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Portada - Comentarios - Ética del crimen

10/10/2006 - Gorka Echevarría

Ética del crimen

"El aumento de la criminalidad y la intolerancia resultan, entre otras causas, de un individualismo insolidario en avance permanente". ¿Quién se imaginan que ha sentenciado de esta guisa? ¿Quizá Rodríguez Zapatero o, mejor aún, el inefable Pepiño Blanco? ¿No podría ser algún intelectual orgánico como Sabina o un progresista ilustrado como Saramago?

Si cree que esta frase proviene de alguno de los próceres citados, lo sentimos pero se ha equivocado. Esta idea ha brotado de las nuevas generaciones del Partido Popular, lo cual viene a demostrar que el socialismo cala en todos los partidos. Lo decía Carlos Rodríguez Braun precisamente hace unos días en las jornadas que organizó este Instituto en Tenerife: no podemos confundir liberalismo con PP ni socialismo con PSOE porque de ninguna manera esa equivalencia es aceptable. El caso que comentamos viene a probar que Braun vuelve a tener razón.

Pero si le dedicamos una pensada a esta idea de los jóvenes peperos podemos descubrir que encubre toda una filosofía de la irresponsabilidad y, como veremos, una apología de la delincuencia.

La delincuencia deja de ser la consecuencia de un acto ilegal para convertirse en una respuesta a la falta de solidaridad. Dicho de otro modo, la culpa, en lugar de ser atributo del sujeto es predicable de la sociedad porque, como es evidente, nunca es suficientemente solidaria como para evitar que la gente tenga que delinquir. Y además, comprende otra importante idea, que el delito es el resultado de la pobreza.

Ahora podemos entender un poco mejor lo que quieren decir los cachorros de la derecha.

Por un lado, que la gente es irresponsable y por otro, que la culpa de todo la tenemos quienes nada hemos hecho por evitar que esa persona, por supuesto, pobre hasta las cejas, actuara de ese modo. El veredicto es terrible. Quienes estamos trabajando, somos culpables. Quienes no agredimos, ni robamos ni violamos a nadie, somos culpables. Los culpables, en cambio, por negación de la lógica, no lo son y los inocentes por el contrario, se convierten, bajo este prisma, en sus contrarios. El ser y el no ser, se confunden, la nada es algo y el algo es nada.

¡Estupendo comienzo revolucionario para un ideario de centro derecha!

Pero, desgraciadamente, aún hay más.

ETA, bajo esa perspectiva, sería una pobre organización criminal a la que la insolidaridad ha abocado a la lucha armada. Hasta el término "lucha armada", deberá ser aceptado puesto que no cabe duda alguna de quien coge un fusil es para aplacar el hambre. Cuando Zapatero, como ha recordado Jorge Valín, llegó a señalar en el Financial Times que la causa del terrorismo es consecuencia de las "enormes desigualdades" no se podía imaginar que los chicos que jalean a Rajoy, asumieran su discurso con tanto entusiasmo.

Seguro que al enterarse de esta noticia, más de una lágrima recorrería su rostro. "¡Al fin, al fin, la derecha se tornaba cabal!", podría decir para sí. De haber dedicado a la lengua española un par de tardes, quizás lo único que el presidente les podría achacar es no haberse expresado mejor. Con decir que "la insolidaridad provoca delincuencia" podrían haberse ahorrado una intrincada paráfrasis y explicar mejor su más que dudoso espíritu liberal, al que aparentemente se consagran con fervor.

Pensemos que de ser ciertas las palabras del monclovita y de sus nuevos seguidores, la extrema necesidad, permitiría a los pobres robar, a los terroristas matar y qué se yo, aplicando el viejo principio marxista, "de cada quien según sus capacidades a cada cual según sus necesidades", hasta justificar que alguien viole a otro ser humano.

Instituir la insolidaridad como la medida de todas las cosas implica destruir la esencia de la libertad, la responsabilidad. Dado que los hombres son irresponsables porque siempre es un tercero el que les empuja a actuar, el ser humano se convierte en un autómata, un animal sin capacidad de razonar. En definitiva, un esclavo de sus pasiones. Y como la pulsión más inmediata del hombre es la de alimentarse y reproducirse, señores, con este lema de las nuevas generaciones, tenemos todo un programa político que les puede permitir captar votos... de todos los sitios menos de quienes todavía creen que los hombres son racionales, responsables, libres y que no son culpables de lo que hagan otras personas.

¿Lo incluirá el PP entre las medidas que planteará en las futuras elecciones nacionales?

 

Opinión de los lectores

zuppi

No, no, lo que quieren decir los de NNGG es que son los criminales los que son unos individualistas insolidarios: para conseguir sus fines (individuales) recurren (insolidariamente) a la coacción y la violencia.

¿O esos eran los políticos? es que a veces me hago un lío...

Jaime Raúl Molina

La explicación políticamente correcta de la criminalidad común, como una reacción frente a las desigualdades, elige ignorar el hecho palpable de que las principales víctimas de los criminales comunes son pobres.

El rico vive en áreas donde hay seguridad privada. Los edificios de apartamentos lujosos cuentan con garitas de seguridad, portones eléctricos, vigilancia, sistemas modernos de alarmas, y casi siempre al menos un guardia de seguridad armado.

