10/07/2012 - Fernando Parrilla
¿Disfruta Montoro subiéndonos los impuestos?
Los políticos son seres que, estudiados desde la objetividad, resultan asombrosos. Son capaces de decir una cosa y la contraria sin parpadear. De negar la evidencia aunque la tengan delante. De criticar un defecto en su contrincante que todo el mundo puede ver en él. De dirigir los prejuicios de la masa en su beneficio, sin importar las consecuencias.
Y pese a que todas estas características se consideran negativas por la mayor parte de la sociedad, el poder político no deja de crecer y crecer cada día que pasa.
Pero de vez en cuando, ya sea por las circunstancias o por un fallo en el sistema, se cuela en lo más alto de la jerarquía estatal un ser que no debería estar allí.
Hablo, como no puede ser de otra manera, del señor ministro de Hacienda; Don Cristóbal Ricardo Montoro Romero. También conocido como Montoro a secas.
Alguien me podrá decir que no ve la diferencia entre un político corriente y el señor Montoro. Y puede ser así para ojos inexpertos, pero a poca experiencia que se tenga en el estudio del político común, uno se da cuenta de que estamos ante un espécimen que no debería haber llegado tan alto en la cadena alimentaria estatal.
Montoro es un simple técnico de Hacienda elevado por las circunstancias. Se licenció, se doctoró, dio clase de lo único que sabe y entró a servir a los políticos como un lacayo más en la época en la que Rato era la niña bonita de la derecha española.
Seguramente por esa obsesión absurda que tienen los conservadores sobre la superioridad de la gente estudiosa, le cayó un ministerio que hasta entonces no existía y se pasó cuatro años donde, sin la presencia de quienes le hicieron el trabajo en su etapa anterior, pasó sin pena y sin gloria.
Hasta aquí la historia no tiene nada de rara. Muchos políticos empezaron sus carreras siendo herramientas de otros políticos hasta que aprendieron el oficio y consiguieron suficiente poder como para empezar una carrera por su cuenta.
El problema de Montoro es que nunca ha aprendido el oficio. No es un político, sino un tecnócrata incapaz de disimular que le encanta la idea de subirnos los impuestos. Y no porque eso le lleve a mantenerse en el poder, no. Le gusta subirnos los impuestos por el mero hecho de subirlos.
Si alguien duda de esto, por favor, que mire su cara o se fije en su tono de voz cuando habla del tema. No estamos, como en el caso de Soraya o De Guindos, ante la típica cara de circunstancias con el fin de no cabrear al electorado mientras se aseguran el pesebre. Es claramente la cara de alguien que disfruta con su trabajo y es incapaz de disimularlo.
Es un fallo garrafal poner a este hombre en la posición en la que le ha puesto Rajoy. Podemos pensar que las actuaciones políticas no son creíbles y que da igual la cara que pongan, o las palabras que usen cuando toman ciertas medidas, porque éstas hablan por sí solas. Pero lo cierto es que lo políticos, como cualquier otra profesión, llevan perfeccionando su oficio durante siglos, y salirse del guion y mostrar, aunque solo sea un atisbo de sinceridad, mientras actúan en contra de la mayoría, es algo que no les sale gratis.
Que nadie piense que lo critico. Lo que perjudica a un político beneficia a la libertad. Imagine lo que siente un votante del PP al ver cómo el partido al que ha votado no sólo hace lo contrario de lo que defendía, sino que el ministro del ramo se chotea en su cara al hacerlo.
Así que siga así, señor Montoro. Sonría, haga gracias y disfrute. Va a poder degustar durante unos meses, o puede que años, su sueño de someter el dinero, y por ende la libertad, de los españoles a las cuentas que hace en su cuaderno.
Cada sonrisa y cada gracieta harán más por la libertad que cualquier bajada de impuestos, que, por supuesto, jamás acometería este gobierno.
Opinión de los lectores
Es alguien que debería ser cesado.., esa simple frase \"... como hay mucho fraude en el IVA, hay que subirlo...\", claro, subírselos a los que no defraudamos.....
Entre PP y PSOE en 3 años nos veremos con una Syriza y un \"Nuevo Amanecer\" disputándose la mayoría absoluta....
Ojalá la inteligencia de los españoles sea suficiente para que la tesis del artículo sea cierta. Si queda un mínimo de dignidad en el pueblo español, la fruición con la que Montoro maneja el látigo de la opresión fiscal en esta granja humana llamada España debería ser muy educativa.
