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Portada - Comentarios - Más sobre derecho natural

17/08/2006 - Francisco Capella

Más sobre derecho natural

Algunos críticos del iusnaturalismo asumen que basta con tener una naturaleza, parece que cualquier naturaleza, para tener una ética normativa con sus derechos y deberes: las piedras tienen derechos acordes a su naturaleza pétrea; a las aves de naturaleza plúmea les corresponden derechos específicos…

La ética o derecho natural es una herramienta conceptual, un conjunto de normas argumentadas útiles para evitar, minimizar y resolver conflictos entre seres humanos. Sólo tiene sentido para los humanos porque sólo ellos tienen el desarrollo mental evolutivo necesario para entender normas y argumentarlas según criterios de universalidad, simetría y funcionalidad. Algunos animales pueden asociar un premio o un castigo a una determinada conducta (condicionamiento) y así ajustar su comportamiento (aprender), pero no pueden razonar de forma abstracta acerca de lo prohibido, lo obligatorio y lo opcional; algunos animales tienen formas rudimentarias de comunicación, pero sin el poder expresivo indispensable como para discutir asuntos éticos; algunos animales actúan intencionalmente (no sólo reaccionan, aunque su comportamiento no es tan complejo como la acción humana), tienen sensibilidad, emociones y preferencias (hay posibilidad de conflictos) e incluso ciertos sentimientos morales (emociones respecto a otros, consideran el resultado de sus acciones sobre los demás): pero no tiene sentido asignarles derechos y deberes pues no los entenderían, no sabrían qué hacer con ellos. Igual que los números enteros son pares o impares pero no tienen colores asociados, no tiene sentido aplicar la ética a entidades incapaces de utilizarla.

No es arbitrario limitar la ética a los humanos. Tal vez algún día algún ser vivo evolucione (algunos animales sociales, especialmente los primates, muestran morales rudimentarias, les falta la capacidad de reflexionar sobre ellas) o se cree o surja accidentalmente una inteligencia artificial que tenga intereses y sea capaz de razonar y argumentar en términos éticos; hasta entonces, la ética será exclusivamente humana.

No se trata de que solamente el ser humano actúe escogiendo entre múltiples fines y medios utilizables; eso también lo hacen los animales, aunque con un grado de complejidad mucho menor. No sirve de nada afirmar que la acción humana es libre (idea raramente explicada) mientras que la animal es puramente instintiva. El ser humano no tiene menos instintos: tiene más, y están estructurados de formas más sofisticadas de modo que la conducta humana es más rica y menos predecible.

El ser humano no es el único animal social cuya convivencia puede originar conflictos. Los animales se apropian de territorios y recursos y también cooperan, intercambian (comida por sexo, limpieza corporal) y en ocasiones hacen trampas. Un animal puede causar un daño pero no entenderá que lo hagamos responsable porque no es capaz de responder, de dialogar, de dar razones, explicaciones, excusas. A la cebra no le hace ninguna ilusión que el león la mate y se la coma, pero ni le afea su conducta, ni le exige una justificación ni se ponen a debatir acerca de la adecuación ética de su conducta. Es posible domesticar y entrenar parcialmente a algunos animales, pero los discursos normativos les superan. La racionalidad no consiste solamente en pensar lógicamente, es también dar razones, explicar motivos e intenciones de acciones, justificar ante otros para que comprendan y acepten, no represalien o incluso colaboren.

La naturaleza humana no es únicamente lo genético. Es la descripción abstracta de lo que es esencial y común a todos los seres humanos, y su origen puede ser genético (la inmensa mayoría de los genes de una especie son iguales en todos sus miembros), ambiental (todos los seres humanos viven en un mundo con rasgos comunes, los genes no necesitan codificar información disponible fácilmente en el entorno) o cultural (si algo distingue especialmente a los humanos de todas las demás entidades inorgánicas y orgánicas es su capacidad memética de producir y copiar patrones de información, como las instituciones sociales, patrones de comportamiento que pueden ser imitados en función de su éxito).

La capacidad de producir cultura puede ser parte del fenotipo humano extendido, pero sus contenidos son independientes de los genes. Las reglas culturales de comportamiento pueden interactuar a favor o en contra de inclinaciones genéticas. El derecho natural no está grabado en los genes, aunque ciertas tendencias morales innatas son compatibles con la ética. No se trata de que todo lo instintivo y biológico sea negativo y todo lo cultural positivo, de modo que la cultura debe controlar la biología (civilizar las pasiones). El instinto de defensa es ético mientras que el socialismo es una idea contraria a la ética.

Lo natural del iusnaturalismo se opone a lo sobrenatural (ley divina revelada) y a lo convencional (ley positiva pactada en un ámbito particular) porque es racional, realista, crítico, universal y no arbitrario. Aunque históricamente el iusnaturalismo surge en un contexto religioso (¿lo quiere la divinidad porque es bueno o es bueno porque así lo deciden los dioses?), su concepción actual no tiene nada que ver con lo trascendente o espiritual.

