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Portada - Comentarios - Esclavos de la droga

10/07/2006 - Albert Esplugas Boter

Esclavos de la droga

Hay quienes intentan, desde supuestos postulados liberales, justificar la prohibición de las drogas apelando a un concepto de libertad que nada tiene que ver con el liberalismo. Arguyen que los adictos no son "libres" porque su dependencia física con respeto a la droga les impide elegir a voluntad. El drogodependiente es esclavo de la droga porque ésta le obliga a seguir consumiéndola. No puede decidir "libremente", pues la influencia de la droga es demasiado irresistible.

Pero esto es jugar con la polisemia de la palabra libertad para legitimar el uso de la fuerza contra personas que no han agredido a nadie. ¿A quién agrede el consumidor de estupefacientes? ¿A quién agrede el que se los proporciona? En vano alegan los prohibicionistas que la droga "esclaviza": si son incapaces de señalar una víctima no hay crimen alguno que reprimir. El liberalismo, en tanto filosofía política, se ocupa de prescribir derechos, y en este sentido propugna que los individuos tienen derecho a hacer uso de su cuerpo y sus posesiones sin interferencias violentas (no-consentidas) por parte de terceras personas. El empleo de la fuerza sólo es legítimo como respuesta a una agresión previa (para defenderse o para exigir restitución/castigo), y puesto que emplear la fuerza para prohibir la compra-venta y el consumo de drogas no responde a ninguna agresión previa se trata de una agresión en sí misma. Esconderse tras el parapeto del "drogodependiente esclavizado" de nada sirve a la hora de dirimir la cuestión anterior.

No hay nada de extraño en ello, pues como se ha dicho el concepto de libertad auspiciado por estos prohibicionistas no se corresponde en absoluto con el concepto de libertad negativa propio del liberalismo. De acuerdo con este último una persona es libre cuando puede hacer uso de su cuerpo y sus posesiones sin que haya coacción por parte de terceras personas. De acuerdo con la definición manejada por los prohibicionistas, sin embargo, una persona es libre cuando puede conseguir los fines que se propone en cada momento con independencia de las circunstancias que le rodean, de modo que deja de serlo si hay "algo" que limita de alguna forma sus opciones. El drogodependiente no es "libre" porque no puede desengancharse a voluntad; la adicción se lo impide, limita sus opciones. Pero siguiendo este razonamiento, el explorador perdido en el desierto tampoco es "libre" si quiere saciar su sed y su cantimplora está vacía; el desierto se lo impide, limita sus opciones. Por tanto, si el drogodependiente es esclavo de la droga entonces el explorador es esclavo del desierto y el resto de mortales somos esclavos de la ley de la gravedad. ¿Pero qué tiene que ver esto con el liberalismo? ¿Acaso cabe alegar que el desierto agrede al explorador o que la gravedad atenta contra la libertad de los seres humanos? Si, haciendo uso de su cuerpo y sus posesiones, un individuo no puede alcanzar determinados fines que se propone a causa de las circunstancias que le rodean no por eso deja de ser libre y pasa a ser víctima de una agresión. Que el entorno restrinja nuestras opciones no significa que violente nuestra libertad. El entorno no coacciona ni agrede, sólo las personas lo hacen. Por ello debemos preguntarnos, ¿quién (no qué) está coaccionando al consumidor de drogas? ¿Quién (no qué) impide al drogadicto dejar de drogarse? El consumidor de drogas, como el explorador del desierto, es perfectamente libre, pues ningún otro individuo le está coaccionando.

