Además, se da el fenómeno de la dependencia de la trayectoria (path-dependence): el presente depende de una manera crucial del pasado; son los acontecimientos históricos los que abren o cierran las puertas de lo que pueda suceder en el futuro. Esto no obstante, no implica la existencia de un determinismo histórico. Un país que comienza con unas condiciones iniciales malas no está condenado al fracaso, como lo demuestran casos históricos como el de los países del sudeste asiático.

La Historia económica es el campo de trabajo de donde los economistas pueden obtener gran cantidad de ideas para desarrollar teorías más o menos generales, además de una especie de laboratorio enormemente complejo donde las teorías pueden ser contrastadas o ilustradas (dependiendo de la concepción metodológica que se tenga).

En este sentido se sitúa un reciente artículo de Acemoglu, Cantoni, Johnson y Robinson, The consequences of radical reform, que utiliza precisamente este enfoque para el caso de la Revolución Francesa, donde a través del estudio de este episodio histórico tratan de extraer ideas importantes para el debate sobre la relación entre instituciones, cambio institucional y desarrollo económico.

Según contribuciones de distintos científicos sociales, desde Friedrich Hayek a Dani Rodrik, pasando por William Easterly, se ha pensado que las reformas institucionales más efectivas son las que se realizan paulatinamente, evolucionando más desde abajo (bottom-up, a partir de las interacciones de los agentes económicos) que siendo diseñadas desde arriba (top-down, a partir de decisiones rupturistas por parte de las autoridades); y son más efectivas las que se realizan teniendo en cuenta las condiciones locales, por lo que las reformas impuestas externamente tendrían poca probabilidad de éxito.

En el trabajo citado, se explotan las diferencias en las reformas institucionales en Europa generadas por la Revolución Francesa con el objetivo de analizar las consecuencias de aquellas radicales e impuestas desde el exterior sobre el crecimiento económico posterior. El episodio es ilustrativo, dado que la Revolución Francesa tuvo impactos institucionales fundamentales en algunos países europeos, pero no en otros. El caso de Alemania es especialmente destacable, como señalan los autores, debido a que determinadas regiones alemanas tuvieron influencia francesa mientras que otras no. ¿Fueron los países o regiones más afectadas por la revolución más exitosos económicamente en el largo plazo (en la segunda mitad de siglo XIX)?

Estas reformas institucionales que trajo consigo la revolución, indican Acemoglu et al., consistieron en poner fin de forma radical o mermar algunas de las instituciones del Antiguo Régimen. Se eliminaron importantes privilegios típicos del feudalismo de la aristocracia, el clero y la nobleza. Se abolieron poderes de los gremios en las ciudades, que eran fuentes notables de barreras de entrada e ineficiencias económicas. Y se introdujo la igualdad ante la ley de los ciudadanos. Básicamente, la Revolución Francesa atacó los privilegios de las oligarquías feudales, que eran muy reacias y resistentes a la industrialización, a la innovación y al cambio económico, tanto en el campo como en la ciudad.

La hipótesis de partida de los autores es que el papel principal de estas reformas fue el de generar un ambiente institucional favorable a la innovación y a la actividad empresarial, acabando así con un ambiente institucional perjudicial para estas actividades que conducen al desarrollo económico.

El ejercicio empírico econométrico que llevan a cabo avala esta hipótesis. Se construyen regresiones en las que la variable dependiente es un proxy de la prosperidad económica (tasas de urbanización) o, secundariamente, crudas estimaciones del PIB per cápita, y la variable independiente son proxies del impacto que tuvo la Revolución Francesa sobre los distintos países (como la duración de la ocupación francesa). A partir de este análisis estadístico-econométrico (que no olvidemos puede tener sus limitaciones), llegan a una serie de conclusiones interesantes:

  • Se refuerza la importancia del papel de las instituciones y las reformas institucionales como explicación del desarrollo económico.
  • La Revolución Francesa tuvo una influencia positiva, lo que es consistente con la opinión de que las instituciones del Antiguo Régimen eran una rémora para el crecimiento.
  • No se apoya la tesis de que las instituciones francesas, entre ellas la imposición de su código civil, fueran negativas en términos económicos.
  • Tampoco se apoya la tesis de que las reformas radicales, diseñadas o impuestas externamente (en este caso, a través de invasiones del ejército revolucionario francés) deban tener necesariamente efectos perjudiciales.

En contra de lo que se suele aducir acerca de la no deseabilidad de reformas radicales, Acemoglu et al. opinan justo lo contrario y afirman que posiblemente las reformas asociadas con la Revolución Francesa funcionaron porque "fueron mucho más radicales de lo que sucede normalmente". Es precisamente esta radicalidad, según los autores, la que modifica de un plumazo un equilibrio político, social y económico altamente ineficiente, haciendo casi imposible que las antiguas elites vuelvan al statu quo anterior, iniciándose así una senda positiva en cuanto al desarrollo económico se refiere.