El derecho es artificial en el sentido de que es un producto humano, pero no es algo diseñado intencionalmente sino más bien descubierto de forma progresiva. Es posible razonar hoy acerca de las leyes humanas porque previamente se ha depurado evolutivamente un sistema lógico crítico, se han cometido errores y se han corregido algunos. El iusnaturalista no intenta defender una racionalidad ilimitada que todo lo puede y resuelve; se trata de construir mediante exploración crítica exhaustiva de alternativas un sistema ético consistente, adecuado a los humanos, tan completo, claro y preciso como sea posible, pero con consciencia de sus capacidades y limitaciones (el sistema normativo puede quedar abierto en algunos ámbitos, y en ellos puede recurrirse a la competencia, a la comparación empírica).

Muchas instituciones humanas, como el lenguaje, el derecho, el dinero, han evolucionado de forma espontánea, no diseñada, pero son criticables y mejorables (si no lo fueran no habrían podido evolucionar), especialmente si han sido distorsionadas por grupos de interés: las circunstancias pueden cambiar, tal vez sea posible descubrir una institución alternativa mejor (las morales particulares pueden converger hacia la ética universal mediante selección evolutiva a nivel de grupo, los memes institucionales compiten unos con otros). La ética se basa en el racionalismo crítico para depurar múltiples falacias de las leyes positivas, que subsisten como memes exitosos por su engañoso atractivo o por su utilidad para mantener los privilegios de grupos opresores dominantes. El derecho de propiedad y los contratos son instituciones jurídicas que permiten la cooperación y la competencia pacífica y evitan la violencia destructiva, el parasitismo de los tramposos y agresores.

Es posible construir predicados éticos prescriptivos alternativos y analizarlos de forma exhaustiva (explorando todas las posibilidades), eliminando los que no cumplen las condiciones éticas de universalidad, simetría y funcionalidad (igual que un detective va exculpando sospechosos, e igual que muchas leyes físicas fundamentales son deducibles a partir de principios básicos de simetría y consistencia que limitan enormemente el espacio de posibilidades); es necesario utilizar el conocimiento acerca de la realidad del mundo y los seres humanos dado por predicados científicos descriptivos para entender por qué algunas normas no son adecuadas (tienden a destruir o empobrecer a la humanidad, igual que quitar la regla del fuera de juego empobrece el espectáculo futbolístico, y sin humanidad no habría ética humana que estudiar). El iusnaturalismo inteligente no es tan ingenuo como para caer en la falacia naturalista y afirmar que quien posee algo tiene automáticamente derecho sobre esa cosa: la ética distingue entre la posesión (el control físico efectivo de algo) y el derecho de propiedad (la legitimidad de la posesión), indicando los mecanismos de obtención de derechos de propiedad mediante primer uso e intercambio libre. Para entender su justificación, haga el ejercicio de explorar las alternativas.

 

Opinión de los lectores

Javier Cabo

"El instinto de defensa es ético mientras que el socialismo es una idea contraria a la ética.", comenta Francisco. No entiendo ni a qué viene ni su fundamento.

Por otra parte, parece con su linealidad apoyar que el Vaticano firme finalmente la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pues me alegraría, ya es hora.

Saludos cordiales.

María

Según lo he entendido, el socialismo no se caracteriza por la defensa de la propiedad privada, mientras que la defensa propia es una respuesta a una agresión previa contra la persona. De ahí que el primero no sea ético yel segundo sí. La propiedad privada es el pilar sobre el que se asientan las sociedades humanas más justas.
Firme lo que firme el Vaticano, no se va a salir de su "carril"... tiene demasiado poder que perder.

agolmar

Paco, al escribir este brillante artículo ¿ no has sentido un cierto enojo al pensar que cosas tan básicas y demostradas hasta la saciedad por la ciencia tengan que defenderse hoy en día? Yo al leerlo sí. De aquí a poco, tendrás que escribir algo demostrando que la tierra no es plana, porque seguro que algún teórico postmoderno habrá publicado en alguna revista literaria algo al respecto. "Al ser preguntados, los responsables de la revista dijeron que ellos no podían oponerse a un texto que defendía que la Tierra es plana porque la diversidad estaba por encima de cualquier otra consideración".

René Guerra

La incompresión de Javier Cabo es posible que provenga de una mera confusión de términos. No es muy clara (ni a que viene) su referencia al Vaticano, pero parece más significativa la de los “derechos”. Digamos, sólo con el propósito de resaltar las cosas, que la tal declaración debería llamarse en puridad “Declaración universal de los derechos de los gobiernos sobre los humanos”. Más o menos que los humanos deben (desideratum) tener gobiernos “buenos”.

angel

El comentario sobre el socialismo y el instinto de defensa viene a ilustrar que no todo instinto es malo (no lo es la reacción defensiva) y no toda creación cultural es buena (no lo es el socialismo). Es la razón, en base a los tres criterios que expone Capella, la que decide en cada caso concreto. Parece que el más delicado de estos criterios es el de universalidad. Éste requiere que todas las sociedades humanas compartan las suficientes características como para beneficiarse de unas mismas normas. Si contamos con las culturas tribales, tal uniformidad es imposible. En todo caso, el derecho natural puede seguir siendo válido en un ámbito más delimitado. Por ejemplo, en todo el mundo occidental, que no deja de ser una parte de la naturaleza (aunque bastante maleada, eso es cierto).

wg

Francisco: ud no habla propiamente de derecho natural. Sería más exacto que dijera "derecho consuetudinario racional", o "derecho convencional para minimizar conflictos", o algo por el estilo.

