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Comentarios

Portada - Comentarios - Referendos constitucionales

23/10/2012 - José Antonio Baonza Díaz

Referendos constitucionales

Todavía calientes los resultados de las recientes elecciones autonómicas en el País Vasco y Galicia, una cuestión política trascendental apremia: La necesidad de una reconversión profunda de un régimen político podrido, asentado en abundantes mentiras (algunas tan siniestras como la autoría de los atentados del 11-M) y que hace tiempo se ha convertido en el mayor lastre para la libertad y el bienestar de los españoles individualmente considerados.

Con todas sus imperfecciones, el estamento político español se ha demostrado particularmente reacio a defender el estado de derecho, pues durante años cada una de sus banderías ha elegido cumplir solo las reglas que le convenían de la constitución de 1978 y violar aquellas que resultaban contrarias a sus planes de ocupar el poder. Obviamente, sin ninguna consecuencia judicial, puesto que la curia sometida "únicamente" al imperio de la Ley, según el artículo 117.1 de esa constitución, en realidad forma un apéndice por cuotas de ese opaco estamento partitocrático.

Podría debatirse largo y tendido sobre cuáles han sido los factores que han llevado directamente a la situación presente. Incluso habrá muchos que centren su atención en los experimentos posmodernos del chamán y su camarilla del PSOE, quien, después de impulsar reiteradas vulneraciones de las leyes, disfruta a costa de los españoles de un puesto como miembro vitalicio de una institución tan prescindible y redundante como el Consejo de Estado. Sin embargo, la inanidad y la incompetencia, cuando no la complicidad, de quienes les sucedieron en el PP, tras las elecciones generales del año pasado, no les hace mucho peores.

En una situación política tan abierta, debe responderse al órdago lanzado de forma conjunta por los partidos nacionalistas catalanes, vascos y gallegos. En medio de la vorágine de noticias e instantáneas, los medios de comunicación que solo reflexionan sobre lo que pasa el día anterior (o en la posguerra, claro) no resaltan que esos fanáticos nacionalistas sostienen unas ideas claramente fascistas, mantenidas con una coherencia y perseverancia notables, frente a la frivolidad de los llamados partidos mayoritarios. Durante años, con pasos hacia la superación de la legalidad y paradas tácticas (unos pocos días después del asesinato de Miguel Ángel Blanco), su estrategia ha sido clara: subvertir el orden constitucional en el que participan para, consiguiendo cuotas de poder, clientelas y el dominio de la educación y los medios de comunicación, horadarlo desde dentro y alcanzar la independencia antes o después "como sea". Por el camino, han compartido sustanciosos botines de la corrupción político mercantil común en toda España, pero esa es otra historia, relacionada con lo anterior...

Así las cosas, no debe temerse una discusión sobre la independencia, cualquiera que sea el significado que esta idea tenga en términos prácticos para quienes proclaman su voluntad de someterse, empero, a las directrices de la Unión Europea. Por el contrario, la casta política debe a los españoles (entre quienes se encuentran por derecho propio catalanes, vascos y gallegos) un debate monográfico sobre esta cuestión como paso previo a otra serie de reformas constitucionales. Ha hurtado demasiadas veces el debate público al mismo tiempo que por detrás (reforma del estatuto de Cataluña y otros) subvertía una legalidad que parte del presupuesto histórico de considerar a España como nación. Para muchos extranjeros resultará una muestra más de nuestro pintoresquismo (¿mayor que el de los británicos?), pero los españoles contemporáneos podemos (y debemos) discutir (y decidir) si procede trocear en estaditos ese otro mayor que ha sometido nuestras vidas durante tanto tiempo. Todo ello a pesar de que la nación a la que pertenecemos había surgido -de acuerdo, pudo ser de otra manera en algún momento del siglo XVII- mucho antes de que el convaleciente Sabino Arana aprendiera sus primeras frases en vascuence, Joan Maragall compusiera su "Oda a Espanya" o Murguía lanzara sus embates racistas a los pocos gallegos que quisieron escucharle en el siglo XIX. Nos guste o no, esa identidad nacional fruto de una larga evolución nos distingue de otras naciones y así puede percibirse objetivamente, a poco que uno salga de su particular aldea.

No obstante lo anterior, si los españoles queremos demostrar que hemos llegado a altas cotas de civilización, a pesar del maniqueísmo imbécil destilado en las grutas de la propaganda nacionalista, debemos exigir a los gobernantes que los términos de ese debate sigan los cauces de la legalidad constitucional refrendada hace treinta y cuatro años. Las reglas de convivencia pacífica de una sociedad libre deben reformarse o mantenerse de acuerdo con las normas vigentes y no imponerse por vías subversivas o coactivas. Por lo tanto, por una vez, y, acaso para que sirva de precedente, no puede aceptarse el planteamiento de una de las partes interesadas de esa casta política, esto es, el anuncio de convocatoria de un referéndum ilegal y tramposo por parte del presidente de la Generalidad de Cataluña, Artur Mas, máximo representante del Estado en dicha Comunidad autónoma hasta, al menos, las elecciones del próximo 25 de noviembre.