Algunos, persistiendo en el mismo error, reconocen que uno es libre cuando elige drogarse por primera vez, si bien deja de serlo cuando la adicción se vuelve imbatible. Pero el individuo es igualmente libre en ambos casos, pues en ninguno de los dos se ve coaccionado por un tercer individuo. En el segundo escenario simplemente se enfrenta a restricciones distintas a las del primero, no está siendo violentado por nadie. Sostener que un individuo no tiene derecho a cambiar su situación (drogándose, por ejemplo) si eso reduce sus opciones disponibles equivale a afirmar que no tenemos derecho a quitarnos la vida o a donar nuestra fortuna porque eso limitaría nuestras opciones en el futuro. "Si eligen drogarse luego no podrán elegir dejar de drogarse", argumentan, ¿pero desde cuándo esto, de ser así, supone una razón para emplear la coacción en primer lugar? Si elegimos gastar nuestro dinero en un equipo de música luego no podremos elegir gastar ese dinero en una lavadora, si elegimos vivir en la montaña no podremos elegir bañarnos en la playa y si elegimos no estudiar otro idioma luego no podremos elegir hablarlo. Tomar partido por un curso de acción significa también renunciar a sus alternativas y soportar las consecuencias de nuestros actos. ¿Acaso ello es un motivo para impedirnos actuar?

Con todo, esta argumentación prohibicionista que apela a los efectos "esclavizantes" de la droga se halla viciada de origen. Arguyen que las drogas deben prohibirse porque "esclavizan", pero de un lado está claro que muchos consumen droga esporádicamente y están lejos de estar enganchados, y de otro lado la adicción no es insuperable, es posible desengancharse aun cuando requiera ingentes sacrificios. ¿Cómo puede secundarse la prohibición para todos con semejantes argumentos si sólo algunos se convierten en drogodependientes y éstos, además, pueden llegar a rehabilitarse?

Como señalaba Capella, el liberalismo asume que no somos individuos omnipotentes y en absoluto aspira a eliminar las restricciones de nuestro entorno, sólo se propone como meta desterrar la violencia y la coacción de las relaciones humanas. De este modo, aunque en un sentido metafórico pueda ser lícito decir que un adicto es esclavo de la droga, no debemos olvidar que el liberalismo no se ocupa de restricciones ambientales e imposiciones metafóricas sino de agresiones reales, agresiones llevadas a cabo por individuos.

 

Opinión de los lectores

zuppi

Estoy muy de acuerdo con su artículo, pero me gustaría hacer una consideración. Si algún suministrador de drogas (incluso legal) engaña a una persona para que las tome, diciéndole que le vende otra cosa u ocultándole sus efectos adictivos, en ese caso sí habría una agresión contra el consumidor y sería legítima la respuesta (demanda).

Saliéndose un poco del tema, sigo sin entender como estos jóvenes de hoy, que son incapaces de tomarse un yogur caducado, se meten en el cuerpo cualquier veneno que les vendan en los lavabos de una discoteca.

Jorge Valín

Zuppi,

sobre el primer punto que señalas ¿también es válido para los políticos que incumplen sus promesas? Es curioso que cuando un partido político incumple, esto es: miente, sus promesas al llegar al poder todo el mundo lo acepte, y cuando una empresa no escribe o difunde, que no es un incumplimiento de nada, una tomo de todos los efectos de lo que vende sea una criminalidad.

Pero llevemos esto al mundo social. Pongamos que a un chico le gusta una chica. ¿Está obligado el chico a entregarle una lista con sus defectos? ¿Ha de ser un delito no hacerlo? Pongamos otro ejemplo. Si alguien va a una entrevista de trabajo ¿está obligado por ley a decir sus defectos bajo pena de denuncia? Sería absurdo que un potencial trabajador no pudiese “venderse” en una entrevista de trabajo. De hecho, hay cursillos y una autentica barbaridad de libros de cómo hacerlo y a nadie se le ha ocurrido decir que eso ha de ser ilegal (por el momento). Si en el mundo económico se quiere esclavizar por ley a un grupo, también es legítimo hacerlo en el mundo social. La economía no deja de ser una ciencia social.

Volvamos al tema. La misión de una empresa es ganar dinero sin cometer actos criminales: asesinato, fraude… No decir algo no es un fraude. Todo el mundo sabe que las drogas (legales e ilegales) son perjudiciales como tantas otras cosas. Siendo así, el primer interesado en informarse es el consumidor. Si el consumidor no lo hace es que no le interesa lo más mínimo. Lo que pretendes es lo que alimenta el clásico substrato socialista: trasladar las responsabilidades de un grupo mayoritario (consumidores) a otro minoritario (empresa). Es decir, estás abogando y fomentando la irresponsabilidad. Con esta mentalidad el socialismo ha creado el mundo actual, un mundo donde nadie es responsable de sus acciones. Obligar con leyes, multas y prohibiciones a la empresa a que mutilen su producto no es más que querer hacer una sociedad de dueños y esclavos.

