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Portada - Comentarios - Pero, ¿hay un voto útil?

30/08/2006 - Pablo Molina

Pero, ¿hay un voto útil?

Con frecuencia los defensores de ideas liberales nos encontramos ante la disyuntiva democrática de a quién confiar nuestro voto. Cuando todo el mundo es más o menos de izquierdas, los partidos políticos acomodan su mensaje a ese sector del espectro político, cada vez más amplio, de ahí que resulte un tanto absurdo –quizás opere aquí un cierto autoengaño– buscar entre la oferta política un producto que, de antemano, sabemos ya adulterado.

La mayoría de liberales españoles depositan su confianza en el Partido Popular, no porque defienda nítidamente un ideario compartido por sus electores, sino por la razón de que es menos socialista que los partidos de izquierda y el único con posibilidades de obtener una mayoría suficiente para gobernar. Pero la esencia del voto en democracia no es castigar a la opción enemiga, sino confiar la elección individual a aquel partido que defiende nuestros principios. Se da la paradoja, por tanto, de que cuanta mayor es la participación en elecciones especialmente reñidas –y todas las siguientes hasta las próximas generales lo van a ser–, más se desvirtúa el mecanismo democrático a efectos de representatividad. Si una porción notable de votantes del Partido Popular no se siente representada por sus políticos en temas tan sensibles como la educación, el aborto, el estado del bienestar, las subvenciones a la cultura, etc., con su insistencia electoral no hacen sino confirmar a los políticos de ese partido en su rumbo socialdemócrata.

En caso de que no aparezca un partido liberal-conservador, que defienda nítidamente la libertad civil frente al estatismo en todos sus ámbitos, lo único presentable en términos intelectuales es practicar la abstención. Se trata de enviar a los políticos sedicentemente liberales el mensaje de que hay una bolsa de posibles votantes que no acepta su doble juego. La abstención se convierte, así, en una forma de participación activa en el proceso democrático.

En realidad no hay nada más liberal que negarse a legitimar con el voto a una clase política que ha hecho de la socialdemocracia –una simple ideología, organizada con materiales de derribo del marxismo–, un régimen en el cual ninguno de los actores está dispuesto a salirse del papel previamente establecido.

La abstención es una forma de voto, y en las circunstancias actuales el más útil. Por lo demás, resulta mucho más productivo y a la vez gratificante, emplear el propio esfuerzo en difundir nuestras ideas entre la sociedad que intentar cambiar la mentalidad de los políticos, cuyos intereses y horizonte temporal son diametralmente distintos a los nuestros. Por otra parte, ¿no sería precioso poder ver a Gallardón pegándose de una vez el batacazo del siglo?

 

Opinión de los lectores

Bastiat

No sé si estar de acuerdo o no estarlo.

Ciertamente a los liberales tenemos que elegir entre el mal menor o el mantener una postura como la que manifiestas, por la sencilla razón de que no surge un verdadero partido liberal…

¡Qué, lo montamos!???

ANGEL FERNANDEZ

¡Totalmente de acuerdo contigo!

Pero no crees también que sería precioso poder encontrar una masa crítica liberal suficientemente activa como para organizar un PARTIDO LIBERAL.

En mi opinión dicho partido debería ser rupturista con la actual partitocracia y, desde sus mismas bases fundacionales, debería buscar medidas de profundización democrática como las que comenté en un artículo de Alberto Illán Oviedo.

O mejor, ante el tremendo problema de reforma constitucional filo-nacionalista, expresamente se debería buscar realizar una nueva constitución liberal en vez de someternos al engendro socialdemócrata que tenemos.

Espero encontrar una masa crítica de liberales que desee organizar un nuevo partido político liberal para lograr algo de influencia y poder introducir las medidas de reforma constitucional que se precisan para permitir una profundización democrática de nuestra sociedad. Mientras se logra esa masa crítica de liberales, la abstención me parece lo más lógico, aunque reconozco que con la Sra. Esperanza Aguirre haré una excepción. Para el camaleónico Sr. Gallardón, socialdemócrata disfrazado de liberal (¿?) le tengo reservada mi más sincera abstención.

Necesitamos un partido liberal cuanto antes que defienda de verdad los derechos y libertades individuales de todos los ciudadanos. Los últimos estatutos aprobados con el consentimiento del PP en Valencia y en Baleares son filo nacionalistas. Y muchos planteamientos del PP en Cataluña también.

El verdadero problema de la pseudo democracia en España, el verdadero cuello de botella para pseudo democracia está en su mismo origen. Heredera de un régimen sin libertades, concedió demasiadas prebendas para lograr el malogrado consenso. No hay que olvidar el monopolio mediático, el pijerio nada rupturista que dirige actualmente el partido de la oposición y la carencia de una sociedad civil fuerte que sepa organizarse para ofrecer alternativas serias y convincentes.

Una redacción bastante poco liberal de la Constitución Española de 1978 está permitiendo atropellos en contra de la propiedad privada, de la libre empresa y de los derechos y libertades individuales más esenciales.

Es decir, nuestra actual ley fundamental es un auténtico coladero de estatutos independentistas que están introduciendo normativas totalitarias; que benefician sólo los intereses nacionalistas y despeñan España por una incertidumbre territorial manifiesta de muy difícil pronóstico.

