Un triste papel para una triste nación
Uno de los aspectos más desconocidos de la Segunda Guerra Mundial es el nulo –cuando no negativo– papel que Francia jugó en ella. A toro pasado, se nos antoja que Francia aguantó hasta el último suspiro el ataque nazi de la primavera de 1940, o que fue la "Resistencia" la que expulsó a los alemanes con mucha perseverancia y una estrategia guerrillera imbatible. Nada de eso.
La idea de que Francia pintó algo en la guerra del lado de los aliados es una simple fabulación que los políticos franceses –chovinistas hasta la náusea– se han encargado de perpetuar para no reconocer que su adorado país fue, al menos durante cuatro largos años, un firme aliado del eje. No tuvo voluntad de luchar contra el nazismo y, cuando se había consumado la humillación, pactó alegremente con él instaurando un infame protectorado nazi regentado por su general más prestigioso. Tan poco de fiar eran, que los ingleses hubieron de hundir parte de la flota francesa fondeada en Orán para que no cayese en manos alemanas.
Respecto a la célebre "Resistencia", fue tan minoritaria como compuesta casi en exclusiva por militantes comunistas, eso sí, sólo después de que Hitler desatara la Operación Barbarroja contra Rusia.
Esa es la verdad.
La campaña que terminó con la ocupación de Francia en mayo del 40 duró exactamente seis semanas. El ejército francés, lejos de ser como el polaco, era uno de los más grandes y mejor dotados del mundo. Hitler lo sabía. Cuando remilitarizó Renania, dio orden secreta de echarse para atrás si los franceses reaccionaban. La guerra estaba declarada desde septiembre del 39, pero los gobernantes de la III República no abrieron hostilidades en ningún punto de la línea fronteriza del Rin. Y eso a pesar de que el grueso de la Wehrmacht se encontraba ocupando Polonia.
Cuando ocurrió lo inevitable, la resistencia fue irrisoria. Los alemanes avanzaron rápidamente por Bélgica y Holanda, tras haberse encontrado el camino de las Ardenas completamente expedito para sus divisiones acorazadas. La población, en lugar de presentar batalla a los invasores, marchó precipitadamente hacia el sur en interminables caravanas que colapsaron las carreteras e hicieron aún más difícil la movilización de tropas. El desastre fue tan absoluto que Londres dio orden a sus soldados de embarcar de vuelta a casa. Francia no había querido defenderse.
Tras la derrota, se partió Francia en dos. Una parte ocupada por el ejército alemán, y otra formalmente independiente con capital en Vichy. El general Petain fue quien se hizo cargo de esta última sin poner pega alguna, más bien todo lo contrario. Aunque ahora incomode oírlo, Petain fue extremadamente popular, tanto que era aclamado cuando viajaba con su comitiva por los pueblos del mediodía. Sólo después de la derrota alemana se ajustaron cuentas con el "héroe de Verdún" y con los miembros de su Gobierno. Colaboracionistas les llamaban, cuando lo cierto es que, en eso, habían colaborado todos. Mención aparte merece el vergonzoso trato que los franceses brindaron a su comunidad judía, entregada casi intacta a los depredadores de las SS.
La llamada "Resistencia" no hizo acto de presencia hasta el verano del 41, es decir, hasta que Rusia fue atacada. Mientras Hitler y Stalin despiezaban Europa del este, Moscú indicó a los suyos en occidente que no incomodasen a Hitler, su aliado. Entre 1941 y 1944, año en que Francia fue liberada por el combinado angloamericano, la "Resistencia" se limitó a practicar un tipo de guerrilla bastante inocuo, tanto que, si Washington se hubiese desentendido de Europa continental, los alemanes quizá aún seguirían ahí.
