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Portada - Comentarios - Efectos económicos de la independencia de Cataluña

27/09/2012 - Fernando Herrera

Efectos económicos de la independencia de Cataluña

Parece que en los últimos tiempos el separatismo propugnado por los políticos catalanes está acelerando su eclosión. Lógicamente, en torno al fenómeno proliferan los debates de todo tipo, desde administrativos y filosóficos, hasta deportivos (¿podría jugar el Barça la liga española?), y, por supuesto, económicos.

Como suele ser el caso, los análisis económicos se utilizan como arma arrojadiza de unos a otros. Unos dicen que será catastrófico para España y Cataluña (los patriotas españoles), y otros dicen que será maravilloso para Cataluña, y no les preocupa lo que pase a España (los patriotas catalanes). Y, sin embargo, la praxeología proporciona una herramienta potente y de resultados poco discutibles para tratar de anticipar los efectos económicos de dicho fenómeno, ceteris paribus, esto es, si nada más cambiara.

La deducción es bastante trivial, por cierto. Si no cambia nada más, la independencia del territorio catalán del estado español carece de efectos económicos significativos. Los individuos sitos en territorio catalán seguirían comerciando con los individuos de otras partes del territorio español prácticamente en idénticas condiciones a las actuales. Evidentemente, habría un fenómeno marginal ocasionado por patriotas españoles, que, ante la independencia, evitaran comprar productos de origen catalán. Pero, si estos productos son realmente mejores (y eso asumiendo que los individuos quieran dedicar tiempo a aislar el origen de los productos que compran, lo que tampoco sería trivial), en el medio plazo no se notaría mayor efecto, y más en un entorno de crisis donde la gente está para pocos caprichos.

Entonces, ¿de dónde salen las previsiones catastróficas que se suelen manejar tanto para Cataluña como para España de tal independencia? Evidentemente, de que tal independencia sí traería cambios, pero no cambios en las preferencias de los individuos, sino cambios en el comportamiento de los Estados involucrados.

Por ejemplo, se plantea implícitamente que el Estado español crearía fronteras en torno al estado catalán, castigando los productos de este origen, y dañando así la economía de los separatistas. Efectivamente, si tal se hiciera, se pondrían obstáculos al movimiento de recursos entre ambos territorios, lo que resultaría perjudicial y hasta catastrófico para españoles y catalanes. Pero ¿por qué habría de hacer el Estado español tal tontería? ¿Contaría con el apoyo mayoritario de los españoles?

Otra amenaza es que se fragmentara el mercado español por diferentes regulaciones en el territorio catalán y en el español. Pero, como muchos economistas ya han denunciado, tal ruptura de mercado existe ya en la actualidad. Es cierto que se podría agudizar, pero resulta difícil imaginar que ello nos pueda llevar a un nivel de catástrofe superior al que tenemos en la actualidad.

Más posible es que el nuevo estado catalán, viendo los precedentes históricos recientes y los intereses de la clase política catalana, opte por incrementar la presión fiscal de sus ciudadanos. Eso sí sería catastrófico para los catalanes, pero no se puede deducir de forma directa de la independencia.

Pudiere pasar justo lo contrario (obsérvese el uso del futuro de subjuntivo para transmitir la baja probabilidad a mi entender de tal evento), y que el nuevo estado catalán bajara los impuestos y liberalizara los mercados, entre ellos el laboral, cosas que se niega a hacer el Estado español hasta el momento. En ese caso, la independencia habría sido una bendición para el ciudadano catalán, y el aumento en la generación de riqueza de Cataluña posiblemente se trasladaría al ciudadano español, vía mejores precios y productos catalanes.

Es más, la pérdida de poder de cada uno de los nuevos estados respecto al actual (por disminuir su ámbito territorial) puede resultar positiva para la economía de ambas zonas. Una forma en que ello se podría producir sería, por ejemplo, mediante competencia fiscal, algo a lo que hasta ahora la Cataluña se ha negado con todas sus fuerzas, usando al estado central para forzar cierto tipo de colusión entre CCAA.

En resumen, los efectos teóricos sobre la economía de la mera independencia de Cataluña son neutros o incluso positivos, por la pérdida de poder de cada estado. Ahora bien, eso solo ocurriría si los Estados resultantes no hicieren el burro (y uso de nuevo el futuro de subjuntivo).

Así que mi recomendación es que se permita la independencia de Cataluña sin ningún tipo de medida disuasoria, que, ésta sí, podría dañar catastróficamente nuestra economía. Que no solo se permita la independencia de Cataluña, sino la de cualquier territorio, no importa su tamaño o configuración. Llevado al extremo, que se pueda independizar del Estado cualquier individuo que así lo desee.

Ojalá no quede el poder de independizarse, como tantos otros, solo en los políticos.

 

Opinión de los lectores

Eugenio Martín Velázquez

Por fin liberal a favor de la libertad de secesión. Que ya era hora. Viva la república independiente de mi casa.

madrilejos

Le recomiendo el artículo "Agua Pasada" de Mikel Buesa publicado en Libertad Digital el pasado 21 de septiembre.

http://www.libertaddigital.com/opinion/mikel-buesa/agua-pasada-65682/

Las historias nacionalistas que susurran las voces ancestrales de una patria ignota en el oído de quienes sienten sojuzgada su identidad raramente aluden a cuestiones económicas que, sin embargo, forman parte de las preocupaciones cotidianas del ciudadano común.

