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Portada - Comentarios - La degradación institucional y la crisis

07/08/2012 - María Blanco

La degradación institucional y la crisis

La sociedad es un sistema complejo. Es una institución espontánea generada porque somos seres sociales y nos sale más rentable como especie vivir en comunidad. La vida en sociedad durante tantos miles de años ha dado lugar al surgimiento espontáneo de instituciones humanas. Tanto Carl Menger como Hayek como muchos otros autores han estudiado este carácter espontáneo de las mismas. Otros autores se han dedicado a analizar las instituciones desde otros puntos de vista. Incluso, en el siglo XX, ha aparecido la llamada Escuela Institucionalista, la corriente neoinstitucionalista, y se ha reconocido su labor, de alguna manera, con la concesión del Nobel de Economía hace unos años a Williamson y Ostrom.

Precisamente, Elinor Ostrom, recientemente fallecida, estudió cómo los procesos biológicos tan complejos necesitan de un grado tan alto de diversidad en el manejo de los problemas que surgen como elevado sea el nivel de complejidad del sistema. Es lo que el biólogo W. Ross Ashby describió en Desing for a Brain: The Origin of Adaptative Behaviour (1960), en el que postulaba la "ley de la variedad requerida", que explica que cualquier sistema regulatorio requiere una variedad de acciones a realizar tan grande como variedad de acciones exista en el sistema a regular.

Si la sociedad es un sistema natural complejo, esa máxima también es aplicable, y se podría interpretar que la variedad en las soluciones posibles permite alcanzar el mejor resultado posible. Sin embargo, este es un tema complicado. La razón está en que, una vez que se establecen con firmeza las instituciones sociales, y una vez que son ocupadas por rent seekers, no hay nada que hacer. Se trata de buscadores de rentas que consiguen un puesto privilegiado desde el cual, independientemente de su desempeño en tanto que servidores públicos, conseguir rentas sea pecuniarias, sea como privilegios, favores, o puestos de trabajo para sus familiares y amigos. La "okupación" de las instituciones por este tipo de personajes trae consigo el enquistamiento y esclerotización de dichas instituciones. Así, es imposible que se dé la "ley de la variedad requerida" de Ashby, simplemente porque la evolución necesaria de estas instituciones, la necesaria variedad institucional que permitiría una resolución más eficiente de los problemas y crisis sociales se ve frenada por las acciones de estos buscadores de rentas.

Al statu quo no le conviene que las cosas cambien, incluso para bien.

En medio de la crisis que estamos padeciendo, vemos cómo el sistema de instituciones que constituyen las administraciones del Estado español, en concreto las comunidades autónomas, está hipertrofiado, genera mucho gasto, es ineficiente y nos cuesta mucho dinero a todos. Lo mismo sucede con las televisiones públicas, con las universidades, los aeropuertos...

Pero a pesar de lo evidente de esta sobredimensión, el gobierno recurre al despido, a pequeños recortes, a medidas taimadas e insuficientes.

¿Qué sería lo suyo? Cerrar las instituciones obsoletas y permitir la competencia institucional. Y si hay servicios que la población decide que deben ser de cobertura universal, el Estado se puede ocupar subsidiariamente de esa oferta de la que nadie se haga cargo... mientras nadie se haga cargo.

Es decir, si surgen oferentes de servicios privados dispuesto a proporcionar cobertura de servicios allá donde otros no llegan, el Estado no debería ser un obstáculo.

Todo esto suena muy bien en teoría. Pero requiere para que funcione de una regulación de la función pública y de las instituciones públicas de manera que no puedan ser "okupadas" para beneficio de esos buscadores de rentas de todos los partidos, que piden cada vez más, que no permiten alternativas institucionales porque no pasan el filtro de la comparación, y que son protegidos por el entramado político a costa del sufrido pagador de impuestos.