Igualmente, obligar a una empresa a que diga lo malo que es su producto tampoco significa que la gente llegue a saberlo. Pondré un ejemplo. Todos los Fondos de Inversión están obligados por ley a hacer 1) una ficha, 2) una memoria y 3) los correspondientes informes trimestrales. Las oficinas bancarias están en la obligación de entregar estos detallados documentos a cualquiera que los pida, y si alguien lo contrata, la oficina tiene la obligación de entregarlos los pida el nuevo participante del fondo o no, es decir, el cliente no ha de pedirlos, simplemente se los dan. Además, esta información es de libre disposición. En la web de la CNMV, o cualquier otra web financiera, se pueden conseguir ¿Crees que alguien se lo lee? No, la gente sabe que un Fondo de Inversión tiene un riesgo potencial (siempre y cuando no esté garantizado o sea uno de Gestión Alternativa). Los inversores siguen los fondos en Expansión o en Invertia y sólo esa información les interesa. El resto les importa un comino porque ya saben más o menos de qué va. No quieren ser expertos en Fondos de Inversión, sólo quieren el fondo.

Decir hoy día que la gente no sabe que las drogas “tienen efectos adictivos” me parece un tanto ridículo.

Albert Esplugas

zuppi: Estoy muy de acuerdo con su artículo, pero me gustaría hacer una consideración. Si algún suministrador de drogas (incluso legal) engaña a una persona para que las tome, diciéndole que le vende otra cosa u ocultándole sus efectos adictivos, en ese caso sí habría una agresión contra el consumidor y sería legítima la respuesta (demanda).

Este comentario me parece bastante impreciso, poco tengo que añadir al apunte de Jorge. Una cosa es el fraude y otra distinta hacer buena publicidad de tu producto o no explicitar sus efectos adictivos, que por otro lado todos conocen. Vender droga adulterada haciendo creer al consumidor lo contrario entra dentro de la categoría de fraude (lo cual, por supuesto, constituye una agresión), no así venderla sin la etiqueta “perjudica gravemente la salud”.

Un saludo

Ricardo

Las leyes no solo son individualistas, buscan el bien comun. Por eso nos organizamos como estados democraticos.

Sobre las drogas hay dos conceptos que se deben evaluar:
la adictividad, el vino contiene una droga (alcohol, no excesivamente adictiva), y los daños, la heroina segun dosis puede matar en el 1 consumo.

Los daños normales de la primera droga en España son 55.000 muertos por el tabaco y una perdida de 10 años de vida media a los usuarios habituales. Esta es la razon fundamental de que los hombres vivan de media 5 años menos.

Ricardo

Daniel Rodríguez Herrera

¿Significa eso, Ricardo, que en nombre de un hipotético bien común tienes el derecho a prohibir a cada uno elegir si quiere vivir 5 años menos fumando? Supongo que te parecerá también perfecto si prohíben los burgers, porque aumentan el colesterol y el riesgo de infarto y, claro, los ciudadanos no somos ciudadanos sino súbditos a los que hay que prohibir que se hagan daño a sí mismos. Lo de la libertad no te suena, ¿verdad?

Ricardo

La epidemia tabáquica hay que pararla. Cada uno tiene derecho a hacer lo que quiera con su vida (a los familias de los suicidas no se les abona pensiones). Cuando te planteo lo del bien común, es sencillo, ¿dejarías vender veneno libremente y publicitándolo con engaño?

Te envió este breve comentario para ver si os interesa:

¿Somos capaces de aprender de la historia y de los errores pasados?

El tabaco en la historia. Del hábito, al vicio, a la adicción y a la enfermedad.

  • El tabaco es una medicina.
  • Fumar tabaco es un hábito saludable.
  • Fumar tabaco es un vicio.
  • Fumar tabaco es una adicción.
  • Fumar tabaco es una enfermedad.

