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Portada - Comentarios - ¿Terrorismo financiero o irresponsabilidad estatal?

15/10/2012 - Juan Morillo Bentué

¿Terrorismo financiero o irresponsabilidad estatal?

Últimamente se ha puesto de moda entre los iletrados económicos un término que roza lo cómico. El engendro no es otro que terrorismo financiero. Viene a decir que los "amos del mundo" son los mercados financieros que controlan y doblegan a los gobiernos y a las democracias haciendo que los políticos olviden sus responsabilidades y dejen desprotegida a la población frente a los especuladores que se adueñan de los mercados. El resultado, se nos dice, es un debilitamiento del Estado del bienestar y de la calidad de vida de las personas.

Empecemos por el principio. La palabra ‘controlar’ no deja de ser una tergiversación interesada del lenguaje. Por definición, nadie puede controlar al poder político. El poder político ostenta el monopolio de la fuerza de un territorio. Es la máxima autoridad de un territorio y no permite que absolutamente ningún agente pueda violar sus mandatos. La palabra correcta sería ‘depender’. Los gobiernos se han colocado ellos solitos en una situación de dependencia de los grupos y mercados financieros.

Y se han colocado en una posición de dependencia financiera porque les hacía falta. Todo ello de forma voluntaria, nadie les ha coaccionado. ¿El motivo? El enorme déficit que los gobiernos del PSOE y el del PP han ido acumulando debido al incremento exponencial del gasto total del Estado (sólo de 2008 a 2011 el déficit acumulado es de unos 352.000 millones de euros).

En los años de ingresos inflados por la burbuja del ciclo expansivo, los gobiernos de ambos signos no solamente no aprovecharon para ajustar el gasto, adelgazando así el aparato estatal, sino que utilizaron esos ingresos ficticios para aumentar desproporcionadamente el gasto público. Gasto destinado principalmente a engordar el Estado de Bienestar.

Una vez estallada la crisis, los ingresos insostenibles se esfumaron como arena entre los dedos. La marea bajó y nos mostró un escenario alarmante pero real: la brecha entre gastos e ingresos es elevadísima. Actualmente esto significa mantener un Estado sobredimensionado que gasta estructuralmente un 30% más de lo que ingresamos.

Debido a su total resistencia a flexibilizar el gasto y adaptarlo a los ingresos actuales y reales, los gobiernos han tenido que apoyarse en los mercados financieros. ¿Para qué? Para poder mantener ese colosal gasto público. A base de crédito, claro está, y no con riqueza real.

Repetimos: nadie ha forzado, ni puede forzar de ninguna manera, a los gobiernos a endeudarse. Nadie. Ellos han elegido endeudarnos a nosotros y a futuras generaciones para no disminuir el gasto social actual y, de esa manera, no perder popularidad y votos futuros.

Si los gobiernos se hubieran financiado de la única manera estable posible, es decir con impuestos, jamás se hubieran colocado en una posición de dependencia financiera de los mercados. Pero los impuestos son impopulares y además totalmente insuficientes para mantener un Estado de Bienestar como el que tenemos. Este es el quid de la cuestión y de ahí proviene la irresponsabilidad de los gobiernos.

Ilustres "intelectuales" mediáticos hablan de que los mercados financieros "han pasado por encima de las instituciones democráticas" y que "están cuestionando la esencia misma de la democracia". ¿El motivo? Los Estados, nos dicen, deben efectuar recortes que de otra manera no harían por no estar previstos en su programa electoral.

 

Estos intelectuales de orientación e ideología totalitaria escupen este argumento y se quedan tan anchos, dotándose de una superioridad moral como si hubieran hecho un descubrimiento clave para la humanidad, cuando en realidad no es más que una burda e inmoral maniobra lingüística para intentar negar la evidencia de que el Estado debe reducir su gasto total para, entre otras cosas, poder pagar sus deudas.