Por ello, cuando esas voces forman griterío, como acaba de pasar en Cataluña, e impulsan a los dirigentes políticos hacia la ruptura del status quo, conviene recordar algunos de esos relatos, en los que se revelan las consecuencias materiales de tal separación.

La República Checa y Eslovaquia se integraron en un solo Estado en 1920, tras la desaparición del Reino de Hungría. La unión no duró mucho tiempo, pues en 1938 los Acuerdos de Múnich, impuestos por la Alemania nazi, desmembraron Checoslovaquia.

Al año siguiente, Eslovaquia se convirtió en un Estado independiente bajo el régimen totalitario liderado por el sacerdote católico Jozef Tiso.

La reunificación vendría después de la guerra mundial, cuando, bajo la influencia soviética, los comunistas se hicieron con el poder. No por ello se forjaría una nueva unidad nacional, como lo demuestra el hecho de que, tras la Primavera de Praga, en 1969 el país acabara convirtiéndose en una federación de dos repúblicas. Veinte años más tarde, la Revolución de Terciopelo haría caer el comunismo y daría ocasión para que aquéllas se separaran nuevamente, lo cual hicieron en 1993.

Entre las dos repúblicas había fatiga mutua, desentendimiento y diferencias de desarrollo. Chequia tenía entonces un PIB por habitante que superaba en un 60 por ciento al de Eslovaquia. La región más rica no soportaba a la más pobre y viceversa. El desequilibrio fiscal era notorio. Y, sin embargo, ambas habían forjado una fuerte interrelación económica, de manera que su comercio bilateral resultaba ser veinte veces más intenso que el que podían mantener con cualquier otro país en condiciones equivalentes de distancia geográfica y tamaño.

Lo que los economistas denominamos efecto frontera se manifestaba con total nitidez: compartir las instituciones, tener un sólido conocimiento mutuo, hablar lenguas muy próximas entre sí, etcétera, son factores que favorecen el comercio, en tanto que las fronteras separan los mercados y dificultan los intercambios, haciéndolos más costosos.

En 1993 los dos países se separaron. La escisión fue acordada sin mayores tensiones, aunque ello no significó una ruptura total. De hecho, tratando de preservar sus relaciones económicas tras la desintegración política, crearon una unión aduanera y también un mecanismo de liquidación de cuentas entre los dos Estados para ahorrarse los engorrosos costes de una relación caracterizada por su amistoso ostracismo.

Fue una prevención casi completamente inútil, pues en pocos años los intercambios se redujeron drásticamente y en 2001 la intensidad de los mismos era sólo cuatro veces superior que la que se constataba con respecto a otros países del mundo. El efecto frontera se había reducido drásticamente, con lo que se volvía a demostrar que la aparición de una divisoria política constituye una poderosa barrera para el comercio.

La República Checa, la más rica de las dos, fue la que más perdió con la secesión. Una parte de sus mercados se desvaneció en poco tiempo; y con ellos perdió impulso la producción y el empleo. Al comenzar la década de 2000 la población había disminuido, y el PIB por habitante, con relación al promedio de lo que ahora es la Unión Europea, se había reducido significativamente, hasta el 71 por ciento.

En Eslovaquia la economía fue algo mejor, aunque sin que se registrara nada parecido a una aceleración del desarrollo. La población experimentó un pequeño repunte y el PIB per capita ganó tres puntos porcentuales con respecto a la media europea, hasta alcanzar un nivel equivalente a la mitad de ésta.

No parecía, por tanto, que la secesión hubiera sido un buen negocio para ninguno de los dos territorios, aunque las dificultades que afrontaron no fueron tan intensas como las que se desvelaron en las antiguas repúblicas soviéticas o en algunas de las viejas repúblicas yugoslavas. Tal vez por ello decidieran emprender una nueva aventura que acabaría en su reencuentro dentro de la Unión Europea.

En 1995 Eslovaquia pidió su adhesión; un año más tarde lo hizo la República Checa. La apertura de negociaciones tardaría aún varios años y sólo se hizo efectiva cuando la Unión acordó englobar a ambos países en el paquete de diez que, de manera conjunta, se integraron a partir de 2004.

La influencia del padrino alemán –deseoso de ampliar su pujanza hacia el este– y el optimismo europeo de la época fueron las claves de ese logro.

Desde entonces, las dos naciones han progresado, más Eslovaquia que la República Checa, de manera que casi han llegado a converger entre sí en cuanto a renta por habitante. Así, ahora los eslovacos sólo son un ocho por ciento más pobres que los checos, cuando la distancia que les separaba en 1993 era cinco veces más grande.

Todo esto es agua pasada. Una vieja historia nacionalista que tal vez no hubiese habido que evocar si no fuera porque ahora, en España, hay quienes se miran en el espejo checoslovaco. Se ven reflejados en él porque sus voces ancestrales así se lo susurran. Y tratan de ignorar las enormes diferencias que les separan de ese caso tan singular. Compárese, si no, a Cataluña con cualquiera de esas dos repúblicas. La región española forma parte, para empezar, de un país miembro de la Unión Europea. En ésta no hay nadie que muestre el menor deseo de apadrinarla.

La intensidad de sus intercambios con el resto de España es más del doble de la antes apuntada para Checoslovaquia, con lo que su secesión tendrá efectos depresivos en la región mucho más profundos que los que se dieron en ese país.

