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Portada - Comentarios - Fukushima, el "apocalipsis" que nunca fue

11/05/2011 - Manuel Llamas

Fukushima, el "apocalipsis" que nunca fue

El pasado 11 de marzo Japón sufrió un devastador terremoto seguido de un gran tsunami, dejando tras de sí miles de muertos y desaparecidos. Una tragedia histórica que, sin embargo, fue olvidada casi de inmediato en la mayoría de los medios europeos tras el estallido de la crisis nuclear de Fukushima. El pánico atómico se apoderó de portadas y telediarios alertando, una y otra vez, del riesgo de asistir a un nuevo Chernobyl. El desastre natural que causó el accidente quedó, pues, en un segundo plano. Fukushima se convirtió en el único centro de atención, hasta tal punto que el accidente fue calificado de "apocalipsis" por las autoridades comunitarias.

Dos meses después, el número de víctimas mortales causadas directamente por Fukushima asciende a dos, como resultado de la explosión inicial que sufrió la planta. Sin duda, un "apocalipsis" de gran magnitud. Este caso ha vuelto a poner de relieve la superchería y el vil maniqueísmo que rodea a todo lo que huela a nuclear. Y es que este tipo de energía, aparte de limpia, es la más segura. Algo tan usual y aparentemente inocuo como el carbón mata a más gente que la energía nuclear, tal y como atestiguaba Bill Gates recientemente.

Así es. Los datos históricos muestran que la energía nuclear es, con mucha diferencia, la más segura a día de hoy en comparación con el resto. Para comprobarlo es necesario comparar el número de muertes en función de la producción de energía. En concreto, organismos científicos como la World Nuclear Association, The Paul Scherrer Institute (PSI) o el Proyecto ExternE de la Comisión Europea utilizan la ratio de muertes por Teravatio hora producido (TWh) a fin de analizar la seguridad real de cada fuente energética.

Y el resultado salta a la vista. La nuclear, que produce el 5,9% de la energía mundial, tan sólo ha causado 0,04 muertes por TWh, muy inferior a las defunciones asociadas a la energía hidroeléctrica, situada en 1,4 por TWh si se incluyen los más de 170.000 muertos que provocó el colapso de la presa china de Banqiao a mediados de los 70.

De hecho, el desarrollo de energía solar y eólica provoca más muertes que la temida energía nuclear. La solar, que apenas produce el 0,1% de la energía mundial, registra una ratio de 0,44 muertes por TWh producido, casi 10 veces más que la fuente atómica, mientras que en el caso de la eólica la ratio desciende hasta 0,15.

Las defunciones causadas por estas fuentes renovables se deben, sobre todo, a los accidentes producidos en la instalación de placas solares –por ejemplo, en los tejados de las casas– así como en la construcción de los aerogeneradores (de gran altura).

Sin embargo, la energía con mayor índice de mortalidad es, de lejos, el carbón. Y no sólo por los habituales derrumbamientos y explosiones en las minas sino, más bien, como resultado de la contaminación atmosférica que generan sus partículas. Así, la ratio de defunciones en el caso del carbón alcanza un promedio de 161 muertes por cada TWh a nivel mundial (15 en EEUU, 25 en la UE y 278 en China).

La Organización Mundial de la Salud estima que la contaminación que generan las partículas de carbón causa cerca de 1 millón de muertes al año. El carbón genera aproximadamente 6.200 TWh. De este modo, la ratio de mortalidad se sitúa en 161.

En este campo destaca, además, otro dato poco conocido: los residuos que producen las plantas térmicas son en realidad más radiactivos que los generados por sus homólogos nucleares. De hecho, la ceniza que emiten las centrales que queman carbón crea 100 veces más radiación en el ambiente circundante que una planta nuclear que produce la misma cantidad de energía.

Pese a todo, gran parte del mundo tan sólo guardará en sus retinas el desastre nuclear de Fukushima, el "apocalipsis" que nunca fue, dejando así en el olvido a los miles de muertos que enterró la furia de la Madre Tierra.

 

Opinión de los lectores

Antonio Andrada Bermejo

Muy buenas.
De todas formas es necesario sustituir las antiguas centrales por unas nuevas. La duda es ¿para cuándo estará disponible la energía atómica de fusión?
Los técnicos alemanes la estimaron para el 2040, pero el proyecto ITER va con retraso.

La física del dinero y la energí8a

Un dato a añadir sobre las térmicas de carbón: las particulas radiactivas emitidas a la atmósfera al quemar el cabón nos las tragamos o inhalamos, mientras los residuos de una central nuclear son debidamente empaquetados y enterrados en minas.

Respecto a la contaminación causada por la energía eólica, es bueno divulgar la contaminación de todo el proceso de producción de los aerogeneradores, especialmente de las tierras raras, incluyendo las enfermedades de todo tipo en las poblaciones cercanas a las minas. Para quienes piensan que es cuestión ser más límpios su producción, no se dan cuenta de que ello requeriría mucha más energía en la producción, con lo cual ni sería rentable económicamente ni energéticamente.

Y en esta último punto está la clave de todo el asunto: cuando algún proceso no es económico y no puede ser abaratado es porque en última instancia no se puede hacer energéticamente rentable.Quizá sea dificil de comprender para quien no tenga una fuerte formación científica y comprenda qué es la energía.

Por ejemplo, existen estudios que prueban que con las actuales tecnologías fotovoltáicas, se gasta más energía en fabricar los paneles de la que va a dar en todo su vida útil. ¡Por eso no son económicamente rentables, porque no lo son energéticamente!

Similarmente, estudios hay de que los aerogeneradores, considerado la energía gastada en fabricarlos, instalarlos, mantenerlo y en instalar y tener funcionando centrales de gas natural como respaldo, sólo producen una cantidad negligible de energía neta.

Por tanto, subvencionar energías no económicamente rentables implica multiplicar el consumo de energía de la sociedad. Es como si parte de la sociedad tuviera que estar pedaleando para que los aerogeneradores y los paneles solares "funcionen". En la práctica, en otro lugar de la economía habrá que estar quemando petróleo, gas, carbón, nuclear, etc. para mantener esa ficción de fuentes verdes.

La relación entre el coste económico y el coste energético es inevitable para quien comprenda profundamente el concepto de energía. Si algo no se puede rentabilizar económicamente (=necesita ser subvencionado) es que no es rentable económicamente.

Ahora estaremos décadas pagando verdaderas fuentes de energía para "devolver" la energía gastada en las falsas energías renovables... las compramos a crédito en dinero y también en energía. Debemos esa energía.

Lá física de las fuentes energéticas

Corrigiendo error:

Si algo no se puede rentabilizar económicamente (=necesita ser subvencionado) es que no es rentable energéticamente.

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