23/03/2011 - Luis Torras
De la recesión al estancamiento
Después de un invierno de mucho frío y mucha lluvia llega la primavera a los mercados, aunque por desgracia no desde un punto vista metafórico, ya que el cuadro macro de la economía española sigue sin dar motivos para el optimismo. En las últimas semanas, se han empezado a dar los datos macroeconómicos para 2010, que vienen a confirmar lo que ya se sabía: la economía española confirma su tercer ejercicio consecutivo con crecimiento negativo o próximo a cero (para 2010 el dato ha sido de un crecimiento del PIB de entre el 0,1-0,2%). Este dato se convierte en aún más "malo" cuando tenemos a toda la Zona Euro empezando a crecer a tasas medias del 1,7%, con una Alemania que tira del carro creciendo al 3,5%. Nos volvemos a quedar atrás.
Las causas del estancamiento económico son diversas y ya las hemos comentado desde esta tribuna en diversas ocasiones. En primer lugar, los planes de contención fiscal diseñados por el ejecutivo, aun yendo en la buena dirección, se quedan cortos, como lo demuestra la hipersensibilidad de los mercados financieros a cualquier desvío en las cuentas públicas o mala noticia relacionada con nuestra economía. Es necesario aliviar las necesidades de financiación del Estado de forma estructural para que las finanzas públicas sean sostenibles y creíbles, y no estemos sometidos a continuados repuntes del riesgo país, lo que encarece el endeudamiento del sector público y privado de la nación.
Relacionado con este punto, y en el centro del debate político, se encuentra la necesidad de emprender reformas estructurales de calado en el ámbito de las pensiones y los mercados de trabajo. Patronal y sindicatos parece que desde enero han emprendido un diálogo serio con la voluntad firme de llegar a acuerdos que han avanzado en la buena dirección. Sin embargo, como lo acredita nuestro anémico crecimiento y la incapacidad de nuestra economía de generar empleo (que más que generar empleo, lo destruye), se hace perentoria la necesidad de alcanzar acuerdos más agresivos, que descentralicen de forma efectiva la negociación colectiva de manera que los salarios se ajusten a los incrementos de la productividad de cada empresa. Punto fundamental para que nuestra economía recupere parte de la competitividad perdida y vuelva a generar crecimiento y empleo imprescindibles, como decíamos antes, para aliviar de forma sostenida las tensiones existentes en las finanzas públicas del Estado y Gobiernos autonómicos y regionales.
Por último, pero no menos importante, resulta apremiante completar de forma rápida la reestructuración del sistema financiero, condición previa e imprescindible para recuperar la normalización de los flujos de crédito. Se trata de depurar aquellas entidades cuyos procesos de gestión interna sean insalvables y recapitalizar las entidades resultantes. El coste de esta recapitalización recaerá inevitablemente sobre el contribuyente, así que es de esperar que el regulador ponga las salvaguardas necesarias para que dichos fondos vayan destinados a depurar los balances de activos ilíquidos (o tóxicos), dotar las provisiones necesarias, y por último sufragar las pérdidas derivadas de todo ello.
Así pues, nos espera un invierno largo en cuanto a lo económico. La economía española está en una posición de extrema fragilidad. El escenario base para 2011 es la consolidación de un escenario de crecimiento anémico (recuperación en L, que ya anticipamos a principios de 2010), pero el riesgo de una recaída (double dip) es especialmente alto para nuestra economía.
Opinión de los lectores
Acertado análisis Luis,
Bajo mi punto de vista te has dejado, además de la reforma del mercado de trabajo y pensiones, el otro pilar fundamental para hacer la economía española algo más “sostenible” en el largo plazo: la reforma energética.
Esperamos algún artículo suyo sobre ella.
Luis,
muy claro el artículo, buena radiografía.
de todos modos, tengo muchas dudas para ver que reformas se implementan finalmente en dos de los tres pilares que comentas: reformas fiscales realmente eficaces y que sindicatos y patronal lleguen a acuerdos que cambien en gran medida la regulación del mercado labroal alctual.
el problema se encuentra en que no queda tanto para las elecciones y, de cara a muchos votantes, son medidas que pueden resultar impopulares. en fin, esperemos que no se dejen arrastrar por los clásicos corto-placismos.
Luis, me gusta como escribes , el artículo claro y conciso, me gustaría que hablaras también de la reforma del sistema educativo pues me parece muy necesaria y es un tema que da para mucho, adelante!!!! y ánmo para seguir.
No acabo de entender como desde una perspectiva liberal se pueda defender que los salarios deben estar ajustados a la productividad de cada empresa. Los salarios deben ajustarse a lo que pacten de mutuo acuerdo cada trabajador con la empresa en cuestion. Cualquier otra solución vulnera la libertad de ambas partes. La productividad en una empresa no es algo uniforme a lo largo de los trabajadores, hay trabajadores que producen más y trabajadores que producen menos. Además ligar los salarios a la productividad es un impuesto encubierto sobre los beneficios de la empresa, desincentivando la inversión en la misma y en general, perjudicando el crecimiento de las empresas productivas, en favor de las improducitvas cuyos salarios tenderán a caer.
Haymor, creo que te estás liando, los liberales no defendemos salarios ajustados a la productividad como tal sino un modelo basado en mercados competitivos en que la ley de oferta demanda de los salarios en este caso acabaría como es lógico funcionando de esa manera.
