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Portada - Comentarios - De cabras, ardillas, gallinas y nazis

29/04/2011 - Pablo Carabias

De cabras, ardillas, gallinas y nazis

Que todo nacionalista lleva dentro un SS es algo evidente. El tema de la pureza racial es sin duda una de sus obsesiones, y, aunque en algunos casos parecen anteponer el idioma al fenotipo, como cuando el histórico dirigente peneuvista Xavier Arzallus hace algunos años manifestó preferir a un negro que hablase euskera que a un vasco puro que lo desconociese... (aunque no aclaró para qué exactamente lo prefería...), la obsesión racial siempre está presente.

Así, en sus orígenes todos los movimientos nacionalistas han buscado una afirmación racial, unos orígenes arios, celtas, árabes o directamente cromagnon. Han tirado de grupos sanguíneos, medido narices, palpado cráneos...Desde Sabino Arana a Adolf Hitler el impulso eugenésico ha sido una constante para cualquier movimiento étnico- patrio-nacionalista.

Pero hoy en día, la selección racial humana, la definición de "herrenvolks" puros, libres de "untermensch", charnegos o maketos está más complicada. Realmente, las sociedades occidentales están tan mezcladas que para cualquier nacionalista se complica el poder definir unos patrones raciales exclusivos en los cuales no se quede fuera algún conocido, familiar, compañero de partido o futbolista del equipo de sus amores (aunque el Athletic de Bilbao con su política de fichajes exclusivos de vascos, muy lograda desde el punto de vista racial, pero no tanto desde el punto de vista deportivo, sea una excepción en este último punto).

¿Y qué han hecho? Pues buscar un campo en el cual poder dar rienda suelta a su imaginario racial, a su pulsión eugenésica.

Así la obsesión por las razas puras, por la selección racial, se ha desplazado sobre los animales, cada vez más humanizados para bien o para mal, buscando, seleccionando e inventando razas "puras" que encajasen dentro del imaginario nacionalista y, a la vez, señalando especies o variedades como extranjeras que erradicar.

Y, si bien en algunos casos la erradicación de especies alóctonas como los conejos europeos en Australia (...y los colonos blancos, añadirían los aborígenes) puede ser justificado por problemas ecológicos que se transforman en problemas económicos, en otros casos, destila un tufillo xenófobo inconfundible.

Así, en Inglaterra, toda una campaña nacional, con cebos envenenados, con trampas, con escopetas, se ha puesto en marcha para erradicar a la ardilla gris americana, que desde su introducción en los años treinta ha desplazado a la nativa ardilla roja...básicamente por ser más fuerte, más resistente a las enfermedades, más adaptable y mucho más simpática con la gente, es decir, por ser mejor ardilla, como comentaba un periódico yankee....

Pero, por supuesto, es en nuestro país donde estas campañas de limpieza étnica animal han alcanzado cumbres delirantes, como la normativa del gobierno vasco para mantener la pureza de una supuesta y ancestral gallina euskaldún, unas Leyes de Nuremberg, con plumas, en las cuales prácticamente solo han tenido que cambiar la palabra "judío" por "gallina española"...

Lógicamente, en Cataluña no se podían quedar atrás y, después de toda una campaña identitaria basada en el burro catalán, ahora, para alegría del nacionalismo, han descubierto, nada más y nada menos, en el Montseny un rebaño de cabras ¡de pura raza catalana!, no contaminadas por sangre charnega.

Ante semejante tesoro étnico-pecuario, del cual el payés propietario no era consciente, pues pensaba que simplemente eran cabras no identitarias, una asociación, Slow Food, que reivindica la vida lenta, se ha hecho con algunos ejemplares para fomentar la recuperación de dicha estirpe... Hasta aquí bien, es su problema...

Pero como siempre, estas cuestiones raciales e identitarias tienen un trasfondo económico. Así, un rebaño de cabras que a duras penas era rentable para su propietario y que, de hecho, debía ser muy poco productivo, como demuestra su escasez, pasa a ser un activo a subvencionar...

Y seguro que estará al caer una ayudita del Govern, que convertirá a dichas cabras en un negocio saneado... Aunque, eso sí, para considerarse merecedoras de dichas ayudas, deberán pasar un proceso de inmersión lingüística que sustituya el "meeeé" tradicional acabado en acento agudo castellano con el que se comunican con otras cabras del resto de la península por un "meeeè" acabado en acento grave, más acorde con su catalanidad....

Pues eso, que se empieza por seleccionar cabras, ardillas o gallinas por motivos étnicos, y se acaba seleccionando a personas. No olvidemos que un tal Henrich Himmler empezó de avicultor...

 

Opinión de los lectores

Alfredo

Se puede analizar el asunto observando a a asociación "Slow Food" como una agrupación de "chicos listos" y/o medradores de prebendas "públicas". Han detectado una posibilidad de negocio con dinero público en el mercado "intervenido" por los políticos de Cataluña, al igual que otras miles de asociaciones, publicaciones, agencias, empresas o fundaciones que medran del Erario Público:

El mecanismo es sencillo pero prevaricador y corruptor del régimen político. Se consigue un contacto político nacionalista, se constituye la organización "sin ánimo de lucro" de acuerdo con la ideología nacionalista y se solicita una ayuda pública para defender el idioma, la etnia, la cultura,...o lo que le venga en gana a los políticos que paguen las facturas de la organización.

Perfecto, si sus fines los buscasen exclusivamente con los fondos privados de sus integrantes y con su oferta libre de servicios y/o bienes en un mercado libre. Allí cada cual con sus actividades privadas o sus "aficiones" mientras no atenten contra la libertad individual de las demas personas. Pero, el problema radica en que la mayoría son organizaciones que se financian con el dinero público que pagan los contribuyentes, pero que otorgan discrepcionalmente sus "amigos" y políticos nacionalistas...

De hecho, son "chiringuitos" financieros para medrar fondos públicos y vivir del "cuento de la lechera" nacionalista y/o identitaria durante décadas.

Básicamente, la corrupción del régimen partitocrático que vivimos es socialista, popular, republicana,... según la región de turno pero, es idéntica moralmente en relación con su estrategia de financiación y con la mezcolanza de intereses público-privados...

En estos momentos, la corrupción se ha extendido de tal forma que ya no hay vuelta atrás, hasta que salte en mil pedazos el régimen autonómico que tiene corrompida y fragmentada a España.

¡ Así son los 17 Reinos de Taifas nacional-socialistas de "todos los partidos" !

Emilio Díaz

Estoy totalmente de acuerdo con su comentario. Pero hay más, creo. Cuando ese nazismo se une con la simbología, la propaganda y el imaginario izquierdista surge el totalitarismo perfecto. Reúne "lo mejor de cada casa". Hay, además, un elemento que ha mencionado Vd. de pasada en el que esa pulsión se marca de manera más indeleble: la lengua. La conversión de un instrumento de comunicación en la seña por antonomasia de identidad nacional es la versión postmoderna del viejo racismo totalitario. Les permite a sus teóricos fijar la línea clara entre los nuestros y los demás sin ser tan politicamente incorrecto como con el racismo tradicional.

jeremias

http://www.gallinandaluza.com/
Estos solo necesitan contactar con algn descendiente de Manolo Chaves y... profit!

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