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Portada - Comentarios - Crisis: dinero, crédito, banca, Estado

29/10/2012 - Francisco Capella

Crisis: dinero, crédito, banca, Estado

Vivimos una crisis económica grave, caracterizada por paro, recursos desaprovechados, empobrecimiento, decrecimiento, impagos, desahucios, viviendas vacías o inacabadas, terrenos devaluados, pérdidas y quiebras empresariales, déficit público, deudas muy difíciles de pagar, falta de confianza y crédito.

Hemos llegado a esta crisis a causa de una expansión crediticia insostenible: el crédito demasiado fácil y barato, el optimismo infundado y nada realista (por exuberancia irracional, efecto manada, e incultura financiera: “el ladrillo nunca baja”; “las casas suben de precio porque la gente puede pagarlas”; “la economía va bien”; “hemos acabado con los ciclos económicos”), han originado una burbuja financiera, un endeudamiento exagerado, una prosperidad ficticia, un exceso de asunción de riesgos que ha derivado en daños inevitables.

Buscamos culpables: el mercado o el Estado; la libre competencia evolutiva entre alternativas, o la planificación coactiva centralizada.

El mercado libre no puede ser culpable porque no existe: no se respetan los derechos de propiedad ni hay libertad contractual; no se privatizan beneficios y pérdidas; abundan las regulaciones, prohibiciones, obligaciones, garantías, subvenciones, protecciones. Además el mercado no es un agente, una entidad unitaria cohesionada, sino un sistema y un proceso mediante el cual múltiples agentes intentan coordinarse, cooperar y competir. Muchos de estos actores económicos han cometido errores sistemáticos: bancos, cajas, banca en la sombra, agencias de calificación de riesgos, sector inmobiliario (constructoras, promotoras, agencias de tasación), familias, inversores, ahorradores, especuladores, trabajadores. Pero estos errores han sido fomentados y agravados por el intervencionismo estatal en los ámbitos monetario y crediticio.

El Estado es un agente poderoso y omnipresente, que interviene, dirige, regula y supervisa todos los aspectos de la economía de forma torpe y defectuosa por problemas de conocimiento e incentivos, y sus errores provocan daños generalizados. El gobierno presuntamente actúa con sabiduría, experiencia e imparcialidad, pero en realidad se equivoca sin asumir la responsabilidad y el coste de sus errores, impone reglas arbitrarias, injustificadas o disfuncionales, elimina la libre competencia evolutiva entre alternativas descentralizadas, dificulta la generación y transmisión de información, desactiva los mecanismos naturales de vigilancia, protección y generación de confianza de la sociedad, y genera riesgo moral de forma sistemática. “Papá Estado vigila, así que no te preocupes y sigue durmiendo tranquilo.”

En teoría el Estado actúa para evitar, mitigar o compensar el ciclo económico de expansión y depresión presuntamente causado por el libre mercado. En realidad es el Estado su principal causante por el envilecimiento de la moneda, la expansión insostenible del crédito y el fomento de la asunción excesiva de riesgos. Las intervenciones estatales descoordinan las estructuras productivas y financieras del sistema económico: los bancos centrales, emisores monopolistas de dinero y supervisores y protectores de la banca privada, generan inflación, desestabilizando el valor del dinero, y manipulan a la baja los tipos de interés, responsables de la coordinación intertemporal y las decisiones de consumo y ahorro; los estados ofrecen garantías explícitas o implícitas de refinanciación o rescate a ciertos agentes privilegiados, los bancos y algunos de sus acreedores, los cuales adaptan su conducta al marco legislativo asumiendo más riesgos para intentar obtener mayores beneficios, a sabiendas de que sus posibles pérdidas serán socializadas con la excusa del riesgo sistémico por ser entidades demasiado grandes e interconectadas para caer.

Para comprender los ciclos económicos es esencial entender el dinero, el crédito y la banca, y su distorsión por parte del Estado.

El dinero es el bien cuyo valor o poder adquisitivo es lo más estable o invariante posible (liquidez, para todas las personas, en todo momento y lugar, en cualquier cantidad, como comprador o vendedor). Debe ser fungible, duradero, fácilmente almacenable y transportable (alto valor por unidad de masa y volumen), reconocible, divisible, producible en unidades homogéneas, y con una baja y estable relación entre flujo y existencias. El dinero es necesario, junto a los intermediarios, para unir a vendedores y compradores de bienes y servicios en una sociedad extensa con especialización y división de trabajo.