Si yo como rabajador produzco X a mi empresa, mi jefe si no quiere perderme pagará un salario acorde con dicha producción que le produzco, otra cuestión es valorarla, pero precisamente por eso se habla de mercados competitivos porque según la teoria economica en estos casos los salarios tenderían a la productividad de cada trabajador premiando a los más productivos con mayores salarios.
Y que sucedería en el caso de que el rabajador no pudiera serlo por razones achacables a la empresa, que habría muchos competidores, mucha demanda de empleo que mejorarían para conceguir cuota de mercado sus procesos de tal manera que trabajar para Micro Soft por ejemplo le va a resultar más rentable a un trabajador que hacerlo para Apple.
Logicamente el trabajador que produce más en la misma empresa en el mismo puesto, debe cobrar más pero no porque no se decida así sino precisamente porque así lo va a decidir el empleador(que quiere ganar más) y ese trabajador que quiere cobrar más.
Porque te devuelvo el razonamiento, explicame tu porque debe cobar lo mismo en el mismo puesto un trabajador capaz de sacar 100 latas de fabada al día que otro que solo saca 60?.
Es lo que hay, no somos ONG´s gracias a Dios.
Taylor que inventó un sistema para medir la productividad, fué acusado de injusto y el ejemplo que pusieron los demagogos de turno, no digo que tu lo seas obviamente, fué que un tipo Irlandes de 2.30 de altura y 125 kilogramos no podía ser batido(en esa empresa el trabajo se basaba en coger cosas pesadas) por ningún trabajador normal, por lo que era injusto que cobrara más, café para todos, lo es?, aún decidiendolo libremente ambos?, es lo que tiene ser liberal, que es muy duro...
Hasta que de repente observaron como otro trabajador de 165cm con 65 kg de peso producia mas que el gigante Irlandés, la razón, ocultada convenientemente por los Sarumanes de turno(no olvides que aunque no te lo creas ligar los salarios a la productividad y bajar las cuotas de las SS solo perjudicaría a las grandes compañias que al ser oligopolocas y de servicios basicos pueden repercutir el coste en e precio, como se ve en las telefónicas y electricas), fué tan sencilla como que el de arriba que es muy usto al que no le dió altura le dió inteligencia, que uso para descubrir formas de llevar en cada viaje una carga el doble de pesada que las del Irlandés y con menos cansancio y por tanto gasto energetico.
La libertad obra milagros.
Lo de que ese sistema es un impuesto encubierto, no lo acabo de ver, la inflación por envilecimiento de la moenada gracias a nuestro manirotos politicos si lo es, pero pagar más a quien es mas productivo, no creo que sea ni desincentivador ni por supuesto un impuesto.
Un ejemplo, si yo tengo un trabajador que me produce 5000 y le pago 2500 y otro que me produce 3000 y le pago 1500 entenderás que prefiero al primero porque aunque la rentabilidad en % que obtengo de ambos es la misma, el primero me produce 2500 euros el segundo 1500, es decir, que con dos como el primero obtengo 5000 euros pero para obtener lo mismo con e segundo deberia emplear a 3 o 4, como sabes cada trabajador aun ligando los salarios a la productividad tendria algunos gasto fjos ineludibles como el tiempo que va a dedicar nuestro departamento de administracion o nuestro gestor al papeleo que sera mayor para 3 que para 2 y otras muchas cosas.
El empleador contratara al primero ya que si no lo hace la competencia lo hará y tendra una ventaja e costes sobre este empleador.
No veo claro donde desincentiva esto y menos a la inversion, el empleador sabe que soy rentable pero también sabe que si me crea lo que necsito para trabajar lo seré aun mas y como hay competidores deseando cazarme comprara una maquina mejor, me pagara más y todos tan contentos.
Enrique, estoy deacuerdo en todo lo que has dicho respecto a que el mercado (negociación libre de salarios) tiende ajustar los salarios a la productividad de cada trabajador. Pero hay una diferencia entre esa libertad de contratación y lo que se está planteando desde foros liberales que es mantener un convenio colectivo (a nivel de cada empresa) en que los salarios se regulen en función de la productividad de las empresas. Esto segundo tiene las consecuencias que he mencionado antes. Más allá del hecho de ser colectiva, que es un vicio de origen, confundiar la productividad media del conjunto de trabajadores en una empresa con la productividad real de cada uno de ellos, crea un desincentivo para los trabajadores más productivos. Por no hablar de que el tiempo de maduración de la producción de los trabajadores puede ser muy dispar entre ellos y su productividad no se puede medir en términos de unos flujos de caja coyunturales.
Me sumo a la propuesta de Carolina. El sistema educativo necesita una bomba atómica en el epicentro.
Estamos de acuerdo, pero por favor llama a las cosas por su nombre, solo pido eso, ni el PSOE es socialdemocrata pues no saben quien era K ni esos foros son liberles sino conservadores que buscan beneficiar a unos pocos lobbys, y llamar a los conservadores liberales es cuanto menos erroneo, por eso te digo que tienes razon, pero que llames a las cosas por su nombre, no crremos mas confusion con el verdadero liberalismo de la que ya hay confundiendolo con na cosa absurda que no existe llamada neoliberalismo o con medidas de foros conservadores que buscan lo mismo que los falsos progresistas, no perder sus privilegios.