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Portada - Comentarios - Competitividad como única opción de desarrollo para España

14/07/2011 - Ángel Fernández

Competitividad como única opción de desarrollo para España

La crisis económica de España no se arreglará con más Estado ni con más intervención en los mercados ni con más subvenciones que distorsionen la competencia y, por supuesto, tampoco con más impuestos directos sobre la banca, los empresarios o los trabajadores.

Por el contrario, más que nunca, se necesita sumar el empuje y la inversión de las clases medidas y emprendedoras, lo que se logrará sólo en un mercado sin barreras normativas y con claras ventajas competitivas. Por ello, a continuación, permitan que resalte cuatro pilares que son determinantes para cimentar una ganancia sustancial de productividad.

El primer pilar que debe recuperar la competitividad de la economía española es la racionalización de los costes salariales. Dado que la política monetaria ahora es competencia del Banco Central Europeo y no se puede devaluar una moneda fiduciaria nacional, los españoles sólo podemos reducir el coste salarial unitario para hacer competitivos nuestros productos y servicios.

La recuperación económica de España requiere ser competitivos frente a nuestros socios europeos. Por ello, es inaceptable que el coste laboral unitario haya aumentado un 30% respeto a Alemania en los últimos 10 años, según refleja el último informe de coyuntura publicado recientemente por IESE.

Evidentemente, la competitividad laboral es mejor lograrla con una reducción importante de las cotizaciones a la Seguridad Social, en vez de con despidos o reducciones de nóminas, que resultan tremendamente perjudiciales, porque afectan al poder adquisitivo de las familias y, por tanto, a la demanda de bienes y servicios. Aunque, desde luego, una rebaja de las cotizaciones sociales debe venir acompañada de un aumento de impuestos indirectos, como el IVA, para cuadrar los ingresos fiscales.

En todo caso, como segunda derivada, ayudaría mucho a la economía española que la negociación de convenios fuese realizada empresa por empresa, que los sindicatos se financiasen con aportaciones de afiliados y simpatizantes, y que los aumentos salariales quedasen ligados por ley al incremento de productividad para competir en el mercado laboral europeo del mismo modo que lo hacen los trabajadores y sindicatos de Alemania.

El segundo pilar que aportaría ventajas a España es la desregulación del sector energía mediante la competencia entre un número mayor de empresas y tecnologías, sin que los ciudadanos tengan que subvencionar ni el carbón ni la energía nuclear ni las energías renovables con más de 6.000 millones de Euros –más de un billón de las antiguas pesetas– cada año, lo que genera incrementos crecientes en los precios de electricidad, gas natural, Diesel y gasolina.

Pero si las empresas necesitan costes salariales y energéticos competitivos en un mercado global para generar empleo y riqueza en un país, también es importante que se doten de empleados, productos y procesos innovadores. 

Por ello, el tercer pilar de la competitividad es la calidad en formación y en investigación, desarrollo e innovación. Es una desgracia que España no cuente con universidades clasificadas entre las cien primeras del mundo por carecer de incentivos que premien el mérito y la capacidad de profesores y estudiantes. Por ello, es necesario incentivar una mayor presencia del sector privado en las universidades con el patrocinio empresarial de cátedras y la desgravación fiscal de becas, contratos y líneas de investigación. Igualmente, se deben impulsar la empresarialidad y el I+D+i con semilleros de empresas tecnológicas integrados dentro del propio campus, desburocratizando la creación de empresas y fomentando la excelencia entre centros académicos para obtener fondos.

Finalmente, el cuarto pilar de la competencia es la inversión inteligente en infraestructuras. En un entorno de crisis, tiene mucho que decir la financiación privada de inversiones públicas mediante "asociaciones público privadas" ya que posibilitan la ejecución de proyectos de infraestructuras que soportan el desarrollo económico con una amortización y un retorno de inversión adecuados.

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Opinión de los lectores

ÁNGEL FERNÁNDEZ

Cuatro comentarios complementarios sobre el artículo:

1. Creo interesante introducir un link a los datos del estimaciones del FMI para el año 2011 (que ha resumido y "blogueado" Angel Martin Oro), dado que España seguirá manteniendo su lamentable posición entre los países líderes mundiales en tasa de paro con el 19,4% en el año 2011.

2. De ahí , la importancia y la urgencia de adoptar políticas que mejoren los cuatro pilares de la competitividad que se comentan en este artículo.

3. Evidentemente, lo anterior sólo es válido si España no tiene que seguir siendo "rescatada" por el BCE, mediante compras masivas de bonos para evitar la suspensión de deuda soberana que financia el deficit fiscal, consecuencia directa de una nefasta política presupuestaria del Gobierno de España, presidido por el utópico e iletrado Sr. Rodríguez Zapatero.

4. Sin embargo, en estos momentos, el Gobierno de España del irresponsable Sr. Rodríguez Zapatero sigue insistiendo en realizar meros "maquillajes" normativos de cara a la galería (Comisión Europea y otros Estados miembros de al UE) para intentar mantener electoralmente a su partido. Los cambios efectuados hasta el momento no se han realizado desde la seriedad y el sentido de Estado porque han sido muy ligeros y no han atacado, con la profundidad que requiere, la situación de grave crisis presupuestaria de las Administraciones Públicas central , autonómicas y locales de España.