Tras la liberación, muchos franceses se rasgaron las vestiduras como fariseos después de haber colaborado intensa y voluntariamente con el invasor nazi durante casi un lustro. Se desató una caza del colaboracionista y un astuto De Gaulle se apuntó al carro de los vencedores, como si los franceses hubiesen hecho algo, aparte de entregar el país a Hitler. Después vendría su lugar de honor entre los aliados y su inmerecido sillón en el Consejo de Seguridad de la ONU. El resto es propaganda y desfiles del 14 de julio.
Opinión de los lectores
Increíble ejercicio de manipulación histórica. Supongo que Álvarez de Castro y Agustina de Aragón se lo agradeceran, aunque con artículos de este estilo y afirmaciones del tipo "Esa es la verdad" no creo que el articulista consiga que nos pangamos las manos a la cabeza y gritemos al unísono: ¡París es culpable!
En fin, lamentable.
Resulta difícil tomarle en serio, jorge, cuando no señala ninguna manipulación en el comentario y se limita a quejarse de su contenido, sin ofrecer interpretación alternativa ni indicar dónde -si es que lo hace- manipula el autor.
Da la sensación de que simplemente no le gustan las conclusiones, cosa legítima, pero como no puede rebatirlas se dedica simplemente a chillar.
Jorge, me gustaría que me aclarases algunos puntos de tu ofuscado comentario
1.- ¿En qué manipulo y/o miento?
2.- ¿Qué tienen que ver Álvarez de Castro y Agustina de Aragón con la II Guerra Mundial?
y 3.- ¿Quién liberó Francia?
Lo lamentable, galófilo lector, es berrear porque a uno no le gusta algo. Rebátelo con datos y argumentos. Si puedes, claro.
Y los comunistas fueron los mejores colaboracionistas, tras el pacto Hitler y Stalin. L´Humanité, cuando los nazis entraron en París, hacía llamamientos para recibir amistosamente a los alemanes.
Jean Sévillia: Históricamente incorrecto. Ciudadela, 2006; 400 páginas.
Ese libro desmonta casi todas tus tesis. Así, por ejemplo, sobreestimas el papel de los comunistas en la resistencia e infravalores la suerte de ser judía en Francia en comparación con serlo en Polonia o en Holanda.
Le repito, mi galofóbico articulista, que su manipulacion histórica (revise mi comentario y verá cómo en ningún caso hablo de mentira, sinó de manipulación) no se sostiene por niguna parte:
1. Los 300.000 muertos y heridos del ejercito francés, y los 150.000 muertos y heridos alemanes durante la llamada Batalla de Francia son segun usted una muestra de una "resistencia irrisoria"? Mas aun, los 30.000 fusilados por "actos terroristas" y los 60.000 deportados franceses a campos de concentración y exterminio nazis que nunca volvieron, ademas de las perdidas sufridas por el ejercito aleman a causa de actos de sabotaje, ¿no demuestran suficientemente lo contrario a lo que usted afirma, que no hubo resistencia o que esta fue "irrisoria"?
Y no solo eso, ¿como deberiamos cualificar a los liberadores americanos de Francia en 1944 que no movieron un dedo ante la agresion nazi y soviética a Polonia, Dinamarca, Noruega, Finlandia, los Paises Balticos, los Paises Bajos, Bélgica, Francia o incluso el Reino Unido durante 2 largos años? ¿También los Estados Unidos eran unos "firmes aliados del Eje"?
¿La existencia de un gobierno colaboracionista implica que toda la población francesa era colaboracionista? Pero ¿que tipo de lógica es esa?
Por favor, un poco de rigor y documentación, solo pido eso.
Personalmente lo que más me desconcierta de la caída de Francia en 1940 es el contraste que hay frente a la resistencia francesa ante la acometida alemana de 1914. En ambas ocasiones los alemanes consiguieron la sorpresa estratégica, primero invadiendo la neutral Bélgica en 1914, (plan Schlieffen), y luego atacando en las Ardenas en 1940, (Operación Sichelschnitt, golpe de hoz).