Antes al contrario, de acuerdo con la constitución (Art.92) y la ley orgánica que regula las distintas modalidades de referéndum, "todos los ciudadanos españoles" son el cuerpo electoral que tiene derecho a participar en un referéndum consultivo sobre una cuestión tan crucial: Nada menos que la alteración de la comunidad política sobre la que se asienta la propia constitución y el ordenamiento jurídico.

Por otro lado, tiene todo mucho sentido que todos los españoles sean consultados sobre la pertinencia o impertinencia de que determinadas partes de España se separen para formar nuevos estados. Después de tantos años de pactos secretos y enjuagues en la trastienda, bajo los que los políticos han escondido sus planes reales, resulta necesaria una clarificación de posturas. Si las viejas preguntas de quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos cobran palpitante actualidad, todos tienen derecho a dar su opinión. Para expresarla con todas sus consecuencias no necesitan de la interpretación que avispados iluminados otorguen al "espíritu del pueblo". El gobierno debería estimular los debates públicos pacíficos y garantizar la libertad del voto, así como los habituales mecanismos contencioso-electorales velar con especial celo por la limpieza del resultado. En las últimas elecciones, el 34´17 por ciento de los vascos y el 37´20 de los gallegos se abstuvieron de votar a ningún partido. ¿Cabría una abstención similar en un referéndum sobre la concreta cuestión de la independencia de sus respectivas comunidades?

En consecuencia, a mi modesto entender, de acuerdo con el procedimiento constitucional, la pregunta que debería formularse en la convocatoria de referéndum por parte del Rey, a propuesta del presidente del gobierno, previamente autorizado por el Congreso de los diputados, debería ser la siguiente:

¿Aprueba Vd.la independencia de las comunidades autónomas de Cataluña, País Vasco y Galicia del resto de España?

En cuanto a la fecha, frente al ciudadano Mas, yo prefiero la primavera de 2013. No entiendo la necesidad de aplazar una consulta tan urgente. Asimismo, tengo preparado mi voto negativo para tal eventualidad, aunque, cualquiera que fuera el resultado, creo que, a continuación, dentro de un proceso de reforma constitucional posterior ineludible, los liberales deberíamos contribuir para que los proyectos colectivistas pergeñados hasta ahora en España cedieran paso a un estado mínimo... de Derecho.

 

Opinión de los lectores

JUAN ANTONIO

Sinceramente creo que los aspirantes a Milosevic en España son muy peligrosos. Todos sabemos como acabó el nacionalismo Serbio, el Aleman (muchos años antes, claro), y otros tantos más durante todo el siglo XX. No tengo dudas de que el nacionalismo catalán es peligrosamente expansionista. No se conformarán con las cuatro provincias, quieren zonas de Aragon, Valencia y Baleares. Hablan de los países catalanes. Señores estan ustedes para ir al psiquiatra. Otro tanto pasa con el nacionalismo vasco, que también quiere meter la mano nada menos que en Francia. Estos caballeros han violado todas las leyes habidas y por haber, sin duda plantean regímenes que serían super-colectivistas y nada liberales, a mi modesto entender. Cuidado con caer en la tentación de dormirnos en sus bellos discursos y promesas de querer ser Suiza. Yo creo que los sistemas resultantes en una posterior independencia podrían parecerse más a Venezuela o Argentina, que a otra cosa. Ojalá me equivoque.

Arthur

Como liberal recomiendo leer a Mises: http://www.miseshispano.org/2012/10/mises-sobre-la-secesion/
Una visión muy diferente a la del Sr Baonza, obsesionado con la malignidad del nacionalismo al tiempo que una grandiosa bandera española ondea en el encabezamiento de su blog personal. Obviamente, totalmente respetable, pero evidentemente un indicador de cierto grado de cinismo.