Y es que los mercados financieros otorgan crédito y ceden unos fondos con el fin de recuperarlos. ¿Parece elemental, no? Si no tienen la total seguridad de que los van a recuperar, no prestan o exigen un interés elevadísimo que compense el riesgo. En realidad, lo único que exigen es solvencia al deudor, es decir, que sea capaz de devolver el crédito. ¡Qué menos! ¡Por Dios!

Por tanto, cuando estudian la posibilidad de invertir en un país quebrado como España, es lógico que le exijan llevar a cabo una serie de reformas para que España pueda, entre otras cosas, salir de su estado de insolvencia y cumplir sus obligaciones y devolver los préstamos. No sé a ustedes, pero a mí me parece obvio.

Y desde luego no hay nada antidemocrático en ello. ¡Todo lo contrario! Lo que sería vergonzosamente antidemocrático sería impagar una deuda. Eso sí atenta contra la democracia, la seguridad jurídica y los principios generales del Derecho.

Lo que también debería ser antidemocrático y estar prohibido por la Constitución de un país medianamente serio sería caer en déficit sistemáticamente.

Esta sería una buena medida para garantizar la estabilidad presupuestaria de una nación, ya que eliminaría la enorme irresponsabilidad de los gobernantes, que consiste en dilapidar no solamente nuestra riqueza actual sino la de futuras generaciones, que estarán encadenadas a la deuda actual.

 

Opinión de los lectores

Alejandro Sala

El viejo truco de echarle la culpa a la víctima, jejeje

Carlos Cruz

Lo única razón que siguen los Estados es la aumentar su tamaño, sea como sea. Para ello utilizan todas la bellas disculpas mentirosas que encuentran: la educación, la cultura, la sanidad, la ecología, las ayudas al desarrollo, la solidaridad... Nunca es más libertad de mercado y menos impuestos; siempre es más gasto público y más deuda, para financiarlo. Estamos ante una guerra entre el poder absoluto del Estado y la libertad de los individuos. Y, por desgracia, parece que el Leviatán está ganando la batalla.

Heberto C.

La mayoría de los países, tienen su forma de gobierno republicana (división de poderes) y constitucional, que gran parte de la población mundial aprueba. Pero intentar plantear de eliminar los bancos centrales como primera medida y eliminar la facultad de los gobiernos de emitir deuda o papel pintado, es como plantear de intentar cambiar el eje de traslación del planeta, cuando en realidad son medidas que exceden lo ideológico, la mera existencia de estos atributos, siendo el mas significativo el monopolio de la fuerza, es y fue una perdida de tiempo por generaciones y porque no, un delito de lesa humanidad.

Fernando

Señor Morillo, cada vez más economistas y catedráticos de economía defienden esta realidad, calificarles de iletrados es como poco prepotente por su parte. Usted olvida, supongo que conscientemente, como muchos estados se han endeudado notablemente para salvar al sistema financiero privado de su país. Supongo que a usted también le parecerá estupendo que el BCE preste billones de euros a entidades financieras (algunas de ellas con verdaderos problemas de solvencia) al 0,75% mientras que los estados , véase España se tienen que financiar en los mercados al 5 o 6 %.
Digame un sólo estado en el mundo que no tenga deuda, uno solo.
Recordarle que el estado de bienestar es el que permite a los europeos tener una sanidad , una educación y unas pensiones de una cierta calidad para todos los europeos. Señor Morillo hasta que no pongamos la economía al servicio de todos los seres humanos, como medio para resolver los graves problemas de acceso a unos mínimos estándares de calidad de vida para todo el mundo que habita este planeta, la riqueza se concentrará en cada vez menos manos, como la mayoría de informes demuestran, la pobreza y la desigualdad se expandirán por el mundo. Según sus pensamientos ese es el mundo que a usted le gusta, pero le ruego que no trate de descalificar a las personas que ven en la economía ficticia financiera un cancer para todos y creen que el reparto justo de la riqueza es un objetivo a conseguir, lejos de los planteamientos actuales que solamente traen caos, desigualdad y enrriquecimiento de una parte mínima de la población.
Gracias

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