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Portada - Comentarios - Referéndum obligatorio frente al intervencionismo del Estado

18/04/2011 - Ángel Fernández

Referéndum obligatorio frente al intervencionismo del Estado

Los ingresos tributarios de España son incapaces de soportar desde hace años el coste del Estado central, de los nuevos "Reinos de Taifas" en los que se han convertido las Autonomías y de sus entidades locales. Dado que la casta política sigue instalada en el limbo de la utopía electoral y dado que su despilfarro alcanza niveles imposibles de soportar con la actual recaudación de tributos, el déficit presupuestario está siendo cubierto mediante emisiones de deuda soberana.

Endeudamiento Soberano

Los analistas reflejan en sus informes la incertidumbre y el riesgo generado por la irresponsabilidad del Gobierno de turno en la gestión de las cuentas públicas, como está sucediendo con las primas de riesgo de las deudas soberanas de Grecia, Irlanda y Portugal, donde ya comienza a ser verosímil la posibilidad de aplicar quitas.

La situación de la deuda soberana de España es también delicada y si no se desea generar incertidumbre que pueda desembocar en una situación de quiebra, los ajustes presupuestarios y las reformas estructurales deberían alcanzar lo demandado por los prestamistas para proporcionar certeza sobre el pago de las deudas contraídas. 

Sin embargo, el endeudamiento soberano tiene límites de solvencia que una vez rebasados hacen que las cuentas del Estado queden pendientes de la compra de deuda por parte del Banco Central Europeo o, cuando los socios europeos se cansan de prestar dinero, por parte de fondos de inversión extranjeros, provenientes, por ejemplo, de una dictadura como la República Popular China.

Lo cierto es que esos préstamos los deberemos pagar los contribuyentes españoles mediante los impuestos futuros, por lo que lastran el crecimiento económico de las familias y, principalmente, de la clase media del país, que son los que más impuestos pagan para mantener el gasto del Estado.

Decisiones políticas trascendentales y el principio de consentimiento

Por dicho motivo, convendría plantearse si los ciudadanos españoles deberían decidir en asuntos económicos tan serios para el futuro del país, por medio de un referéndum vinculante y de obligado cumplimiento por parte del Gobierno, que expresaría el principio de consentimiento (o no) de los ciudadanos para adoptar las decisiones políticas trascendentales que afronten una situación de crisis institucional, económica y financiera.

Puede que los ciudadanos españoles deban opinar si desean que su dinero –vía impuestos del presente o vía endeudamiento que será pagado con los impuestos futuros— sea empleado para inyectar liquidez en bancos y en cajas de ahorro que han sido mal gestionados y han asumido un elevado riesgo hipotecario en activos sobrevalorados que, ahora, deben corregirse a la baja para que la contabilidad refleje en los balances el valor real de mercado tanto de las hipotecas suscritas como de los inmuebles embargados a los clientes.

Y, desde luego, puede que los ciudadanos españoles también deseen elegir si prefieren crecer sin padecer un endeudamiento que estrangule su economía familiar. De hecho, algunos opinamos que la única vía para crecer de un modo financieramente saludable es realizar una drástica reducción presupuestaria en las partidas ociosas del Estado —empresas públicas, comisiones y agencias gubernamentales, infraestructuras innecesarias o funcionarios desocupados— y eliminar las múltiples prebendas —subvenciones, ayudas, oligopolios o precios públicos— tanto en el ámbito central como en las administraciones públicas regionales y locales.

La senda del crecimiento sólo se caminará con la realización previa de grandes reformas que reduzcan el tamaño del Estado, eliminen las barreras autonómicas y estatales a la libre competencia en los mercados nacionales, flexibilicen el mercado laboral y faciliten la empresarialidad.

Las tímidas reformas que se han venido legislando en los últimos meses no han sido reflexionadas por la casta política española y tampoco han recibido el consentimiento oficial de los ciudadanos dado que en las pasadas elecciones generales todavía no se sentía la crisis económica y financiera en la cesta familiar. Al contario, las reformas vienen impuestas por los socios de la Unión Europea, que no están dispuestos a prestar más dinero sin que las autoridades españolas hagan bien sus deberes institucionales.

Eso sí, los irresponsables políticos que han esquilmado los ingresos de nuestro trabajo ahora se disculpan por los millones de parados, por el exagerado endeudamiento, por la sempiterna corrupción, por la merma en nuestro poder adquisitivo y por el descenso en la calidad de vida del español medio durante la próxima década. Y, acto seguido, piden que nos ajustemos el cinturón del gasto familiar, aflojemos el bolsillo para pagar más impuestos y les apoyemos con nuestro voto en las próximas elecciones para tener más de lo mismo. Pero, antes de acudir a las mesas electorales, preguntémonos:

- ¿Qué tal si el Gobierno de España prueba a preguntarnos en referéndum si deseamos o no el rescate de bancos y cajas de ahorro con nuestros impuestos presentes o futuros?

- ¿Y qué tal si los políticos nos preguntan oficialmente si deseamos que nos endeuden masivamente y aumenten los impuestos o, por el contrario, preferimos una drástica disminución del tamaño del Estado y la cofinanciación publico-privada de servicios públicos como la educación, la sanidad, la prestación por desempleo o las pensiones para garantizar su viabilidad financiera en las próximas décadas?