Me gustaría incidir en la frase de Montoro que Asertus menciona más arriba. Que el ordeñador en jefe o director del Departamento de Opresión Fiscal de la granja tenga la desfachatez de decirnos que la culpa de que haga falta subir el IVA es del fraude ("economía sumergida") merece ser respondida con un argumento que todavía no he escuchado a nadie, a pesar de ser algo elemental. Ya pensaba haberlo comentado a propósito de un
reciente artículo de Fernando Herrera, pero aprovecho esta oportunidad para hacerlo. El argumento de Montoro y demás apologistas de la esclavitud fiscal
se basa en la suposición de que el dinero que se nos extorsiona mediante los impuestos sirve para pagar una serie de gastos objetivamente necesarios. Es decir, que
el importe a satisfacer es algo que viene dado por una realidad independiente de la política, por unas necesidades objetivas, independientes de la voluntad de la casta política, que determinan la cantidad necesaria a satisfacer por el conjunto de los esclavos fiscales. El problema es que
esta suposición es falsa y el argumento apologista de la esclavitud fiscal que de ella se deriva es, por tanto, tan falaz como perverso. El gasto del Estado no es algo determinado por un sistema de mercado que procesa las preferencias de todos los miembros de la sociedad poniendo en la balanza, por una parte los deseos y necesidades y, por otra, los recursos disponibles.
Los impuestos son un pago que se realiza bajo amenaza, poniendo a disposición de unos pocos, cuyo afán de poder y privilegios no tiene límite ni contrapeso eficaz a largo plazo, el sustento de todos. Aun suponiendo lo que no cabe suponer, a saber, que toda la economía sumergida fuera sometida a control fiscal sin hacerla desaparecer (en gran parte la economía sumergida es sumergida porque sería inviable si tuviera que hacer frente a las "mordidas" y barreras de entradas fiscales y burocráticas impuestas por la casta política parasitaria), lo recaudado no sería suficiente. Las casta política aumentaría el gasto en su afán por aumentar su poder y sus privilegios. Se abrirían más embajadas redundantes (decía Roberto Centeno que ya son 12 las embajadas españolas en Nueva York), se aumentaría el gasto en coches oficiales (y aviones oficiales para irse a de fin de semana a Londres), se aumentaría la nómina de enchufados...
No importaría cuánto se subieran los impuestos, tarde o temprano, más temprano que tarde, la recaudación no sería suficiente y los Montoros de turno se verían en la "necesidad" de volver a subirlos. El tinglado político parasita a la sociedad mediante el ejercicio de la fuerza, por lo que, de acuerdo con su naturaleza, solamente puede crecer. Es como un mecanismo de ruedas dentadas que solo pueden girar en un sentido, pero no en el contrario.
Por cierto, don Fernando, me gustan mucho sus artículos. Y como quiero que sean todavía mejores si cabe, permítame que le corrija un pequeño gazapo de politiqués que se le ha colado. A los políticos, en su pomposa egolatría, seguro que les gustaría que se les estudiase "desde" [sic] la objetividad. Sin embargo, la gente corriente y cabal como nosotros, que hablamos castellano, no politiqués, y llamamos a las cosas por su nombre y utilizamos las preposiciones con propiedad, debemos estudiarlos con objetividad (y, dada la acumulación de agravios sufridos, añado, sin piedad). La objetividad no es un lugar, sino una cualidad abstracta. Por tanto, "con" o "sin", pero no "desde".
Decir....con esa cara de ¡asco¡ y ese tono despreciativo que los españoles no pagamos el iva le va a costar el puesto al Montoro de las narices, al Sr Presidente y al PP en general. Yo pago mi iva cuando pago mis facturas de la luz, agua , gas, teléfono, cuando reposto mi vehículo, y cuando hago la compra de alimentación y vestido y calzado. Sin embargo usted asqueroso Ministro¡ usted no paga impuestos, y como usted 500.000 politicastros más, y seguramente que tampoco, ni su familia, amiguitos y enchufados. ¿O cree usted que el común de los mortales nos pasamos el día cambiando el baño y la cocina para no pagar iva? Quien le paga el teléfono que usted utiliza?, y el coste de las llamadas?, y su transporte diario y vacacional? incluso su comida y sus cafés? y todo con el "puto" iva?.USTED SR MONTORO ES EL QUE NO PAGA IMPUESTOS...........Y USTED SR MONTORO ESTA SOBRANDO ¡¡
¿Conoces algún gran o pequeño gran hermano que no? Montoro utiliza los extraordinarios poderes que la democracia le ha otorgado para aniquilarnos (a todos igual no aunque lo busque).