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Portada - Comentarios - Infierno... fiscal

02/08/2006 - Gorka Echevarría

Infierno... fiscal

Para muchos, al llegar el verano llega el infierno. No sólo hace calor sino que también se suda al cumplimentar la declaración de la Renta. Tras hacer un minucioso acopio de papeles y rellenar las casillas pertinentes, el resultado sale a pagar. Entonces, no hay círculo de Dante en el que halle más calor que en su interior.

Observa que en su cuenta corriente tenía algo de dinero para comprar un aparato de aire acondicionado pero que quizás ya quede tan lejos como cerca en último día de plazo para pagar el impuesto.

A pesar de que cada mes, más de doscientos euros salían de su nómina con destino a las arcas del Estado y de que no ha hecho otra cosa que pagar tributos como el IVA, el impuesto de circulación o el de los Hidrocarburos, todavía el Gobierno le reclama más y más.

Su voracidad carece de límites. Es el taxman que glosaba la famosa canción de los Beatles. "Hay uno para ti, 19 para mí porque soy el recaudador. Si conduces, gravaré la calle. Si andas, gravaré tus pies".

Para colmo, al leer el genial libro de Carlos Rodríguez Braun "Tonterías Económicas" se encuentra con que un reputado escritor, del cual pensaba comprar alguna novela, Juan José Millás, ha lanzado vivas a la declaración de la renta.

Ya no le queda duda de que hay verdaderos canallas que se ríen de quienes trabajan la mitad del año para el Estado. Esa gente es la misma que recomienda creer a los políticos cuando justifican la necesidad de los impuestos para satisfacer las necesidades colectivas cuando, en realidad, como advierte Jorge Valín, el dinero lo van a entregar a los suyos o "se van a quedar una generosa parte".

Llegado el día del juicio, cuando tenga que darle a Belcebú, un trocito de su alma en forma de modelo D/100, al menos, piense que le están tomando el pelo y que todo cuanto trabaje, antes o después le será esquilmado.

Incluso, cuando quiera descansar en paz, el Estado se lanzará sobre su cadáver. Pedirá que unos pocos meses después su fallecimiento, sus herederos liquiden el impuesto sobre sucesiones... con lágrimas en los ojos.

Ha pasado un año más. Como usted lo ha soportado, Taxman le espera sonriente el año que viene. Bienvenido al averno fiscal.

 

Opinión de los lectores

Custer

Comparto tu desconfianza en los representantes del estado para administar los impuestos con claridad, pero hay que aceptar que en una sociedad coordinada los que tienen más deben también poner más en común.

El sacrificio de todos los años en este ambiente infernal es un mal necesario que no exime de la lucha política para lograr un reparto eficiente. Nada más.

Fco. Moreno

Custer, no comparto la idea de que este infierno fiscal sea un mal necesario. Y tampoco que sea una mera cuestión de reparto eficiente. Considero que la lucha política liberal más o menos realista debiera centrarse sobre todo en conseguir que el gasto público se acerque más al 10% del PIB en vez de justificarlo en el mastodóntico gasto público medio actual del 50% del PIB (como ocurre en casi todas las democracias keynesianas actuales, léase países miembros de la OCDE). Este infierno fiscal, que describe Gorka, es un mal muy innecesario, según postulados liberales y enseñanzas de la Escuela Austríaca de Economía.

Gorka

Custer, dices que los que más tienen deben contribuir más, ¿no? Significa eso que aceptas el principio de progresividad fiscal. Es decir, que si uno gana 100 paga 10 pero si gana 200 en lugar de pagar 20 pague 30.

Lo lógico sería defender el principio de proporcionalidad y que el tipo fuera fijo, lo que se denomina flat tax. En el ejemplo anterior, siendo el tipo impositivo del 10%, si uno gana 100, paga 10. Si gana 50, 5 y si gana 200, cotizaría 20.

Eso sería un poco más justo pero piensa que si pusiéramos un tipo impositivo del 40%, aunque se mantuviera la proporcionalidad, el expolio seguiría estando garantizado.

Esto nos lleva a una cuestión muy importante: ¿Cuánto estamos dispuestos a pagar al Estado?

Si todo lo que hace es legítimo, entonces, no habrá ningún límite a su voracidad fiscal.

Es en este punto donde tendríamos que detenernos y pensar si cuando uno no quiere recibir un servicio, está obligado a pagar por él o no...

Fernando Crespí

Comparto con Gorka la opinión respecto al flat tax, en mi opinión es mucho más justo. Pero difiero con Custer respecto al mal necesario desde su punto de vista "social y de reparto progresivo". En mi opinión el autentico mal es el uso que se hace con lo recaudado, que lejos de perseguir el bien común, se utiliza de manera interesada y partidista, con el único objetivo de subvencionar a ciertos estratos sociales con el objetivo de captar su voto. Es lo que hace éste gobierno, dando ayudas con el objetivo de recibir como contraprestación, el voto de los que reciben dichas ayudas, en lugar de buscar, como debería ser, el satisfacer las necesidades comunes de todos los españoles.

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