Las áreas residenciales de clase media se benefician de la desigual asignación de recursos públicos de seguridad. Hay más vigilancia policial en esas áreas. Recordemos que los funcionarios de mando de la policía son clase media, y es muy natural que tiendan a enfocar los recursos policiales a proteger a sus familiares y amigos. Además, los profesionales y personas de clase media tienen los medios para armarse si así lo desean.

En cambio, para el verdaderamente pobre la cosa es distinta. Primero, que vive en áreas donde no hay la vigilancia privada que sí tienen los de clases altas y media. Segundo, por aquello de la no-neutral asignación de los recursos policiales, sus áreas son menos custodiadas y vigiladas. Tercero, para el pobre el costo de adquirir un arma de fuego, entrenarse, ir regularmente al polígono, es particularmente alto (en gran parte gracias a las restricciones regulatorias, impuestos y similares para portar armas legalmente).

En fin, el delincuente común tiende a atacar en áreas pobres, y sus víctimas son pobres. ¿Qué rayos tiene que ver la desigualdad social con esa criminalidad entonces?

Nada en lo absoluto.

Gorka

¡Buen punto, Jaime! Los más pobres son a quienes más atracan al igual que los más indefensos son las víctimas.

Jose Antonio Baonza Diaz

Cierto, Gorka, las ideas socialistas se hallan tan extendidas a derecha e izquierda del espectro político que no podíamos esperar más de unos chicos que no quieren ser acusados de ser insolidarios. El diagnóstico no puede ser más falso y extravagante, pero suena bien para los cachorros del PP (aunque la mayoría esté bastante talludita). En esta partitocracia, de la que el PSOE intenta expulsar al puntal de la derecha para ocupar por siempre el poder en el centro, con el apoyo de las fuerzas de derecha e izquierda de la periferia, ese tipo de simplezas circulan con una pasmosa habitualidad. La explicación sociológica que das, Jaime, creo que no agota la cuestión de por qué abunda la estulticia para analizar (¿?) las supuestas causas de la delincuencia.

En todo caso, baste por el momento con señalar a los chicos de NNGG dos puntos:

1) Lejos de deberse al avance permanente del individualismo insolidario, la criminalidad hunde sus raíces en la falta de adaptación de determinados individuos a un orden más extenso que el de su tribu. Cualquiera que haya estudiado o analizado el fenómeno de cerca, observará enseguida como la mayoría de los delincuentes (incluso algunos de cuello blanco) siguen unas pautas de conducta de horda, a veces brutales y, en todo caso, primitivas. Es más, suelen ser muy solidarios con los suyos. El ejemplo de las organizaciones mafiosas - desde Cosa Nostra, las triaras chinas, las mafias rusas, la ETA, el IRA, las guerrillas comunistas, las islamistas a las pandillas de Ñetas, Latin Kings y las pandillas de barrio-puede servir para que recapaciten al respecto.

2) Si no en avance permanente, sí que nos topamos con un recurrente gregarismo y colectivismo frente al desarrollo de la conciencia individual y la búsqueda de la libertad, al que yo achacaría muchas manifestaciones de intolerancia. El caso de los musulmanes es lo suficientemente conocido para constatarlo, aunque le pese al multiculturalismo políticamente correcto.

José Antonio

Las justificaciones inocuas son y deben ser -siempre- defenestradas de cualquier persona que posea un mínimo sentido, no sólo común, sino racional. El esfuerzo personal e individual de las personas a lo largo de su vida les hace granjearse con toda una serie de beneficios materiales para su uso y disfrute como recompensa al trabajo diario. Es más, existen personas que sin trabajar, - las causas para ello son numerosas- ya gozan de esos o más privilegios que, sin duda alguna les corresponde legítimamente.

Pero lo que resulta totalmente inconcebible es achacar al insolidario espíritu individualista de la sociedad media - y alta- a fin de dar respuesta al problema terrorista que, francamente, brinda otras causas más soterradas.

El terrorismo y la delincuencia tiene como único objetivo desestabilizar el Estado de Derecho, algo fundamental para el mantenimiento de la democracia, y si nos metemos en camisas de once varas sobre el origen de la pobreza como causa y consecuencia del terrorismo, no estamos atendiendo a la cuestión principal: primero, aplicar la dura e impune ley a terroristas y delincuentes, y segundo, los actos violentos son inherentes al hombre desde sus orígenes, si bien, el paso del tiempo ha ido evolucionando nuestra formación democrática y cívica de manera cohetanea con la evolución de la sociedad. Es evidente que muchos desean retornar a nuestro estado primitivo. De ahí sus ideas.

Creo que el problema del terrorismo y la delincuencia es la falta de ese estadio moral que hace distinguir el bien del mal, y esto ocurre desde la céntrica ciudad de Nueva York hasta un suburbio de Pakistán. Y es que la delincuencia no conoce de clases.

Sin más. Muchas Gracias

Jose Antonio Baonza Diaz

Gorka:

Por un momento no se sí me he explicado bien. Achaco al gregarismo y al colectivismo parte de las manifestaciones de intolerancia que podemos observar en nuestros días, v.g, islamismo, nacionalismo, movimiento antiglobalización, etc.

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