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Portada - Comentarios - El mito del 40%

10/03/2006 - Daniel Rodríguez Herrera

El mito del 40%

Ya Thomas Sowell en Civil Rights, Rhetoric or Reality?, escrito en 1984, denunciaba el "cliché" del 59%. Los medios norteamericanos repetían entonces, incesantemente, que una mujer cobraba sólo un 59% de lo que cobraba un hombre por hacer el mismo trabajo. Un par de décadas después, en España, hemos estado una semana escuchando que las mujeres cobran un 40% menos que los hombres por hacer el mismo trabajo. Entonces era mentira. Hoy, también.

Cualquier conocedor de los mecanismos de mercado libre sabe que en él no puede permanecer una situación de discriminación. Ningún colectivo, y más cuando éste es la mitad de la fuerza laboral, puede cobrar permanentemente menos de lo que vale por mucha discriminación que exista en la sociedad, porque siempre habrá empleadores que prefieran los beneficios contantes y sonantes a los prejuicios, contratando a miembros de ese grupo discriminado y haciendo subir los sueldos del mismo al aumentar la demanda. En Sudáfrica, por ejemplo, los empresarios blancos burlaban la ley para contratar a negros, porque de no hacerlo no podían competir contra quienes sí lo hacían, al trabajar por menos dinero que los blancos. Y no tenemos razón alguna para pensar que fueran menos racistas que el resto de la sociedad del apartheid. La discriminación sólo puede pervivir si se está aislado de las consecuencias negativas de la misma en el mercado; en monopolios públicos, por ejemplo.

A cualquiera que no vaya con los ojos tapados ante la realidad, no le puede sorprender que Sowell se encontrara con que las mujeres trabajaban menos horas al año, en parte porque eran muchas más las que tenían contratos a tiempo parcial, y que de media se mantenían menos años en un mismo empleo. Dado que la mayor parte de estas diferencias se explican por la maternidad, ¿qué sucede si estudiamos las diferencias entre hombres y mujeres solteros? Que aparece algo distinto; el 59% se transforma en un 91%. Y aún así, la diferencia que aún se mantiene no puede explicarse automáticamente por discriminación. El crecimiento en el número de madres solteras no puede eliminar del todo la explicación de la maternidad en esa diferencia, además de que los hombres optan por estudiar y trabajar en campos más remunerados como ingeniería o matemáticas.

Sin entrar a considerar si se debe a una suerte de rol impuesto por la sociedad o a que, simplemente, la evolución ha concedido a las mujeres una mayor dedicación a los suyos, lo cierto es que el matrimonio y los hijos tienen efectos completamente opuestos sobre hombres y mujeres en el trabajo. Ellos aumentan el número de horas que dedican a ganar dinero y ellas lo disminuyen. Sowell encontró una correlación durante el siglo XX entre la natalidad y la presencia de mujeres en puestos altos en la universidad; cuanto mayor era la primera, menor la segunda.

Los datos en España no son tan exhaustivos, pero ofrecen algunos indicios en esa dirección. El 78% de los contratados a tiempo parcial son mujeres. Además, a lo largo de 2004, se retiraron del mercado laboral 379.500 mujeres frente a 14.500 hombres, es decir, el 96% del total. Habría que investigar si se encuentran diferencias parecidas a las halladas en Estados Unidos entre casados y solteros, tanto en hombres como mujeres.

Lo que debemos aprender de estos datos es que una parte importante, si no toda, de la diferencia salarial atribuida a la discriminación se debe a las elecciones que libremente tomamos hombres y mujeres. Y que la ley de igualdad es un intento de sustituir esas decisiones libres por las que el Estado ha decidido que debemos decantarnos, siempre, claro, "por nuestro bien". Si en el futuro crece la desconfianza hacia las mujeres que ocupan altos cargos, ante la imposibilidad de conocer si están por imperativo legal o por sus méritos, si renacen prejuicios que estaban para muchos olvidados, no echemos entonces la culpa al machismo sino al "justiciero de las mujeres".

 

Opinión de los lectores

Raúl Tristán

Totalmente de acuerdo con tu exposición. La realidad de la situación se ve hoy eclipsada por los nubarrones de la demagogia y lo políticamente correcto.

Rubén Osuna Guerrero

Estoy totalmente de acuerdo. Además, la evidencia empírica apunta en esa dirección de forma clara.

Juan Tenerife

La diferencia salarial de que se habla será en la economía sumergida", puesto que las distintas tablas salariales e incentivos de los convenios colectivos -- pasan la intervención de los órganos laborales de las comunidades autónomas --, no hacen mención de "salario hombre" o "salario mujer", sino de categorías laborales sin especificación de sexo. Por tanto, no entiendo esas diferencias salariales a que se hace referencia. He trabajado desde los 16 años y nunca he visto esa diferencia. Los sindicatos en el mundo laboral en que he vivido "nunca" negociaron "salario diferencial", para hombre o mujer. ¿ Es una mentira más para justificar la discriminación de la que hace uso la política para sus fines ?

Luis

Si vemos los datos internos de las estadísticas que dicen que las mujeres supuestamente ganan un 40% menos, nos damos cuenta de que quienes más cobran, tanto en hombres como en mujeres, son los mayores de 45 años. Las mujeres mayores de esa edad tuvieron menos oportunidades laborales y de formación y no se han visto obligadas a trabajar de forma continua a jornada completa y durante años y años. Eso hace que su sueldo sea menor del de los hombres de esa edad (aunque en general es más alto que el de personas más jóvenes). Y es que la experiencia es muy importante para ver la diferencia de sueldo. Es comprensible que exista esa diferencia, si tenemos en cuenta que hay muchas mujeres de todas las edades que ingresan en el mercado de trabajo y su porcentaje respecto al total de trabajadoras es mayor que el de los hombres que trabajan por primera vez respecto al total de trabajadores varones.
Otro factor fundamental es el número de horas trabajadas (mayor en hombres). Es normal que las jornadas más largas y las horas extras se paguen más que una media jornada. También hay que tener en cuenta posibles pluses que aceptan los hombres como los de pluses por peligrosidad, necesidad de transporte y disponibilidad, turnos cambiantes o nocturnos, trabajo a destajo, ect.
Y es que hombres y mujeres realizan trabajos distintos porque les da la gana (y eso también tiene consecuencias negativas para los hombres, como tener menos tiempo libre, o para sus seres queridos o como representar más del 90% de los accidentes laborales, en especial los más graves y mortales). Nada de menos sueldo por el mismo trabajo, eso es mentira. Discriminar laboralmente (o en cualquier ámbito) a los varones en plena democracia, es tan malo o peor que la discriminación laboral que pudieron sufrir las mujeres en épocas en que los derechos laborales eran nulos y las condiciones de trabajo nefastas.

alejo

En muchas empresas se paga complemento por antigüedad, cuantos más años trabajas más cobras.

En promedio cada X años trabajados hay un pequeño ascenso. Si en promedio el hombre trabaja más años que la mujer (maternidad, elección libre de cada uno), lo lógico es que en promedio el hombre tenga mayor salario. Discriminación sería que a igual trabajo diferente salario.

Por cierto, tengo sobrinos mellizos, varón y hembra; la agresividad del varón (2 años) no existe en su hermanita (2 años).

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