Por cierto, ¿qué hay de los fetos, los recién nacidos, los retrasados mentales, lo que están en coma? No están en condiciones de entender sus derechos. En tal caso, ¿los tienen? ¿es racional asignarles derechos?

El argumento "Yo controlo-físicamente mi cuerpo y no se lo he quitado a nadie. Por tanto es justo que yo sea su posesionario legítimo, su propietario" ES falacia naturalista, es un paso inválido de premisas fácticas a una conclusión ética.

Francisco Capella

Para wg:

Se trata de derecho adecuado a la naturaleza humana, no veo el problema de llamarlo derecho natural contrapuesto a sobrenatural o convencional.

Efectivamente los niños, retrasados mentales y personas en coma son problemáticos, casos límite a estudiar aparte. Siguen siendo propietarios de su cuerpo (no es legítimo agredirlos), pero nadie está por defecto obligado a mantenerlos.

Se evita la falacia naturalista analizando primero por qué es esencial el derecho de propiedad (no es algo que se imponga sin fundamentación) y segundo estudiando cómo se accede a él (simplemente no violándolo, siendo el primero en apropiarse algo). ¿Se le ocurre alguna alternativa ética?

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WG

Los derechos de los que ud habla no son naturales: son artificiales. No "se tienen" por el solo hecho de existir; se asignan si y sólo si tiene sentido asignarlos. Ud mismo lo ha dicho así.

¿De dónde saca que los niños, retrasados, comatosos, etc, son "propietarios" de su cuerpo? Ud ha dicho que sólo tiene sentido asignar derechos de propiedad a quienes pueden entender, argumentar, etc. Pero los niños, retrasados, comatosos... ni entienden ni argumentan. Ergo...

"Soy el primero en ocupar x. Ergo, x es legítimamente mío": non sequitur.

Alternativa ética: no hay derechos naturales; todo derecho es artificial. Así que... nada tenemos que "descubrir". Lo que tenemos que hacer es: negociar.

wg

Francisco Capella

WG:

Parece usted no creer que es posible estudiar qué normas son adecuadas a la naturaleza humana, y no le gusta que a eso se le llame derecho natural. Efectivamente el derecho es artificial, constructo humano. Pero también es natural en el sentido de "acorde a la naturaleza" (unas normas son funcionales, otras no). Los derechos no se tienen como se tiene pelo o corazón; las normas los reconocen o no, y en ese sentido son adecuadas o no; puede hablarse de normas, derechos y deberes aplicables a todos los humanos (ética universal), y en ese sentido se "tienen" sólo por ser humano (si no se reconocen se está violando la ética, que es lo que pasa habitualmente).

Niños, retrasados y comatosos merecen un amplio estudio aparte. Sólo indico brevemente que una solución simple es extrapolarles el concepto de propiedad para al menos no agredirlos. Un niño se desarrolla gradualmente y se transforma en un adulto, aprende ética; un retrasado tal vez puede entender algo, al menos más que un animal; un comatoso puede dejar de serlo. Insisto en no poder tratar aquí el tema en profundidad.

Se empeña usted en afirmar el non sequitur de que primera ocupación no implica legitimidad de la posesión, y obviamente así resulta un argumento incompleto: falta ver qué otras posibilidades hay de legitimación para entender que el primer uso es la alternativa superior. Sigo retándole a que explore las alternativas y vea por qué no son válidas. La inferencias lógicas no son siempre deducciones triviales obvias (y este artículo no pretende argumentar la primera ocupación).

La propuesta de negociar es típicamente contractualista y carece de fundamentación ética, como ya explico en intelib, y eso es otro amplio ámbito de discusión.

wg

Bien, entonces hay que decir "derecho artificial acorde a la naturaleza humana" (para distinguirlo del derecho natural a la antigüita, en el cual los derechos no "se asignaban", sino que "se tenían" ;-).

Y... si vamos a asignar derechos a un comatoso porque "puede ser" que un día despierte, también podríamos asignarlos a los animales porque "puede ser" que un día evolucionen y lean y entiendan la Ética de Aristóteles.

Si el primer ocupante es el posesionario legítimo ssi se dan las condiciones C... quedo a la espera de que me explique ud cuáles son esas condiciones C. ---Pero leeré lo de Kinsella. Tal vez ahí está la respuesta.

Estoy de acuerdo: las dos partes necesitan creer en algunos derechos básicos antes de empezar a negociar. Pero eso no les quita su carácter artificial a esos derechos.


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