Patrón común a las distintas sustancias adictivas.

  • Aparición de la sustancia.
  • Difusión de la sustancia, tolerancia social y potenciación de su consumo a través de la publicidad y las herramientas del marketing.
  • Creación de una potente y rentable industria a su alrededor, sea legal o ilegal.
  • Neutralización de la evidencia científica que indique la existencia de problemas con el consumo de esa sustancia.
  • Dudas sobre las bondades de la sustancia.
  • Asunción científica y social de que la sustancia causa problemas.
  • Toma de medidas para su control una vez que su consumo se ha extendido (incluyendo la prohibición).
  • Asunción por parte de los profesionales sanitarios de que esa sustancia causa problemas.
  • Sanitarización del problema.
  • Surgimiento y potenciación de la prevención y el tratamiento de esa sustancia.
  • La consideración del consumo de esa sustancia como una enfermedad y sus
  • consumidores unos enfermos.

La perspectiva profesional ejemplificada en el tabaco y su tratamiento.

  • Hasta el año 1950: el tabaco es bueno.
  • De 1951 a 1960: ¿Se debe dejar de fumar?
  • De 1961 a 1980: Vendría bien que los fumadores dejasen de fumar.
  • De 1980 a 2000: Los fumadores pueden y deben dejar de fumar.
  • De 2001 a 2005: los fumadores, todos los fumadores, deben dejar de fumar.
  • De 2006 en adelante: Tenemos que conseguir un mundo sin fumadores.

¿Somos capaces de aprender de la historia y de los errores pasados?

  • Modelos sociales de los problemas. El caso del tabaco.
  • Modelos profesionales de los profesionales. El caso del tabaco.
  • Intereses económicos, políticos, geoestratégicos, ¿y humanos? La relación tan fuerte entre sustancias adictivas y economía. El caso del tabaco.
  • ¿Que nos deparara el futuro para el tabaco?
  • ¿Que nos deparara el futuro para otras sustancias adictivas, como el cannabis, las drogas de síntesis, la cocaína, etc.?
  • ¿Es realmente posible aprender de la historia?
Evidentemente cada persona hará lo que quiera, pero como gestor de lo publico buscare que no lo haga, si la mejor solución es que sea muy caro OK, si la mejor solución es la árabe con el alcohol (allá ellos, pero no hay apenas alcoholismo).

Daniel Rodríguez Herrera

¿Por qué hay que parar ninguna (permita que me ría) "epidemia" cuando ésta es elegida por quienes la padecen? ¿Qué razón puedes dar, aparte de que consideras que es más importante vivir 5 años más que fumar para tí, no para el afectado?

En cuanto a aprender de la historia y de los errores pasados, ¿has aprendido tú algo de la ley seca en Estados Unidos? ¿Has aprendido algo de los narcos en América Latina? Cuando hay demanda de algo que se prohíbe, la consecuencia es que se ofrece de forma ilegal, lo que lleva a un aumento de los precios, pérdida de calidad y marginalidad de los consumidores. Si la guerra contra las drogas no ha hecho más que fracasar, pretender abrir otra no es ya ridículo, sino peligroso.

Especialmente cuando la única razón que puedes aportar es que es malo para la salud. No eres nadie, ni tú ni el Estado, para decidir por mí si quiero hacerme daño o no.

Fco. Moreno

Ricardo, a pesar de que tu exposición sobre la evolución de la perspectiva profesional sobre el tabaco parte de los años 50, creo que la cosa va un poco más lejos: desde las cavernas nuestra especie ha tratado con las drogas en todas sus vertientes (básicamente euforizantes, sedantes o alucinógenas). Diría que la totalidad de las culturas humanas que han existido o existen en la Tierra se han relacionado con las drogas como medio para muy diversos fines (social, relacional, económico, religioso, iniciático...).

Si de drogas se desea informar uno un poco en castellano es ineludible toparse con Antonio Escohotado; tal vez el escritor patrio más competente y desprejuiciado sobre la materia. Es también interesante conocer un poco a Stanislav Grof, investigador en los EE UU de experiencias psiquedélicas y cartógrafo de la mente humana.