El dinero cumple tres funciones que deben estar adecuadamente equilibradas: medio de intercambio, depósito de valor y unidad de cuenta. El intervencionismo estatal suele distorsionar la función de depósito de valor (poder no intercambiar mientras no se desee hacerlo y guardar reservas líquidas para el futuro), generando inflación, para forzar a los agentes a realizar más intercambios (aunque no sean libres y voluntarios) y así aparentar prosperidad y crecimiento (“estimular la economía”) y obtener recursos fiscales.

El dinero es una institución social, evolutiva, espontánea y adaptativa: es un patrón de conducta repetitivo, generado mediante imitación generalizada de conductas empresariales exitosas, que facilita la coordinación social. No requiere ninguna intervención estatal para su existencia.

Tener dinero o saldos de tesorería tiene el riesgo de su posible robo y el coste de oportunidad de lo que no se compra con ese dinero o los rendimientos que no se obtienen al invertirlo (en préstamos, compra de bienes de capital o acciones).

Para economizar el uso de dinero los agentes económicos pueden realizar intercambios incompletos, diferidos, a crédito: se entregan bienes o servicios presentes a cambio de promesas de entrega de dinero en el futuro; se genera una deuda entre un deudor (deber de pago) y un acreedor (derecho de cobro). El tipo de interés de la deuda depende de su plazo y riesgo: a menor plazo y riesgo, menor es el interés.

El crédito se concede en función del conocimiento y la confianza que tiene el acreedor en la solvencia (honestidad y capacidad de pago) del deudor; suele reforzarse mediante garantías como colateral y avalistas. Las deudas pueden cancelarse entre sí, pagarse a su vencimiento, renovarse, o impagarse (morosidad).

Las deudas a muy corto plazo y cuyo cobro es muy seguro pueden llegar a aceptarse como medio de pago (complementos o sustitutos monetarios): circulan, se monetizan. Los comerciantes, que interaccionaban frecuentemente y se conocían, utilizaban sus letras de cambio como sustitutos del dinero.

Los bancos extienden el uso del crédito como medio de pago a toda la sociedad al utilizar su conocimiento especializado para comprar deuda segura como activo (lo que tienes o te deben), y emitir su propio pasivo (lo que debes) convertible a la vista (billetes y depósitos) para el uso de sus clientes. Esta creación privada de medios de pago es sostenible si el activo del banco que respalda sus pasivos monetizados es seguro y a corto plazo.

Un banco puede caer en la tentación de incrementar sus beneficios descalzando plazos y riesgos y monetizando activos cada vez menos líquidos: pidiendo prestado a corto plazo (más barato) y prestando a más largo plazo o con más riesgo (más caro); así los bancos expanden el crédito, facilitan el endeudamiento insostenible propio y de otros agentes sin que haya ahorro real a los plazos correspondientes. Pero este desajuste hace que el cobro de los billetes y depósitos de ese banco sea menos seguro, que no se acepten como medio de pago (o que lo hagan con descuento), y puede ocasionar retiradas masivas de dinero por los depositantes, pudiendo hacer quebrar al banco si este no puede vender sus activos suficientemente rápido y sin excesivas pérdidas. Un banco en un mercado libre no podría descalzar plazos y riesgos impunemente y generar el ciclo económico. Pero sí puede hacerlo si está respaldado por el Estado.

No sólo los bancos pueden intentar descalzar plazos: cualquier agente puede pretender financiar proyectos largos mediante deuda a más corto plazo, confiando en que le renovarán constantemente la deuda pero arriesgándose a que le corten el grifo de la financiación y tener que liquidar su proyecto inacabado y con pérdidas. Pero el descalce de plazos de los bancos es especialmente grave porque afecta a toda la economía por su papel de intermediarios de pagos y de financiación, y por la relativa opacidad de sus actividades al interponerse entre prestamistas y prestatarios.

El Estado interviene históricamente de forma sistemática en los ámbitos monetarios y crediticios: monopoliza o certifica la acuñación de la moneda (y engaña al respecto al devaluarla); impone leyes de curso legal forzoso para impedir que prosperen dineros alternativos de mejor calidad; privilegia a algunos grandes bancos a cambio de que faciliten su financiación comprando deuda pública; nacionaliza los bancos centrales; incumple sus promesas de pago y elimina la convertibilidad de los billetes; garantiza los depósitos de todos los bancos privados a cambio de regular su actividad, y refinancia a los bancos a tipos de interés bajos mediante la creación de nuevo dinero de mala calidad (respaldado por activos poco líquidos).