Los impulsores de la separación entre la República Checa y Eslovaquia repudiaban el sistema socialista porque acababan de salir de él; pero son legión los secesionistas catalanes que aspiran a instaurar una república socialista que les alejaría definitivamente de Europa. Si don Francisco de Goya pudo escribir en uno de sus caprichos que "el sueño de la razón produce monstruos", al observar todo esto podemos pensar, parafraseándole, que el sueño de la nación es un esperpento.

Alejandro Sala

Muy buen artículo!!! ¡Qué simple que es la economía cuando los economistas no la complican!!!

Enrique

Quedará, en este país la economiá es una ciencia denostada y la mayoría son amigos de tener un papi estado mandon, sea este catalán o español.

Yo llevo algunos años casi independizado del estado pero me cuesta vivir con mis padres y casi no cubrir mis gastos.

Fernando

Gracias por los comentarios, y específicamente por tu referencia, Madrilejos.

El análisis de Buesa me parece una descripción de coincidencias, más que un análisis causal, me temo. Las razones por la que ocurrió lo que descibre pueden ser debidas a tantas razones, que no parece serio tratar de atribuirlas a la separación de ambos países.
Y eso atribuyendo validez a una métrica como el PIB, algo que se critica bastante desde el ámbito de la escuela austriaca.

Por tanto, mantengo el análisis praxeológico expuesto.

JUAN ANTONIO

Partiendo de la base de que el nacionalismo catalan y probablemente otros, es expansionista y bastante reaccionario, me temo lo peor. Esa sociedad ha sido convenientemente anestesiada durante décadas y acostumbrada a soportar niveles enormes de corrupción. Por todo eso mucho me temo que una cataluña independiente sería gobernada por una casta super-colectivista, nada liberal, y además disfrazando su fracaso con un expansionismo hacia otras partes de españa, como por ejemplo baleares. Con su pan se lo coman, pero con todas las consecuencias, claro

madrilejos

Es lo que tienen los análisis praxeológicos que, cuando no tienen en cuenta la experiencia empírica de otros procesos similares, valen "para un roto y para un descosido" como diría un castizo.

¡Ay! Esa "torre de cristal" (institucionalmente frágil y empíricamente caótica), en la que se esconden los teóricos anarco-capitalistas, desde donde vale todo con tal de reducir el tamaño del Estado, aunque éste sea guiado por "colectivistas": ¡ siempre expansivos, agresivos, coactivos y anexionistas con los territorios limítrofes !

Desde mi punto de vista, tan perfectamente válido como el suyo, la independencia de Cataluña sería económicamente perjudicial para ambas partes, tal y como señala el artículo de Mikel Buesa con los datos de Chequia y Eslovaquia.

Y, peor aún, una Cataluña independiente también sería geopolíticamente un foco de inestabilidad y enfrentamiento "colectivista" (intervencionista, coactivo y expansivo) hacia otros territorios como Comunidad Valenciana, Baleares, Perpignan o Aragón, con un modo de proceder que sería permanentemente reivindicativo y agresivo con respecto al resto de España.

Por tanto, mantengo que los efectos económicos de la independencia de Cataluña serían los siguientes: A) por un lado, NO terminaría el problema del latrocinio presupuestario y comercial de la casta nacionalista catalana respecto al resto de España y, B) por otro lado, NO terminaría el enfrentamiento político (con efectos también económicos) del separatismo con el resto de regiones de España, sino que pasaría a una escala aún mayor.

Martí-Sabadell

Creo en la libertad de los pueblos a decidir su futuro, (como bien dices llegando hasta el individuo) Ahora bien, fiarse de que los políticos no hicieren el burro, ¿Qué harán entonces? ¿Qué llevan haciendo hasta la fecha? Es mas o menos como ir por una pendiente de 40º con un coche sin frenos, por una carretera de montaña y fiarse de que no pasara nada, de hecho ese el problema, que los políticos Catalanes, han demostrado su poco nivel, perdón, nulo nivel, e iré mas lejos, las sociedad también, con una mano piden libertad y con la otra te quitan, fiarse hoy en día de cualquier político por lo que dice y no por lo que hace, es candidez, pero también irresponsabilidad. Soy Catalán, y sé que no lo harán bien, sé que no lo están haciendo bien, y no quiero que mis hijos pasen hambre, no me fio nada.

Angel

Estimado Sr.

Lamento disentir, desconozco el resultado utilizando la praxeología, pero estimo más adecuadas la lógica y la experiencia.
Si Cataluña es otro estado, la compraventa pasaría a ser o bien importación-exportación (aduanas, tasas, y en todo caso trámites aduaneros); o en el mejor de los casos una operación intracomunitaria (diferentes trámites fiscales).
Evidentemente variarían las leyes comerciales, tales como el Código Civil , Ley de Sociedades de Capital, Código de Comercio; variarían las leyes procesales (Ley Enjuiciamiento Civil y Criminal) y las leyes penales.
Cualquier duda jurídica requerirá utilizar no el derecho nacional, sino el derecho nacional de dos países y el internacional (público o privado), con los costes jurídicos que conlleva.
Recordemos que también variará la jurisprudencia, estando España sujeta a la interpretación normativa del Tribunal Supremo, y la de Cataluña al órgano que nombren.
Esa inseguridad jurídica se soluciona en exportación contratando o abogados experto en derecho internacional (más costosos) o contratando bufetes en ambos países.
Es más, nadie le dirá que tiene los mismos costos la venta nacional que la exportación; siempre la exportación tiene costos mayores.
También cambiaría que existen muchas empresas que tienen su sede en Barcelona como punta de lanza de su inversión en España, pero si Cataluña no es España, dicha inversión carece de sentido; igual que ninguna empresa que quiera abrir una sede en España elige Lisboa