5. La premisa iinicial , y obligatoria, para poder abordar políticas de mejora de la competitividad en España es la drástica reducción del Gasto Público (subvenciones, empresas públicas, partidas presupuestarias "ociosas",...) para lograr cuanto antes el equilibrio presupuestario o , mucho mejor, el superávit presupuestario para poder aplicarlo a reducir los impuestos que soportan los ciudadanos y que lastran la economía de España.

jfc

Me parece un punto importante poner el foco en los defectos institucionales que dificultan la competitividad y el crecimiento económico. Pero si pondría algunos matices a los cuatro puntos que comentas:
- Reducir costes salariales: Bastaría con poner muchas menos trabas a la contratación por cuenta ajena y por cuenta propia para reducir el paro. Que negocien libremente empresario y trabajador por las condiciones que quieran y que no pongan ninguna traba a los emprendedores. Tal vez acabarían reduciéndose los salarios de los afortunados que actualmente trabajamos durante un tiempo al haber más competencia (a esos que ahora sindicatos y patronal están bloqueando manteniéndoles en el paro), pero también se dispararían las oportunidades y hasta el clima de trabajo. Menos papeleos a las empresas -ninguna- y menos prohibiciones -ninguna-. A veces esto es mucho más dañino que los simples impuestos. Que le hayamos recortado un margen en salarios a Alemania del 30% en los últimos años no me parece relevante, lo que sí me parece inaceptable es que ahora mismo lo sigamos manteniendo a costa de un 20% de paro.
- Desregulación del sector energía: Necesario pero complicado. Hablamos de inversiones en infraestructuras a muchos años y que aún han de ser amortizadas según la ley en que se concedieron. Esto es como el pedazo de tarta que pertenece a dos personas a la vez: los que inviertieron entonces y los que hoy podrían invertir mejor. Pero desde luego ahorraría muchísimos costes liberalizar más el sector... Curiosamente sería entonces el momento para que nuevos agentes privados -por ejemplo compañías extranjeras- invirtieran en energías alternativas y vehículo eléctrico, pues potencialmente tienen más futuro en España que el gas o el petróleo.
- Respecto a la calidad en formación y en investigación, desarrollo e innovación, a mí eso me parece que no va a ninguna parte. Yo creo que habría que reducir las aportaciones a las universidades para que todo ese talento se canalizase hacia el sector privado. Esas "políticas microeconómicas de oferta" al estilo de la escuela de Chicago me parecen un grave error. Esos acuerdos de colaboración y subvenciones van casi siempre a para en saco roto (al bolsillo del familair de un mafioso) y ocupan recursos, es una forma de ampliar el gobierno y no funciona. Se aprende trabajando, no en las universidades. Trabajando también hay tiempo para formarse como profesionales, siempre que esto sea útil para tu trabajo.
- Tampoco me gusta el último pilar, eso de las asiciaciones público-privadas me parece un error y que las infraestructuras que salgan de ahí no tardarían en colapsar. Otros países se están recuperando mejor y dospinen de un mayor ahorro para afrontar grandes inversiones. Se trataría de no sabotearles su inversiones y seguro que con estas asiciaciones público-privadas el siguiente paso sería el sabotaje de los socios internacionales, su competencia.
S2

ÁNGEL FERNÁNDEZ

Si me lo permiten, en otro artículo comentaré las dificultades para iniciar negocios y las trabas para ejercer la empresarialidad en España. Incluso les incluiré datos que demuestran la penosa realidad (posición) que ocupa España a nivel mundial. Pero, en este artículo, hablo de la competitividad de las empresas que ya están constituidas e intentando competir en el mercado.

Parece que alguno de Uds. exigen que cada artículo aborde todos los problemas del país, cual si fuese un tratado de economía, y se abordase "todo", teniendo el autor tan sólo 600 palabras para expresar sus ideas:

A) De acuerdo con sus comentarios sobre reducción de costes salariales, aunque la negociación libre requiere muchos "bemoles" para implantarse en un país tan "socializado" como España.

Por ello, entiendo que una medida de más rápida y fácil implantación sería la reducción de las cotizaciones a la seguridad social. Sería una medida muy razonable para ganar competitividad de un modo rápido respecto de otros países europeos sin que sean sólo los trabajores los que asuman todo el ajuste salarial (necesario para adquirir competitividad) vía reducción en sus nóminas.

B) Por otro lado, el tema de liberalizar "de verdad" el mercado de energía es fundamental para conseguir costes energéticos reducidos en las pocas fábricas que quedan en España, aunque existan muchos intereses creados y sea compleja la tarea de desregularizar.

C) Entiendo que no ha captado mis comentarios respecto de cómo incrementar la formación y el I+D+i. He comentado la necesidad de introducir la colaboración de las empresas (sector privado) con las universidades mediante desgravación de impuestos, semilleros de empresas tecnológicas en los Campus y desburocratización.

D) Finalmente, comentar que el funcionamiento de las Asociaciones Público Privadas permite financiar "privadamente" infraestructuras públicas como autopistas (con peajes que pagan la inversión), hospitales (con parking y servicios de pago que pagan y mantienen la inversión), colegios,...

En el Reino Unido, las APP permitieron multiplicar por 9 el número de inversiones en infraestructuras. Al finalizar los proyectos, tras el plazo de tiempo establecido para recuperar la inversión el sector privado, los bienes pueden retornar al dominio público de todos los ciudadanos que, por otro lado, han estado utilizando servicios de calidad (bien mantenidos) que pagan con el uso de los mismos.


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