Si organizáis algún seminario donde se pueda comentar la posibilidad de organizar un nuevo partido político expresamente liberal, gustosamente expondré mis ideas al respecto.

¡Mientras tanto lamentablemente tocará abstenerse en muchas elecciones!

agolmar

Sobre la esencia de la democracia está tu versión y la de Schumpeter y liberales como Hayek, que dicen que con el voto sólo conseguimos expulsar a los que menos nos gustan. Sobre la acomodación, la relación también podría ser inversa, es decir, que los ciudadanos se decidan por el que les persuada que está en el centro. Si miras las encuestas de autoubicación ideológica en Occidente en las últimas décadas, verás que en casi todas la moda está con diferencia alrededor del 5, y que la distribución es una campana de Gauss casi perfecta, de manual, con algo más en el lado izquierdo que en el derecho o viceverdsa dependiento del país y de la escala (los progres hacen una trampa. En vez de 0-10 ponen 1-10, la gente percibe que el centro es 5, no se percata de que que en esta escala no hay un valor central, y así les sale más a la izquierda). La mayoría se define y declara próxima al centro. ¿Qué es el centro? Eso ya es otra cuestión. Para los liberales es algo cercano a la socialdemocracia, para la mayoría no. ¿Qué es la socialdemocracia? Lo mismo, seguimos estando en minoría.
Yo creo que la abstención es un lujo que no siempre uno se puede permitir. También hay que pensar en la dirección que cada opción política va a imprimir a su gestión y en su radicalidad. Por ejemplo, si por democracia se entiende el gobierno limitado de la mayoría, ¿no te parece perfectamente racional votar, pongamos por caso, al PP, si alguien percibe que algunas reformas legislativas son en realidad cambios constitucionales encubiertos?
En cuanto a la representativad, creo que es otro concepto que tratas de forma muy superficial. En las democracias -o poliarquias si quieres- el sufragoio tiene dos funciones: representatividad y gobernabilidad. Sólo Israel, Holanda y algún país más tienen un criterio de representatividad absoluta. Los otros sistemas combinan los dos principios, y además el de representatividad está dividido en dos: individual y territorial o de intereses -el Senado norteamericano es un caso extremo de representatividad exclusivamente territorial. Supongo que por representatividad tú quieres decir "una persona un voto" pero eso es la excepción, no la regla.
Otra cosa, la mayor parte de la literatura sobre poliarquías habla de agregación de preferencias, yen efecto la mayoría de los sistemas electorales están diseñados así, justo para que la gente pueda seleccionar el menos malo -todos los sistemas de segunda vuelta, y el voto preferencial australiano son los casos más extremos de lo que digo. Que eso luego pase a defenderse normativamente es otra cuestión, pero el hecho es que los sistemas electorales están hechos para el voto útil, no el maximador de la utilidad. Utilidad que difiere de una persona a otra. A muchos no les gusta votar por una opción que no va a estar representada, al menos en el legislativo, y no quieren "malgastar" su recurso, el voto.
Casi ningún sistema electoral está hecho para satisfacer las necesidades que tú apuntas, y la abstención se puede interpretar de muchas formas, ya que no hay una opción que diga "abstención porque no estoy de acuerdo con el sistema de partidos/electoral actual" .
No me extiendo, aunque habría mucho más que comentar.
Y respecto a Gallardón, yo creo que la diferencia entre él y el PSOE está en que, zeroladas aparte, los socialistas no habrían colocado a una radical de izquierdas en la concejalia de "las artes", sino a alguien menos sectario, tal vez con menos apellidos y más gestión. Espero que RG se lleve el batacazo en las municipales casi tanto como espero que el PSOE se lo lleve en las generales. En ambos casos votaré.

ripense

En anteriores elecciones nos quedaba un opción, que estaba muy cercana en las ideas liberales, el CDS, con un gran político como fue Suarez. Pero tras la desaparación de su líder, este partido viajó en mares tormentosos, hasta el día de su fin, bien incorporandose parte de sus afiliados en el PP y parte en el PSOE. ¿y sus votantes? Pues ahora estan en esa tierra de nadie, que dependiendo del momento político y de los acontecimientos votan a una formación o a la otra, pero siempre con la desmotivación de que su voto realmente no tiene representación, sino que lo hace por interés del pais. Tal vez sea necesario recuperar el espiritu centrista de ese partido mientras lo dirigía Suarez. ¿Pero quién lo va a refundar? Dudo que haya nadie con la suficiente capacidad para luchar dentro de este movimiento bipartidista que rige la política española

kuko

Me encanta la idea y me parece la mejor opción, sin embargo tiene un problema y es que no es una eleccion trivial.

Para ello hay que haber entendido muchas cosas, asi que además de crearlo habria que hacer cosas tan buenas como vuestro instituto e informar, divulgar y educar. Al final el que lo ha entendido y no esta a favor de ello es simplemente un caradura, casi diría, por definición.

¿Cuántos caraduras hay en españa y cuántos no conscientes?

Guillermo Rodríguez G.

No podría estar más de acuerdo. De hecho, en un contexto político muy diferente al español, algunos liberales venezolanos lo planteamos en estos términos: www.ningunopresidente.com

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