Vitkoye

Yo pensaba que el Instituto Juan de la Mariana era otra cosa. Un lugar en el que se defendían las ideas liberales, no uno en el que se defienden unos nacionalismos (el español) por oposición a otros (catalán, vasco...). En fin, supongo que era mucho pedir

Raquel

El blog al que alude 'Arthur' (desde el paredón) no pertenece a José Antonio Baonza. Uno de sus anteriores comentarios diarios fue reproducido por un autor de ese blog (que sí, tiene una bandera de España, pero cuyo "culpable" no creo que sea quien encuentra su artículo reproducido allí). Y Mises escribió ese ensayo, como también profesaba un odio visceral y canino a los rusos y una antipatía manifiesta a los alemanes. Respetable, supongo, pero no parece que sea tan diferente a la inquina que se profesan regiones en España. Una cosa es la teoría y otra las pasiones. Y hasta Mises, aunque en pequeña escala, se ve que las tuvo. De hecho, Mises odiaba el nacionalismo y apoyaba unidades políticas plurinacionales, plurilingüísticas y pluriétnicas como el imperio danubiano... Qué decir de su desprecio a los checos por romper el imperio austrohúngaro y su nacionalismo excluyente.
Para la otra opinión de Víctor, aquí escribe sus comentarios diarios mucha gente. Igual que no tenemos que justificar otras opiniones que concuerden más con sus ideas (pero no con las de otros), pues artículos favorables a la secesión, y muchos, hemos publicado, no tenemos que dar tirones de orejas a quienes a usted no le convenzan con sus argumentos. Los artículos aquí publicados son de sus autores y no tenemos a gala ejercer la censura.

Vitkoye

Reconozco que desconozcco la mayoría de los artículos publicados en esta página, aunque mi lamento no era por falta de pluralidad por parte del Instituto.
Que el autor sea contrario a la secesión de un territorio español, pues me parece respetable, de hecho esa opinión yo la comparto. Mi lamento viene por el hecho de que el Instituto se presta de altavoz a argumentos nacionalistas (nacionalismo español, en este caso). Y dado que entiendo , por lo que viene a decir Raquel, que también se presta de altavoz a los otros nacionalistas (catalanes, vascos y gallegos), pues bueno, el Instituto es plural, cosa que está bien pero yo pensaba que su finalidad era la de defender las ideas liberales, no la proporcionar una plataforma a ideas nacionalistas (ya sean españoles, catalanes, vascos, etc..)

Jose Antonio Baonza Diaz

Obviamente, por alusiones que no han tratado de contraargumentar las opiniones que mantengo. Y tambien para agradecer el comentario de Juan Antonio, quien si se ha detenido a reflexionar sobre lo que yo escribo y aportar su propia vision del nacionalismo excluyente y fascista que se ha ensenoreado del Pais Vasco y Cataluna en cuestion de treinta anos. No comparto la idea de que sus pretensiones y su modus operandi desemboquen necesariamente en una balcanizacion de Espana (con guerras civiles incluidas) pero sus postulados si reproducen procesos ya vistos en la historia europea. Obviamente la ETA ha estado asesinando a mansalva y durante anos con el objetivo de conseguir la independencia por la fuerza bruta desembocaran en una balcanizacion

En primer lugar, el estupor que me ha suscitado el comentario de Arthur ha sido aclarado por Raquel. No tengo ningun blog personal y desconocia que ese blog llamado "Desde el paredon" hubiera enlazado un anterior comentario mio en el IJM. La curiosidad me ha llevado a comprobar que, en efecto, una colaboracion mia de hace un ano exactamente, "Comulgar con ruedas de molino", se reproduce en ese blog. Tambien me ha divertido mucho comprobar que ese blog enlaza comentarios muy anteriores de otro Jose Antonio Baonza (mi padre) en otros medios. Cada uno de nosotros responde obviamente de sus propias opiniones, pero aclaro este punto porque la rumorologia que se propaga como el fuego en la Red, me puede atribuir, por ejemplo, una articulo en el que mi padre cuenta como conocio al antiguo diputado de UCD y ponente constitucional, Gabriel Cisneros, a quien no tuve ocasion de conocer personalmente y, por elementales razones de edad, menos aun en un campamento del Frente de Juventudes (organizacion juvenil del extinguido movimiento por la que pasaron casi todos los adolescentes de la posguerra).

Pero yendo al fondo de las cuestiones que trato de debatir, constato que los comentarios que se presentan criticos adolecen lamentablemente de un solo argumento y tan solo se sustentan en pateticas descalificaciones de mis opiniones.

Soy espanol, no nacionalista. Es cierto que el hecho de ser espanol no impide a muchas personas tener el deseo de dejar de serlo y, en otros casos, hasta plantearse la plausibilidad de dividir en nuevos estados al actualmente existente. Lo que no es mi caso, como he tratado de explicar en el articulo. Pero eso no me convierte en un nacionalista espanol.

Si soy, por el contrario, profundamente liberal, con tendencias libertarias. He leido muchas obras de Mises y de su discipulo Hayek y, ademas, considero sus aportaciones al pensamiento politico economico impagables.

A ver si estos criticos se atienen a sus ensenanzas

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