Atentamente

David

Me encanta la economía. Leo con avidez a Mises, Hayek, Huerta de Soto. Pero creo que este artículo, al igual que las opiniones de todos los economistas, carece de importancia. De lo que se trata es de la secesión de una parte de España del resto. Y esa es una cuestión política que nada tiene que ver con cuestiones económicas, al menos en principio. Es el concepto de "patria" lo que está encima de la mesa. La economía, entendida como acción humana, necesita de uan tierra en la que enterrar a sus muertos (definición de patria) y eso es más serio. Porque estamos ante el problema de España y, señor Herrera, gracias a nuestros antepasados que murieron por la patria, usted habla una lengua romance y no árabe; usted piensa y elabora "fines" en una escala de valores que le proporciona España (la visión nihilista y protestante de Mises es lo peor de la Acción Humana). Hasta donde llegan mis entendederas, somos deudores y herederos de la tradición y esa actitud plotiniana del filósofo-economista que ve la realidad desde su atalaya son mancharse de la porquería política, es un gravísimo error. Usted le debe mucho de lo que es a España (aunque desde su escala de valores subjetivista lo niegue, es como si negase que los graves caen) y parece mentira que desde una plataforma que se dice llamar Juan de Mariana, se analice con desdén y de manera aséptica la secesión. Según Juan de Mariana, a Arturo Mas habría que matarle, es decir, por defensa de la patria estamos legitimados al tiranicidio. Lea usted a Mariana y por favor, dejen de tratar un tema político desde ámbitos económicos. Las categorías de la economía no sirven para esta cuestión. España no es un tema, es un problema. El debate se está centrando en la economía es eso es como intentar curar un cáncer rezando.

Enrique

Leo, leo y leo y deduzco:

Los keynesianos empiristas, que creen que el ser humano es como una ballena, que se le puede "dirigir", que aplican sus recetas coeercitivas y si funcionan lo anuncian a bomo y platillo pero, ay si se equivocan, cuando los datos dicen que nos "vamos al carajo", entonces...es que no se ha utilizado bastante dinero público (ya saben, de contribuyentes que en muchas ocasiones no suelen ser ellos, hablo de contribuyentes netos claro está), es que no se ha mantenido el "despilfarro" público suficientemente, vamos que cuando un empresario se juega su dinero, él que va a saber, pero como por arte de magia, cuando es el estado el que se juega el nuestro, asesorado, quizás por eso ese denostable interés de los keynesianos en dirigir nuestras vidas, por esos economistas, entonces siempre acierta.

España keynesiana hasta la médula, datos empíricos, pues veamos: PIB en recesion, depresión diría yo, la inversión privada bajo mínimos, con intereses de casi 0%, paro de más del 30% (no seamos ingenuos, es más del que nos dicen), inflación del 3,5% aumentando preocupantemente, a ver si creemos que esos rescates salen gratis economicamente.

Luego están los que algunos despectivamente llaman neocons, a veces se hacen pasar por liberales, pero son monetaristas en demasiados casos y el monetarismo, aunque Sauron lo vendió como la crítica al keynesianismo, como demstró Juan Ramon Rallo es otra cara de la misma moneda. Aznar fué un regulador nato, que iba de liberal, que nos metió en un ladrillazo que aún estamos pagando y en una guerra que nos costó un ojo de la cara y lo que es peor, vidas de soldados que no debían estar ahí.

Luego, existe una facción que no ha superado la edad media en que en muchos casos se expulsó quizás a unos supuestos invasores que curiosamente según algunos historiadores, convivñian en cierta armonía, no soy historiador por tanto esa pare no entro a debatirla. Pero negar que se lavaban (síntoma de civilización) mientras nosotros olíamos a rayos, o que trajeron una arquitectura que algunos señores feudales vándalos desttruyeron, o negar que el imperio romano masacró a tribus enteras, mujeres y niños includos, es como negar el genocidio americano con los indios. Creer que porque hablas romance eres más civilizado que si hubieras hablado arabe, solo refleja lo mismo que criticamos de los paises musulmanes, FUNDAMENTALISMO.

Es como decir que gracias a Dios america ahora es blanca y no piel roja. XENOFOBIA.

Y eso es lo que pulula por este país, la republica y su obsesión comunista, Franco y su obsesión fascista, la madre patria, el padre estado y los hijos muertos de hambre.

En fin, eso y la educación recibida en los 30 y pocos años de democracia, adoctrinandonos para servir a esta sarta de sarumanes, nos ha vuelto extremistas.

Mientras en un país como Suiza crecen, viven de miedo y han sido capaces de superar 4 idiomas (no idiomillas) y dos religiones, aquí discutimos si la abuela fuma y mientras el pueblo está en la más absoluta miseria.

Ale a seguir votando a quien quiera Cataluña libre, o la gran nación española, cristiana y casta o un sistema que masacró a millones de personas en el Gulag.

Esto da asco, perdonen que les diga, se irá al carajo y cada cual asumira sus errores y por cierto, Cataluña se irá pronto y ya veremos si siempre les ha ido fenomenal, si no les va mejor, ellos tienen productos y servicios que ofrecer, que tenemos muchos otros, Extremadura (mi tierra) o Andalucia, regiones enormemente ricas e improductivas pior culpa de mentalidades pro-Madrid retrógradas.

