Antes de nada tengo que decir que juego un poco con ventaja, ya que la teoría del orden espontáneo la hemos estado debatiendo recientemente en el foro
"Anarquismo de mercado". Este hecho puede provocar que algunas partes no estén conectadas suficientemente. Sobre el capitalismo corporativo y el neoliberalismo contestaré en otro momento.
Dice Hayek en "Derecho, legislación y libertad", págs. 59 y 60, que:
“El estudio de los órdenes espontáneos ha sido durante mucho tiempo tarea peculiar de la teoría económica, aunque, naturalmente, también la biología se ha ocupado desde el principio de esta especial forma de orden espontáneo que llamamos organismo. Sólo recientemente ha surgido en el ámbito de las ciencias físicas, con el nombre de cibernética, una disciplina especial que se ocupa también de lo que se ha llamado sistemas que se autoorganizan o autogeneran.
La distinción entre este tipo de orden y otro que ha sido creado por alguien poniendo en su lugar los elementos de un determinado conjunto o dirigiendo sus movimientos es indispensable para entender el proceso de la sociedad así como cualquier política social. Existen varios términos para designar cada uno de estos órdenes. El orden construido, al que ya nos hemos referido como a un orden exógeno o un arreglo, puede describirse también como una construcción, un orden artificial o, especialmente cuando se trata de un orden social dirigido, como una organización. Por otro lado, el orden que se forma por evolución, al que nos hemos referido como a un orden que se autogenera o endógeno, puede describirse mejor como orden espontáneo. Los griegos clásicos tenían más suerte al disponer de términos diferentes para designar estos dos tipos de orden, a saber, taxis para el orden creado, como por ejemplo un orden de batalla, y cosmos para el orden formado por evolución, que originariamente significaba “un orden justo dentro de un estado o de una comunidad”. […]
No sería exagerado decir que la teoría social comienza, y tiene un objeto propio, sólo con el descubrimiento de que existen estructuras ordenadas que son fruto de la acción de muchos hombres aunque no el resultado de un proyecto humano”. […]
Hayek incurre en varios errores al plantear su teoría. Dice que la división de los fenómenos entre aquellos que son “naturales” y los que son “artificiales” es una falacia, sobre todo cuando se habla de una teoría social, cosa que es muy razonable. Según Mandeville y Hume existe una tercera clase de fenómenos que posteriormente Adam Ferguson describió “como resultado de la acción humana pero no de la intención humana”. Así, cuando Hayek establece las dos fuentes de orden (construido y espontáneo) se basa en el mismo criterio que dice refutar cuando habla de lo artificial y lo natural.
Yo, particularmente, no creo que en el orden, estructura o sistema social (o como queramos llamarlo) existan dos tipos tan diferenciados, hablando claro está de teoría social. De hecho podríamos aplicar lo mismo que decían sobre la tercera categoría a esto mismo. No creo que sea posible contraponer acción humana a intencionalidad humana, no se sostiene. Toda acción tiene una finalidad y el orden subyacente a la interconexión de muchas acciones humanas se corresponde con un modelo ideologizado por parte del observador.
El mismo Hayek reconoce al querer aplicar algunos de los conceptos de la teoría general de sistemas en la última parte de su obra que no es capaz de poder asimilar tan bastos conocimientos, por lo que su teoría del orden espontáneo, poco coherente con algunos de los presupuestos epistemológicos más importantes de la TGS (ver http://usuarios.lycos.es/edecena/IngSistemas/ConceptosTGS.htm), se queda en un intento más o menos actualizado y refinado de la teoría de la “mano invisible”.
Todo depende del punto de vista del observador, por tanto, dicho concepto, si existe, o, mejor dicho, si el concepto pudiera tener una valoración positiva, es debido a ese punto de vista y no a un conocimiento basado en variables objetivas. Es un concepto ambiguo que no se sostiene, de hecho en la última parte de la obra reconoce que quizás no fuera adecuado y que podría traducirse como sistema o estructura.