Estas conclusiones dejan abiertas varias cuestiones para la discusión que dejo en manos del lector: ¿se pueden diseñar las instituciones desde arriba, en lugar de evolucionar orgánicamente en el sentido hayekiano?, ¿pueden ser las reformas institucionales radicales e impuestas de forma externa efectivas para promover el desarrollo?

 

Opinión de los lectores

jfc

¿Qué mejor motivo y más santo que implantar el "sistema de la libertad" a un subdesarrollado país y a sus equívocas gentes? Se lanzan unas bombas sobre "el terrorismo" y se trae la democracia y la justicia. Se abren las puertas a las multinacionales y se supone que un agradecido burócrata implanta el "mercado libre". Se les quita el velo a las mujeres y la sociedad ya es más libre. O como se hacía siglos atrás, catecatizando a los indígenas salvajes para salvarlos.. esa vieja fórmula de crear un marco institucional apropiado para el mercado libre y la prosperidad, para alcanzar la "utopía liberal". No hay más que ver los resultados de hacer esto por la fuerza, sobran las palabras.

Al llevar a cabo proyectos "institucionales" a ciegas es muy fácil equivocarse, pero a los irresponsables esto no les importa. A los inflacionistas y a los utópicos tampoco, pues la cuenta la pagan sus hijos. Yo creo que si, en un sano ataque de altruismo, nos da por querer fomentar el uso de certificados de propiedad entre los indígenas para fomentar el espíritu empresarial (como comentaba Hernando de Soto), o cualquier otra "idea genial" que se nos ocurra "en aras de la libertad", no habría que olvidarse del oboe, como aquel Fray Gabriel de la película "La Misión", y tratar de ser amable para no acabar arrojado por la catarata como el fraile anterior.
Por mucho que digan los polilogistas, incluso los pueblos más "bárbaros" e "impuros" han desarrollado sus propias instituciones para resolver sus problemas de coordinación, lo que no quiere decir ni mucho menos que sean maravillosas y perfectas ¿por qué imponer nuestras santas instituciones sin ni siquiera entenderles? En mi opinión se trataría de hacer empresa, tratar de venderlo y no imponerlo.. y que vivan las cataratas.

Angel Martín

jfc,
Estoy totalmente de acuerdo contigo. Yo tampoco considero aceptable la imposición de instituciones desde fuera. Y tiendo a pensar que esto, además de ser moralmente muy discutible, económicamente no sería apropiado.
Lo que trato de hacer en el artículo es exponer las ideas del trabajo de Acemoglu et al. y llamar al debate sobre estas cuestiones. Pero a priori mis opiniones difieren de las conclusiones del trabajo que resumo.

Víctor L.

Interesantísimo tema, Ángel.

Por ahora sólo he leído el abstract, pero creo que la visión hayekiana (en realidad, mengeriana) y la de Acemoglu y compañía no son totalmente incompatibles. Las reformas desde arriba (como la introducida por la invasión napoleónica) tienden a ser más exitosas donde ya se han desarrollado espontáneamente las conductas y valores apropiados. Por ejemplo, la Revolución Francesa estimuló la independencia belga respecto a Austria, que implantó inmediatamente un régimen liberal; mientras que la invasión napoleónica en España costaría todo un siglo de revoluciones y golpes de estado, con resultados dudosos (persistencia del caciquismo, clientelas, etc.).

Una perspectiva exclusivamente "espontaneista" tiene que responder a la objeción de cómo puede un país salir del subdesarrollo espontáneamente bajo las condiciones que le han mantenido en él. Pero una perspectiva exclusivamente dirigista tampoco es capaz de explicar por qué una misma reforma implantada desde arriba tiene efectos distintos en sociedades que han seguido desarrollos divergentes.

Un saludo.

jfc

Ya.. perdón por la aparente brusquedad, tal vez me alteraron las conclusiones de Acemoglu. De hecho aprovecho para agradecerte haber descubierto en tus referencias mucha bibliografía interesante de las teorías de desarrollo económico, como "The white man's burden" de W.Easterly o "Dead aid" de D.Moyo, quienes imagino que también se cuestionarían este estudio..
En este caso, hace un par de años, leyendo sobre modelos matemáticos de emergencia de instituciones a partir de interacciones entre agentes (algo imposible y fácil de manipular para conseguir los resultados que se quieran) seguí a Acemoglu y me topé con su artículo sobre la revolución francesa, que me llamó la atención, de hecho hasta me lo imprimí y encuaderné con otros artículos suyos más técnicos. Pero como al mismo tiempo estaba leyendo "los enemigos del comercio", donde el autor justifica lo contrario en cuanto a la revolución francesa y "Sobre el poder", donde Jouvenel no simpatiza con las revoluciones violentas por el cambio institucional, de ahí que no me tomara la molestia de leer el artículo de Acemoglu y sus sospechosas cuentas.. Te agradezco que tú sí lo hayas hecho y este buen resumen, y por abrir el debate que nacen de sus conclusiones.

luis turjillo

interesante artículo.