También es recomendable conocer los trabajos y ensayos del prestigioso químico suizo Albert Hoffman; que descubrió por primera vez y por accidente, el LSD mientras estudiaba los alcaliodes producidos por un hongo parásito de ciertos cereales; ver la página de su fundación.

Aceptar los actuales intervencionismos estatales y proponer nuevas cruzadas prohibicionistas contra cualquier droga es ineficaz y perturbador: crea mercados negros poderosos y sitúa a sus consumidores finales en una situación delicada (muy acertado el comentario contrastado de zuppi sobre la caducidad del yogur y las muy poco recomendables "catalaxias" en lavabos de discotecas cuando de drogas ilegales se trata).

En relación al tabaco, es revelador saber que en los años 30 los nazis también hicieron agresivas campañas contra el consumo del tabaco para proteger la sanidad "pública" de sus arios y que Bujarin también hizo lo propio en la recién estrenada URSS (incluso, siendo él fumador, dejó temporalmente de fumar para dar ejemplo ante las juventudes bolcheviques).

Por cierto, tengo también serias dudas sobre la efectividad de toda medida impositiva para resaltar comercialmente las maldades de un producto (droga o no) que se consume voluntaria y gustosamente por las personas. Con relación a los mensajes macabros de las cajetillas, conozco el caso de uno que, a lo más que llegó fue a solicitar en el estanco el canje de una cajetilla que contenía "el tabaco produce impotencia" por otra cajetilla "de las de cáncer".

Bromas aparte, y en relación con la amplia gama de drogas actualmente ilegalizadas, creo que es interesantísima la llamada de atención de Albert Esplugas sobre delitos que no tienen o que no acarrean víctima alguna; es un argumento muy poderoso para revisar este tipo de "delitos" y debería a todos hacernos reflexionar al respecto. Actualmente hay unos 66.000 presos en todas las cárceles españolas y por todos los conceptos. Pues bien, más de la mitad de estos reclusos es por tráfico de drogas. Si se sacara de nuestro código penal este delito por tráfico o comercio de drogas se mejoraría la administración de justicia y el sistema penitenciario y la labor de todos los cuerpos de policía sin duda alguna; pues tienen que dedicar recursos ingentes para perseguir estos delitos sin víctimas (y no se olvide, en detrimento de otros delitos que sí tienen víctimas). La fatal arrogancia de legisladores inquisidores contra casi todo tipo de drogas por un supuesto principio de precaución o prudencia tiene un precio demasiado elevado.

Legalizar las drogas está directísimamente relacionado con la responsabilidad de cada uno (personal y parental), pero esto parece que no se puede dejar en manos de los individuos. "El Estado es mi pastor, con Él nada me falta..."

Ricardo

Me parecen muy interesantes tus aportaciones.

El concepto droga creo que esta deficientemente explicado y que cada uno entendemos cosas distintas. Independientemente: Hay sustancias buenas, malas y otras genéricamente peligrosas o genéricamente curativas. En los dos últimos casos en la sociedad preferimos sin renunciar a ellos que los manejen profesionales.

Respecto al tabaco el colectivo médico inglés, ya ha pedido su ilegalización, el mes de diciembre de 2003. Aunque el objetivo final se supone que era la prohibición de fumar en espacios públicos, los periodistas lo recogieron como les pareció más interesante en titulares.

En Gran Bretaña ya se ha aprobado ya la ley del tabaco y se prohibirá fumar en todos los lugares cerrados.

Respecto al comentario sobre la epidemia tabáquica, en salud pública se estudia así, la curva de la campana de gauss que la representa es muy singular, que tenga un tope de máximos o una curva de inicio distinta es una labor de los miembros de la sociedad.
En los momentos actuales la OMS, pretende parar la expansión de la epidemia a los países más pobres.

Por eso se ha aprobado y ratificado un acuerdo mundial en el cual se basen los países para decidir sus legislaciones.

De hecho se ha aprobado una nueva reglamentación sobre el uso de la publicidad para este tipo de industrias. Porque cada día nos afecta mas lo que pase en todos los sitios.

