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Portada - Comentarios - Rajoy, por el camino equivocado

11/07/2012 - Ignacio Moncada

Rajoy, por el camino equivocado

Si algo se le concede a Rajoy es que, desde que llegó a La Moncloa, no se ha quedado de brazos cruzados. Su Consejo de Ministros presenta cada semana una nueva batería de medidas para atajar la profunda crisis en la que se encuentra España. Sin embargo, en economía más vale no hacer nada que aplicar las medidas equivocadas. En ese sentido, muchos liberales depositaron su confianza en Rajoy pensando en que mejoraría las cosas por simple omisión. Esa era la fama que se había labrado, sobre todo durante sus ocho años como líder de la oposición. Pero el pasivo opositor ha resultado ser un presidente hiperactivo. La cuestión a analizar, pues, no es si está tomando o no medidas. Es si van bien encaminadas.

El estallido de la burbuja que durante años vivió la economía española dejó al descubierto dos profundos problemas estructurales que se fraguaron durante aquella falsa bonanza. La primera es que los gastos estructurales del Estado habían crecido al calor de unos ingresos artificiales que no volverán. La segunda es que la estructura productiva estaba totalmente distorsionada por efecto de la burbuja, adaptada a la construcción y financiación de una bestialidad de viviendas que no necesitábamos, y de unas infraestructuras que no podíamos permitirnos. La salida de la crisis vendrá, por tanto, cuando el Estado vuelva a un tamaño sostenible, y cuando esa estructura productiva obsoleta se vaya liquidando y se reconvierta para satisfacer las demandas reales de la economía.

El actual Gobierno desde el principio anunció que su prioridad era la lucha contra el déficit. Pero en tiempo récord ha demostrado que no pretende reajustar el Estado a un tamaño sostenible. Prefiere sangrar al ciudadano, freírle a impuestos, para así tratar de no reducir la estructura del Estado en lo sustancial. De hecho, el método Rajoy es de lo más torpe: aprueba recortes dolorosos para los ciudadanos, pero por la puerta de atrás incrementa y mantiene gastos de corte político. Hasta la fecha los resultados son terribles. Pese a que trató de hacernos creer que embridaría el déficit público, en menos de medio año casi ha excedido el objetivo renegociado con Bruselas para todo el año. Y ya están tratando de apañar de nuevo un objetivo de déficit mayor. Es decir, que aunque la meta original para el año era del 4,4%, al final terminará acercándose al 7%. Quién sabe si más.

Ni los gobernantes españoles ni los burócratas de Bruselas parecen darse cuenta de que a los mercados financieros les da exactamente igual lo que los políticos pacten entre ellos. Lo que les preocupa es la propia sostenibilidad de las cuentas públicas. Por mucho que el Estado cumpla un objetivo de déficit previamente acordado, si se calcula que la economía española no puede permitirse tamaña cantidad de gastos públicos, esos mercados buscarán otro lugar mejor en el que invertir. Al fin y al cabo, los famosos mercados no son otra cosa que un conjunto de ahorradores que buscan el mejor destino posible en el que invertir con éxito su escaso capital.

La segunda pata para la salida de la crisis es la capacidad de la economía española para reajustar su estructura productiva y volver a generar riqueza. En primer lugar, los agentes económicos necesitan impuestos bajos para que les sea menos costoso desendeudarse y liquidar el capital mal invertido. Y en segundo lugar, se necesita un marco económico en el que los ahorradores se atrevan a invertir en España y que los empresarios, nacionales o extranjeros, decidan crear o expandir sus empresas en nuestro país.

Rajoy en este asunto ha sido sistemático: prácticamente todas sus medidas han perjudicado directamente a inversores y empresarios. En España se parte de la base de que tanto inversores como empresarios son los malos de la película. Es a quien hay que perseguir y castigar, no a quienes hay que convencer. A los inversores les han subido el impuesto del capital y les han ampliado los costes regulatorios. A los empresarios se les mantiene unos impuestos de sociedades y cotizaciones sociales prohibitivas. Y ahora se les vuelve a subir el IVA, que impacta en las ventas de las empresas de consumo y se repercute sobre todas las demás. El resultado es que hoy España es uno de los países con más impuestos y trabas regulatorias del mundo, y tiene a los agentes económicos totalmente asfixiados. Si sumamos a esto el costoso entramado burocrático y, sobre todo, la brutal incertidumbre de hacia dónde nos lleva este Gobierno, el resultado es que los inversores ni se plantean meter su capital en España. Y los potenciales emprendedores, de igual modo, buscan fortuna en otro país que les acoja mejor. O, simplemente, deciden no arriesgarse a emprender y se cruzan de brazos.

El gran pagano de esta situación es el ciudadano de a pie. Aquéllos que dependen del mercado de trabajo y no puede irse a otro país con tanta facilidad. El empleo en España vive la tormenta perfecta. La imposibilidad de que los emprendedores y los inversores sobrevivan en España provoca el desplome de la demanda de empleo. El paro permanece desbocado y se deprimen los salarios. Al final, la meritoria reforma del mercado laboral aprobada por Rajoy no tiene efecto si nadie invierte ni abre empresas. Y en esas estamos.