Para evitar los ciclos y las crisis económicas es fundamental desnacionalizar el dinero y dejar que funcione como una institución social, permitir la competencia entre dineros alternativos, eliminar o privatizar los bancos centrales, no garantizar los depósitos de los bancos para que sus clientes se responsabilicen de comprobar su liquidez y solvencia, y permitir quebrar a los bancos y otras entidades financieras sin proteger a sus acreedores.

 

Opinión de los lectores

Jaime Cifu

Es contradictorio que la solución a las crisis cíclicas resida según Capella en frenar la intervención en la economía del agente político, cuando él mismo señala como una causa principal de la crisis a la exhuberancia irracional y efecto manada del agente privado. No casa su confianza en el mercado irrestricto con su desconfianza en el agente privado.

Eugenio Martín Velázquez

Solo preguntar por qué existen tantas letras de cambio impagadas cuando tú dices que son o han sido sustitutos de dinero y no conozco el término “sustituto de dinero impagado”. El resto como siempre formidable, gracias por tu dedicación y esfuerzo en defender la libertad por y para todos nosotros.

Imanol Arbinaga

"Exuberancia irracional", típica expresión keynesiana (en este caso de Robert J. Shiller), aunque el Sr. Capella, me parace a mí, no tiene nada de keynesiano.
Todo ésto del descalce de plazos, endeudarse a corto y emitir deuda a largo, etc...... es correcto y lo entiendo; pero no es el núcleo del problema. El núcleo es el problema de la reserva fraccionaria y prostituir los principios generales del derecho.

Francisco Capella

Gracias por los comentarios.

No hay contradicción en reconocer que los agentes privados pueden ser víctimas de exuberancia irracional (y efectos manada e imitación) y frenar la intervención en la economía del agente político, si éste agrava el problema: y es lo que hace. Puede haber ciclos sin Estado, pero de una magnitud mucho menor.

Desconozco cuántas letras de cambio hay impagadas (y qué tipo de letras son, duración, colateral, avales), supongo que más de lo normal debido a la crisis. Las letras de cambio hoy no se usan igual que cuando estaban monetizadas. Si hoy sirvieran de respaldo de pasivos bancarios monetizados, ya se encargarían los bancos y los usuarios de billetes y depósitos bancarios en competencia de vigilar su calidad.

El núcleo del problema no es la reserva fraccionaria (que tiene que existir a la fuerza si un banco va a monetizar deuda y ofrecer promesas de pago de dinero en vez de dinero), e insistir en ello es demostrar que no se entiende el problema; repetir tópicos como "principios generales del derecho" suena muy bien y otorga carga moral y jurídica al asunto, pero probablemente tampoco se entiende lo que quiere decir y se confunde con "lo que dijera el derecho romano" y "lo que diga el catedrático que se opone a la reserva fraccionaria".

Ver http://intelib.wordpress.com/2012/03/13/articulos-sobre-dinero-credito-banca-y-finanzas/

Imanol Arbinaga

Muchas gracias por tu respuesta, pero sí entiendo lo de los principios generales del Derecho y no me refiero sólo al Romano.
Me lo explicó hace muchos años el catedrático de Derecho Civil: profesor Enrique Ruiz Vadillo (por desgracia ya fallecido), sin ir más lejos: Artículo 1.1 del Código Civil español: "Las fuentes del ordenamiento jurídico español son la ley, la costumbre y los principios generalesdel derecho".
El problema es cuando esa ley se salta a la torera una de las fuentes del ordenamiento jurídico. Cómo ves no estoy hablando nada de Derecho Romano, nunca he sido dogmático.
Y ahora con toda modestia, para que me entiendas bien, te voy a poner en clave de parodia lo que tendría que ser una conversación entre mi banquero y yo:
BANQUERO: oye, Imanol, estoy viendo que tienes una cuenta corriente y que cómo mínimo siempre tienes un saldo de 20000 €, aunque siempre tienes algo más.
IMANOL: ¿Qué me quieres proponer?.
BANQUERO (estamos presuponiendo que la banca de inversión no está separada de la banca normal, cómo sucede hoy en día): Mira Imanol te propongo dos alternativas:
1) Prestas al banco los 20000 € comentados anteriormente durante dos años, es decir, te los tenemos que devolver el 29/10/2014 y te pagamos un 6% anual. El banco hace negocios con ese dinero y ya nos encargaremos que cuando te tengamos que devolver el dinero nos dejes convencerte de nos los vuelvas a prestar, si así lo deseas.
2) También te podemos aconsejar de que por mediación nuestra inviertas en la empresa Pepe mediante obligaciones o comprando acciones en la empresa Juan y en estos dos últimos casos estas empresas te darían el 8% anual y el banco se quedaría con una comisión, pero ante tí, los responsables serán o Pepe o Juan, nunca el banco, cómo cuando tú nos has prestado el dinero.