Kim

Utilizando palabras y pequeños silogismos podríamos justificarlo todo. A esto se llama demagogia. Hay también una demagogia del liberalismo..., hasta, incluso, de la propia filosofía...

No hace falta "rebuscar" tanto, para saber que las drogas han de prohibirse y hacerlas desaparecer de la sociedad (inclusive las legales).

Prohibidas, por peligro, sobre todo para los más indefensos de la sociedad: los niños, los inmaduros, los incautos, los ingenuos y los inconscientes adultos que muchas veces tienen menos cabeza que los niños. Por lo menos el 70% de los individuos de la sociedad actúan, y actuamos, por rutina, sin cuestionarnos nada sobre nuestro comportamiento...

Sirva de ejemplo el carné de conducir por puntos. Ya ha salvado un montón de vidas. Una determinación de fuerza. Esto son los efectos prácticos. Eficacia. En una palabra; lo que conviene a la convivencia social. En cualquier tanteo (nuestro progreso es un continuo tanteo) es inevitable sacrificar una parte de libertad, para después disfrutarla en mayor cuantía. La libertad en sí misma no es tan importante como defendéis los liberales. Hay otros aspectos de mayor peso específico relativo que la libertad. Por ejemplo: no cargarse la atmósfera con los millones de aviones de turismo que la destruyen irremisiblemente cada año... porque "nos da la gana" de pasar las vacaciones en las antípodas, dónde "nos han programado los medios de propaganda interesados"...

Por otro lado: Prohibir, censurar, controlar... con objetividad, por el bien de la mayoría, con total altruismo y sin intereses personales ni particulares es imprescindible, es una redención para el bien del grupo.

Los hombres (todavía unos parientes cercanos del mono) para regularnos a nivel colectivo hemos de sacrificar libertades personales y tecnológicas de todo tipo... De esto se trata: de escapar de las ligaduras de la materia para aproximarnos a la, siempre "utópica" y eternamente inalcanzable, libertad de los cuerpos e intelectos.

En esto no acertáis los "liberales puros", que sin ser concientes, muchas veces (como es el caso presente), os encontráis catapultados, manipulados y estimulados al servicio de los grandes intereses privados mundiales. Todos sabemos qué finanzas os engañan a los que tenéis incluso tan buen cerebro, aunque inexperto todavía, en este mundo de oscuros lobos insaciables e increíblemente depredadores que promulgan "libertades virtuales" ¡para esclavizar a los demás!, y siempre, ¡fijaros!, sin hablar de: ¡participación ni de colaboración! ¿Por qué será?

Fco. Moreno

Insisto, la actual represión a los fumadores no es reciente; ver aquí.

Kim, la visión del mundo que planteas es un tanto pesimista. Creo, sinceramente exagerado pensar que el 70% de cualquier población es medio zombi y que por tanto hay que aleccionarla y controlarla ¿no será que así te sientes más confortable con los sucesivos controles impuestos por el Estado a sus ciudadanos? Ya se sabe, la libertad suele dar miedo a los inseguros o desconfiados... (aunque no creo que sea tu caso).

Tengo que reconocer que tus reflexiones tal cual están planteadas me parecen un envite al totalitarismo de toda especie.

Un saludo de un inexperto liberal (aunque ya con alguna cana).

Marzo

Fco., al contrario, Kim es delirantemente optimista. ¿Pues no considera que se encontrará gente capaz de prohibir, censurar, controlar... con objetividad, por el bien de la mayoría, con total altruismo y sin intereses personales ni particulares, y que se encontrará en número suficiente, en los puestos adecuados y con bastante fiabilidad?

El socialismo es optimista, inconsecuentemente además: la inmensa mayoría de los seres humanos son incapaces de gobernar sus propios asuntos, pero un cierto sistema de organización (diseñado por estos mismos incompetentes humanos) garantizará, por algún milagro, que algunos de ellos gobiernen a maravilla los asuntos de todos.

El liberalismo sí es pesimista: el que ya sea bastante difícil para los seres humanos el gobernar los propios asuntos aconseja evitar en la medida de lo posible que seres humanos gobiernen los asuntos ajenos.

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