Como esa regulación (o revolución institucional) debería provenir de dentro del sistema, es poco lo que podemos esperar. Al menos, nos queda el consuelo de la consciencia, de saber que nos están defraudando y que hay más alternativas. Y votar en consecuencia. O no votar.

 

Opinión de los lectores

Enrique

Como esa regulación (o revolución institucional) debería provenir de dentro del sistema, es poco lo que podemos esperar. Al menos, nos queda el consuelo de la consciencia, de saber que nos están defraudando y que hay más alternativas. Y votar en consecuencia. O no votar.

Muchisimas gracias, llevo años entrando aqui y en otros, diciendo cosas que me han creado "enemigos dialécticos" en todos sitios, incluidos sitios liberales como este.

Pero es gratificante compartir estas cosas con personas como usted, a la que leo con asiduidad, con la que, por supuesto, no sería yo si no fuera así, estoy de acuerdo en gran parte que no en todo.

Pero sobre todo me gratifica leer por fin de un liberal, a parte de algunos aquí, como el señor Rallo (creo) y quizás, por este último párrafo parece que usted, nos ponemos casi de acuerdo en algo.

La abstención es una opción, que yo llevo años ejerciendo, pero porque creo que es ingenuo pensar que estos "sarumanes" van a dejar el poder que ostentan sin más porque votemos a otros "sarumanes" e incluyo a partidos nuevos como UPyD e incluso, siendo menos sarumánicos, algunos como PLibInd. y ojo, no lo digo como ofensa.

Pero que quiere usted que le diga, en pleno siglo XXI con la que está cayendo, que algunos creamos en la bondad humana y que el libre mercado real, parece alimentarla puede pecar de ingenuo si...

Pero que personas mucho más preparadas que yo crean en los mundos de yupi, en que se puede cambiar desde dentro a los servidores del señor oscuro, es algo, para mi, peor que ingenuo, un gravisimo error que por nuestra cobardía y miedo a un supuesto desgobierno, acabarían pagando nuestros hijos y nietos (somos buenos papás porqué les damos lo que no tuvimos, una carrera, una PDA, pero curioso, no somos los papás que eran nuestros antepasados primitivos, e incluso los animales, que no buscan dar una carrera a su prole, sino que su prole sobreviva aun a costa de poner en riesgo su vida, eso es ser un "buén papá" lo otro son pamplinas.

Y a los nuestros, estos excelentes papás que no solo les sobreprotegen sino que encima los malcrían, para rizar el rizo, por comodidad del "status quo" y cobardía, les están dejando un futuro de mierda.

Y digo bién, les están, ni soy padre, casi no pago impuestos y con 43 vivo con los míos.

¿Cree usted que a mi me afecta esta situación?, lo que no logro entender es como se quedan tan panchos y se quedan, casi todos, liberales o no, con esta situación.

Pero luego me digo, Enrique, la abstención sube, sobre todo entre los que ya no tienen casi nada que perder, mi padre, pepero que no votará más y los que tienen mucho que ganar, los jovenes, creo que subirá más, gracias a Dios, cuando seamos un 51%, aquí no tenemos un Obama (que inventaron los yanquies para que la peña volviera a votar) asique o se espabilan o deberán, con la que se líe, mostrar su verdadera cara y eso me legitimará, para en caso de peligro de los mios, coger un fusil...y ya veremos quien se equivocaba.

Yo no arriesgo nada, pero me he desgañitado con la abstención, imcluso aquí cuando muchos defendían al Plib nuevo y yo les decía, dentro del sistema se convertirá en uno más, que eso ya ocurrio en extremadura con otros y en muchos sitios, porque somos tan estupidos de creer que los malos se irán sin luchar, no vemos los ataques que sufre en Europa uno de los pocos paises libres, Suizas, día si y día también.

Pues ale a seguir votando regidos por el miedo, este país es esperpéntico, solo hablan y hablan en los bares pero sin que les moleste en sus vidas.

Pues va a quebrar señores y será peor que hacerlo desde la abstención, asique ajo y agua...

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