La espontáneidad es otro término sujeto a claras limitaciones conceptuales. Porque dónde estableces la distancia entre lo espontáneo y lo organizado (o construido por el hombre intencionalmente). Incluso en el caso de los diseños preprogramados y planificados de una forma intencional no se puede controlar sus resultados en la mayoría de los casos. No existe en la realidad social un sistema espontáneo que se pueda diferenciar de un sistema organizado. Todas las estructuras o sistemas (u órdenes) tienen ambos componentes, de otra forma estaríamos prediciendo el futuro en todo componente con mediación consciente del hombre. Es evidente que no es así. Ningún sistema social es absolutamente organizado, es imposible controlar todas las variables de forma preventiva, se pueden realizar esbozos, diseños más o menos acertados, pero el grado de incertidumbre es algo que siempre se debe tener en cuenta. Y lo mismo se puede decir al contrario, algo que surge "espontáneamente" procede de las acciones humanas individuales (organizadas y con objetivos definidos). La falta de control sobre la interacción con los objetivos de las acciones de los otros es algo que escapa al control aparentemente. Sin embargo, no hay sistema social que escape a alguna mediación humana consciente y a algún mínimo diseño organizado. Por ejemplo, tanto la existencia de la propiedad privada del capital como su ausencia están sujetos a restricciones y a limitaciones determinadas por factores tanto organizados como espontáneos (si es que es posible hablar de esta forma, que lo dudo). Muchas veces lo único que se puede controlar son las condiciones iniciales, su desarrollo y sus consecuencias pueden ser previsibles o no, pero no depende del grado de "espontaneidad" o de "organización" sino de otros factores, como son el tipo de sistema social y sus características con respecto a que sean más o menos abiertos o cerrados al cambio, a su capacidad de adaptación.
Para algunos el mercado capitalista es un orden espontáneo, para otros es un desorden espontáneo, pera mi es un sistema cerrado y programado con un alto grado de organización porque entre otras cosas también se pueden controlar (hasta un cierto límite) sus resultados o sus fines.
Precisamente Hayek habla de la tradición que es como un palimpsesto en donde se reescriben los cambios sociales. Nada surge de la nada. Siempre hay algo sobre lo que se sostiene lo nuevo.
He encontrado por ahí un texto que explica de una forma más académica los errores de la obra de Hayek: en la página 141 del texto de Manuel Gaete, titulado “Ideología y teoría en el pensamiento de Hayek”, en http://www.cybertesis.cl/tesis/uchile/2004/gaete_m/sources/gaete_m.pdf
Como ya dije anteriormente, en ningún sistema social realista (otra cosa son las entelequias tipo Rawls) se puede diferenciar lo espontáneo de lo organizado. El ser humano es creativo y, por tanto, predispuesto al cambio, eso provoca que evolucione culturalmente, lo cual nos habla de que es espontáneo en lo organizado y organizado en lo espontáneo. Puede existir una interpretación de estos dos conceptos como que lo individual es espontáneo y lo colectivo es organizado. Pero esto también es una falacia. Tanto lo individual como lo colectivo pueden estar sujetos a normas y tener una alta organización, de la misma forma que se puede decir lo contrario. Y por otro lado, toda conducta humana (salvo casos patológicos que no vienen a cuento) es intencional.
En relación con esto último, se puede decir que la única forma de resolver el problema, aparte de lo ya analizado sobre la teoría esta, depende de la metodología que apliques a la hora de observar la realidad. Poder, humanidad y sistema están unidos de forma irremediable. Y todo lo puedes analizar molar (y macroscópicamente) o molecular (y microscópicamente). La idea del orden espontáneo es como pensar que en el fondo es lo mismo la biología molecular y la etología. La política es el reino de lo grande, pero también existe una micropolítica (lo doméstico, los intereses y necesidades individuales, la creatividad, la personal práctica de la libertad, etc.) que influye en ese reino. En lo “grande” y en lo “pequeño” existe espontaneidad y organización. En los microsistemas sociales hay mucho de programación e intencionalidad. Pero hablar de lo espontáneo y lo organizado en el fondo aporta bien poco al conocimiento del funcionamiento de los sistemas sociales, todo es mucho más complejo e interesante. Al final los presupuestos de Hayek son pura metafísica política.
Casi todo en el ámbito social y político son elaboraciones o construcciones del hombre, sin embargo, eso no implica que todo esté controlado (como algunas visiones de la teoría conspirativa), el azar sigue teniendo su peso en la conducta.
Incluso en un sistema hiper-organizado como Matrix se necesitaba un cierto grado de incertidumbre para que el sistema no se autodestruyera.