Discrepo con el autor respecto a que Hayeck sólo concebía como exitosas las reformas institucioanles desde abajo. Hayeck defendía los órdenes espontáneos, creados por los individuso en condiciones de libertad y de búsqueda de su propio interés. Pero también que es necesario que exsitan una serie de normas intencionales, que favorezcan la actividad espontánea de los agentes económicos, garantizando unas normas de funcionamiento del mercado. Por tanto, la cuestión no es si las normas se imponen desde arriba o surgen espontáneamente desde abajo. La cuestión es el contenido concreto de esas normas, y si las mismas favorecen la formación de órdenes espontáneos exitosos o no (cuestión en gran medida empírica).
En el caso concreto de la Revolución francesa, lo que había que eliminar era todo el sistema de privilegios que constituía el antiguo régimen, y es secundario si dicha eliminación era fruto de una revoluciónd el pueblo (modelo USA), o viene impuesto desde arriba (modelo continental).

Les recomiedno la lectura del libro de Hayeck derecho, legislación y economía.

saludos

Angel Martín

Victor L.:
Muy interesante lo que planteas. Yo personalmente no coincido demasiado con las conclusiones de Acemoglu et al. pero creo que está bien tenerlas en cuenta como contrapunto. Además, como dices, pueden ser complementarias. Me ha gustado mucho tu segundo párrafo. Efectivamente, la perspectiva “espontaneista” puede estar limitada. Otro punto adicional al que comentas es que en el mundo real, ¿cuándo se dan este tipo de evoluciones institucionales exclusivamente espontáneas?, ¿y cuándo podemos decir que una evolución institucional es espontánea? Siempre hay factores externos que intervienen, políticas de los gobiernos, etc. ¿Y podemos decir que siempre que actúa el gobierno rompe con la espontaneidad? En fin, surgen muchas preguntas en torno a esto que puede completar la otra perspectiva.

Creo que este comentario que me hacían al artículo es pertinente destacarlo aquí:
"Ten en cuenta que se habla en general de espacios con una línea de evolución durante el siglo XVIII con abundantes similitudes con el caso francés, es decir, la sociedad de muchos de los territorios gestionados por Napoleón estaba evolucionando previamente en la línea de las reformas, incluso algunas pautas de comportamiento eran habituales antes de ser legales. En estos contextos el efecto puede ser positivo, pero no siempre ocurre así con las medidas diseñadas desde fuera y desde arriba. También pueden destruir modos de cooperación existentes sin que la sociedad sea capaz de construir otros alternativos pudiéndose provocar marginalidad en amplios estratos de la población. Es decir, las reformas, vengan de donde vengan, tienen que tener cierta coherencia con las características de la sociedad reformada. La historia del colonialismo está plagada de reformas desde fuera y desde arriba gravemente desestabilizadoras de los modos viables de cooperación social."

Jfc:
De brusquedad nada. Me alegro que te haya servido. Si tienes más interés no dudes en ponerte en contacto conmigo y hablamos más sobre el tema. Acemoglu y compañía son autores a tener muy en cuenta.

Gracias a ambos por los comentarios.

Angel Martín

Luis, gracias. Tienes razón, la postura de Hayek es más matizada de lo que escribí. De hecho él propuso reformas institucionales detalladas para imponer desde arriba, con el objetivo de caminar hacia un marco institucional más de acuerdo a las libertades.

Añades un punto muy interesante: "la cuestión no es si las normas se imponen desde arriba o surgen espontáneamente desde abajo. La cuestión es el contenido concreto de esas normas, y si las mismas favorecen la formación de órdenes espontáneos exitosos o no (cuestión en gran medida empírica)."

Estoy de acuerdo básicamente, pero unas normas con el mismo contenido no tienen por qué generar necesariamente los mismos resultados en contextos diferentes, hay que tener en cuenta las normas sociales e informales que operan en ese contexto. Por eso la imposición desde arriba y externamente tienen limitaciones.

Thibaut

La visión de la revolución francesa es exageradamente positiva.
Sí que es cierto que quedaban privilegios que impedían crecimiento económico entre los cleros y la nobleza y que pocas libertades políticas había, pero la revolución francesa (la del 1792 no la del 1789) desembocó en una nueva casta y una dictadura. Sí que es cierto que localmente algunos eran privilegiados, pero tambien muchas libertades locales que no perjudicaban a nadie fueron destruidas dejando el país centralizarse todavía más sobre todo cuando se proclamó la 3ra república en 1870, y eso empobreció territorios enteros.
El movimiento de liberalización económica había empezado ya al final del siglo XVIII con Luis XVI: libre-comercio en las colonias, reformas de las cuentas publicas iniciadas por Turgot etc...Este movimiento volvió despues de la Revolución y Napoleón cuando se puso una monarquía constitucional. El poder absoluto del monarca no era tan absoluto durante el antiguo regimen y todavía menos con Luis XVI. El pueblo se rebeló cuando aprovechó esta nuevas libertades económicas, quería más al nivel político.

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