Estar de moda
En estadística se llama moda al valor más frecuente que adopta una variable aleatoria. En economía, la moda está relacionada con las maldades del capitalismo: esclaviza a la población y elimina la soberanía del consumidor.
El individuo ya no es libre porque no elige por sí mismo, sino que su comportamiento depende de las grandes tendencias estéticas marcadas por las multinacionales. El corolario es que el consumidor sólo será libre cuando destruya el sistema económico que lo esclaviza; o como diría Galbraith, "no se puede abogar por la producción como instrumento para satisfacer las necesidades si esa misma producción es la que crea las necesidades".
En realidad, existe una profunda incomprensión sobre el significado y el papel que las modas juegan en nuestra sociedad. Lejos de cercenar la libertad del hombre, la moda le permite participar y aprovecharse de un fantástico mecanismo de coordinación social.
Recordemos la definición estadística de moda: el valor más frecuente que toma una variable aleatoria. O dicho de otro modo, si no supiéramos nada sobre las condiciones que rodean una variable, el resultado más probable sería la moda.
Trasladando este esquema a las relaciones humanas, nos daremos cuenta de qué forma las modas facilitan nuestra vida. Sólo necesitamos conocer cuál es la moda en cada ámbito concreto (vestimenta, aficiones, deportes…) para maximizar nuestras probabilidades de relacionarnos con otras personas; es decir, sé que la moda será la manera por la que agradaré a un mayor número de personas. Por ejemplo, si queremos regalar una flor a alguien que no conocemos de nada (o a alguien cuyos gustos sobre flores no conocemos), seguramente optemos antes por una rosa fresca que por una marchita, porque la mayoría de la gente las prefiere así.
Cuando se critica que los niños tengan que vestir una determina marca para integrarse en la sociedad lo que se critica es que los niños incrementen sus posibilidades de relacionarse con el mayor número de niños.
En ausencia de modas (es decir, si cada persona fuera completamente distinta a otro), tendríamos que desarrollar un ingente proceso de investigación individualizado para conocer los gustos de cada una de las personas con las que potencialmente queramos tener algún tipo de relación futura.
En muchos casos, de hecho, sería imposible mantener relaciones sociales sin las modas. Por ejemplo, el individuo X cree que el individuo Y podría ser un buen amigo suyo, por lo que desea trabar contacto para conocerlo mejor. Pero para ello necesitará, ya de entrada, una mínima afinidad que no impulse a Y a rechazar cualquier transmisión de información. Tenemos un claro círculo vicioso: Y sólo contacta con aquellas personas que le causen una buena impresión, pero para causar esa inicial buena impresión X necesitará una cierta información sobre Y que sólo puede lograr después de haberse relacionado con él.
La moda permite solucionar el problema anterior: si X sigue la moda, maximiza su probabilidad de causar una buena impresión inicial a Y con la que poder conocerlo mejor posteriormente.
De hecho, dentro de cada colectivo social encontramos modas propias. Muchos individuos que dicen rechazar las modas, sólo están siguiendo la moda de un determinado ámbito. La indumentaria de las llamadas "tribus urbanas" es un claro ejemplo: si quiero agradar a los punks llevaré crestas y ropa ajustada, si quiero mezclarme con los hippies optaré por los colores alegres y las flores, y para introducirme entre los heavies me dejaré el pelo largo y me pondré la chupa de cuero con camisetas negras de mis grupos preferidos.
Por supuesto, habrá punks, hippies y heavies que no sigan estos cánones, pero en ese caso tardarán más tiempo en convencer a otros punks, hippies y heavies de que son especímenes auténticos; habrán de acreditar sus conocimientos y sus gustos de manera individualizada, lo cual consumirá mucho más tiempo que llevar simplemente los "signos distintivos".
Y quien habla de tribus urbanas puede referirse a cualquier otro segmento social. Cuando, verbigracia, se habla de "escritores de cabecera" de la derecha o de la izquierda, sólo se hace referencia al escritor de moda. Quien quiera agradar a sus conmilitones sólo tendrá que leer, o normalmente exhibir, una de sus obras para obtener el deseado reconocimiento.
Por último, la moda no impide el ejercicio de la función empresarial en el ámbito de los gustos humanos. Los individuos pueden rasgar el velo de la moda para tratar de conocer los gustos particulares de una persona muy concreta. La moda es como una tarjeta de presentación en un club social que nos permite evitar un examen de acceso cada vez que queramos entrar en el club.
Con todo, la moda no asegura el éxito de las relaciones sociales; sólo sirve para la toma de contacto, no para las ulteriores. El núcleo duro de las relaciones humanas requiere un ejercicio más preciso de la función empresarial; hay que averiguar los gustos concretos de esas personas de manera mucho más detalla a la generalidad que nos ofrece la moda.
