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Portada - Comentarios - El "poder" de las grandes empresas

08/06/2006 - Daniel Rodríguez Herrera

El "poder" de las grandes empresas

Una de las principales críticas al libre mercado y a los liberales que lo consideramos como la mejor forma de cooperación social, es que nos concentramos en los ataques a la libertad que supone tanto el Estado como los demás individuos (actuando violentamente para coaccionar al prójimo), pero nos olvidamos de una tercera pata: las grandes empresas. Según esta visión del mundo, las grandes empresas, merced a su "poder económico" cometen grandes atentados contra la libertad y los derechos humanos, y el liberalismo simplemente les dejaría las manos más libres para cometerlos con mayor frecuencia.

El problema de esta teoría se empieza a ver claro cuando echamos un vistazo a cuáles son esos atentados y abusos de las grandes empresas, que podrían dividirse en dos grandes grupos. El primero es el de los "crímenes por llegar a acuerdos libres". En este conjunto de malvadas acciones se encontrarían, por ejemplo, montar fábricas en el tercer mundo con estándares laborales –de sueldo, horarios, etc.– muy inferiores a los nuestros; es decir, la "explotación". Sin embargo, quienes así argumentan olvidan que si esos estándares están tan por debajo de los nuestros es debido a que en esos países la gente es más pobre y no se los puede permitir si quiere sobrevivir. Las empresas multinacionales, de hecho, suelen ofrecer mejores condiciones que los patrones locales, ayudando así a mejorar el nivel de vida del lugar donde se instalan. Por eso encuentran empleados con facilidad.

Otro ejemplo dentro de esta categoría sería el de la deslocalización. Por culpa de la misma, de la avaricia de intentar ganar más dinero o producir bienes más baratos trasladando fábricas u oficinas, cientos de familias se quedan sin empleo. Se olvida así que fueron esas mismas causas las que permitieron a esos trabajadores encontrar una ocupación pagada por esas empresas. ¿Por qué habríamos de hablar mal de las empresas porque se van y no hablar bien porque estuvieron un tiempo? Tan absurda es una cosa como la otra; la empresa espera sacar un beneficio de su estancia en un determinado lugar y los trabajadores también.

El segundo grupo de crímenes contra la humanidad de las empresas serían los atropellos de las empresas contra las personas de a pie. Sin embargo, buena parte de éstos no son un ejemplo de "poder económico" sino del poder estatal. Cuando una gran empresa consigue subsidios o regulaciones que hacen más difícil la entrada de nuevos competidores en su mercado, no es la empresa quien impone nada sino el Estado. Si una empresa consigue que las leyes prohíban o dificulten, por ejemplo, la existencia de sindicatos, eso es un ejemplo del poder del Estado para prohibir la asociación de hombres libres, no de ningún poder empresarial.

Las empresas dependen del beneplácito de los consumidores para poder seguir existiendo. Y la única manera en que pueden escapar de este juicio último a su labor es manipulando el poder del Estado en su favor. El problema no es que las empresas tengan un gran "poder económico" que los gobiernos deben domeñar ampliando su capacidad para imponerle sus reglas, sino precisamente que el exceso de poder que tienen los gobiernos hace atractivo a las empresas intentar influir por todos los medios en que ese poder se ejercite en su favor. Y la única manera de evitarlo es reduciendo el poder del Estado, no aumentándolo.

 

Opinión de los lectores

euribe

En realidad sí existe el poder de las grandes empresas, que pueden influir en los gobiernos. Esto explica por qué las grandes empresas no defienden postulados liberales cuando gozan de cuotas de mercado importantes. Es más fácil convencer al Gobierno que a lso consumidores. La respuesta es justamente la que tú indicas: menos poder para el estado y no más.
Por otro lado, la no deslocalización implica que no puedes competir contra quienes ya la llevan a cabo, ni puedes favorecer a tus clientes ofreciendo productos más baratos. A la larga es miseria para todos.

Tomas

Precisamente las grandes empresas son la prueba \"del nueve\" de las tesis liberales. Existen mercados que por sus características (de inversiones necearias, barreras de entrada, etc.) tiende de forma natural a un oligopolio. Sin una regulación activa, ese oligopolio se mantendrá indefinidamente, ya que la estrategia más ventajosa para esas empresas es mantener su posición dominante sin entrar en una guerra de precios. Por tanto, en ese caso, la ausencia de regulación va en contra de los intereses del consumidor, y una mala regulación también (antes de que nadie me acuse de intervencionista). Por tanto, ¿qué es más liberal, no intervenir o estimlar la competencia mediante una regulación efectiva?... Todo un dilema liberal

José

Daniel, dices:
"Las empresas dependen del beneplácito de los consumidores para poder seguir existiendo".

Falso. Sabes, tan bien como yo, que ciertos mercados (todos los "utilities", en general) funcionan en régimen de oligopolio; o sea que mi elección es simplemente estúpida, es una elección, cuando puedo hacerla, "virtualmente" libre. NO realmente.

Mi elección no existe, alguien pacto el precio y/o las características del servicio por mi. Si no, ¿como explicas, por ejemplo, que todas las gasolineras tengan el mismo precio? Curioso eh?

Las grandes corporaciones, te guste o no, siguen siendo el talon de Aquiles de las tesis liberales (y no me alegro de ello, no creas...)

Javier Alonso

Sobre el tema de las gasolineras simplemente quiero apuntar que no es cierto que todas tengan el mismo precio.
Caso concreto. Carretera de Valencia saliendo desde Madrid:
- Km 7: Repsol
- Km 12: BP y Shell
- Km 15: Cepsa
- Km 18: Campsa
El precio en Repsol y Campsa es como 2 o 3 céntimos superior por cada litro respecto al de BP y Shell que tienen el mismo precio posiblemente por estar una al lado de la otra. Ciertamente no es mucha diferencia (2%-3%) pero hay que tener en cuenta que la materia prima es la misma.
Incluso hay gasolineras en las que el precio puede llegar a ser 5 o 6 céntimos menor que otra a pocos kilómetros de distancia.
Lo de que la gasolina cuesta lo mismo en todas partes es una leyenda urbana.

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