Tibo

Para Madrilejos.
Estás diciendo que antes de la separación, Checoslavaquia que era un país comunista era más rica que ahora? Perdona por dudar de las cifras avanzadas en este articulo pero es evidente que checos y eslovacos se portan mucho mejor ahora que antes. Si los intercambios economicos entre ambos paises se han estancado, es normal porque han sido claramente compensados con la apertura a los mercados europeos e internacionales. Recordemos que eran paises comunistas que no comerciaban con el resto del mundo.
Hablando de separación entre paises, que raro que nunca se hable de los paises balticos....

madrilejos

Cataluña Independiente un Estado en Quiebra

(publicado por EL MUNDO, 30/09/2012, en el Especial MERCADOS):

1. La Generalitat tendría que asumir el 100% de las competencias de un país. Seguridad, Educación, Defensa, Política Exterior, embajadas, Seguridad Social, prestaciones, tráfico, control de carreteras, reguladores, un banco central, una Bolsa, un Tesoro propio. Y lo haría sin que, durante un largo periodo, los ingresos pudieran compensar los costes. Asumiendo entre un 16 y un 18% de la deuda española (en función de PIB o de población), el total de la deuda catalana llegaría a los 150.000 millones de euros.

2. Se quedaría fuera del Euro y tendría que crear una nueva moneda que sufriría una devaluación del 40%.

3. La banca, con el 70% de su negocio en el resto de España, tendría que dejar Cataluña o quebrar, y las PYMES perderían el 60% de sus ventas lo que dificultaría su supervivencia.

4. Las cotizaciones sociales no alcanzarían para pagar las pensiones y el paro. Su déficit es de 1.200 millones €.

5. La Cataluña independiente tendría las mejores infraestructuras del mundo, pero no podría financiarlas y si hasta los peajes parecían caros, en cuestión de semanas se dispararían.

6. Hoy, las empresas catalanas venden 49.389 millones de euros al resto de España y apenas compran por 26.705. Su saldo positivo es de 22.684 millones, y cabe pensar que algún tipo de restricción arancelaria, o la disuasión de una frontera afectaría sensiblemente a ese baremo.

7. Muchas empresas se irían tras la independencia, con un impacto en el número de parados y en el coste de las prestaciones sociales en un país, sin instituciones establecidas. La inversión extranjera en Cataluña, donde por ejemplo no se conceden licencias de apertura para hipermercados desde 1996, apenas rozó los 3.000 millones de euros en 2011, de los que 2.347 llegaron de la UE.

Estos son sólo algunos datos. En el link (arriba) pueden Uds. leer el resto. Sugiero se emplee menos la falsa praxeología de la que hace gala Fernando Herrera, que sirve "para defender tanto un roto como un descosido", y se utilicen más los datos.

Acontecimientos similares ya ocurrieron en enero del año 1874, cuando el general Pavia tuvo que actuar ante el Congreso de los Diputados para evitar el caos territorial federalista, cantonalista y anarquista que advino con la demagogia de la 1ª Republica. Lección histórica para alumnos de la LOGSE, menos conocida pero, quizás, más didáctica para una democracia que la utopía "colectivista" de las "checas" de la 2ª República.

Se trata tan sólo de la misma huida política hacia el precipicio por parte de la casta política nacionalista en Cataluña que quieren más adoctrinamiento, más imposición lingüística, más poder y más dinero en su pequeño latifundio del 3% de coima nacionalista.



Enrique

Como diría Nigel Farage, Madridejos, es usted parecido a uno de esos burócratas europeos contrarios a los estados nacion y amigos de un orden mundial, que busca imponer su voluntad a quienes como pueblo tienen derecho a decidir su futuro.

No voy a entrar a debatir, que hay de sobras, sobre descentralizacion economico-politica, ejemplo claro de Suiza y sus ventajas, porque para eso está el autor si quiere.

Pero Cataluña se irá y usted se puede poner de canto.

¿Pero quien se ha creido que es, emulando a mi ídolo Farage, para decidir sobre el futuro de un pueblo que no es el suyo?.

madrilejos

Espero ahora sí publiquen este comentario, dado que parece que no se quiere publicar mi réplica anterior (por alusiones) al ínclito Enrique (República Independiente de su Barrio) que me remitía a la extrema derecha británica y euro-excéptica (Nigel Farage). Creo que mis réplicas son bastante comedidas y sólo señalan hechos.

Parece que discrepar de sus utopías secesionistas e independentistas, me situa cerca de los burócratas y de la extrema derecha. Vuelvo a recalcar que soy Libertario de Estado Limitado y sólo quiero que se respete el cumplimiento de la Ley en España, dado que la Constitución Española que fue aprobada por una amplísima mayoría de españoles el 6 de diciembre de 1978.

Uds. mismos se delatan como liberales "sólo de boquilla", cuando no discrepan con datos, cuando no razonan sus comentarios y sólo opinan con "sentimientos" utópicos, y, especialmente, cuando acusan a los demás de ser "burócratas europeos", "franquistas", "fascistas", "fascinerosos", "fachas",..., simplemente, porque entendemos que debe aplicarse "the rule of Law", es decir, la Ley vigente en un territorio.

Lo cierto es que algunas Autonomías se deslizan peligrosamente hacia el nacionalismo "colectivista" (nada liberal) y legislan y actúan en contra de los artículos 2, 14, 27, 138 y otros de Constitución Española con total impunidad judicial y penal, sin que se aplique el artículo 155 CE ante el secesionismo "colectivista" (nada libertario).