En este ejercicio de la función empresarial –la planificación de maneras de agradar a nuestras personas más queridas– está el germen de nuevas modas: cuando nos desviamos de la moda, otras personas pueden observar ese cambio y adaptarlo a sus vidas, dando lugar a una nueva moda. En cierto sentido, podemos decir que estos creadores de nuevas modas son los líderes de la sociedad, los que consciente o inconscientemente generalizan los comportamientos más exitosos para los seres humanos.
Pero la génesis de las modas y el papel del capitalismo en su extensión y difusión lo estudiaremos en otro artículo.
Opinión de los lectores
Por partes. Cierto que moda en estadística, cuando se trata de una distribución aleatoria es el valor más probable de esa variable aleatoria. Y moda en el otro sentido es la tendencia que siguen los gustos de los consumidores. Y vale que conocer la tendencia de los gustos sociales te informa y te facilita la comunicación y la integración en la sociedad. Pero de los tres aspectos, solamente los dos últimos me parece que se pueden relacionar sin que sea a martillazos. La definición estadística me chirría, porque el concepto de tendencia en ese ámbito es mucho más limitado. Encaja un poco a capón...
La moda, además de esos efectos tan beneficiosos que señalas - salvando el tema de que las marcas ayudan a relacionarse a los niños, que es un poco de coña, y que se te olvida que hay individuos con intuición y habilidades sociales, o inteligencia emocional, a los que no les hace falta ni modas ni marcas para no estar solitos en el mundo, a estas alturas del partido - es una pauta no solo de la tendencia existente sino de la tendencia que se quiere que tenga la sociedad, es la pauta exitosa y que va a seguir "luchando" por serlo. Es cierto lo de las tribus y muchas de las cosas que dices. Y por supuesto, el empresario preclaro que se adelanta y crea moda tiene más valor que uno que no lo hace. Yo no voy por el tema del empresario, sino por el de la memética. Que es un aspecto a tener en cuenta cada vez más. Y las modas se asocian a pautas de comportamiento, a formas de pensar, de vivir, de ir por la vida... son más de lo que dices, y mucho más que la moda estadística. Es solo mi opinión. Por otro lado, tienes puntos de reflexión que me gustan e ideas originales.
Este artículo es un perfecto ejemplo de cómo uno puede tomar cualquiera de las dos posturas, "a favor" o "en contra" de la moda, y presentar argumentos ingeniosos y refrescantes para defender su postura.
A pesar de que su artículo defiende que la moda no cercena sino que facilita la sociabilidad en los individuos, en el primer párrafo ofrece un boceto de cómo podría argumentarse lo contrario con la cita de Galbraith.
¿Podríamos con justicia declarar a la MODA agente neutral? Es decir, la moda como tal es el simple reflejo de las tendencias más frecuentes o recurrentes bien sea en el vestir, en el escritor más leído o el juguete más ventido, incapaz por sí misma de ejercer influencia positiva alguna, o de cercenar la libertad del individuo. En otras palabras, el que la moda sea un fenómeno que facilite las relaciones sociales o que nos limite en nuestra individualidad dependerá siempre de por qué lado la toreemos.
Si uno considera que cada persona tiene libertad individual para no ser esclavo de la moda, sino comprenderla y utilizarla, la moda es su aliado. Si por el contrario caemos presos de la necesidad creada de ir a la moda o estar de moda, y no somos capaces de definirnos como individuos sin ir a favor de la corriente en todo momento, empleando nuestros recursos y basando nuestra felicidad en el hecho de "estar de moda", entonces ésta se convertirá en la más alienante pesadilla.
Existe aún otra diferencia a la que apunta su artículo. La moda como ayuda inicial de contacto, como identidad de grupo, como conocimiento inicial beneficioso para las relaciones sociales, diferente de la moda como imposición subliminal de cualquier entidad o gobierno que utiliza la necesidad de sentirnos parte de algo o siguiendo una corriente para inculcar determinadas ideologías o lucrarse con las debilidades humanas de sentirnos parte de un clan.
Al final la responsabilidad está en el individuo, la moda es como un perrito que uno adopta; le puedes enseñar trucos e integrarlo en tu familia, o si lo descuidas te puede morder.
Silvia Morales
Interesante visión. Te cito, en consecuencia, en mi nuevo artículo en
mi web titulado: la moda, mecanismo de control.
Creo que hay dos puntos importantes que resaltar:
1. Los individuos son sujetos moda-aceptantes, no tenemos influencia para modificar las tendencias estéticas.
2. Sólo los núcleos económicos pueden introducir variaciones en las tendencias, y corolario, los individuos están supeditados a sus caprichos y preferencias.
María acierta al señalar los problemas de tu sorprendente definición "general" y estadística de moda, que no es en absoluto general. Tampoco entiendo muy bien el cuarto párrafo, que creo se presta interpretaciones contrapuestas. Sería una pena que perdiéramos todo el tiempo discutiendo sobre muestras variables, kurtosis y demás. Con eliminar la palabra "aleatoria" y clarificar un poco el párrafo IV te evitarías problemas.