También en ambas ocasiones el plan francés se equivocó totalmente de objetivos, el Plan 17 atacando la zona de Alsacia – Lorena en 1914, y plan franco británico Dyle-Breda moviéndose hacia Bélgica y cayendo en la trampa de Manstein.
Para más INRI los franceses utilizaron tácticas totalmente equivocadas ante el empuje alemán ya fuesen los sangrientos ataques a “outrance” de la infantería francesa en 1914, o la fatal dispersión de medios blindados, (y su escasa calidad), en 1940.
Quizás por ello resulta tan curioso como respondió Francia y Gran Bretaña, (y sus ejércitos), en ocasiones tan parecidas y con resultados tan contrarios. Como la resistencia franco británica en la 1ª Batalla del Marne, (o las anteriores batallas de Guisa o Mons), fue tan distinta en relación con la derrota del 7º Ejército de Giraud en torno al Mosa. La verdad este creo que es el motivo de un buen debate.
Por partes,
- Aleatorio: buen libro el de Sevillia, pero no precisamente para refutar lo que digo sino para confirmarlo. Dale un nuevo repaso.
- Jorge: mi galófilo y obstinado lector. Te voy a redondear los datos. No murieron 300.000, sino 550.000 franceses durante la guerra mundial, incluyendo a militares y civiles que estuvieron en los dos bandos, porque hubo franceses en los dos bandos. Te guste o no. Cifra, por otro lado, muy semejante a la de Italia o el Reino Unido, ambas con unos 400.000 muertos.
La diferencia con Inglaterra es que ésta no fue invadida, si lo hubiese sido probablemente estaríamos hablando de millones de ingleses que se dejaron la vida en el campo de batalla defendiendo la libertad o, al menos, su país. Por suerte no fue así y no me olvido de que, en algunos lugares como Singapur, los ingleses se entregaron cobardemente siendo más y mejores que los japoneses.
De cualquier modo, el número de muertos no dice gran cosa sino el hecho de que Francia, con un ejército poderoso, no resistió ni dos meses. Y cuando se hubo rendido pacto vilmente con los nazis y le regaló medio país. Esto es así aunque tu servil afrancesamiento no te deje verlo.
Por último, y respecto a los americanos, ellos no habían firmado ningún pacto con Polonia, Francia sí. Ellos no pactaron con Hitler, Francia sí. Ellos no entregaron a sus judíos a las SS, Francia sí. Y por último, ellos desembarcaron en Normandía para echar a los nazis de un lugar cuya población no había querido defenderse.
Ah!, y la existencia de un gobierno colaboracionista no implica que todos los franceses lo fuesen, pero sí una mayoría. Mira la popularidad que tuvo Petain durante los años de Vichy.
Con esto no estoy diciendo que todos los franceses de entonces fuesen unos cobardes, ni mucho menos. Se dieron casos de una valentía admirable. Con esto lo que quiero decir es que Francia se ha puesto un traje que no le corresponde, el de gran potencia aliada. Nunca lo fue. Se entregó al nazismo en 6 semanas, pactó con él y tuvo que ser liberada. Ójala hubiéramos corrido nosotros la misma suerte.
Jorge, te preguntas “¿como deberíamos calificar a los liberadores americanos de Francia en 1944 que no movieron un dedo ante la agresión nazi y soviética a Polonia, Dinamarca, Noruega, Finlandia, los Países Bálticos, los Países Bajos, Bélgica, Francia o incluso el Reino Unido durante 2 largos años?”