Al menos, permitir que vuelva a citar un artículo de Mikel Buesa publicado ayer 5 de octubre de 2012 en Libre Mercado:

Caluña en el espejo de Eslovenia

"A medida que pasan los días y se suceden las declaraciones secesionistas de los dirigentes nacionalistas catalanes, parece más evidente que, en su proyecto, se entremezclan varios modelos ya ensayados en otros países.

Está, por un lado, la amigable separación entre la República Checa y Eslovaquia, a la que me referí en un artículo anterior, que ahora se reedita con tintes originales en el proyecto de referéndum de independencia de Escocia.

Pero también emerge con una nitidez cada vez mayor el modelo de Eslovenia, que se saldó con un conflicto armado de poca monta, la Guerra de los Diez Días, cuyas bajas se cifraron en 62 muertos y 328 heridos, y que sin embargo desencadenó, como ha destacado el profesor Francisco Veiga en su excelente libro La fabrica de las fronteras, "el rosario de guerras que se sucedieron en el espacio yugoslavo".

La secesión de Eslovenia se aprobó –por su Parlamento– en el anochecer del 25 de junio de 1991, unas horas después de que el Sabor, la asamblea parlamentaria de Zagreb, hiciera lo mismo en Croacia.

Fue un acontecimiento cuidadosamente preparado, tanto desde la perspectiva política como desde el punto de vista militar, en el que se tuvieron muy en cuenta los argumentos propagandísticos que se habían de presentar ante la opinión pública internacional, singularmente ante la Unión Europea.

Éstos incidían en el carácter democrático de la decisión de independencia, en la vocación europeísta del país y en su voluntad pacífica de autodeterminación.

Ello, a pesar de que se preparaba la guerra, como enseguida se verá, y la limpieza étnica, cosa que se haría en febrero de 1992 por el procedimiento administrativo de borrar de la lista de residentes a todas las personas que durante el semestre posterior a la declaración de independencia no habían solicitado la ciudadanía eslovena.

Recordemos, con este telón de fondo, las recientes declaraciones de Artur Mas en las que apelaba al contexto europeo: si la secesión catalana se produce, decía, "nadie puede utilizar unilateralmente las armas". Añadía: "Estamos dentro de una Unión Europea que tiene la democracia como principio sagrado", y se preguntaba inmediatamente: "¿Quién tiene miedo a la democracia?". Todo lo cual le servía para instar a los catalanes a que no se dejen intimidad por las amenazas que llegan de fuera y se quiten de encima el "miedo a emanciparse".

Recordemos también el discurso de su consejero de Interior, Felip Puig, en el acto de celebración del patrón de la Guardia Urbana de Barcelona, cuando señaló que la policía catalana está "al servicio de su país y de todo aquello que el país determine", de manera que tanto los Mossos d'Esquadra como los agentes policiales locales "seguirán a las instituciones catalanas en las decisiones que tomen como pueblo".

No está de más señalar que, entre mayo y octubre de 1990, nueve meses antes de su independencia, Eslovenia configuró una "estructura de maniobra para la protección nacional" a partir, principalmente, de las fuerzas policiales, y en la que se encuadró a 21.000 hombres. Sería esa estructura la que, dotada con fusiles de asalto, armas anticarro y misiles antiaéreos, se enfrentaría, sin apenas material blindado, al Ejército Federal Yugoslavo. Tampoco se puede olvidar que en Cataluña hay actualmente 16.654 mossos y 10.894 policías locales, es decir, una fuerza con más de 27.000 efectivos con experiencia en el empleo de la fuerza armada.

Pero la clave de la victoria eslovena en la Guerra de los Diez Días no fue tanto la capacidad de su incipiente ejército como el hecho de que éste se enfrentara a una fuerza débil –en la que brillaron las columnas de blindados; pero carecían de la protección de la infantería, lo que las hacía inútiles en el medio urbano– que no tenía el respaldo político necesario para lanzarse a la acción ofensiva. El Ejército Federal Yugoslavo desplazó, en efecto, 35.000 soldados a Eslovenia, sólo la quinta parte de los que hubiesen sido necesarios para ocupar un territorio de poco más de 20.000 kilómetros cuadrados. Y en menos de una semana se vio desautorizado para imponer un control militar sobre la república secesionista. La guerra concluyó inmediatamente.

¿Podría ocurrir en España algo similar? Señalemos al respecto que la ocupación militar del territorio de Cataluña –con casi 32.000 kilómetros cuadrados– requeriría, para su control efectivo, una fuerza del orden de 270.000 soldados, que actualmente no se encuentra disponible en nuestro país. Las Fuerzas Armadas españolas cuentan, en efecto, con un total de 134.772 hombres y mujeres, incluyendo los militares de carrera y de complemento, las clases de tropa y marinería y los reservistas voluntarios; es decir, aunque se movilizaran completamente, los ejércitos apenas llegan a la mitad de los efectivos teóricamente necesarios para restablecer el orden constitucional en el caso de que se produjera la secesión. Incluso si a esa fuerza se sumara la totalidad de los 80.210 miembros de la Guardia Civil, la capacidad militar de España es dudosa para el logro de ese objetivo.