Rajoy, por tanto, va por el camino equivocado. Está desconcertado por los malos resultados de su política económica, convencido de que la solución es que el BCE se ponga a imprimir más dinero. El verdadero camino de salida de la crisis puede ser políticamente costoso, pero es de lo más lógico. Hay que reducir de verdad el tamaño del Estado y el poder de los políticos, y devolver el dinero a los agentes económicos. Y hay que hacer de España un lugar en el que los ahorradores quieran invertir y los empresarios quieran abrir empresas. Hasta que no se haga, España será un país sumido en la depresión económica y social, en el que el Estado se dedica a gestionar la pobreza, y los ciudadanos a padecerla.

 

Opinión de los lectores

JUAN ANTONIO

Eso es lo malo de optar por un partido que ni es liberal, ni tiene en sus filas políticos destacados por su coraje y su determinación. Estamos ante un partido (al que no voto desde 2008 ni votaré jamás) integrado por social-demócratas, Demócrata-Cristianos, y conservadores. Ahí, por mucho que diga Esperanza Aguirre, los liberales no pintan nada, y cada vez que abren la boca, simplemente se la cierran. Esta pandilla de supuestos derechistas acomplejados van camino de dejar este país, todavía peor que Zapatero, que ya es joder. Animo desde aquí a los que nos sentimos liberales con mayúscula, a buscarnos otras alternativas. Por ejemplo el Partido de la Libertad Individual. Son minoritarios por ahora, pero son gente que, por lo menos, tienen las ideas claras y van con la verdad por delante. El tiempo dirá si fructifican o no. Esta amalgama cobarde y estúpida (PP) no vale absolutamente para nada

Bastiat

Don Ignacio.... Estoy básicamente de acuerdo con lo que dice, pero hace una afirmación gruesa que me gustaría que explicara con mayor claridad y, a ser posible, poniendo los datos encima de la mesa.

Dice: “el método Rajoy es de lo más torpe: aprueba recortes dolorosos para los ciudadanos, pero por la puerta de atrás incrementa y mantiene gastos de corte político”

No me cabe la duda de que muchos recortes son dolorosos para los ciudadanos, sobre todo cuando muchos ciudadanos creen que tienen derecho a sanidad pública, educación pública, carreteras públicas, servicios públicos varios, incluido televisiones públicas. Todos esos recortes que se den, a muchos cuidadnos le parecerán dolorosos, y sin embargo, desde este lugar se predica lo contrario. Hay que privatizar muchos de esos servicios para que además de que se presten, alguno abogamos por el cheque escolar y la mutualización de la sanidad, se haga de manera más eficiente. Y eso es un recorte que muchos ciudadanos no estan dispuestos a aceptar. Con lo cual estamos pidiendo eso, recortes dolorosos para los ciudadanos.

Pero afirma que se incrementan y mantienen gastos de corte político. Me gustaría que me cuantificase y especificase aquellos gastos de corte político que se han incrementado y aquellos que se mantienen. Mas que nada porque quisiera usar sus datos para restregárselos por la cara a todo aquel político del PP que al que se me presente la oportunidad y no sólo hablar por hablar de que si los sueldos de los políticos suben o bajan, que si ellos no se tocan sus privilegios..... Todo ello. Pero cuantificado, especificado.

Y es que están saliendo por ahí correos, informaciones víricas en la red, que hablan de la falacia de la austeridad que esta imponiendo el PP en muchos sitios pero que esa austeridad no aparece reflejada en sus prebendas, en sus sueldos, en sus privilegios, dietas, .... etc.... etc.

Eso si que sería verdaderamente grave porque el ciudadano, y mas en esta situación, exige ejemplaridad.

Datos.

Francisco Viyuela

Excelente resumen de la situación. Claro, conciso y explicado de una forma sencilla que todos lo podemos entender. Bueno, todos menos los políticos que siguen negando la realidad...

Eugenio Martín Velázquez

Lo increíble del Gran Hermano “Registrador” es que si no hubiera crisis no haría nada de lo que hace. La mentira es la verdad. La guerra es la Paz. La Dictadura es la democracia. Las cámaras ya están instaladas amigos liberales…..

Ignacio Moncada

Don Bastiat,

Muchas gracias por su comentario . Siempre se agradece cuando las críticas son constructivas y educadas. Es cierto que la que señala es una afirmación gruesa, sin la batería de datos que la respalden. En ocasiones cometo ese pecado para tratar, con mayor o menor éxito, de hacer menos tedioso el artículo. La intención en este caso es transmitir que al Gobierno le ha costado muy poco recortar en lo fácil (y doloroso para los ciudadanos), pero le cuesta una inmensidad tocar la superestructura estatal que hay montada. Recomiendo la serie de artículos El Bienestar del Estado, de Diego Sanchez de la Cruz en LD (http://diego-sanchez-de-la-cruz.libremercado.com/), que recoge periódicamente las partidas de despilfarro que siguen publicándose en el BOE. Cosa que, como he dicho, no resta validez a su crítica, que acepto de buen grado.

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios!

Ignacio Moncada

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