Lo anterior sería un sano ejercicio de democracia directa, y podría realizarse sin más que aplicar el artículo 92 CE, que permite la convocatoria de referéndum en las decisiones políticas trascendentales. Sin embargo, no verán nuestros ojos ni un referéndum ni una constitución económica que pudiese limitar el déficit presupuestario, los tributos y el endeudamiento. Dicen que un pesimista es un optimista bien informado. Créanme cuando les digo que lamento ser agorero, pero me temo que la recuperación económica será una larga y lenta travesía por el desierto.

Vimos la posibilidad de realizar un análisis por teoría de juegos del deterioro institucional que permite afirmar que, salvo que ocurra una gran movilización social, nunca llegarán las reformas estructurales con la seriedad y la intensidad que requiere la actual crisis y la "casta" seguirá robando institucionalmente a las familias españolas hasta que no quede más dinero privado que esquilmar y se rompa en mil pedazos la España de las autonomías nacionalistas.

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Opinión de los lectores

Eugenio Martín Velázquez

Insisto 350 personas tienen la culpa de todo lo que nos pasa, son humanos no Dioses, aunque dicen que lo hacen por nuestro bien nos hacen mal, aunque creen que ampararse en sus partidos para defender sus posturas no les exime de su responsabilidad de los gravísimos perjuicios que ocasionan, y lo peor saben cómo perpetuarse en el poder y seguir esclavizando a millones de ciudadanos, etc.
Un referéndum para algo en concreto cuando ellos tienen el poder de hacer lo que les venga en gana, es no conocer cómo funcionan estos 350 señoritos y lo que pueden hacer con un puñado de votos…..

José Rivera

Demasiado esfuerzo (dicho desde el máximo respeto hacia su razonamiento)
Veamos...
Si para cada cuestión hay que efectuar una consulta popular, ¿para que pagar gobernantes?
Que la constitución es mejorable, es de todos concido.
Que existe duplicidad (que pagamos cara), con las autonomías, también es concido por todos.
Pero...
¿como y quién? decide de donde se elimina el duplicado, del Estado o de la autonomía en cuestión, pues también es de todos concida la ventaja de controlar / administrar, determinados asuntos un situ y que determinados asuntos son demasiados golosos, como para renunciar a su control / administración.
etc... (no deséo acapararle)
En resumen, que tenemos algo imperfecto, pero que nos ha permitido llegar hasta hoy en PAZ.
Sólo el tiempo nos permitirá mejorarlo y hasta entonces hay que tener CALMA
Un respetuoso saludo para usted.

ÁNGEL FERNÁNDEZ

El propio autor escolástico Juan de Mariana, cuyo nombre es la "marca" liberal del Instituto, reclamaba el PRINCIPIO DE CONSENTIMIENTO de los ciudadanos --en su libro "De Rege et Regis Institutione" y en su tratado "De Monetae Mutatione"-- para que el Rey (o "mutatis mutandis" el Estado Moderno) pudiese incrementar los impuestos o adulterar el valor de la moneda.

Y, por ejemplo, hoy en día, la mayoría de Estados Federales de los EE.UU. convocan cada cierto tiempo un referéndum donde los ciudadanos votan la aprobación (o no) de muchas leyes (aborto, tributos,...), generalmente, coincidiendo con alguna otra cita electoral.

En todo caso, el artículo deja claro que NO se propone la democracia directa en todas las cuestiones, lo que evidentemente es irrealizable y paralizaría la adopción de políticas públicas, Aunque, precisamente esa característica del referéndum de "ralentizar" y "dificultar" la toma de decisiones de los políticos, es lo que puede ser aprovechado para interponer barreras legislativas a la adopción de políticas intervencionistas ya que el referéndum supone un gran desgaste electoral para los políticos, cuando desean promover leyes en contra de los intereses leǵitimos (derechos individuales a la vida, a la libertad, a la igualdad ante la ley y a la propiedad privada) de los ciudadanos.

Evidentemente, el artículo reclama un referéndum en las decisiones políticas trascendentales para el futuro del país. Y, desde luego, SÍ se propone aplicar el artículo 92 de la Constitución española de 1978 (CE) para que los ciudadanos puedan "parar" el intervencionismo económico del Gobierno, en línea con un artículo anterior donde se analizaba en detalle la Limitación del déficit presupuestario, los tributos y el endeudamiento en la CE.

enrique

Para nada Jose, no es imerfecto, es corrupto y no es democratico, listas cerrradas, ley de partidos,, etc, en cuanto al coste de la consulta popular, bueno ahi poco que decir, la constitucion ampara los referendums para cosas que involucren al pais, en Suiza se hacen cada dos por tres sin que suponga una merma en que siga siendo uno de los paises mas ricos de europa, diria que el mas rico, se llama internet y firma digital.

El problema es que no interesa no que no sea rentable.

Como y quie decide?, esta bastante claro si te consideras democrata.

EL PUEBLO, nadie más, son coordinadores y lideres no administradores y duelos, es la diferencia.

Calma?, pidesela a los 300.000 hipotecados que verán embargar sus casas este año por que se les mintio, manipulo y se les lleno los bolsillos de dinero falso y mientras ellos pagan los platos rotos, junto a quienes ni siquiera tenemos piso, los verdaderos artifices se van de rositas.

Calma?, que va, esto irá a peor y no se calmará.

gracias a Dios.

Juan José Nevot

Comparto al 100% el comentario de Ángel Fernández.

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