A esto me pregunto con fatiga ¿por qué –como siempre- pedir cuentas a los americanos en un asunto que, todavía, no era de su incumbencia directa? ¿No sería más honesto intelectualmente pedir cuentas a la URSS por su pacto Ribbentrop-Molotov de 23 agosto de 1939, unos días antes –no se olvide- del inicio de la contienda, para repartirse casi toda Europa, no agredirse mutuamente y merendarse impunemente a Polonia? (muy recomendable otro artículo de Fernando DV sobre este último tema,
Polonia traicionada. Por cierto, este diabólico pacto dejó a buena parte de los comunistas de todo el mundo perplejos y desanimados; desde que se supo de su existencia no se recuerda nada tan letal para los ánimos “rojos” (al fin y al cabo, mucha propaganda, pero nazis y comunistas acababan haciendo las mismas cosas); la Operación Barbarroja, de primavera de 1941, en la que los nazis decidieron invadir Rusia fue, en el fondo, una bendición para los “bienpensantes” comunistas, incapaces de autocrítica.
Creo que el verdadero punto de inflexión para unas fuerzas más o menos equilibradas (a pesar de la existente pero muy débil resistencia francesa) fue en diciembre de 1941 cuando Japón atacó el puerto americano del Pacífico y Hitler le declaró acto seguido la guerra a los EE UU. Los cabecillas de los Estados totalitarios del Eje midieron muy mal sus efectos, pues es ese el punto de inflexión de la Guerra: desde ese preciso momento la balanza queda desequilibrada a favor de los Aliados (que incluía en su seno, para posterior desgracia de muchos europeos y vergüenza aliada, un Estado totalitario, la URSS).
EE UU fue el motor fundamental de la victoria aliada, el único que pudo mantener, al menos, tres frentes continentales abiertos y separados por miles de kilómetros y acelerar exitosamente su industria bélica (no tiene desperdicio otro artículo del mismo autor,
Capitalismo bélico, junto a sus bien informados comentaristas Daniel, PEGA e Iracundo).
No se valora la gran suerte que supuso el error estratégico de las potencias del Eje al implicar a los EE UU en la 2ª GM, ni se agradece casi nunca suficientemente la inmensa ventaja que supuso para los Aliados (incluida la URSS) la entrada de lleno de los EE UU en dicha conflagración mundial. Todavía hay quienes quieren pedirle explicaciones… Lo único que puede reprochársele fue dejarse engañar por las maniobras de Stalin durante toda la Guerra (pero eso fue también error de todos los otros Aliados).
Me gustaría resaltar que a pesar de lo que opinen muchos lectores, el señor Díaz Villanueva lleva razón en gran parte de su Comentario, ya que la resistencia Francesa fue casi inexistente si la comparamos con la que existió en Yugoslavia o incluso en Italia cuando la invadieron los Aliados... Pero también le debo corregir, porque en esto soy experto, ya que he estudiado Historia y me doctore en la II Guerra Mundial, y es que resulta que el Ejército francés, después de que sus dirigentes firmaran el armisticio, se desintegró totalmente: Los cuerpos del Ejército de Tierra se exiliaron en Inglaterra o huyeron a las colonias francesas en el norte de África, las cuales se sublevaron contra los fascistas; La marina francesa fue la que peor resultado obtuvo: toda la flota del Atlántico fue hundida por sus Almirantes, mientras que la flota del Mediterráneo, que en principio fue a entregar a la Armada Italiana, sus componentes, es decir, los marineros, se sublevaron en vez de llegar al puerto de Tarento, arribaron a la base de Malta.
De acuerdo que los franceses no hicieron mucho por defender su territorio durante la II Guerra Mundial, básicamente porque los generales al mando tenían unas ideas un tanto anticuadas, pero no hay que hecharle en cara que se dedique a promover una imagen que no existió, ya que no hay que olvidar que, por ejemplo, fue el general Leclerc (francés) el que libero París o que fue gran parte de la Armada Francesa la que, junto con la inglesa, realizo una incursión en el puerto de Tarento a finales de 1941, destruyendo el grueso de la flota italiana... Por favor, lo último que debemos hacer es perder el respeto hacia una nación que en las circunstancias en las que le pillo el conflicto, hizo lo que pudo. Y que conste que no soy, para nada, galófilo...