Más allá del tamaño de la fuerza que es posible movilizar está la cuestión política. De acuerdo con la Constitución, es misión de las Fuerzas Armadas la defensa de la integridad territorial de España [Art. 8.1 CE]; y aunque su mando supremo corresponde al Rey, están subordinadas al Gobierno, en tanto que es a éste al que compete la dirección de la administración militar y la defensa del Estado. Por tanto, es de la voluntad gubernamental de la que, en un caso como el que nos ocupa, dependerá la determinación del alcance concreto que pudiera tener la intervención de los ejércitos en un conflicto secesionista. Cuando Mas proclama que "nadie puede utilizar unilateralmente las armas" es porque está convencido de que el Gobierno de España en ningún caso llegará a decidirse por el empleo de la fuerza.

¿Se corresponde esa convicción del líder nacionalista con la realidad?

Es difícil saberlo, porque ni el presidente Rajoy ni ninguno de sus ministros ha dado la menor indicación al respecto.

Pero sí existen declaraciones que siembran la duda en el caso de la oposición socialista y comunista, lo que hace pensar que, en la situación extrema en la que pudiera plantearse una intervención militar, el Gobierno se encontraría solo, sin apoyos externos a su propio partido y, seguramente, sometido a una potente campaña de deslegitimación.

En tales circunstancias no sería sorprendente que, en el escenario catalán, volviera a reproducirse la farsa eslovena.

Entonces, la secesión se produciría por la incomparecencia del Estado y acabaría abriéndose el abismo del desmoronamiento institucional del mismo.

Y a España no le quedaría otra salida pacífica que asomarse a un nuevo período constituyente de tan incierto resultado que hoy ni siquiera podemos entrever."


Evidentemente, los efectos económicos de la independencia de Cataluña (y del País Vasco) se podrucirían por imposición pacífica, coativa o violenta del nacionalismo "colectivista" (nada liberal) y, como hemos razonado, se dejaran sentir a ambos lados de las nuevas fronteras durante décadas. Lamentablemente, los efectos no serán benéficos ni para el comercio ni para las libertades individuales, como argumenta el articulista.

Emilio

Por la unidad de España, todos contra el independentismo Catalán
aplíquese el Art: 155 de la Constitución y suprímase de inmediato la Autonomía a Cataluña, sin dilación alguna ni miramientos.Ya esta bien de los insultos a el pueblo Español y a su Majestasta Don Juan Carlos de Borbón Rey de España.
Todos unidos contra el independentismo Catalán.
Y en su defecto y ante la muy posible insistencia de los independentistas
Catalanes, el Art: 8 de la constitución le concedería posteta de actuar a
Las fuerzas Armada, para preservar el ordenamiento constitucional y la integridad territorial de España.
Estos Catalanes, aprovechando la debilidad por la que nuestra nación
Esta pasando tratan de hacer el mayor daño posible y destruir la Nación.
La nación Española tal y como la conocemos y por la que muchos lucharon y dieron su vida por aquello en lo que creían unos principios de unidad y convivencia social, que los Catalanes pretenden destruir y aniquilar
Siendo sometidos todos aquellos que nos sentimos españoles y amamos a España
A multitud de ultrajes y desprecios de todo tipo y si pudieran nos echarían de Cataluña, pero mas que les pese Cataluña es España.
Viva España y Viva el Rey.

jose

Si Cataluña decidiera separarse de España entendemos que ya no perteneceria a la UE y por consiguiente se aplicarian aranceles a los productos catalanes,es de lógica asi como tendría que emitir su propia moneda y tener Banco Central,si a estos le sumamos las calificaciones de las agencias que situan los bonos de la Generalitat en basura,no lo teneis claro,ah! no os olvideis que tendreis que llevaros la deuda del estado que os correspon da,osea sobre 160.OOO millones de euros,asi como vuestro deficit,no soy agorero es la verdad que no enseñais,también la descolocación de empresas,eso por un lado.La otra parte esque que tendriais que contar con España,Francia,Reino Unido para lograr la independencia y la pregunta es ¿si el Valle de Urgel quisiera independizarse,o Vic,o Tarragona,que pasaria si quisieran independizarse de Cataluña?Mucha bandera,mucha independencia y bla bla pero todavia no he visto a un independentista explicando al pueblo esto mismo que te acabo de preguntar.Explicale a un catalán que su poder adquisitivo se reducirá,o que la deuda externa de Cataluña se situaria en un 180% eso seguroc que no lo explicais.

Sergio López

Creo que los que apuestan por la independencia de Cataluña y sus supuesto beneficios (¿¿¿???), deberían investigar bien los intereses personales de la casta política, judicial y empresarial que hay detrás de tanta exaltación del separatismo, de la implacable imposición lingüística del idioma catalán como instrumento político "uniformizador" del territorio, de la exaltación del himno "Els Segadors"o de la imposición de un Estatut que legisla "todos" los aspectos de la vida de los ciudadanos (con más del doble de artículo que la Constitución comunista de Corea del Norte) (y con una aprobación por menos del 33% de los electores de Cataluña):

La fortuna en América de la familia Pujol dispara todas las alarmas

"(Por Stas Radziwill en Chic revista de Libertad Digital, artículo publicado el 10/10/2012)

Lo que siempre fue un secreto a voces es ya una verdad absoluta en Cataluña. La familia del expresidente Pujol se ha hecho muy rica muy rápido en la España Autonómica, y no ha podido ocultarlo más. Las imágenes difundidas el pasado verano del expresidente y su esposa inaugurando junto a su familia un inmenso y carísimo hotel en México propiedad de su hijo Jordi Pujol Ferrusola se extendieron por Cataluña como la pólvora, dejando a su paso un reguero de indignación e incredulidad. Si algo une hoy a nacionalistas y no nacionalistas en Cataluña es el rechazo creciente a la figura del expresidente, manchada por el patrimonio de su familia en el extranjero. A Pujol hoy muchos nacionalistas lo consideran un traidor, un oportunista que, envuelto en la señera, miró para otro lado y permitió a sus familiares enriquecerse mientras Cataluña perdía competitividad, prestigio e inversión extranjera.