Sobre tu tesis, me ha encantado. Me parece innovadora, provocativa, realista -los conceptos se pueden operacionalizar - y que contribuye a un marco teórico sumamente importante.
Se puede discutir si la traslación de conceptos que haces es tal vez algo apresurada -para ello necesitarías más espacio para explicarlo- si estás aislando una parte de la realidad, si tu teoría explica mucho o poco -no voy a ampliar lo apuntado por María- y demás, pero siempre discutiríamos sobre la base de algo tangible, verificable, y que sin duda es una aportación al conocimiento.
Tras los shocks iniciales -nunca dejes que una discusión sobre un concepto que ni siquiera es parte de la teoría, sino una ilustración, te arruine un paper- lo he pasado en grande. Me encantaría que leer o escuchar una disertación basada en tu comentario, aunque mucho me temo que tendrías que ejercer tu autoridad para que al final no se convirtiera en un debate entre María, Silvia y un servidor.
María, no he pretendido extender una conexión perfecta entre los tres significados, pero ten en cuenta que las modas maximizan nuestra probabilidad de éxito en las relaciones sociales con gente que no conocemos (variable aleatoria) y por tanto sí tiene su relación con la moda estadística. Precisamente porque un resultado es el más seguido por los individuos, tratamos de apuntarnos al caballo ganador.
Tampoco he dicho que la moda (salvo en algunos casos muy especiales) sea imprescindible para las relaciones sociales. Habrá gente que destacará por encima de la mayoría y no necesitará mezclarse con la masa para agradar al resto (líderes). Estos son los que generan modas, también entre los niños (jefes de pandillas). Ahora bien, otros niños que carecen de esa personalidad especial sí tienen que recurrir a la moda para facilitar su integración. En caso de que no hubiera modas, el corte discriminatorio se produciría por otro lado sobre el cual el niño probablemente tendría un menor dominio (inteligencia, aspecto físico, cultura, fuerza física...).
En definitiva, la moda sí es más que moda estadística. O mejor dicho, las modas tienen características de modas estadísticas pero su nacimiento depende de fenómenos mucho más complejos.
Esto es lo que trataré de explicar en el próximo artículo.
Hmmm, la opinión de Alberto me parece fatalista, ¿cómo que los individuos sólo podemos aceptar y no crear modas? Si los individuos no las siguieran no serían modas, ¿no?
Para continuar un debate sobre la moda habríamos de acotar un poco el tipo de moda del que hablamos. Una moda en el vestir me parece de muy diferente condición a las modas ideológicas o de conducta. Hay modas más superficiales y modas más integrales a lo que es la personalidad o ideología del individuo.
Puede que tengas razón, que la moda nos de un beneficio a la hora de entablar relaciones sociales. Pero ese beneficio me sigue pareciendo algo limitado y pasajero.
La moda como simple tendencia es un canal de reconocimiento inmediato. Es una forma de \"suavizar\" el contacto inmediato con otros. Quizá, pero ese momento es pasajero y por mucho que dos personas vistan pantalones y camisas de una marca, si una es ultraconservadora y la otra liberal, si una es vegetariana y la otra carnívora hasta la médula, no veo cómo se van a agradar después del primer encuentro. Mientras que un primer encuentro un tanto rocoso entre dos indivíduos de apariencia muy dispar, puede terminar en una velada encantadora tras de descubrir grandes afinidades ideológicas, por ejemplo.
...otra pequeña cosa, el párrafo que dices que \"cuando se critica que los niños tengan que vestir una determinada marca... No creo en absoluto que sea cierto que criticamos su opción a relacionarse con otros. Creo que está implícita la asumpción de que la ropa de marca por lo general es cara, y que al comprarla y vestirla lo que el grupo que la lleva indica es que son personas con dinero, y el hecho de que uno que no pueda gastarse ese dinero en comprarla no sea aceptado es lo que molesta a los padres y frustra a los niños. A los padres que no quieren gastarse tanto en ropa o zapatos, y a los niños o adolescentes que sienten cómo los que llevan marcas les miran por encima del hombro. (Al menos así lo sufrí yo cuando fuí adolescente, hasta que maduré lo necesario como para no preocuparme por esa moda y me hice, como dices \"líder\" en cuanto a ir por mi propio camino. En ese momento uno pasa de la moda para tratar de agradar a otros utilizando otros mecanismos a la hora de relacionarse con otra gente).
Por último, quizá en la infancia y adolescencia, cuando el individuo aún no ha madurado por completo, la época en que dicen que somos más vulnerables a la opinión de otros, a la presión del grupo, quizá en esta parte de nuestra vida la moda nos ayude más que en ningún otro momento. No en vano entre los adolescentes es donde vemos más de estas \"modas urbanas\", o musicales, etc, en las que los adolescentes desarrollan un código de vestir y expresarse propio de una tribu, pandilla o grupo.
Es un debate muy interesante y estoy esperando con anticipación lo próximo prometido sobre el origen de las modas y su relación con el capitalismo.
Silvia