Jose M

Hablar del dinero y el crédito, sin dejar claro antes los conceptos, evolución y realidad del dinero real, el fiduciario y el fiat creo que es simplificar demasiado.
El problema del estado, real, nace del propio estado o de su composición: Los partidos representan a la sociedad o al estado?
Incluso en n modelo de estado digamos honrado, cuando se pierde la soberanía y el control de la creación de dinero...
Las agencias de calificación, sin entrar en a quién sirven, como miden.. la realidad: El estado atacado es aquel que tiene peor situación negociadora, el motivo da igual.
El euro: ¿Porqué unidad económica qué política?: Para frenar al marco.
Trile de usa: Liberar las importaciones, Alemania y china picaron...
etc.... me gusta el artículo, y entiendo que por espacio es imposible abarcar todos los posibles puntos de vista, sin embargo lo veo fundamental para que todo el mundo lo entienda, por supuesto, como diría Corleone: Esto son negocios = mi comentario carece de connotación política alguna... como el artículo!!! cosa de agradecer siempre en esta web. Sólo echo en falta a veces series de artículos, estrictamente económicos, con visiones objetivas, es decir... sin entrar en corrientes y teorías económicas, relatar sucesos de forma fría... realmente las teorías económicas no son ciencia, por eso hay tantas y suceden a las situaciones, son reactivas... algunas se han escrito antes, pero en ese caso ninguna se ha aplicado con el manual, y según el desastre social-económico o no es criticada o alabada... en ciencia pueden mantenerse distintas teorías sobre la mecánica, y salvo erroe garrafal todas son útiles, aunque las nuevas incorporen las anteriores, evaluar una regata con matemáticas relativistas es viable pero absurdo, la mecánica clásica es igual de exacta, aunque ajustar el reloj de un GPS sólo es posible con teorías relativistas... la falta de consenso en economía denota improvisación, no se deja evolucionar y desarrollar una teoría, se usa de inmediato para justificar algo...
Un Placer leeros!!!

Eugenio Martín Velázquez

No hablo de la actualidad. El oro no puede ser impagado.

Jose M

Eugenio Martin,
claro que el oro no puede ser impagado, por eso el patrón oro desapareció en 1945 en los acuerdos de Bretton Woods... por eso hoy día se mueven valores por unos 2000.000 billones de dólares (scumulsdos en 10 años) avalados por un PIB mundial/año de unos 64 billones... PONZI fue un visionario, curiosamente su "teoría" económica no se nombra... y es la única que se sigue ;-)
Un abrazo

simon de lastur

Sr. Capella: ¿Qué significa la última línea de su artículo? Acaso que, cuando mi banco quiebre, mis ahorros no me los protege nadie y quiebre yo con él?
¿Y, quien va a estar de acuerdo con eso?

Imanol Arbinaga

Gracias por el link que envías en esta página "intelib.wordpress.....". Estoy leyendo con mucho detenimiento todos tus artículos que aparecen, pero hay uno que me ha causado mucho impacto, es el que se titula: "La banca con reserva fraccionaria". Lo he leído ya tres veces y no puedo dejar de pensar en el tema, tengo dudas, muchas dudas. Me ocurre algo parecido a lo que me ocurre con el tema de la Epistemología en la Ciencia Económica.
Antes también tenía dudas con la Teoría Austríaca del Ciclo Económico, pero gracias a una labor de introspección y gracias a un artículo de tu colega Juan Ramón Rallo en el cual contesta a un economista que plantea (según él) dos fallos que tiene la T.A.C.E., gran parte de esas dudas se disiparon.
Con respecto al tema de la reserva fraccionaria supongo que si quiero salir de dudas tendré que trabajar más el asunto y empezar a leer autores que citas en ese artículo.

Un saludo
Imanol

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