La esposa e hijos del expresidente son viejos conocidos de la Inspección de Hacienda en Cataluña. Marta Ferrusola y su hija hicieron tremenda butxaca a través de su empresa Hidroplant, la cual plantó en su día la mayor parte de los parques públicos dependientes de los ayuntamientos controlados por CiU. A Josep Pujol Ferrusola, Hacienda le reclamó en 2004 mas de 18 millones de euros como tributos adeudados tras la venta a Indra de su consultora Europraxis –contratista de la Generalidad que encabezaba su propio padre-. Por su parte, Oriol Pujol Ferrusola está siendo investigado por Hacienda por el caso Campeón desde 2011. Con semejante palmarés, no es de extrañar que esta familia muestre tanto interés en reclamar una "Hacienda propia" para Cataluña controlada desde la Generalidad.

Enric O., simpatizante de la plataforma nacionalista Ómnium Cultural y experto en el mundo árabe, nos cuenta: "Al igual que Ben Ali, Gadafi y Mubarak, Jordi Pujol toleró que su esposa e hijos amasasen una fortuna desde su proximidad al poder.

Lo malo es que esta práctica se extiende, como en el caso de los líderes africanos, no solo a la familia, sino también a su entorno inmediato. Macia Alavedra y Luis Penafreta, dos santones del expresidente y grandes budas del pujolismo, pasaron en 2009 por la cárcel acusados de asociación ilícita, blanqueo de capitales y de tráfico de influencias por cobrar comisiones ilegales.

Salieron tras pagar un millón de euros de fianza". Y continúa asegurando que "es hora de que Cataluña tenga su propia primavera árabe y se rebele contra la cleptocracia que parece que nos gobierna".

Parapetado tras sus gafas de pasta, prosigue: "Desde CiU nos hicieron creer que éramos la Holanda del sur de Europa, cuando en lo que a comportamiento del poder se refiere, estábamos más cerca del África más corrupta. De hecho Jordi Pujol Jr., propietario entre otros de un Lamborghini, comparte con el hijo de Teodoro Obiang su pasión por los bólidos". Para acabar, nos dice que "les hemos perdido el respeto por completo. Marta Ferrusola, por sus prósperos negocios, está más cerca de Imelda Marcos que de patriotas como Martha Washington o Eleanor Roosevelt. Con este panorama en casa, ¿que autoridad moral tiene su marido para reclamar la independencia de Catalunya?".

Y sentencia: "Creímos que Pujol era un padre de la patria, un George Washington, pero ha resultado ser un simple José Bono algo mas instruido".

Montserrat M., nacionalista declarada, nos cuenta: "Tengo 55 años y estuve en la plaza de Sant Jaume el día que Tarradellas salió al balcón, soy catalanista hasta el tuétano. Pero cuando vi las imágenes de Pujol y su familia bronceados y sonrientes inaugurando su hotel de lujo en México como si fuesen unos multimillonarios de Miami, el mismo día en que releí la noticia de la muerte de una señora en Tossa de Mar tras pasar por cuatro hospitales desabastecidos por los recortes de CiU, se me heló la sangre. ¿Por quién nos han tomado todos estos años? Al principio no quería creerlo, pero como catalana y nacionalista me sentí estafada".

Desde una cafetería de cristal y acero inoxidable del centro de Barcelona, apunta que ha llegado a la conclusión de que "mientras al escuchar Els Segadors, muchos oíamos el himno histórico de Cataluña, la familia Pujol y su entorno sólo oían el sonido de una caja registradora". Y prosigue: "No han tenido ni la decencia de invertir aquí ese dineral, lo han metido en México y la Argentina (Jordi Pujol Ferrusola es el mayor socio del Puerto de Rosario). ¿A esto lo llaman "fer país"? En estas manos pretenden que dejemos el destino de una Cataluña independiente?" Como se puede ver, la decepción con el expresidente es máxima."


Así que, ya saben, la independizarse sólo servirá para vender sus libertadees al servicio de la casta política de Cataluña que, desde hace tres décadas, sólo persiguen un latifundio propio con más poder, más intervencionismo y más dinero para las familias pancatalanistas,... a costa de exaltar de modo permanente el espíritu tribal que llama a un pueblo "elegido", a una cultura "superior", a un idioma "propio",... como si las hondas raíces en España no hubiezsen existido nunca , como si la soberanía no residiese en el pueblo español (art. 2 CE) y como si las fuerzas armadas no tuviesen la obligación constitucional de garantizar la unidad territorial de España (art. 8 CE).

Sugiero que el Instituto Juan de Mariana se centre en defender más y mejor las políticas públicas que atentan contra los derechos individuales, en lugar de justificar utopías "colectivistas" con artículos tan erráticos. En cualquier caso, alabo su libertad de expresión que creo quees el principal distintivo del centro de estudios en un momento tan desolador para las ideas liberales en España.

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